SOMOS PLANETA Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Septiembre  de 2011

 

SERIE 2012 

 Por Jaime Hales.

A pocos meses de entrar al año 2012, es inevitable recordar profecías y anuncios relativos a la fecha, que bullen en el inconsciente colectivo de la humanidad. Revista Somos empieza hoy una serie sobre este tema, en la que diferentes personalidades y líderes de opinión – Pedro Engel, Gonzalo Pérez, Sergio Melnick, Patricia May, entre otros- irán desarrollando mes a mes sus propias propuestas sobre qué podemos esperar de esta era que comienza. Ser víctimas o ser protagonistas de este destino es una de las opciones que Jaime Hales nos plantea hoy.

 

Estamos en vísperas de lo que algunos han llamado “la profecía maya del fin del tiempo”.

Los mayas son una etnia que está perfectamente activa, con tradiciones sabias, grandes conocimientos de la naturaleza, tal como sucede con otras etnias del territorio americano.

El cambio profundo es que ahora la conciencia de humanidad será global, es decir, los humanos tomamos conciencia de ser todos parte del mundo, en una solidaridad a escala planetaria.

Hasta el siglo IX, el pueblo maya fue gobernado por personas que, probablemente, no pertenecían a la etnia, poseedores de un enorme bagaje cultural, de información y conocimientos, no sólo sobre la naturaleza del lugar, sino sobre astronomía, construcción y ciencias. Sabían de la tierra, del sol, de la luna, de Venus, de otros planetas y de lejanas estrellas.

Sus conocimientos eran equivalentes o superiores a los que tenían otros pueblos del planeta, precedentes o contemporáneos, pero fueron únicos en formular una serie de calendarios de enorme precisión. Calcularon ciclos terrestres, ciclos del sol, ciclos de otros planetas y formularon predicciones sobre el tiempo futuro en relación con el final del ciclo en curso ya en esos años.

Construyeron enormes edificios, ciudades, sistemas de comunicación, todo con enorme precisión y belleza, para lo cual hubieron de despejar la frondosa, fuerte y rica selva de la zona.

Y de pronto, esta clase dominante de sacerdotes, científicos, gobernantes, desapareció. El misterio es doble: ¿De dónde viene este grupo con tantos conocimientos y por qué se va o desaparece abruptamente? El pueblo abandonó las ciudades y las construcciones, dejó las montañas selváticas, se recogió hacia las planicies en una vida sencilla de pequeñas comunidades, como casi todos los pueblos de la región.[1]

Los anuncios

Con un alto desarrollo de sus facultades psíquicas e información riquísima en variados campos, ellos sostienen que estamos terminando la quinta era del sol y que, tal como había sucedido en las cuatro precedentes, grandes cataclismos modificarán el planeta y destruirán a la mayor parte de la humanidad dejando pocos sobrevivientes.

La era actual habría comenzado el 12 de agosto de 3114 a.C. y terminaría el 21 de diciembre de 2012.[2] Se trata de 13 baktún (144.000 días cada uno). Entonces se asume que ese día se cruzará un umbral de “fin del tiempo”, marcado por grandes catástrofes y el final de la humanidad, salvo un pequeño grupo convocado a salvarse para dar origen a la nueva humanidad.

Esta lectura ha alimentado el sensacionalismo de los medios y de escritores inescrupulosos, llegando hasta inventar textos secretos que nunca fueron escritos [3], canalizaciones falsas que anuncian tragedias, mensajes misteriosos del más allá y una serie numerosa de anuncios tremendos destinados a convocar a una cierta minoría para que se sienta elegida como la salvadora y fundadora de la nueva raza que poblará la Tierra.

Aparecen sectas, agrupaciones, organizaciones que proclaman a uno de los suyos como el profeta que lo explica todo y que asegura que sólo en torno a ellos vendrá la salvación de este fatal destino de los seres humanos. No faltan los agentes inmobiliarios que señalan que en determinados lugares del planeta se podrán salvar los que allí viven y tenemos, sólo en Chile, numerosas parcelaciones en Quillota, Pirque, Caleu, Batuco y otros lugares que serían los que superarían las catástrofes.

