SOMOS SOCIEDAD Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2011

“Las turbulencias financieras internacionales aún no han terminado y América Latina debe tomar precauciones para evitar caer en una nueva crisis que afecte a su estabilidad económica y social”, señaló el economista ecuatoriano Pedro Paéz, en una serie de conferencias que dictó en Santiago, tanto en la sede de la CEPAL como de la Universidad Diego Portales.

Por Pía Figueroa *

“Soberanía e Integración en tiempos de emergencia”, se llamó el seminario que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, organizado en conjunto con el Centro de Estudios Humanistas CEHUM-Alétheia, donde además del experto ecuatoriano, tomaron la palabra los chilenos Roberto Pizarro, María Cecilia Cifuentes y el economista argentino Guillermo Sullings.

Auspiciado por la Embajada del Ecuador, el Doctor en Economía Pedro Páez se extendió en el diagnóstico del momento actual y realizó un completo análisis de la actual situación económico-financiera mundial. Explicó que en el presente se está viviendo una verdadera “crisis estructural” que se ha instalado como una nueva normalidad al interior del sistema capitalista y alertó respecto de que “hay sectores de la población que saben que estamos enfrentando – a nivel mundial – una crisis importante y, como expertos en demolición que son, utilizan la fuerza destructiva de la crisis a su favor. Ellos pueden llevar agua a su molino y sacar provecho de la crisis”. El FMI hizo un inventario de 267 crisis desde que apareció el neoliberalismo, pero “hay regiones enteras sufren la impotencia”, sostuvo Páez.

“Este no es el sistema de la iniciativa privada, este es el sistema que nos priva de la iniciativa; se necesita un sistema que promueva la creatividad y la iniciativa humana”. (Pedro Páez)

“¿De qué soberanía hablamos cuando las fuerzas del mercado financiero son las que imponen lo que debe hacerse?”, se preguntó. “Podemos entrar en una larga etapa oscura donde se defina todo como normal, en una crisis crónica que sea considerada como nueva normalidad”, dijo el encargado de la Presidencia ecuatoriana para la generación de una salida a esta crisis. “Hay un problema de insolvencia estructural. Existe hoy un volumen de deuda que supera en diez veces el nivel del PIB mundial. Hay una desproporción entre la economía real y la deuda, lo que está provocando fuertes desbalances globales”, declaró.

Las turbulencias financieras internacionales aún no han terminado y América Latina debe tomar precauciones para evitar caer en una nueva crisis que puede afectar su estabilidad económica y social. A través de la UNASUR, nuestra región ha ido consolidando una verdadera integración política que es un pilar en la defensa de la soberanía de nuestros países y de sus democracias.

Ahora debemos avanzar en acuerdos que aseguren la complementación antes que la competencia, para garantizar la soberanía alimentaria, energética y financiera. Ello no solamente implica una creciente independencia de los factores extra- regionales, sino que además debe implicar una gran equidad y solidaridad en la distribución dentro de la región, para asegurar un equilibrio sostenible.

Conferencia magistral realizada en la sede de la CEPAL en Santiago. (Fotografía: José Gabriel Feres, www.pressenza.com)

Es importante comprender que la soberanía de la región no es la mera sumatoria de las soberanías nacionales, sino que implica políticas conjuntas, y compromisos para que entre todos aseguremos que a ningún país de la región le falten alimentos, energía o recursos financieros.

Es importante también que los derechos y obligaciones emergentes de los acuerdos regionales se constituyan no desde los intereses de los grupos económicos, sino desde las necesidades de las poblaciones. En ese sentido, las prioridades en la integración económica deben estar en la generación de empleo, y no en las ganancias empresariales de las multinacionales.

