SOMOS PLANETA Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2012

Uno de los temas más importantes del año pasado fue la producción de energía, y la pregunta era: ¿Podemos producir electricidad sin destruir las riquezas naturales de nuestro país? Por fin, en enero de este año se aprobó una ley que genera alternativas reales y limpias a proyectos como “Hidroaysén”.

Por J. Cristóbal Juffe V.

“La energía es un problema y durante los próximos años será peor” es el mensaje que recibimos reiteradamente durante el año 2011, tanto del gobierno como de múltiples empresas relacionadas con la producción de energía.

Y la solución ofrecida siempre eran unas gigantescas centrales hidroeléctricas situadas sobre las mayores riquezas naturales de nuestro país y del planeta, junto a centrales termoeléctricas que burdamente fueron calificadas como “no-dañinas pero molestas”.

Demanda energética

El principal argumento esbozado es que Chile deberá duplicar su capacidad de generación de electricidad para el año 2020, basado tanto en las estadísticas nacionales de los últimos años como en las proyecciones internacionales equivalentes.

Energía solar de noche 

El físico italiano ganador del premio Nobel, Carlo Rubbia, inventó un simple y eficiente sistema de generación de energía eléctrica a partir del sol, que incluso puede funcionar de noche, destruyendo el mito de que las ERNC no aseguran un suministro permanente de energía.

El sistema, de tipo “energía solar termodinámica” consiste en espejos parabólicos que rebotan y concentran los rayos solares para calentar un fluido denominado “sal de Chile”, ya que contiene salitre. Este fluido con alta concentración de sales, al alcanzar los 550 grados centígrados es movilizado a termos especiales que logran conservar el calor; de esta manera se puede generar electricidad a partir de ese calor producido directamente por sol durante el día y con el calor de las sales guardadas en los termos durante la noche.

En el caso de Chile, con el desierto más árido del mundo, las posibilidades de generación de energía solar termodinámica son realmente gigantescas.

Al mirar los datos, parecieran cuadrar: Solo entre los años 1995 y 2005 el crecimiento del consumo eléctrico per cápita fue del 75%, y la tasa de crecimiento se mantiene hasta el día de hoy.

Sin embargo, un elemento que casi no ha sido considerado en la discusión es la implementación de políticas de eficiencia energética, las cuales se encuentran en un estado muy primitivo (por no decir inexistentes) en nuestro país.

La mayoría de los países que han adoptado políticas de eficiencia energética de forma seria han obtenido excelentes resultados. Grandes ejemplos son Estados Unidos, que han mantenido su consumo energético desde el año 2000, y Alemania -uno de los líderes en la materia- que ha mantenido niveles más o menos estables desde el año 1989.

Formas de generación

Otro de los puntos que ha sido obviado por parte de los interesados en los mega proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos es la posibilidad de generación a través de los denominados ERNC: Las energías renovables no convencionales, que hacen referencia a todos los sistemas de producción energética que no dependen de combustibles fósiles, que hacen un uso eficiente de los recursos y que tienen un muy bajo impacto ambiental.

Las ERNC, a pesar de ser bien valoradas por todo el mundo, cargan con un gran lastre de mitos asociados, lo que ha sido explotado por las grandes industrias para calificarlas de “ineficientes en el corto plazo”.

Los mitos son principalmente tres:

  • Son más costosas: Efectivamente, si se compara rasamente la instalación de un parque de generación eólica, por ejemplo, con una central termoeléctrica a base de diesel, pareciera que la primera es más costosa; sin embargo, hay que considerar otros factores que generalmente se dejan de lado: Los costos medioambientales y de salud de las personas son gastos que finalmente son asumidos en gran parte por el Estado y que deberían estar dentro de la ecuación. Asimismo, se considera el precio actual del petróleo, sin calcular que es un mercado centralizado cuyos precios tienden al alza, mientras que los costos de la implementación de la solución eólica son fijos y no dependen de factores externos.

  • Son más lentas de instalar: Todo depende de la inversión económica que se haga; por ejemplo, una central nuclear -opción que se ha estudiado bastante en nuestro país- demora más de 10 años en comenzar a producir electricidad. Por otra parte, tenemos ejemplos como el de España, que en solo 18 meses realizó una central solar que ya se encuentra produciendo más de 14 mil megavatios.

