SOMOS SALUD MENTE-CUERPO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Febrero 2012

El sol de verano, con su potente energía de calor, luz y expansión, influye en nuestra salud. La antigua sabiduría china nos aporta valiosas recomendaciones para mantenernos sanos y disfrutar este momento del año en plenitud.

Por Gisela Ibarra *

En esta época, los poros de la piel se dilatan y es más fácil deshidratarnos; es probable que aumente la ansiedad, el insomnio y la falta de concentración.

Todos hemos notado el efecto de cansancio y aletargamiento que nos provoca una prolongada exposición al sol; nos cuesta más enfocar la mente y nos invade la somnolencia. Es muy común, por ejemplo, quedarse dormido durante una lectura en la playa. Esto ocurre porque el calor del sol genera en nosotros un movimiento interno de expansión de nuestra energía. Con esta expansión, una cierta cantidad de energía se va de nuestro cuerpo, y se pierde. Del mismo modo, la energía de nuestra mente se agota y llega el sueño.

La terapeuta Gisela Ibarra nos muestra cómo masajear los pies para equilibrar nuestra energía interna.

Cinco elementos

La medicina china distingue en la naturaleza cinco elementos que se manifiestan de diversas maneras durante todo el ciclo anual. Estos elementos tienen correspondencia con las estaciones, los sabores, los colores y también los órganos vitales.

Así como en otoño el elemento dominante es el Metal, en invierno es el Agua, en primavera la Madera, en verano nos encontramos con el elemento Fuego. El quinto elemento es Tierra, presente todo el año regulando los traspasos energéticos de cada estación.

El verano y el Fuego

En verano el elemento preponderante es el Fuego y el calor. Si tenemos un buen equilibrio interno, este aumento de la temperatura que nos trae el verano podrá ser regulado internamente, pero a veces, según el estilo de vida de cada uno, pueden surgir complicaciones. Ejemplo de esto es el excesivo calor nocturno que nos impide el descanso, los sangramientos de nariz, los estados febriles, el enrojecimiento del rostro y los ojos.

Alimentación

Un gran problema en el verano es el exceso de bebidas y alimentos crudos y fríos. Tendemos a pensar que introduciendo frío en el cuerpo apagaremos el calor, pero en realidad terminamos enfermando por frío en el estómago y en los intestinos, y el calor de la superficie y la parte alta del cuerpo permanece presente. En cambio, los pueblos acostumbrados a vivir en climas calientes saben que la solución no es consumir frío sino más bien bebidas calientes y alimentos picantes que ayudan a disipar el calor.

El órgano dominante del verano es el corazón. Aprovechemos esta época para realzar lo mejor de nuestro corazón, su energía expansiva y generosa, cultivando el compartir con otros y dedicando ciertos momentos de introspección para procurarnos serenidad. Al interiorizarnos, nos conectamos con la esencia más profunda del corazón, despertando y dejando fluir la alegría y el amor. Podemos cultivar estos sentimientos comenzando con sencillas prácticas de perdón.

Para liberar al corazón

Con este simple ejercicio abriremos la puerta de nuestro corazón para que de a poco comience a despojarse de todo aquello que lo oprime.

Anotamos en una hoja todo aquello que nos nubla el corazón, todo lo que podemos reconocer como rencores y enojos. Nos ponemos en una disposición de perdón, ya que los rencores finalmente nos dañan a nosotros mismos, obstaculizando nuestra propia felicidad. Escribimos todo hecho del presente o del pasado que nos dispongamos a perdonar; no importa si sentimos que no estamos preparados, lo importante es la disposición sanadora de querer hacerlo.

Anotamos también aquellas acciones por las que quisiéramos ser perdonados, ya que, con esa disposición sanadora de humildad que nos hace reconocer nuestros errores y el daño que podemos ocasionar a otros de manera conciente o inconciente, se abre también una puerta para dejar fluir el amor a nosotros mismos y hacia todos los seres.

Finalmente, anotamos todos los motivos por los que nos sentimos agradecidos, conectándonos así con la energía de gratitud y amor hacia la vida, lo que nos llena de más vitalidad y de un profundo bienestar.

Recomendaciones saludables

  • No sobreexponerse al sol, preferir lugares frescos sobre todo si nos sentimos cansados.
  • Tomar una breve siesta durante el día; el mejor momento será cerca del mediodía o a la hora de más calor. Esto permite guardar la energía en el interior para que no se pierda.
  • Hidratarse adecuadamente, beber agua y zumos de fruta.
  • No exagerar la ingesta de alimentos y bebidas frías.
  • Durante la tarde, cuando ya baja el calor, podemos salir a caminar sin rumbo fijo, simplemente dar un paseo y dejarnos llevar por el fluir espontáneo de la energía.
  • Dedicar unos momentos diarios a llevar nuestra percepción hacia los pies, a través de un masaje o de una estimulación simple como caminar descalzos en el césped o en una textura nueva que nos haga poner toda nuestra atención en ellos. Podemos cerrar un momento los ojos y de esa forma nuestros sentidos estarán atentos solo en los pies y en el contacto íntimo con la tierra. Esto ayuda a disminuir la ansiedad, y a calmar el corazón y la mente, ya que la energía yang que ha subido excesivamente a la cabeza desciende y se ancla nuevamente en los pies y en la tierra, otorgándonos frescura, confianza y serenidad.
Postura del árbol.
Mientras se exhala realizando el sonido haaaa…, se siente cómo el calor se libera por la boca y por las palmas de las manos.

Qi Gong

Sencillos ejercicios que equilibran la energía interna para preservar la salud:

I

  • Con los pies descalzos nos sentamos en el suelo y frotamos cada pie. Masajeamos el centro de la planta del pie, justo bajo el metatarso.
  • Hecho lo anterior, estimulamos dedo por dedo.

II

  • Parado, con los pies separados al ancho de los hombros y las rodillas semi flectadas, los brazos relajados a los costados o en semicírculo frente al pecho (postura del árbol).
  •  Inspire, acercando las manos hacia el pecho.
  • Gire las palmas de las manos hacia delante y empuje mientras abre la boca exhalando el sonido haaaa…
  • Mientras realiza el sonido, sienta como el calor se libera por la boca y por las palmas de las manos. 
*Gisela Ibarra. Terapeuta en Medicina China, instructora de Qi gong y cuidados para el ciclo anual del Centro Wu Wei, www.wuwei.cl

 

 

 

 

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