ELIGIENDO EL AMOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Febrero de 2012

 

Tiempo de vacaciones y de reunión familiar. Pasan los años y la comunicación tal vez no ha mejorado, y te sientes, cada vez más, como sapo de otro pozo. Es un sentir, y te propongo descubrir la raíz de lo que sientes y cambiarlo. Porque en realidad no se trata de lo que hagan los miembros de tu familia ni de que ellos cambien, sino de lo que tú sientas y hagas en cada oportunidad.

Isha

Maestra espiritual y embajadora de paz,
autora de ¿Por qué caminar si puedes volar? y Vivir para volar

www.isha.com

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Lo típico es que, mientras más tiempo pasan juntos, más terreno fértil para pequeñas batallas hay, en las que progresivamente los ánimos se van caldeando, hasta que comienzan las explosiones. ¿Estás cómodo y contento con tu respuesta en esas situaciones? ¿O querrías cambiar y no engancharte más? Aquí va mi propuesta: sanar utilizando las relaciones familiares, y verás que cuando cambies, tu entorno naturalmente también cambiará.

Toda la separación inicial del ser humano, la separación original del amor y la unidad, proviene de la familia primaria: los padres, los hermanos. Eso es lo que queda grabado y lo que va tiñendo nuestra ventana de percepción, y es eso lo que hay que sanar.

Siempre, dentro de las familias, estarán aquellos en quienes confías y aquellos en los que no, ya que han acontecido situaciones que han grabado esa experiencia, porque así es la dualidad, tu propia dualidad, en la que a través de los juicios que se van armando, las interacciones se dibujan.

Mis padres me llenaron de amor; yo era la princesita. Eran personas increíbles, de mente muy abierta, progresistas, pero yo no confiaba en ellos. ¿Por qué? Porque eran humanos, porque yo tenía esa parte marcada por haber sido abandonada y luego adoptada por ellos, porque me mintieron y no me lo dijeron. Pero, en realidad, todo eso era solo una idea mía, y esa idea era la que hacía que yo me protegiera.

Cuando llegues a amar a toda tu familia desde tu corazón y sin juicios, estarás sanado, pues fue en la interacción con ellos que se creó todo el miedo y todo el amor, la co-dependencia y la competencia. Pero recuerda que esa sanación es primero interna, y luego, como consecuencia, cuando los ames, totalmente abierto y de verdad, sin ninguna tensión energética, serás definitivamente libre.

Aquí te dejo algunas sugerencias para enfocarte, aprovechando cada oportunidad al estar juntos:

– Trata de ser más sensible con tu familia y más consciente de tu entorno. Dedica una hora al día para conectarte contigo mismo, haciendo alguna práctica espiritual o que te sensibilice en el contacto contigo mismo. Después, lleva esa conciencia a tus interacciones familiares. Mientras compartes con ellos, escúchate a ti mismo, siendo consciente de tu sentir interno. Es difícil ser insensible con los demás al estar conectado con uno mismo. Al estar distraídos por los miedos y preocupaciones de la mente, enfrascados en alguna actividad con el fin de escapar de nosotros, nuestras interacciones se tornan bruscas y respondemos en forma dura y desproporcionada.

Cuando un ser querido viene a hablar contigo, ya sea tu hijo, tu novia, esposo o madre, bríndales toda tu atención. Haz contacto visual, encuentra algo que apreciar, pregunta a la otra persona cómo se está sintiendo. No des nada por hecho: pregunta si no estás seguro y enfócate en escuchar su respuesta, conectándote con ellos desde tu corazón. Encontrarás que al prestar atención a estos pequeños detalles, tus relaciones familiares serán más íntimas, más honestas y más amorosas.

– Enfócate en valorar y dar gracias por las pequeñas cosas de la vida, por la belleza del mundo que te rodea, por la risa espontánea compartida con un amigo. Puedes incluso desafiarte a ver cuántas veces al día puedes dar gracias en voz alta. Si algo o alguien te trae alegría, dale gracias. Aprecia la belleza que ves a tu alrededor. Al escuchar y ver tu apreciación del mundo y de tus seres queridos, serás un buen ejemplo para los que te rodean, especialmente para tus hijos, y les harás sentirse más cerca de ti. ¡El amor-conciencia es contagioso!

– Atrévete a hacer algo que no hayas hecho hace tiempo con tus hijos, con tu pareja, o con tu mascota; sorpréndelos con una aventura que dejará un recuerdo de buenos tiempos compartidos, y ni siquiera te costará dinero. Usa tu imaginación y pídeles ideas. Tenemos la tendencia de planificar en base al consumo, olvidando a menudo las maravillas de la naturaleza que nos rodea. A veces las cosas más increíbles están a la vuelta de la esquina, y ni siquiera las notamos. Si vives en la ciudad, busca salir al parque más cercano o a alguna reserva ecológica. Cuando éramos niños nos asombrábamos ante las cosas más simples, totalmente presentes en la experiencia. Tenemos la tendencia a incorporar a nuestros hijos en las actividades adultas, pero tal vez hay algo más simple que puede unirnos a todos. Intenten construir juntos un castillo de arena, jueguen a las escondidas, o recojan flores o frutos. Tal vez podrían tener una aventura de noche para contemplar las estrellas y ver cuántas constelaciones pueden encontrar, o mejor aún, ¡inventar las suyas propias!

Si dedicas tus vacaciones a estar totalmente presente con tus seres queridos, te resultará más fácil conectarte con ellos emocionalmente durante todo el año. Reducirás los conflictos, dejarás ir los miedos y las máscaras y verás cómo crece el amor entre ustedes. Cuando te enfocas en apreciar y dar gracias, el amor comienza a fluir naturalmente.

Tomar unas vacaciones conscientes es uno de los mejores regalos que puedes darte a ti mismo y a tus seres queridos. Enfócate en apreciar esta experiencia con ellos al máximo.

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