SOMOS MEDIOAMBIENTE Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Junio de 2012

Salvando El Panul, el último bosque nativo de Santiago

Los ciudadanos de La Florida y la “Red de Defensa de la Precordillera” no se han quedado de brazos cruzados al ver cómo un megaproyecto inmobiliario amenaza con destruir el último bosque nativo de la comuna y de la ciudad.

Por J. Cristóbal Juffe V.

Fotografías: Jorge Bravo de la Carrera

Estefanía González, una de las caras visibles del movimiento de defensa de El Panul, en una visita al bosque junto a la comunidad para dar a conocer las cualidades del lugar.

La destrucción se nos ha hecho costumbre; no solo se ha transformado en un daño colateral, sino en el objetivo mismo de lo que comúnmente llamamos progreso.

La idea de crecimiento económico como única alternativa de desarrollo se ha naturalizado de tal manera que cada día vemos, sin ninguna sorpresa, cómo perdemos definitivamente ecosistemas completos para obtener un leve beneficio económico: Para ganar simplemente dinero, unos trozos de papel que nosotros mismos imprimimos.

En las ciudades, podemos ver desaparecer parques para construir edificios, pero nunca veremos lo contrario. Y nos parece natural.

La noción de conservación de nuestro medioambiente es actualmente un último recurso extremo. Solo se declarará protegida una zona cuando sea la última de su especie, al igual que pasa con los animales, que son libremente arrasados hasta que llegan al aberrante límite del “peligro de extinción”. Pero incluso hay personas sin escrúpulos que no respetan esa última etiqueta de emergencia. Ambición incontenible que ha llevado a miles de especies animales y vegetales a la desaparición.

Hace poco tiempo me enteré de la discusión que mantenían las comunidades científicas respecto a la publicación del descubrimiento de nuevas especies, en la que llegaban a la conclusión que no debían informar sobre el lugar donde se había hecho el descubrimiento, ya que cada vez que lo hacían aparecían los cazadores de especies exóticas que aniquilaban a la nueva especie con tal de llevarse un “souvenir”.

Y la idea de los cazadores nos parece aberrante, pero esto sucede cada día ante nuestros ojos, y en la misma Región Metropolitana tenemos una lucha en proceso, el caso del último bosque de Santiago: El Panul.

Ubicado en la precordillera de la comuna de La Florida, dentro del radio urbano, el fundo El Panul y su bosque contienen varias especies en categoría de conservación (ver recuadro), que los últimos años se han encontrado en riesgo por un plan inmobiliario que pretende la construcción de más de 1.300 viviendas en dicho lugar.

Características únicas

El bosque El Panul es de tipo esclerófilo, que se da en solo cinco lugares del mundo y tiene la cualidad de adecuarse a un clima seco, como el de la Región Metropolitana, manteniendo sus hojas verdes durante todo el año. Si bien no encaja perfectamente con el imaginario de un bosque tupido de árboles, el esclerófilo tiene una gran variedad de especies vegetales y animales, entre los que podemos encontrar al pequén, la loica, el zorro, la culebra de cola corta, la iguana chilena, pájaros carpinteros, la mariposa del chagual, litre, quillay, espino, bollén y guayacán, entre otras.

Especies en conservación Dentro del bosque El Panul es posible encontrar 3 especies que se encuentran bajo alguna categoría de conservación:- El Guayacán: Un árbol que se encuentra bajo la categoría de “vulnerable” desde la IV a la VIII región.

- Bollén: Un arbusto nativo que se encuentra en la categoría de “raro”, por lo que está protegido en la Región Metropolitana.

- Flor de Gallo: Una planta con bellas flores anaranjadas, que está categorizada como “vulnerable” desde la IV a la VIII región.

Estas tres especies se encuentran en diversos sectores del bosque El Panul, pese a que el proyecto inmobiliario ha tratado de negar su existencia.

El Panul se encuentra a solo minutos de caminata del paradero de micros y cumple múltiples funciones irreemplazables.

A nivel social, el sector es un espacio de encuentro con la naturaleza, ideal para la práctica de deportes al aire libre, de paseo familiar o de formación escolar, ya que permite a las escuelas contar con un lugar dentro del radio urbano donde observar un ecosistema vivo en funcionamiento.

A nivel medioambiental, las funciones que cumple el bosque son aun más vitales: Es un pulmón verde para la ciudad más contaminada del país, donde cientos de niños y ancianos mueren anualmente por enfermedades respiratorias derivadas de la contaminación del aire.

Es una barrera natural para el agua y los aluviones, infiltrando agua a las napas subterráneas. Asimismo, las raíces impiden el movimiento de tierra, y si uno visita el lugar podrá ver las rocas de más de un metro de diámetro en las bases de todos los árboles, las que habrían llegado a las viviendas si estos no las detuvieran, lo que nos recuerda al trágico aluvión de la quebrada de Macul, ocurrido hace casi 20 años y que dejó una imborrable marca de 26 personas muertas, 8 desaparecidos y más de 32 mil damnificados.

