SOMOS ENCUENTROS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2012

Quien es quizás la más destacada arteterapeuta en Iberoamérica nos muestra el ascenso y alcance de esta disciplina, muy joven en nuestros países pero que tiene más de medio siglo de desarrollo en el mundo anglosajón.

 

Eva Marxen es arteterapeuta y antropóloga, con formación en psicoterapia psicoanalítica. Actualmente es docente en L’Escola Massana, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y una de las más importantes especialistas en arteterapia de Iberoamérica.

En su libro de reciente aparición Diálogos entre arte y terapia, publicado por el sello Gedisa (Océano), Eva nos cuenta que la arteterapia es una técnica terapéutica en la que el paciente puede comunicarse con los materiales artísticos, los que facilitan la expresión y la reflexión… Se aplica a personas de todas las edades y a muchas patologías en diferentes contextos: hospitales, cárceles, escuelas, centros de salud mental, geriátricos, educación especial, centros cívicos, etc.

También puede ser aplicada en sesiones individuales, en grupos cerrados y abiertos, así como en talleres, y su uso está especialmente indicado para aquellas personas que, en virtud de la enfermedad que padecen u otras razones, tienen dificultades para articular sus conflictos verbalmente. En este sentido, la imaginería artística –como los sueños- permite explorar los sentimientos, actitudes, fantasías, experiencias y recuerdos muchas veces inconscientes, a los que no siempre es fácil acceder.

Así, en arteterapia se puede “hablar” del conflicto sin hacerlo directamente, respetando de esta forma las defensas de las personas. “El lenguaje de las imágenes es más indirecto y, por este motivo, puede proporcionar más seguridad”, señala la profesional.

¿Hay algo que aprender del arte de los pacientes, es decir, más allá del ámbito de la terapia?

Sí, siempre se aprende de las obras de los pacientes/usuarios. Pero es un significado que debe permanecer en el marco clínico, donde tiene su importancia. Es muy diferente crear o no para un tercero.

Se lo pregunto porque en siglos pasados hubo en Europa muchos casos de instrumentalización del arte que producían los pacientes, de parte de terapeutas, artistas, etc…

En principio, sí. Los artistas del arte moderno lo interpretaban según sus parámetros, con algunas excepciones, como Max Ernst. Los psiquiatras y antropólogos estructuralistas iban en el mismo sentido…

Se han dado casos en que ese celo con que se guardan las obras creadas por los pacientes en el contexto íntimo o de la relación con el arteterapeuta se ha dejado de lado para abrirse a un público más amplio. ¿Cuándo es, a su juicio, recomendable esta actitud?

Nunca; si no, ya no sería arteterapia en el sentido profesional. En esta disciplina es imprescindible que el paciente sepa que las obras no saldrán de ese espacio. Exponer la obra sería igual de pervertido que exponer las viñetas clínicas. Y hacerlo a posteriori sería una traición al paciente. Además, como en arteterapia lo más importante es el proceso, una exposición siempre sería incompleta, ya que al mostrar la obra no se ve todo el proceso ni el contexto en que se realizó. Y lo más importante es transmitir al paciente que todas las obras son acogidas sin juicios sobre su valor estético, un principio que se burlaría al ser expuestas.

En arteterapia se trata de otras aproximaciones, subjetivas al arte, que van más allá de lo expositivo. Finalmente, las exposiciones servirían más al “profesional” o la institución para presumir que al paciente, lo que sería otra vez una instrumentalización y una falta de ética.

Eva Marxen, arteterapeuta y antropóloga, con formación en psicoterapia psicoanalítica.

La práctica y sus implicaciones

Gracias a dos grandes fuentes, la psicoterapia psicoanalítica y la educación artística, el arteterapia se comenzó a desarrollar en Estados Unidos hace más de 60 años, a expensas de los aportes principalmente de las profesionales Margaret Naumnurg y Edith Kramer, pasando a denominarse Art Theraphy más tarde, como la entendemos en la actualidad.

Como explica Eva Marxen, los países anglosajones -sobre todo Estados Unidos e Inglaterra- llevan la delantera en el desarrollo de la disciplina, y con diferencias flagrantes que no solo dicen relación con el más de medio siglo de evolución al respecto y las publicaciones que avalan este hacer, sino también en relación a un asunto quizás mucho más neurálgico, que es “el control institucional que hay en los dos países anglosajones y que en España brilla por su ausencia total, dando margen a muchos impostores, sin rigor ni ética alguna”, advierte, agregando que “en España, el término “arteterapia” ha sufrido mucho por esto. La cuestión también es si las prácticas tienen que ser reguladas por leyes formales y/o por la ética personal del profesional”. A reglón seguido, Eva destaca, por contrapartida, la calidad del profesional en nuestro país en la materia: “Respecto a Chile, veo que hay profesionales muy serios y mucho más preparados y con una ética profesional más seria que los de España” (ver recuadro).

Presentaciones en Chile 

Eva Marxen estuvo en Chile como invitada especial del Master en Arteterapia de la Universidad de Chile, que dirige la académica Pamela Reyes. En este marco, presentó diversas clases para el mismo programa y lanzó su libro Diálogos entre Arte y Terapia, trabajo señero en la materia en Iberoamérica, el día sábado 24 de marzo (2012).

Entrando derechamente a hablar del paciente y la medicina, ¿diría usted que uno de los grandes problemas de la medicina mental de todos los tiempos ha sido el tratamiento del paciente como una fuente de carencias más que como una fuente de saber, de otros conocimientos…?

Sí, se ha observado una actitud paternalista o caritativa que define al paciente más desde de sus carencias que desde sus capacidades (…) Ahora bien, en vez de esto se observa que muchos profesionales ejercen lo que se ha llamado una subjetivación dominante, es decir des/califican al paciente según criterios establecidos por ellos (muy a menudo ellos mismos dominados y carentes de un análisis crítico) en lo que se refiere a modos de vida “saludables” y “correctos”. Es más que pertinente aquí Foucault y sus reflexiones acerca del control social y político que ejercen los profesionales de la salud y de la salud mental.

Por otro lado, ¿de qué forma la arteterapia puede servir como vehículo para la inclusión, más allá del tratamiento de enfermedades? ¿Podría referirnos algunas de sus experiencias en el tratamiento de casos de inmigrantes, por ejemplo?

En el contexto de la multiculturalidad, pues el hecho de crear juntos puede contribuir a crear y estrechar lazos entre los participantes, independientemente de su procedencia. Es algo que vimos en forma muy clara en el Proyecto Colours, que buscaba la implicación de inmigrantes y autóctonos en un taller de artes visuales llevado a cabo por expertos en arteterapia y mediadores culturales, que trabajaron conjuntamente experimentando con formas artísticas tales como la pintura, la escultura, la fotografía y las artes gráficas. Uno de los objetivos era precisamente facilitar el contacto y el intercambio a través de las artes, en una atmósfera creativa y lúdica.

¿Es recomendable realizar arteterapia con el simple objetivo de saber más de uno mismo? ¿O solo está reservado para fines “médicos”?

Sí, es como una terapia verbal que también se puede hacer para saber más sobre uno mismo. Trabajo en consulta privada (aunque, por razones de agenda, con pocas personas) y la mayoría no padece de “trastornos” y aborda el arteterapia por distintos motivos, por iniciativa puramente propia, sin indicación alguna y a menudo para “probar” otra manera de expresión, más allá de lo verbal.

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