DESARROLLO PERSONAL CREATIVO Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Abril del 2012

 

Sobre ‘El tercer Jesús’ de Deepak Chopra
Chopra ha hecho una propuesta que encuentro valiosa y comparto. Titula en uno de sus libros como “el tercer Jesús” al que no es ni el histórico (el primero) ni al construido por la Iglesia (el segundo), sino al maestro que trajo una práctica de iluminación. Por cierto que este es también en general el concepto de Jesús de los maestros espirituales de las distintas tradiciones.

Eduardo Yentzen P.

Dicta diplomados, cursos y talleres de desarrollo personal. Es autor de los libros “Desarrollo Personal Creativo”, “Diccionario de Emociones” y “Hacia una democracia creativa”. Dirigió la revista La Bicicleta y El Utopista Pragmático. Fundó el Día de la Creatividad en Chile.

eyentzen@ubolivariana.

Tras esta coincidencia y valoración sustancial, quiero confrontar un aspecto de alcance menor en este libro de Chopra. Él afirma que el Jesús histórico no era del todo coherente, pues –ejemplifica- “Si realmente era por entero cariñoso, ¿por qué dijo: -‘y al siervo inútil arrojadlo a las tinieblas de afuera, allí será el llorar y el crujir de dientes’-?”

Ahora bien, cabe explicitar que él plantea al Jesús histórico como no-coherente para a través de ello desmistificar al segundo Jesús, lo que permite realzarlo como el tercer Jesús. La intención es válida, pero en el intento se confunde y nos confunde.

Ello porque una condición humana contradictoria, como puede ser la de cualquiera de nosotros, se puede mostrar en, por ejemplo, querer a los niños y, a la vez, que nos den rabia (como el chiste conocido en que Jesús le dice a Pedro: “Dejad que los niños vengan a mí… y cuando estén cerca los agarramos a coscachos”); pero no se muestra ni se demuestra contrastando una supuesta condición de ‘entero cariñoso’- pues de serlo ya estaría fuera de la condición humana- con una cita de sus enseñanzas transcrita en los evangelios. Eso es mezclar peras con manzanas.

Chopra se confunde y no considera, por un lado, que la condición de ‘entero cariñoso’ surge de la construcción mítica de su ‘segundo Jesús’; y por otro, que la citada frase -como todas las de los evangelios- no son literales sino alegóricas.

Desde mi acercamiento a la comprensión del trabajo espiritual, entendería alegóricamente en esa frase del evangelio que el ‘siervo inútil’ representa al ego, y que para crecer en lo espiritual el ego debe ser arrojado a las tinieblas de afuera, allí donde los seres humanos sufrimos de nuestra vida egótica, en el espacio psicológico del llorar y el crujir de dientes. Es decir, es un postulado de lo necesario para el camino de iluminación, y ni remotamente puede entenderse como una afirmación literal que muestre a una persona no-cariñosa.

“El tercer Jesús”, de Chopra no es ni el histórico (el primero) ni el construido por la Iglesia (el segundo), sino al maestro que trajo una práctica de iluminación.

Considero importante resaltar esta condición alegórica de las enseñanzas espirituales, cuyas alegorías se refieren al mundo interior, porque con las interpretaciones literales de las enseñanzas se produce mucha confusión y error.

Tenemos que recordar, además, que en las analogías, la estructura del lenguaje, los conceptos y las significaciones se van alterando al pasar de una cultura a otra, de una lengua a otra, haciendo difícil reconocer en ellas las verdades interiores que representaron en sus culturas originales.

Esto se puede reconocer notablemente en el libro ‘Oraciones del Cosmos’, traducido y comentado por Neil Douglas Klotz, que muestra la increíble transformación y el reduccionismo a los que es sometida la oración del Padre Nuestro, al pasar del arameo al griego.

De lo anterior, debemos considerar –además de su carácter alegórico- que las versiones de los evangelios que conocemos en español pueden tener más distorsiones que las que se producen en el juego del teléfono.

Una distorsión que me ha llamado mucho la atención es la versión que dice: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’. No me consta la realidad de esto, pero leí que originalmente la frase era ‘Amas a tu prójimo como a ti mismo’.

La primera formulación aparece como un mandato de la autoridad, un ‘mandamiento’, una exigencia, una obligación moral. En el segundo, aparece como una ley psicológica o espiritual, que indicaría que somos capaces de amar al otro sólo en la medida en que somos capaces de amarnos a nosotros mismos.

Por la primera versión me acuso de egoísta, y me exijo amar a mi prójimo. Pero constato que no quiero hacerlo, o quiero pero no soy capaz.

Por la segunda versión me pregunto: ¿Amo a mi prójimo?, y respondo honestamente: No, no lo amo.

Entonces, me planteo: si la ‘ley de Dios’ es real, y no amo a mi prójimo, ello implica que no me amo a mí mismo. Y si es así ¿a qué amo? Amo a mi ego. De ahí puede nacer la pregunta: ¿Cómo amarme a mí mismo? ¿Quién es aquel en mí a quien puedo amar? Y si empiezo a encontrar en mí al Ser a quien amar, y voy creciendo en el amor a mi Ser, descubro que por ese mismo acto voy amando al otro –al Ser del otro-. Constato que se cumple la ley.

La primera versión representa al segundo Jesús de Chopra: la autoridad eclesial, y la divinidad como marco normativo. La segunda versión representa al tercer Jesús de Chopra: al maestro espiritual que conoce la ley, que conoce el camino, y que sabe guiar en el camino: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”; y permite, a través de su enseñanza práctica del camino, que todo ser humano pueda acceder a la iluminación o espiritualización.

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