SOMOS AUTOOBSERVACIÓN Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Febrero de 2011

Pedaleando la ciudad

No sólo usa como combustible “el pan nuestro de cada día”, sino que tornea las piernas, endurece los glúteos, fortalece los brazos, mantiene el peso y la tonicidad muscular.

Hasta el Presidente de la República participó en la Cicletada del Bicentenario, en septiembre pasado, y prometió más ciclovías y estacionamientos para bicicletas antes de terminar su período.

Por Ximena González Bosque

En el tema bicicleta, hablamos más de lo que pedaleamos.

Todos reconocen los beneficios que este artefacto proporciona a la salud física y mental de las personas. Una gran mayoría la aplaude como alternativa para el transporte cotidiano, tanto por sus beneficios económicos como por su aporte a la descontaminación –sonora y aérea- y a la descongestión de las vías urbanas, pero… ¿cuántos convierten su convicción en una práctica habitual?

ANTES DE LANZARTE A LA AVENTURA…. 

Si estás convencido de los beneficios que te reporta el pedalear hasta el trabajo o realizar alguno de tus recorridos habituales en bicicleta, nos permitimos aconsejarte:

– Consigue una bicicleta, un candado para ésta y un casco de ciclista. Los expertos aconsejan adquirir la bicicleta no en una liquidación cualquiera sino en una tienda especializada donde pueden aconsejarte cuál es la bicicleta que tú realmente requieres y cuáles son los accesorios que puedes o no comprar, pero que están disponibles para mejorarla. Ahí también te indicarán cuales son los repuestos y las herramientas que debes tener a mano para salir de los imprevistos “bicicleteros”.

– Aprende las leyes que reglamentan el manejo de bicicleta en tu ciudad. Esto es esencial para mantener tu seguridad y estar dentro de la ley.

– Consigue un mapa de ciclovías (en Internet hay varios sitios que los proporcionan). Si en la ruta o rutas que necesitas recorrer todavía no hay ciclovías, pon especial cuidado y ensaya rutas por calles de menor tránsito automotriz y menos baches u obstáculos viales. Algunas veces es mejor cruzar callejones o tomar atajos que los vehículos motorizados no utilizan.

– Preocúpate de que en los lugares a los cuales vas, haya un lugar seguro para estacionar tu bicicleta.

– Elije una canastilla o mochila en donde llevar las cosas que necesitas. Hay muchas opciones en el mercado y debes sopesar cuál es el tamaño, el peso y el volumen que tú requieres.

– Escoge la ropa que usarás. A algunas personas les gusta manejar con ropa de ciclista y luego cambiarla por su ropa de oficina. Otros simplemente manejan con su ropa de diario. Eso depende de cada uno.

Aún cuando en el mundo se fabrican 100 millones de bicicletas al año, son pocos los países que la han incorporado a la vida urbana como medio importante de transporte. En Santiago de Chile se está haciendo un esfuerzo en este sentido, pero falta mucho para que el uso de la bicicleta adquiera trascendencia. Entretanto, los medios de comunicación – sobre todo los que tienen que ver con el desarrollo integral de las personas – seguiremos difundiendo sus bondades.

Organización social

¡Otro beneficio! Los partidarios de la bicicleta se han organizado en distintas agrupaciones y, la mayoría de ellos han formado una unión y han logrado ser reconocidos como interlocutores ante las autoridades encargadas de desarrollar programas y políticas públicas. Es así como han abierto canales de comunicación en municipalidades que favorecen la circulación de los ciclistas y han conseguido instalar una mesa de trabajo destinada a planificar una progresiva utilización de la bicicleta. Incluso lograron – en el gobierno pasado – el envío de un proyecto de ley que fomenta el uso de la bicicleta. Reconociendo la falta de un escenario legal y cultural que respalde la iniciativa, el mensaje del gobierno al Congreso Nacional estipula que “esta ley lo que pretende es incentivar el uso a través de la promoción, de modo de subirle el rango al mismo que tienen los otros medios de transporte que se usan en nuestras ciudades”.