La hora del cambio

Luego de que los seguidores de Edgar Cayce revelaran canalizaciones en las que él, después de muerto, pidió perdón por el terror que sembró, pues lo que veía como catástrofes telúricas eran en realidad situaciones de otro tipo, mantengo una profunda distancia con todos los anuncios de grandes terremotos o del fin del mundo.

Es verdad que estamos viviendo una época especial, pero sin duda las cosas no suceden de un momento a otro, sino que son procesos largos que se van manifestando a través de generaciones. Junto con este ciclo anunciado por los dirigentes mayas, está terminando otro ciclo y, por primera vez en mucho tiempo, coinciden, y eso hace que la época sea muy especial.

Si seguimos los números de los mayas, encontraremos la relación 13 x 20, que es 260. Si seguimos la astrología babilónica reelaborada en Grecia, descubriremos que existen ciclos de 26 mil años, tras los cuales el zodíaco da una vuelta completa sobre sí mismo en un proceso llamado “la precesión de los equinoccios”.[4]

Los que hemos vivido este último siglo somos protagonistas del cambio de era de Piscis a Acuario. Es la primera vez que el cambio de era es un fenómeno informado y todas las personas que quieran pueden incidir en el proceso. Esta conciencia generalizada del cambio es un hecho nuevo entre los humanos.

Muchas de las señales indican que ese cambio se inició hace poco más de 60 años, pero como sucede siempre en estos procesos largos, sus efectos se perciben poco a poco, pues toma algunos cientos de años el que se afirme lo nuevo y se deje atrás lo viejo. Por largo tiempo coexisten el fenómeno de inicio de una con el de final de la otra.

Los que tienen el poder en la era que muere no quieren dejarlo y entonces hay un conflicto que se manifiesta de muchas maneras. Eso es lo que estamos viviendo desde los comienzos del siglo XX y probablemente hasta algunos años más del XXI. Aunque el cambio de eras anteriores ha demorado varios siglos, esta vez todo será más rápido, por las mismas características de Acuario, marcado por la velocidad de los procesos.

Hace 26 ó 27 mil años, Acuario anterior, el homo sapiens se expande por el planeta. Fue el momento del despertar de la conciencia de humanidad en el sentido específico: somos humanos y no cualquier habitante más del planeta. Tenemos conocimientos y capacidades superiores a otras especies animadas y fundamos sociedades. Cada humano comienza a tener conciencia de sí mismo y proyecta su inquietud por lo divino. Los seres humanos se desarrollan, crean arte, religión, organización.

Comienza entonces un proceso de enfriamiento del planeta que culmina con las llamadas glaciaciones. La humanidad frena su desarrollo y se recoge en la era de Virgo. Con la era de Leo empiezan a derretirse los hielos, el sol se convierte en una deidad para todos los pueblos, reaparecen las civilizaciones y se inicia un proceso de calentamiento progresivo de la Tierra, cuyo punto máximo es el inicio de Acuario, luego de lo cual se reiniciará el enfriamiento.

Viene entonces una transformación radical en la humanidad, como sucede cada 26 mil y cada 13 mil años, pues coincide con los puntos extremos de calentamiento y enfriamiento: después del calentamiento toca un proceso de espiritualización mayor (energías de fuego y de aire) y después del enfriamiento se produce una expansión civilizatoria (desarrollo de la tierra y del agua).

Conciencia global

El cambio profundo es que ahora la conciencia de humanidad será global, es decir, los humanos tomamos conciencia de ser todos parte del mundo, en una solidaridad a escala planetaria, asumiendo, no ya la posición de gurúes o avatares individuales, sino en que el mensajero es una nueva humanidad que nace.

El cambio profundo es que ahora la conciencia de humanidad será global, es decir, los humanos tomamos conciencia de ser todos parte del mundo, en una solidaridad a escala planetaria.

Y esa humanidad ya está naciendo desde la última conjunción de Urano y Neptuno, son los jóvenes nacidos desde los alrededores de 1992 y que serán los primeros verdaderos constructores del nuevo mundo. Los mayores hemos sido sólo anticipación de ese proceso.

Estamos viviendo un parto del planeta, que desde su posición acuariana, dará paso a los procesos de espiritualización, validación del ser humano de modo integral, en un nivel más alto que la anterior.

