SOMOS SABIDURÍA DE AYER Y HOY Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Junio de 2012

21-12-2012: ¿Fin de los tiempos? ¡Nosotros lo sabremos antes!

En la isla mágica de Chiloé, y desde las entrañas mismas de la Tierra, un antiguo conocimiento se está revelando al mundo para anunciarnos que ¡ha llegado la hora del Ahora!

Por Juan Carlos Viveros Kobus *

La historia comienza hace mucho, mucho tiempo atrás, en los albores de la humanidad, época en que la raza naciente debió volver la mirada a la naturaleza profunda y viva, para aprender de ella.

Al principio del tiempo, de la creación, los nuevos invitados a la fiesta no tenían escuelas ni instructores, lo que los obligó a aprender estudiando la naturaleza e imitándola. Así, antiguos sacerdotes, chamanes, machis y sabios ancianos fueron desarrollando la capacidad de leer, mas no libros, sino el cielo, las estrellas, el fluir de los ríos y el canto de las aves.

Soplan vientos de cambio, ¡son vientos solares! Fotografía: Juan Carlos Viveros

La otra mirada

Todo lo que nace, muere; todo lo que comienza tiene un fin. Este es el profundo mensaje que se puede leer en la madre naturaleza, presente en todo lo creado, desde átomos, plantas, animales, personas, planetas, soles, sistemas solares, galaxias hasta universos enteros.

Movimientos de la Tierra al Sol 

La Tierra es una gigantesca nave que viaja por el espacio alrededor del Sol, haciendo 4 movimientos: el de rotación y traslación, el de nutación o vaivén del eje polar y el de prececión, en el cual el Sol trata de “enderezarla”, ya que se encuentra inclinada en 23,5° con respecto a la eclíptica. Este efecto, junto con la rotación, produce un pequeño bamboleo de sus ejes de rotación (parecido a cómo gira un trompo antes de caer), dibujando un círculo imaginario en el cielo. El período o vuelta completa de este movimiento es de 26.000 años.

Entonces, la raza comenzó a comprender que la vida es cambio y que es cíclica, se va desarrollando por etapas. Lo confirmaban las estaciones del año, pasando sucesivamente por otoño, invierno, primavera, verano, una y otra vez; nos lo recuerdan, igualmente, el día y la noche.

Así, entonces, transitando pleno mes de junio de 2012, con las profecías y augurios del fin de los tiempos susurrándonos al oído por todas partes, nos lanzamos en búsqueda silenciosa de la otra mirada, la mirada ancestral, que se basa en ese profundo y transparente mensaje latente y vivo en la creación. Esta búsqueda nos llevaría a recorrer desde los antiguos conocimientos olmeca-mayas hasta el Chiloé profundo, lugar donde el tiempo pareciera haberse detenido, donde el pensamiento cíclico sigue vivo en cada paso, en cada acto, en cada momento.

Las vueltas al Sol

Giramos en torno a la luz. Esta es la causa de los grandes ciclos cósmicos como también de nuestros propios ciclos humanos. Así como esta amada madre Tierra gira en torno al padre Sol -Helios y Vesta-, el Sistema Solar gira en torno al gran Sol Central de la galaxia, y ésta, a la que llamamos Vía Láctea, gira en torno al Sol Mayor, padre de padres, ubicado al centro del universo en que habitamos y del que somos parte.

Todo rota, se traslada, baila y gira en sí mismo. De esta manera se produce el día y la noche en la Tierra, en el Sistema Solar y en la galaxia completa, teniendo sus propios “días y noches”. Cuando la Tierra se traslada en su órbita alrededor del Sol, se producen las estaciones del año; lo mismo sucede en el Sistema Solar, la galaxia y el universo.

Así se cumple la ley, el antiguo axioma hermético “como es arriba es abajo”, pues la naturaleza, que es la vida misma, crea siempre de la misma manera.

Contemplando esto, comprendiéndolo, intuimos y comprobamos que el pasado está adelante. Esto significa que podemos saber en qué etapa o estación estamos y cuáles vendrán. Constatamos que luego del verano, nos visita ineludiblemente el otoño, una vez más, con su aroma a nostalgia y los ropajes de los árboles fluyendo en caída libre hacia la tierra que los vio nacer.

Con este simple, pero profundo conocimiento inmortal, podemos concluir que las características de etapas anteriores vuelven a darse en este camino que llamamos vida.