  • No garantizan un suministro continuo: Efectivamente, no se puede generar electricidad con el sol durante la noche, los campos eólicos requieren de viento y las centrales de paso dependen de la lluvia y los deshielos, pero si existe un manejo inteligente de la producción, la distribución y el consumo, esto se puede manejar sin problema, como ya lo han hecho otros países. Además ya existen ERNC que garantizan un suministro continuo (ver recuadro).

Vientos, soles y mareas de cambio

Como en nuestro país las empresas han optado por los sistemas convencionales (y más contaminantes) de producción eléctrica, una de las posibilidades de impulsar las ERNC es el favorecer que sean los mismos usuarios domésticos las que las implementen.

En la actualidad, esto está ocurriendo y son miles de hogares los que ya cuentan con sistemas termosolares para calentar el agua y con paneles fotovoltaicos para la generación de electricidad. Esto ha sido ayudado por la ley de subsidio a los colectores solares.

Sin embargo, durante enero del presente año se aprobó una ley que abre gigantescas oportunidades para que se realice un cambio radical en nuestra forma de generar electricidad. Es la llamada ley de “net metering”.

La medición neta

El “Net Metering” simplemente significa eso: Medición neta, que da la posibilidad de que nuestro medidor eléctrico, que siempre ha avanzado en una dirección, ahora pueda moverse en ambos sentidos.

Es decir, ahora no solo podemos ser consumidores de electricidad, como históricamente lo hemos hecho, sino que también podemos generar electricidad.

Para ello la ley estipula que se realizará un contrato especial con la compañía eléctrica que nos abastece y, por lo tanto, toda la energía que generamos será descontada, al mismo valor de venta, en nuestra factura a final de mes; y si al final del periodo pactado con la compañía nuestro saldo es positivo, ¡la compañía nos pagará a nosotros!

La legislación va dirigida tanto al usuario doméstico como a las pequeñas y medianas empresas, que al momento de buscar una solución de producción energética limpia no solo podrán autoabastecerse, sino que estarán entregando energía al sistema para que otros usuarios puedan consumirla.

Los principales beneficios de la ley son:

  • Descentralización de la producción: Actualmente toda la producción eléctrica se realiza en grandes centrales (cerca de 60) y la falla en una de ellas puede desatar un colapso completo de todo el sistema a nivel nacional. El hecho que la producción se descentralice y diversifique nos da la posibilidad de tener un sistema eléctrico menos vulnerable y más estable. Asimismo, en algunas zonas del país la electricidad es un servicio extremadamente caro: La auto-generación abre las puertas para que esto cambie.
Autoproducción 

Para instalar un mecanismo de generación que pueda inyectar electricidad al sistema se requiere de una alta inversión inicial; sin embargo, existen múltiples opciones baratas para reducir nuestra dependencia de la electricidad “sucia”:

Cocinas solares: Usted mismo puede armar una cocina solar parabólica a base de espejos viejos o rotos. En ella se puede cocinar todo tipo de alimentos a la misma velocidad que lo haría en su cocina convencional, sin gastar nada de gas. Si no quiere hacerla, puede encontrar algunos modelos muy buenos en el mercado desde 60 mil pesos.

Calentadores de agua: Si bien un sistema termosolar para calentar el agua de la casa es una inversión importante, se pueden generar sistemas artesanales que ayudan a reducir el gasto de gas o electricidad. Para ello solo hay que buscar en Internet: Hay sistemas tan simples como conectar una manguera negra de 20 metros que pase por nuestro techo para que caliente el agua antes de llegar a la ducha o al lavamanos.

Sistemas profesionales: Muchas veces pareciera que son montos inalcanzables, pero gracias a la masificación de los sistemas de energías limpias, en nuestro país podemos encontrar calentadores termosolares para 200 litros (con termo eléctrico como apoyo incluido) desde 700 mil pesos, y hay disponibles kits de generación solar fotovoltaica desde 200 mil pesos, con los cuales podemos abastecer toda la iluminación de una casa normal (solo la iluminación).

Todos podemos mejorar nuestra eficiencia energética, solo es asunto de darse un pequeño tiempo para ello y en el corto plazo tendremos efectos medibles en nuestra calidad de vida y para nuestro bolsillo.

