SOMOS PROPUESTAS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2012

En medio de una importante crisis referida a la educación, a los valores, y en general al sistema en que vivimos, quizás una de las preguntas trascendentes que deberíamos hacernos es: ¿Qué es lo que nuestros hijos tienen que aprender?

 Por Susana Herrera R. *

El sistema de educación es responsable de nuestro recurso más preciado: nuestros hijos. Ellos son nuestra esperanza para el futuro y debemos prepararlos para los desafíos de un mundo cada vez más complejo. Hasta ahora, desgraciadamente hemos fallado en esta tarea. Mientras nos centramos en desarrollar habilidades como matemáticas y lenguaje para prepararlos para el mercado competitivo del trabajo, nos hemos olvidado totalmente de enseñarles las habilidades básicas de la vida. Como resultado, las tasas de suicidio de los adolescentes están subiendo, la depresión es una epidemia y demasiados jóvenes llegan al alcohol o las drogas para adormecer el dolor de su existencia diaria. Entonces, ¿quizás es el momento para que reevaluemos que es lo que nuestros hijos tienen que aprender?

En vez de pasar horas y horas enseñando a nuestros hijos los conocimientos que se borrarán de sus cabezas casi por completo en el momento en que dejen la sala de clase, las escuelas deberían explicar la naturaleza del mundo en el que vivimos. Desde su más temprana edad, los niños deberían aprender acerca de las estrechas conexiones e interdependencias que existen hoy entre las personas, y que el deseo de beneficiarse a cuenta de otros es la principal causa de nuestro sufrimiento. Esto hará que la juventud vea que el placer efímero que se obtiene a cuenta de otra persona es, en la realidad, dañino para ellos porque el daño que causan a otra persona tiene un efecto retroactivo sobre ellos mismos. Al mismo tiempo, deberíamos mostrarles cómo relaciones equilibradas de amor y respeto mutuo con la naturaleza llevan a la armonía, permitiendo la existencia de la vida.

Si les damos a nuestros hijos tal conocimiento (un instrumento verdadero para la vida diaria), entonces ellos dejarán la escuela con más que buenas notas y exámenes exitosos. Comprenderán la vida y el mundo a su alrededor y no tendrán razón para ser violentos, entrar en depresión o llegar al alcohol o las drogas. Además, su frustración con un sistema educativo irrelevante y sin sentido será reemplazada por el sentimiento de que ellos sinceramente se benefician de las cosas que estudian. Un niño que se comprende a sí mismo y al mundo a su alrededor aprende a mirar la realidad de forma diferente. Él sinceramente “está preparado para la vida en el siglo XXI”. Comprende que vive en un mundo interconectado y globalizado, sabe que la causa de todas las cosas malas que se ven en su alrededor es el egocentrismo humano, y reconoce que es eso lo que debe ser corregido para lograr la felicidad.

Algunos cambios específicos

No necesitamos ninguna reforma revolucionaria para proporcionar a nuestros hijos esta llave a la vida. Todo lo que necesitamos son unos pocos cambios específicos en las disciplinas que ya son parte del plan de estudios. Aquí hay algunos ejemplos:

Biología, química, física explican los sistemas naturales que nos rodean, proporcionando ejemplos abundantes de sistemas interconectados que trabajan correctamente. En vez de memorizar mecánicamente las partes y el funcionamiento de las células sólo para olvidarlos una semana después del examen, los estudiantes podrían aprender cómo estos sistemas naturales se relacionan con sus vidas. Para asegurar la prosperidad y el éxito, una sociedad humana debe comportarse como las células en un organismo o cualquier otro sistema en la naturaleza. Las células son interdependientes y están interconectadas y trabajan en conjunto y en reciprocidad. Los miembros de la sociedad son como las células, mientras que la persona que se preocupa sólo de sí misma y no del resto del “organismo humano” llega a ser “cancerosa” y destruye finalmente a todos, incluso a sí misma.

Historia y estudios sociales proporcionan una excelente oportunidad de examinar el curso del desarrollo humano y ver cómo ha sido afectado por el egoísmo. La evolución de la sociedad desde la unidad familiar hacia clanes, después hacia poblados y ciudades, después hacia naciones y, por último, hacia la actual “aldea global”. Cómo fue conducida por deseos cada vez mayores de triunfar y desarrollarse. Sin embargo, los mismos deseos han producido todas las guerras y las tiranías durante la historia. Tales clases pueden ser una gran oportunidad para mostrar cómo la naturaleza egoísta puede ser utilizada constructivamente para el beneficio de la sociedad, o destructivamente para satisfacer los intereses egocéntricos y estrechos de cada uno y causar el deterioro de la sociedad.

Deportes y juegos grupales pueden ser utilizados para entregar a los niños una comprensión más profunda de las ventajas de la cooperación y el trabajo recíproco.

Para entregar a nuestros hijos una base sólida para enfrentar las complejidades de la vida en el mundo moderno, hay otra materia que tiene que ser incorporada en el plan de estudios: “Siendo humano”. Esta clase seguramente será la favorita de los niños y tratará acerca de las preguntas que los molestan realmente, como por ejemplo: “En primer lugar, ¿por qué debemos ir a la escuela? ¿Por qué debemos estudiar? ¿Por qué debemos casarnos y tener nuestros propios hijos más adelante?” O, más general, “¿para qué necesitamos todo esto?”

Y a los estudiantes más curiosos, los profesores pueden proporcionar respuestas a preguntas que dejan a la mayoría de los padres rascándose la cabeza, no sabiendo qué decir. Se trata de preguntas significativas como “¿quién soy?” y “¿cuál es el propósito de mi vida?”

La materia de esta clase contestará estas preguntas difíciles de los niños en palabras simples y explicará la fuente de los deseos y los pensamientos que vienen a ellos. Esta clase ayudará al niño comprender y revelar más acerca de él mismo y acerca de su propósito como un ser humano, complementando los conocimientos que él adquiere en otras clases.

* La antropóloga Susana Herrera es miembro de “Todos Juntos”, una iniciativa ciudadana, apolítica, aconfesional y sin ánimo de lucro que promueve y apoya un cambio positivo en la sociedad, buscando soluciones reales a la actual situación de crisis global. Más información: www.facebook.com/todosjuntos2011, e-mail: tdsjuntos@gmail.com

 

 

 

 

 

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