El planeta sigue sus procesos de cambio, con la diferencia de que ahora éstos son conocidos por los seres humanos hasta casi en su más mínimos detalles, porque se desarrollan aceleradamente las ciencias y las tecnologías.

Lo que viene

Acuario, signo de aire – espíritu, pensamiento, amor, vuelo, viento –, está representado en el zodíaco tradicional por el aguador, es decir, un ser humano que distribuye el agua. Salimos de Piscis, donde el océano se vuelca sin límites y domina nuestros procesos, para ingresar en el territorio donde el ser humano pasa a ser más importante que el agua, aunque ésta sea el sinónimo de la vida. Porque la vida de nada sirve si acaso no es para los humanos.

Vamos desde la era del dolor y de la resignación, del sacrificio, hacia la era de la espiritualidad, del conocimiento, de la trascendencia, de las comunicaciones, del pensamiento.

En estos 60 años hemos vivido un proceso acelerado de toma de conciencia, donde el lenguaje y los hechos son invadidos por nuevos parámetros. Mientras algunos desarrollan la resistencia, lo que viene es un paso importante de despertar de la conciencia a nivel masivo. Lo secretos se revelan, lo esotérico se hace exotérico, la verdad se abre y se impone como un hecho.

Probablemente la fecha fijada por los mayas sea el instante en que se cruza el arco de los arcos, al terminar el primer grado de la era acuariana, que aportará la paz y la espiritualidad a una humanidad cansada de padecer.

La nueva era es un viaje irrefrenable, aunque se resistan todos los poderosos. El tema de fondo es cómo se entra y avanza hacia la plenitud de Acuario: si es un proceso de reconstrucción después de una violenta confrontación que muchos temen o es el tránsito armónico hacia una nueva forma de convivencia humana, entre nosotros, con la naturaleza y con la tecnología.

En una visión optimista de la historia, sostengo que, por uno u otro camino, el tránsito se hará y será bueno para los seres humanos. Puede ser más duro y más difícil, con más o menos costo, pero se avanzará en medio de la resistencia y de las esperanzas.

Todo comienza a hacerse visible, en forma cada vez más instantánea, quedando al descubierto muchos secretos y las mentiras organizadas desde el poder. Mayor comunicación, más apertura, mayor contacto entre los seres humanos, cada vez más respetuosos y más respetados. Más conciencia de las igualdades y de las diferencias, aunque las últimas no justifican dominación ni explotación, sino justamente lo contrario: procesos de integración. El desarrollo de la ciencia ya no será para el beneficio de las minorías, sino de toda la humanidad.

Acuario es el inventor, el que propone ideas nuevas y se abre al sentido de la libertad. Los cambios los ejecuta en grandes trazos, sin enloquecer. Acuario es un espacio para la comunicación, es la aspiración mítica de volver a volar. Por eso será el tiempo de los vuelos espaciales y de las comunicaciones inalámbricas, a diferencia de Piscis que fue la era de la navegación marítima.

Acuario agita la creatividad y nos despierta a un proyecto de todos y para todos. Es la máxima manifestación de la mirada hacia la sociedad, hacia los intereses colectivos y los quehaceres públicos. El pensamiento escapa hacia alturas insospechadas y consigue generar ideas nuevas, inventar artefactos para problemas emergentes, abrir espacios de creatividad y de trascendencia.

Es la época del intelectual que se lanza en la aventura de pensar, como un creador de propuestas nuevas, que los otros respetan aunque no estén de acuerdo. Su propuesta es aquella libertad que nos hace perder las fronteras y los límites para abrir las posibilidades, y su energía nos impulsa a romper con lo que nos detiene o frena nuestra libertad. Cada día hay una idea nueva, una propuesta diferente, un acto inicial que nos lleva a mirar un poco más allá.

Hoy la confrontación se da entre los partidarios de sistemas violentos; pero la verdadera opción se da entre ellos y los partidarios de la construcción de una sociedad sin violencia. ¿Es utópico? Por cierto, hoy no existe un lugar así, pero los humanos de la Era de Acuario podemos construirlo. Lo importante es iniciar el camino. Porque si hoy no lo iniciamos, seguirá tardando.