En el hemisferio norte

En el norte del planeta, los olmecas, fundadores de la cultura maya, enseñaban a su pueblo que el centro de la galaxia emite cíclicamente pulsos de energía: al comienzo, en el punto intermedio (13.000 años) y al final de un Gran Ciclo de 26.000 años.

El Mito de Ten ten Vilu y Kai kai Vilu 

Hace unos 13.000 años, los antiguos williche presenciaron la lucha entre las serpientes del bien y del mal, en la que esta última intentó elevar las aguas para hundir la tierra, relato que explica lo sucedido a mitad del ciclo galáctico y la aparición de la isla mágica de Chiloé.

La pulsación excita al Sol, el que irradia más luz hacia la Tierra. Cuando esto sucedía en el punto intermedio del ciclo, la energía elevada producía en la naturaleza transformaciones que afectaban a la sociedad humana. Al comienzo y al final del ciclo, la intensidad de la energía recibida era mayor aún, lo que provocaba cambios atmosféricos, climáticos y movimientos telúricos intensos sobre la Tierra.

Cada 13.000 años, la energía creadora primordial pulsa más intensamente energía que irradia hacia los sistemas solares donde existen la vida y la consciencia para inducir transformaciones y evitar que el sistema, al tornarse rígido, impida la manifestación de nuevas experiencias y de nueva sabiduría.

Estos ciclos galácticos tienen correspondencia en los ciclos terrenales marcados por los solsticios y equinoccios. Así, el comienzo del ciclo o el nuevo Sol ocurre en el solsticio de invierno, que para la parte norte del planeta es en torno al 21 de diciembre, siendo el de este año 2012 el que se alinea con el cierre del gran ciclo de 26.000 años.

Todo lo señalado anteriormente quedó registrado en la cultura maya, a través del mito de la serpiente emplumada o Quetzalcoatl. Cuenta la leyenda que en aquel último gran cambio, los antiguos vieron en el cielo a su Dios, una mezcla de serpiente y pájaro. La llegada de la serpiente emplumada, entonces, anuncia el regreso de Quetzalcoatl, el fin de una era y el comienzo de otra nueva.

En el hemisferio sur

La era de Acuario, la nueva era de la raza humana, viene como consecuencia del término de una “noche del sistema solar”, que coincide con el cierre del invierno galáctico.

En la isla mágica de Chilwe (Chiloé), el pensamiento cíclico vive en el pueblo williche que, mediante rituales ancestrales, celebra, en torno al 21 de junio, su We Chipantu o solsticio de invierno, momento en que, saliendo de la noche más larga del año, el sur del mundo comienza recibir más luz: ¡nace el nuevo Sol!

Así mismo, la nueva era viene a ser la salida de la noche larga del Sistema Solar para entrar a un nuevo día, algo así como un gran We Chipantu, pero esta vez, junto al término del invierno y el nacimiento a la gloriosa primavera de la Vía Láctea.

Este es el gran acontecimiento que en este momento presente estamos vivenciando. La entrada simultánea a dos momentos de enorme luminosidad e impacto: el término de la noche, que nos hará despertar del sueño profundo en que vivimos, y el término de un largo invierno, para florecer en la nueva raza.

La vida es un viaje iniciático-chamánico en el que recorremos los senderos del conocimiento, la sabiduría y la filosofía inmortal, seamos o no conscientes de ello. Así, caminando, van surgiendo dudas, inquietudes, preguntas. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué está sucediendo en el Sol? ¿A qué se deben los cambios en la Tierra? ¿…Los quiebres sociales, familiares? ¿Cuáles son las causas y los efectos de estos cambios imposibles de ocultar?

La vida es un viaje iniciático-chamánico en el que recorremos los senderos del conocimiento, la sabiduría y la filosofía inmortal, seamos o no conscientes de ello.Mediante la investigación del conocimiento maya y las eternas conversaciones con Alex Kaicheo, el guardián de la sabiduría williche en Chiloé, se fue revelando uno de los secretos más impactantes y estremecedores a los que hayamos tenido alcance como humanidad. Todo lo que está pasando tiene su origen en los cambios en el Sol central de la galaxia, que envía información -instrucciones del plan de la vida- a los sistemas solares, energía que genera tormentas solares.

