NUESTRO CIELO INTERIOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Abril de 2012

 

Revolución espiritual
Con una mezcla de sorpresa y alegría, he visto aparecer en distintas esquinas de la ciudad un nuevo mensaje, pegado en autoadhesivos en los semáforos y los letreros de las calles, con una invitación clara: ¡Revolución Espiritual! Este breve y contundente texto me recuerda los mensajes de los oráculos para el 2012, que fue presagiado por el I Ching como el “año del llamado a la revolución” (ver Somos Nº 017, enero 2012). Suena estimulante, provocador y sumamente contingente…, pero ¿qué significa? Creo que lo primero es intentar definir este concepto desde una perspectiva elevada, así que veamos qué nos dice el sabio I Ching en el texto del Hexagrama 49, obviamente denominado “La Revolución”.

En tu propio día encontrarás fe

Cristián Rupaillán

Astrólogo, experto en oráculos y símbolos.

El viejo texto oriental, en la traducción de Richard Wilhelm, comienza explicando que la palabra china para revolución, “Ko”, significa originalmente mudar, cambiar de piel, como los reptiles y otros animales. Cabe deducir entonces que para esta cosmovisión, una revolución es un acto de la naturaleza, lo que se ve confirmado cuando luego, en la descripción de la Imagen, “el Lago sobre el Fuego”, alude a la lucha entre frío y calor, asociándolo a los cambios que podemos ver regularmente en las estaciones del año, oscilando y mutando constantemente. Por lo tanto, el primer punto en el que nos podemos sostener es que, para esta antigua sabiduría oriental, revolucionar es natural.

El segundo punto, importantísimo, es que el propósito final de cualquier revolución (social, personal, espiritual) es aliviar el sufrimiento de las personas, e incluso “causar alegría en el pueblo”. Si una revolución crea o aumenta el dolor de la humanidad como resultado duradero, es una pésima acción. Con facilidad podemos recordar tristes ejemplos históricos. Creo que estos errores son los que le han dado mala fama a este tipo de procesos. Aún así, el oráculo indica que cada cierto tiempo es necesario efectuar estos cambios radicales.

El tercer punto es que una revolución exitosa sólo puede ser llevada a cabo en un momento específico, ni antes ni después, y el noble oráculo apunta a que el tiempo correcto puede ser identificado a partir de una profunda y generalizada sensación visceral de que es necesario el cambio. Por eso dice “en tu propio día encontrarás fe”, o sea, cuando la revolución se hace evidentemente necesaria, surgirá de forma espontánea el apoyo de las personas y la confianza en que la reforma traerá alivio.

El cuarto punto es que la revolución debe ser guiada por líderes que entiendan el requerimiento del tiempo, verdaderas puntas de lanza, valientes y vanguardistas, rectos y firmes, que deben ganarse y merecerse la confianza de las personas, para así mostrar el camino correcto.

Finalmente, deben evitarse los excesos, ya que el entusiasmo por el cambio puede permitir comportamientos destructivos que en nada contribuyen al alivio del dolor de las personas.

Los seis pasos de “La Revolución”

Además, existen seis momentos dentro del proceso de cambio, representados por cada línea del hexagrama.

La primera línea habla de quietud e introspección, indicando que una buena revolución primero se incuba, se empolla como un huevo. Si este paso no dura lo suficiente, luego no hay fuerza ni convicción para hacer los cambios.

La segunda línea habla de la identificación de los líderes correctos, que deben ser equilibrados y libres de motivos egoístas.

La tercera línea es el famoso “llamado a la revolución”, e indica que es necesario escuchar a las personas, sin retrasar ni acelerar la reforma; este paso es crítico dentro del proceso.

La cuarta línea se refiere concretamente a la ejecución de la revolución; esto requiere fuerza y debe ser concordante con verdades superiores. Si es así, tendrá ventura, dado que las personas “sólo apoyan aquellas reformas cuya justicia interior perciben instintivamente”.

La quinta línea indica que una revolución buena, clara y comprensible ni siquiera necesita consultar al oráculo, un buen resultado es inevitable.

La sexta línea muestra que no todos se adhieren, algunos anhelan retornar al pasado, otros que no están preparados se suman, pero superficialmente. No se puede pedir más, dice el I Ching, basta con tomar las decisiones correctas, usando como base el alivio del dolor y el sufrimiento, llevando luego a una tranquilidad general; no se puede pedir más.

Esta visión, clara y sintética, es casi un manual de revolución estilo oracular; y puede ser aplicado a cualquier cambio profundo, social o personal. En el próximo número, indagaremos en visiones occidentales del tema.

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