Viene un nuevo orden social, que se irá extendiendo por el planeta, construido por los pueblos cada vez más conscientes de ser autores de su propio destino. En este nuevo orden la participación sustituirá el poder como lo conocemos hasta ahora y sus pilares serán la paz, el entendimiento, la vida y el amor.

En esto está la clave: construir espacios concretos de participación, donde cada uno pueda influir verdaderamente en las decisiones inmediatas, no imponiendo voluntades individualistas, sino valorando la mirada comunitaria, es decir, con respeto y valoración de las opiniones de los demás y sobre todo, de las mayorías, pero no de las vagas mayorías, sino de las concretas e inmediatas.

La tarea de hoy es la de construir un mundo de concordia, buscar entendimientos y armonía, lo que no nos releva de la obligación de seguir denunciando y alzando la voz contra los abusos y los métodos de acción que nos alejan de esas metas. Somos protagonistas de una época de tránsito y debemos asumir con conciencia que lo que hagamos o no hagamos en esta hora dejará señales poderosas para los tiempos venideros y las generaciones que se abren paso en la nueva era.

Es probable que el proceso vaya en aceleración y que la conciencia sea cada vez más clara, pues hasta los medios de comunicación se están abriendo a las nuevas miradas y enfoques diferentes.

Tal vez demoremos un poco en superar las tensiones de la época: tecnologías y espiritualidad; humanismo y materialismo; democracias y autoritarismo; unidad y diversidad.

Hoy suceden tantas catástrofes en el mundo como antes. Temblores, volcanes, huracanes, nieve, frío, calor. Nacen y mueren especies. Parece que fuera más porque las comunicaciones, proceso netamente acuariano, nos permiten saber de inmediato todo lo que sucede en todas partes del mundo. Ninguno de los hechos terribles que se anuncian sucederá y no hay grupos ni territorios destinados a salvarse mientras otros deban condenarse. No hay unos que vayan a morir y otros que vayan a vivir, definidos de antemano o según sigan a determinado maestro. Acuario se abre a todos nosotros y en nuestro corazón podemos recibirlo, sea nuestro maestro Jesús el Cristo, Mahoma, Moisés o cualquier otro.

 

El autor:

JAIME HALES

Abogado, académico, escritor, Jaime Hales es una personalidad multifacética que se proyecta en los más diversos ámbitos. Ha sido consultor de Educación Superior del PNUD y de la Secretaría General de la Presidencia; asesor de la DIGEDER, Agregado Cultural en México y asesor de la Comisión de Probidad y Transparencia del gobierno.

Escribir es su pasión, comunicar es su tarea. Con vasta experiencia en medios de comunicación como colaborador, columnista, articulista, conductor de programas, ha sido fundador de muchas iniciativas del campo de la comunicación, de la cultura, de la promoción y defensa de los derechos humanos e instituciones de Educación Superior.

Formado en diversas disciplinas holísticas, es el fundador y director de la Academia de Estudios Holísticos Syncronía, donde se desempeña como terapeuta, profesor y conductor de talleres. Es autor de 33 libros y figura en 16 antologías y obras colectivas.

Revista Somos le agradece su participación en la serie “2012”, guiando y orientando a nuestros lectores desde los parámetros de la conciencia.

Contacto: Teléfonos 2643063 y 2640516, www.syncronia.cl

 

 

NOTAS:
1 – Muchas otras preguntas nos asaltan y eso ha sido tratado en numerosos e interesantes libros, pero no es materia de este artículo.
2 – Según el mecanismo de adaptación de Goodman, adoptado por Erich Thompson. Según otros autores, estamos viviendo los últimos años del tránsito, que según ciertos seguidores de los mayas, son 25 años de los nuestros, desde el fin del quinto tiempo (1987) y hasta el comienzo del sexto tiempo (2012).
3 – “El libro secreto de Nostradamus”, por ejemplo.
4 – Se le da este nombre porque cada 2 mil años y fracción, el eje imaginario de la Tierra apunta sobre una constelación en sentido inverso del habitual, lo que significa que cambia el equinoccio de primavera del hemisferio norte. Tal acontecimiento tiene consecuencias profundas en el orden material de la organización de la sociedad y en el orden espiritual de las relaciones de los seres humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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