  • Libre competencia: La producción eléctrica se encuentra en manos de un par de compañías, lo que obviamente debilita la libre competencia y favorece las acciones monopólicas. La ley de “medición neta” facilita la introducción de múltiples competidores y nos entrega la posibilidad de que en el mediano plazo los usuarios domésticos y las empresas podamos optar por “qué tipo” de energía comprar: Verde o contaminante.

  • Eliminación de las baterías: Uno de los puntos más críticos de la producción de energía verde es el uso de baterías, que son costosas y tienen una huella ecológica gigantesca, tanto en su producción como cuando son desechadas. El uso del sistema de “net metering” da la posibilidad de eliminar las baterías, traspasando nuestra electricidad sobrante al sistema, para posteriormente, cuando la necesitemos, tomarla del mismo.

Las carencias

Como toda ley, tiene sus puntos débiles, los que hay que tener en consideración:

  • Precio de venta: Se fijó para nuestro país que el precio de venta de la electricidad del usuario a la compañía será el mismo con que la empresa le vende al usuario. Esto puede parecer justo, sin embargo, en la mayoría de los países donde se han implementado leyes de este tipo en primera instancia se ha favorecido al usuario, entregándole tarifas más atractivas durante los primeros años, como una forma de incentivar la producción de energía verde. La falta de este estímulo en Chile puede provocar que la implementación sea más lenta que en los países que se han tomado como modelo de referencia.

  • Biocombustibles: En la ley, dentro del listado de ERNC, se ha considerado a las plantas de generación termoeléctrica en base a biocombustibles (es decir que consumen elementos orgánicos en vez de combustibles fósiles), que tienen bajo impacto ambiental. Esto ayuda a resolver el problema de la dependencia energética externa, pero se ha demostrado que el uso de biocombustible acarrea otros problemas ambientales y sociales de magnitud, como la pérdida de terreno cultivable para alimento (se paga mejor por los vegetales usados para combustibles que los usados para alimentación) y por el nivel de contaminación, ya que el biodiesel emite más gases de efecto invernadero que el petróleo convencional.

Por lo tanto, a pesar de que la ley significa un “salto cuántico” a la política energética de nuestro país, todavía tiene algunos elementos posibles de perfeccionar.

Cocina Solar

Cambio de mentalidad

Si todo esto puede parecer simplemente un asunto técnico limitado, la aprobación de esta ley nos da cuenta de un cambio de mentalidad en la producción energética, abriendo las posibilidades para que nuestro consumo eléctrico no sea un peso para el medioambiente y para que el desarrollo no nos cueste el planeta. Sin duda, la generación eléctrica es solo uno de los puntos de impacto ambiental, pero es un buen punto de partida para comenzar a hacer cambios.

1 Comentario

  1. El contenido del artìculo es verdaderamente atractivo en lo conceptual. Sobre las cifras no puedo opinar por falta de conocimiento. Con todo, advierto que puede ser muy ùtil a nivel domèstico y puede ser hasta comunitario, considerando las necesidades urbanas, pero no lo veo muy claro frente a la demanda de la industria y el comercio, factores estos ùltimos de los cuales sòlo nos podrìamos desprender despuès de la Cuarta Guerra Mundial. Atendiendo a estas necesidades, entiendo que pesa mucho el aspecto de la conducciòn de la energìa desde los lugares de producciòn a los puntos de consumo. Por otra parte, tambièn se señala que en relaciòn con la energìa eòlica, el mantenimiento y atenciòn de èsta requiere de mucho màs superficie de terrenos inhabilitados para otras actividades que la soluciòn hìdrica. Y de ello me consta porque lo he visto precisamenet en España. Poniendo en juego los otros recursos, como la energìa tèrmica (geysers) y las mareas, ciertamente pueden atender necesidades locales, pero sigue pendiente la gran demanda de las àreas de producciòn, donde, aparentemente, la fuente màs econòmica y menos erosiva del medio ambiente es la hìdrica, especialmente en un paìs como Chile que dispone de uno de los recursos geològicos màs grandes de le Tierra, particularmente en Occidente. Serìa fantàstico inventar algo para aprovechar las potentes fuentes de energìa que son los fenòmenos atomosfèricos y telùricos, tambièn entregados generosamente a nuestra larga y angosta faja de tierra.
    En todo caso, estas reflexiones no son una postura dogmàtica, por lo tanto estàn expuestas abiertamente a la controversia y a la demostraciòn de los erropres de concepto.

    Atentamente,

    Sergio Guerra G.

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