NUESTROS CUENTOS Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Diciembre de 2011

 

 

Un arrogante asceta se acercó hasta Buda para decirle:

—Señor, durante años me he ejercitado en todo tipo de austeridades, ayunos, penitencias y automortificaciones, y por fin he conseguido caminar sobre las aguas.

Buda lo miró unos instantes y luego despegó los labios para decir:

—Amigo mío, ¡qué pérdida de tiempo, habiendo barcas! 

Cuento tomado del libro “Cuentos espirituales del Tibet”, de Ramiro Calle en Cuentos con luz propia.

Visto en: Selecciones… Lo mejor de nuestras redes

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