“Estamos en una crisis estructural no sólo financiera, probablemente ante una crisis de civilización, que nos plantea una bifurcación histórica”, sostuvo Pedro Páez en su intervención en Santiago. “Hay que ser capaces de dar soluciones tácticas pero también estratégicas, respuestas en lo inmediato y a la vez a largo plazo. Este no es el sistema de la iniciativa privada, este es el sistema que nos priva de la iniciativa; se necesita un sistema que promueva la creatividad y la iniciativa humana”, dijo, mientras avanzó delineando la propuesta de un Banco del Sur y de un Fondo Regional con los que se pueda llegar a utilizar el sucre como moneda para Latinoamérica, sorteando la dependencia del dólar u otras monedas en los intercambios entre nuestros mercados.

Una propuesta de raíz

Se trata de una nueva arquitectura financiera regional, con todos los elementos que ella requiere para otorgar soberanía económica a nuestros países. Es una propuesta basada en una articulación diferente entre Estado y mercado, y un sector financiero que esté al servicio del sector productivo. En concreto, se propone la creación del Banco del Sur, una banca para un nuevo tipo de desarrollo. Serían especies de Bancos Centrales que respondan a los intereses de las poblaciones y no a los intereses del gran capital. Así, los estados que necesiten financiamiento no tendrían que acudir a las sanguijuelas privadas, ni a sus representantes como el FMI o el Banco Mundial, sino que podrían recurrir a instituciones regionales comprometidas con el desarrollo y el bienestar de nuestros pueblos. Eso implica un Banco Regional de Desarrollo, una moneda regional y un Fondo Regional.

La pregunta es entonces, ¿cuál será nuestro modelo de crecimiento regional?, ¿acaso el decadente paradigma irracional y consumista del primer mundo?

Según Páez, en primer lugar, es necesaria la creación de un nuevo tipo de banco. Ese Banco del Sur debe ser el organismo a través del cual se financien obras de infraestructura con dimensiones continentales o regionales. “La arquitectura financiera actual no ha permitido el desarrollo de un tipo de infraestructura que convierta a América Latina en un territorio de crecimiento y desarrollo, sino que más bien ha propiciado la desnaturalización de las instituciones en general. Necesitamos avanzar hacia el ferrocarril regional, hacia las vías de contacto y comunicación internas de nuestro continente”.

Asimismo, agregó que un fondo de desarrollo, el Fondo del Sur, y la utilización de una moneda fiduciaria regional, como el sucre, ya implementado en Ecuador, Bolivia, Venezuela y Cuba, podrían ser instrumentos de mucho impulso.

“Necesitamos generar un debate profundo y responsable sobre el papel de la banca del desarrollo a nivel nacional, regional e internacional… La Nueva Arquitectura Financiera Regional, NAFR, permitiría contar con un horizonte amplio de largo plazo, que otorgue a nuestros países nuevas perspectivas de integración”, indicó.

El economista ecuatoriano propone además que se cree un nuevo tipo de moneda regional que no sea excluyente, como lo es el euro, sino que “debe ser una moneda complementaria y que facilite el proceso de integración”. Finalmente, también ve necesaria la creación de una red de seguridad financiera con un esquema alternativo al FMI en el ámbito continental. “Yo creo que es saludable para el mundo entero que cerremos el paso a la restauración del poder de chantaje del Fondo Monetario Internacional”, señaló.

A lo que el expositor extranjero Guillermo Sullings, replicó: “Habiendo vivido de cerca la experiencia de Argentina en los últimos 10 años, puedo asegurar que los hechos avalan contundentemente mucho de lo que aquí se ha dicho. Y esto hay que destacarlo, porque es común que los formadores de opinión descalifiquen o ignoren toda propuesta de cambio, asumiendo que son “poco serias” todas las que contradicen al “pensamiento único” de la economía neoliberal y a los devotos del “Dios Mercado”. Y son precisamente ellos los que deben ser descalificados, ya que la crisis internacional fue provocada por las políticas que defienden, y en este momento sus recetas de ajuste ortodoxo están generando un desastre no sólo en Europa”.