Las tormentas solares provocan auroras boreales y australes en los hemisferios norte y sur, respectivamente. Estas son gigantescas luces de colores que se pueden ver en el cielo cerca de diciembre en el norte, y de junio, en el sur, y que en la actualidad están alcanzando magnitudes nunca antes vistas…

Entonces, ambos mitos (en griego antiguo la palabra “mito” significaba “verdad”), el maya de Quetzalcoatl y el williche de Ten Ten Vilu y Kai Kai Vilu, hablan de un momento en que sus antepasados vieron literalmente “las serpientes en el cielo”, justo en torno a sus solsticios de invierno, narración que ha sobrevivido en forma oral hasta el día de hoy.

Anuncian los antiguos williche que este 21 de junio, el solsticio estará en conjunción con el centro galáctico, como hace 13.000 años. El ser humano será transformado por alineaciones estelares y el cruce por la banda de luz del centro de la Vía Láctea.

La llegada de la serpiente emplumada anuncia el regreso de Quetzalcoatl, el fin de una era y el comienzo de otra nueva.

El tiempo evoluciona…

…y llega a un punto en que se renueva, una vez más. Acontece una época de relajo ético y moral, en que todas las opciones están disponibles. Es la noche profunda del tiempo, en que la raza humana está literalmente “durmiendo”. Las señales parecieran indicar en forma clara que estamos en esta hora de la transición, comenzando ya con la purificación a través del fuego, proveniente de los vientos solares.

“…todos somos de la tierra, y cuando se corrompe el agua y el aire, la Tierra creará su propia reacción… Para nosotros no es negativo, ¡es la evolución y ha llegado! Nada permanece igual”, decían los antiguos abuelos hopi, en el norte del mundo.

El orden cósmico, el orden de este enorme ser vivo que es la galaxia, nos está invitando a aprender a vivir sobre la Tierra y en conexión con ella. Un rinconcito del paraíso universal nos fue dado para amarlo, para cuidarlo y para hacer el amor con la vida, que es una y la misma en todas partes.

“ ..a nosotros nos fue dicho que la lucha fue dura y larga, que fueron 3 días y 3 noches -dijo Kaicheo-, que vendrán tiempos difíciles en lo personal, en lo colectivo, en lo social y lo familiar”.

La raza humana que se despide, al cierre de este tiempo, olvidó las instrucciones sobre cómo vivir aquí y ahora. La raza humana que viene recuperará esas instrucciones de la mano de la armonía y de la “aparición” de la conciencia, provenientes en las ondas electromagnéticas emanadas desde lo más profundo de los soles.

El regreso a casa: la liberación

El humano recuperará la conciencia de ser el hijo de Dios, del Gran Espíritu, de ser la luz del mundo, la chispa divina que enciende la llama de la conciencia eterna en la Tierra. Sabrá que es eternidad y la piedra angular de la creación.

Las falsas creencias que han dado fundamento al mundo moderno darán paso al nuevo orden, donde la conciencia de separación habrá muerto para dar a luz a la conciencia de unión con la vida, con la fuente una de todo lo que es.

Así, se restablece la permanencia en el paraíso, ese lugar del que salimos al comienzo del viaje, pues todo empieza y termina donde se originó.

Los hijos del mundo despertarán para resplandecer en su gloria. La nueva raza será la parte que se reconoce como el Todo, que había un plan que comenzaba en el amanecer de los tiempos, pasando por la mañana, el mediodía, la tarde, la noche y el regreso al amanecer. De esta manera, la creación se aseguraba la evolución de la conciencia, pasando por cada una de las etapas y momentos del gran ciclo.

El amanecer de los tiempos traerá la liberación del sufrimiento humano, será la puerta a una nueva vida, una nueva cosmovisión, una nueva manera de ver, sentir y estar en el mundo.

La nueva humanidad comprenderá que en la creación, los asuntos se resuelven en el nivel en que se producen, es decir, nos daremos cuenta que somos nosotros quienes creamos el sistema en que vivimos y que, asimismo, deberemos crear la salida, caminando hacia nuestro sagrado destino: aprender con todo lo que suceda y crecer con ello, como los alerces milenarios de la isla de Chiloé, hundiendo profundo las raíces en el ahora, levantándose indetenibles hacia el cielo, hacia la luz.