Por su parte, el diputado Patricio Hales, Presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara, en el momento de recepcionar el proyecto de ley, recordó que “hay otros países en el mundo donde la bicicleta es considerada un medio principal. En Holanda, un país con frío y dificultades, la bicicleta es casi el medio de transporte más importante, y en Dinamarca, país con gran ingreso per cápita, la prefieren por ser cómoda y rápida”.

La decisión de legislar sobre la materia fue tomada por la unanimidad de los parlamentarios en octubre de 2009; sin embargo, la última vez que la iniciativa se trató fue en enero de 2010. Desde entonces reposa sin que el Gobierno le ponga urgencia (requisito indispensable para que un proyecto sea tratado). No obstante, si tomamos en cuenta que hubo cambio de gobierno, terremoto y otras emergencias, puede tomarse como un éxito el que se haya instalado una mesa de trabajo en la que autoridades y organizaciones buscan poner en práctica medidas que impulsen el uso masivo de la bicicleta. Allí, casi una decena de organizaciones agrupadas en Ciclistas Unidos de Chile y otras que, sin pertenecer a la unión, abogan por una ciudad sustentable, intercambian ideas para hacer posible la adopción masiva del más saludable y cómodo de los transportes: la bicicleta.

Ciclovías

En los últimos años hemos visto crecer las ciclovías en diversos barrios. Ñuñoa, Providencia, La Reina, Estación Central, Santiago, San Joaquín, Pedro Aguirre Cerda son algunos de los municipios que van a la vanguardia y en donde se extiende la mayor parte de los 250 kilómetros de vías especiales para ciclistas. De acuerdo a los planes del Gobierno, al 2012 deberían de haber 690 kilómetros habilitados, pero en la Subsecretaría de Transporte afirman que el programa está retrasado y que sin duda los plazos deberán alargarse. Rodrigo Robles, jefe de la Unidad de Desarrollo Sustentable, quien coordina el plan junto a la Subsecretaría de Transportes y la agrupación de Ciclistas Unidos de Chile (CUCH), señaló que el atraso se debe “a que los municipios no tenían la capacidad técnica y experiencia para hacer diseños de ciclo rutas que cumplieran con la normativa del Serviu y las exigencias de los ciclistas”.

Según estudios de la Secretaría de Planificación de Transporte, a través de la Encuesta Origen Destino (2006), aproximadamente un 3% de los viajes diarios se realizan en bicicleta. El viaje promedio dura 20 minutos; la edad promedio de los y las ciclistas es 35 años, y los hogares de la Región Metropolitana cuentan con unas 230 bicicletas – comparadas con 140 autos- por cada 1.000 personas. Además, los hombres ocupan la bicicleta cinco veces más que las mujeres.

Aunque todos reconocen que estas son sólo una parte importante de los elementos que deben abordarse, las ciclovías no son el único recurso para que más personas se “suban a la chancha”. Se requiere educar, sobre todo a quienes no usan la bicicleta: al automovilista que vira obstruyendo la ciclovía; a los peatones que caminan distraídos por este espacio; a los papás que encuentran cómodo el usarlas para empujar los cochecitos de sus guaguas o los modernos triciclos de su hijos ¡y ni que decir de aquellos automovilistas que sin pudor alguno se estacionan en la ciclovía!

Lo positivo es que las autoridades, tanto del Gobierno Central como de los municipios, han tomado el partido de los pedales y el manubrio. Las estadísticas, que señalan que antes del 2015 habrá un auto por cada 5 habitantes, han tenido mucho que ver en esta repentina toma de conciencia. Ahora hay que esperar que la institución más política del país – el Parlamento – demuestre que está interesado en darle un marco legal al tema y pida al Gobierno que proponga urgencia para el proyecto de ley que está presentado. Para algunos dirigentes ciclísticos, no es un gran proyecto y, en general, no aporta muchas más normativas que las que ya están en la Ley General de Tránsito, pero su tramitación demostrará voluntad y preocupación por el tema, punto de partida para mejorar la legislación y abrir el debate público en materias como ésta, que afectan directamente a los ciudadanos.

Algunas de las organizaciones que integran Ciclistas Unidos de Chile son:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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