Pedro Páez, economista ecuatoriano. (Fotografía: Ricardo de la Fuente, www.pressenza.com)

Queda claro que los economistas del establishment defenderán los intereses de quienes hacen grandes negocios con el endeudamiento de países, empresas y personas. Porque ese es precisamente el negocio de la Banca, manejar el flujo financiero para que todo dependa del crédito privado, y así generar ganancias con la usura, alimentar burbujas especulativas y tomar ganancias antes de que estallen. “Cuando uno ve la debilidad y la falta de respaldo de los instrumentos financieros con los que se han ido construyendo estas burbujas, y contrasta con ello los valiosos recursos con los que cuenta nuestra región, queda en evidencia la total viabilidad de una nueva arquitectura financiera apoyada en nuestras propias fortalezas”, declaró Sullings.

Cambiar el modelo cultural

Hemos visto la importancia de contar con un sistema financiero regional para nuestro desarrollo. Pero también será importante analizar qué tipo de desarrollo queremos.

“La sustentabilidad no pasa solamente por el equilibrio ambiental y el cuidado de los recursos naturales; la sustentabilidad también debe ser social, económica y política. Y está claro que con la actual matriz de producción, de consumo y de distribución del ingreso, será imposible revertir la marginalidad de miles de millones de personas en el mundo”, dijo Guillermo Sullings.

Y agregó: “No se trata de frenar el crecimiento, sino de direccionarlo hacia las necesidades de los más pobres. Junto con ello habrá que modificar la composición de ese crecimiento, para que sea racionalmente sustentable. Por ejemplo, si se multiplicara por 10 la producción mundial de servicios de salud y educación, la población mejoraría notoriamente su calidad de vida, sin que exista ningún impacto ambiental adicional y sin que se agoten recursos naturales”.

“La sustentabilidad del desarrollo tiene que ver con la diversificación racional de la producción y con la transformación de la matriz distributiva. Pero eso colisiona con los intereses del poder económico global y con la cultura del consumismo irracional; las dos caras de una misma moneda llamada mercado”, señaló.

Hoy, América del Sur es una de las regiones que más crece, y que mayor potencial de recursos naturales posee. No solamente tiene el potencial para llegar pronto a su soberanía alimentaria y energética, sino que además puede ayudar a alimentar a buena parte del planeta. Y en estos tiempos de emergencia, no solamente podemos generar respuestas por nuestra región, sino por el mundo entero.

La pregunta es entonces, ¿cuál será nuestro modelo de crecimiento regional?, ¿acaso el decadente paradigma irracional y consumista del primer mundo? Seguramente que habrá que intentar otro camino; pero ello implica un esfuerzo para producir un cambio cultural, y una articulación muy solidaria y muy sabia entre nuestros países, para generar una mística social que sustente ese cambio.

Parece que América Latina tiene dadas las condiciones para poder integrarse como región, política y económicamente, lograr su soberanía alimentaria y para diseñar una nueva arquitectura financiera que le dé soberanía monetaria. Pero también los recursos financieros que podamos generar, a la hora de destinarlos al fomento del desarrollo productivo y mejorar los ingresos de la población, debieran canalizarse mediante un nuevo modelo de desarrollo. Porque mejorar la situación económica de nuestra gente, no puede confundirse con mayor poder adquisitivo para imitar el modelo consumista del llamado primer mundo. Debemos esforzarnos en producir una integración económica y eso implica un nuevo desafío, el de una verdadera soberanía cultural, para adoptar otros paradigmas.

“Irremediablemente, para poder lograr un desarrollo sustentable y equitativo, hay que cambiar el modelo cultural”, concluyó Sullings. “Debo confesar que no sé si estas son las consecuencias de un riguroso razonamiento deductivo, o si forman parte de una verdad apriorística, nacida de mis más íntimas aspiraciones. Pero sea como sea, me niego terminantemente a creer que para poder avanzar en el desarrollo material, haya que continuar alienando la mente, domesticando el corazón y sacrificando el espíritu”.

 

* Pía Figueroa es Directora de Pressenza – Agencia Internacional de Noticias – www.pressenza.com

 

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