Llegamos hasta aquí en nuestra caída del paraíso, pero esta no era más que una etapa del plan, una etapa que había que vivir para tener clara conciencia de la perfección y la sacralidad de la vida. Así, Dios, Genechen, el gran arquitecto, se hace real en nosotros, que somos el pacto de amor que origina la vida. Así, el propósito de nuestra encarnación se cumple, con nuestra liberación.

Todo lo aquí narrado llegó al “ahora” una de tantas tardes eternas compartiendo vivencias con el sabio werken y sanador williche Alex Kaicheo, en que a ratos transitábamos por los orígenes da la vida, como recordando que todo regresa. Luego de horas y horas de conversación, como ya en tantas jornadas inmemorables, volvió el pasado, ese pasado que está como escondido en las vueltas del silencio y que el viento nos acercaba por ahí por junio de 2011, en Koñimó, isla de Chiloé. Momento mágico en que se reveló el fin del tiempo y que quedaría guardado en los registros cósmicos de ese instante fugaz.

La dependencia de los ciclos de la creación es la manera en que la vida resuelve nuestra permanencia en ella. Así ha sido siempre y así será, desde que el mundo es y mientras el mundo sea. Llegamos al mundo desde la luz del Gran Sol, recorriendo el sendero sagrado; devenimos en la unión con la vida y nos convertimos en la conciencia misma que une y cierra la cadena evolutiva.

Despertar espiritual

Cada estación tiene su propia frecuencia de vibración o energía electromagnética. Así, las energías que pulsan en cada momento son diferentes en su magnitud y en sus objetivos. A medida que nos acercamos al día del Sistema Solar, a la primavera de la Vía Láctea (viaje al centro de la galaxia), esta vibración comienza a aumentar. Es el pulso del universo que llama a sus hijos a alinearse en la sinfonía cósmica que ya se está interpretando.

Significado del We Chipantu williche 

En su movimiento de rotación y traslación, la Tierra genera una duración distinta del día y de la noche. Así, el solsticio de invierno o we chipantu señala el momento en que la noche (oscuridad) alcanza su mayor duración y desde ahí comienza el proceso inverso, es decir, cada día mayor cantidad de luz: ha nacido el nuevo Sol. Este momento se celebra en torno al 21 de junio de cada año, conociéndose el momento exacto por medio de la contemplación del cielo.

Cuando este pulso cuadra, se alinea con el nuestro y ocurre aquello que llamamos “despertar espiritual o de conciencia”. Es la llamada de la vida a sacar nuestras alas, ¡porque ahora toca volar! ¡Es el camino de retorno a la esencia, aquello que en última instancia somos!

Ocurrida la sincronización, el “fin de los tiempos” tiene que ver directamente con un gigantesco cambio evolutivo: ¡el salto definitivo del razonamiento lógico a la conciencia!

Vamos a trascender el viejo pero útil razonamiento humano del gran ciclo anterior, es decir, lo vamos a incluir en una visión más amplia. No muere ni desaparece, pues fue y sigue siendo una herramienta formidable, que tuvo su tiempo y función en la escala evolutiva, pero se disuelve en un nuevo elixir, que es la semilla del nuevo ser humano.

El homo sapiens pasa a ser humano consciente. Así, el viaje continúa, atravesando la locura de la cordura, como un tren de alta velocidad; una vez que salimos, recuperamos la lucidez y en ella nos quedaremos, recorriendo el nuevo tiempo, esta vez con los ojos abiertos. En su despertar, el humano consciente tomará el control de su vida y su relación con la naturaleza y el cosmos, la casa en que habita. El paradigma viviente se desplazará del “todo es material” al “todo es espiritual”.

El Gran Amanecer

Desde que los humanos fuimos invitados a esta fiesta cósmico-existencial, elegimos ser observadores y testigos de lo relatado. Sea cual sea la forma que tome el gran cambio, cualquiera sean los acontecimientos que sucedan, tenemos la oportunidad de vivenciarlos de distintas maneras.

Es como la visita de un temporal en invierno: conocemos sus características y tenemos la opción de pasarlo en forma serena y tranquila, resguardados, como también de pasarlo con angustia y desesperación. Lo mismo sucede en primavera, cuando esperamos alegremente la vuelta del sol, con el florecer de plantas de todos colores y aromas, junto al suave verdor de las hojas de los árboles.

Cerrando este relato que se convirtió en viaje de regreso a casa, hemos de volver la mirada al comienzo del mismo.

Si todo lo que está escrito con tinta invisible en los cielos, si todo lo que profetizan relatos míticos vivientes en territorio maya y en Chiloé se cumple, nosotros, los habitantes del hemisferio sur, ¡lo sabremos antes! Vamos a vivenciar el fin de esta era y el comienzo de la era del sexto sol antes que el hemisferio norte. ¿La razón? Lo profetizado por los mayas, dueños del tiempo, es para el norte del planeta, en torno al 21 de diciembre de 2012.

El sabio pueblo williche y todos los corazones atentos, humildes y sensibles estarán celebrando entre guillatunes, en la isla mágica de Chilwe, en torno al 21 de junio, el que será el último We Chipantu de la era de Piscis. Por lo tanto, el salto evolutivo único en la historia comenzará aquí, abajo del mundo, cumpliendo la eterna ley del “como es arriba es abajo”, sin más ni menos: ¡habrá llegado la hora del Ahora!

Todos quienes habitamos esta gran nave del planeta Tierra en este momento hemos sido invitados por el universo al Gran Amanecer, a ver salir por el horizonte al Sol de soles, a estar presentes, lúcidos, alertas, serenos y vestidos de armonía para el momento del salto de la razón a la conciencia, a presenciar este evento único en la historia del tiempo, ¡a florecer!

La vida nos está llamando a volver a leer con los ojos del corazón, a reconocer aquello que somos, a emocionarnos y vibrar con el canto de las aves, a hablar una vez más con las estrellas. Soplan vientos de cambio, ¡son vientos solares! ¿Y nosotros? ¡Nosotros seremos testigos!

(*) Juan Carlos Viveros Kobus, nativo de la Isla de Chilwe, ingeniero comercial, conferencista, místico y comunicador. Email: juancarlos_viveros@hotmail.com

Twitter: @jcvk34

Facebook: http://www.facebook.com/juan.kobus

 

 

 

 

 

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9 Comentarios

  1. un gran reportaje, muy enrriquecedor e informativo.nos ayuda a recordar que el proceso evolutivo que ya hemos vivido nos hace tan necesario el seguir avanzando y que las bases de esto ya fueron enseñadas hace tanto , que debemos recordarlas y respetarlas.muchas gracias por ayudarnos a recordar.

    • gracias Pia, por compartir en este espacio abierto , como el viento…
      Todas las leyes de la vida, del universo, estan escritas con tinta invisible, en la naturaleza…cuando volvamos la vista a ella, ella nos enseñará todo para vivir en armonia y plenitud..
      Bendiciones desde la isla mágica de Chiloé !

  2. Que mas podría hacer? solo agradecer a tanta gente que escribe a mi correo o twitter o facebook, consultando, buscando ayuda, compartiendo…es un honor para mi poder hacerlo y entregar alguna señal, luz y guía en este camino al que llamamos vida…
    Bendiciones a todos y todas !

    • Gracias Roberto…los hijos e hijas de Chiloé mágico estan siendo llamados por su isla madre…todos nosotros habitamos esa ” arca de noé” tan especial..
      desde KimPiyan, cerca de Ancud, estamos compartiendo la sabiduría inmortal, el conocimiento y la vivencia del viaje sanador que este paso fugaz por esta vida Es !!!
      bendiciones !

  3. agradecido y emocionado por tanta gente que me escribe y comparte su vida, sus dudas, sus miedos y tambien su cariño, su sentir, su pensar y siempre su amor!
    gracias…es fundamental que todos estemos participando en el gran momento de cambios que vivimos, madre tierra incluida…
    en mi facebook y twitter encontrarán un espacio abierto y libre, como el viento
    para seguir aprendiendo y creciendo todos juntos
    como tripulantes de la misma nave kósmica que nos lleva a casa…
    bendiciones desde KimPiyan en la isla mágica de Chiloé !

    • Gracias por compartir sara…
      En este paso por esta vida mágica, es imprescindible haya r los otros ojos para ver…siempre preguntarnos con que ojos estamos mirando? estamos viendo lo que queremos ver o lo que es?
      hay otros ojos, los ojos del espiritu, los ojos del alma, los ojos del corazón…
      abriendo estos ojos…la vida muestra la otra cara de la moneda…

  4. Don juan carlos. Este escrito tambien lo pasamos a nuestra gente de nuestro pueblo. Muchas gracias de Quellon y Compu.

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