Además, el bosque cumple una función de regulación de la temperatura, ya que el aire caliente de la ciudad sube durante las tardes hasta el bosque, donde se reduce la temperatura, retornando al atardecer como una brisa refrescante altamente necesaria, ya que la comuna de La Florida presenta uno de los índices más altos de temperatura de toda la ciudad en las épocas de primavera y verano.

Y lo más maravilloso de todas estas funciones que cumple el bosque es que no requiere de ningún tipo de intervención; las hace sin gasto energético para nosotros, solo necesita que lo dejemos funcionar en paz.

El bosque esclerófilo se da en solo cinco lugares en el mundo.

El proyecto inmobiliario

El fundo El Panul perteneció históricamente a la Universidad de Chile, ya que ahí funcionaba el Instituto Bacteriológico. Durante la dictadura, el terreno fue rematado en un llamado al que -curiosamente- llegó solo un ofertante: Vicente Navarrete, consejero de la Sofofa, el exportador de gas más importante del país y amigo personal de Augusto Pinochet. Este habría adquirido el terreno de 540 hectáreas por el precio equivalente a lo que costaba una citroneta en esa época.

En la actualidad, la familia Navarrete pretende la instalación de un proyecto inmobiliario de más de 1.300 viviendas, que implica arrasar con más de 200 hectáreas de bosque, incluidas las especies en categoría de conservación que ahí habitan.

A pesar de ser un proyecto ilegal desde la normativa ambiental, el terreno -según el plan regulador comunal de La Florida- se encontraría en un espacio definido como urbano, permitiendo la construcción de un proyecto inmobiliario de este tipo, por lo que la inmobiliaria ha usado este argumento para pedir los permisos correspondientes a la Municipalidad.

El bosque esclerófilo tiene la característica de mantenerse verde y vivo en lugares con solo tres meses de lluvia al año, o incluso menos, como ocurre en Santiago.

La defensa

Desde el año 2005 los vecinos de la comuna, junto a numerosos ciudadanos conscientes y comprometidos coordinados en la Red por la Defensa de la Precordillera, han realizado todo tipo de acciones y manifestaciones para recuperar y salvar este bosque.

La batalla ha sido larga y no se alcanza a detallar por completo en estas páginas, pero ha sido una causa que paulatinamente ha ido contagiando a más personas, que ven en este terreno la oportunidad de revertir nuestro acostumbramiento a la destrucción como la posibilidad de dar vuelta atrás a esta tergiversación de valores, para que la vida de un ecosistema vuelva a valer más que un par de billetes.

No basta con remplazar un árbol con otro árbol, porque la vida no es intercambiable.Ha sido una pelea agotadora, donde han visto retroceder cada paso avanzado con esfuerzo, y donde las instituciones públicas han cedido a los intereses económicos por sobre el interés de la ciudadanía en reiteradas ocasiones. Se ha visto a un concejal que, después de tres años de manifestar su apoyo a la defensa de El Panul, a menos de un mes de haber asumido como alcalde, da su aprobación al anteproyecto inmobiliario, cediendo a presiones de la Seremi. Hemos visto cómo la inmobiliaria a cargo del proyecto presenta un escueto estudio de impacto ambiental que omite la presencia de especies protegidas en la zona y que, luego de ser rechazado, vuelve a ser presentado sin modificaciones. Se ha visto el apoyo de los concejales de la comuna a la modificación del plan regulador comunal y, sin embargo, ha pasado casi un año sin que se tome ninguna medida al respecto.

Pero, también se ha visto a cientos de adultos y jóvenes marchando por las calles, realizando todo tipo de manifestaciones, de estudios ambientales, buscando en las complejas leyes de nuestro país los elementos que ayudarán a salvar a este bosque. La ciudadanía de la Florida ha votado en una consulta popular declarando, con un 98% de aprobación, que está de acuerdo con que se realicen las acciones necesarias para conservar el último bosque urbano. Hombres y mujeres vigilan el bosque día a día para evitar que se inicien las obras ilegalmente, para que no se transforme en un receptor de basura de los otros negocios que tiene la familia Navarrete y para que los visitantes no erosionen el lugar. Se han realizado centenares de caminatas y paseos organizados por la Red de Defensa de la Precordillera para que las personas conozcan y aprendan a cuidar el lugar. Se ha visto a decenas de humanos conscientes con su medioambiente que, a pesar de haber sido derrotados una y otra vez por la burocracia y los intereses económicos, siguen levantándose porque creen que todavía podemos salvar a esta ciudad.

Los arboles sirven como barrera natural frente al agua y las piedras, reteniendo rocas de gran tamaño que llegarían a la ciudad si el bosque fuera eliminado.

Un bosque no se planta

Obviamente, la inmobiliaria no solo propone arrasarlo todo. Propone que algunos árboles queden protegidos dentro del proyecto, en sus plazas o jardines. Propone plantar un bosque que sea equivalente a lo destruido, pero en las afueras de Santiago. No comprende que un bosque no se planta.

“Salvemos al Panul de nosotros mismos” Una de las acciones claves para salvar al bosque fue la realización de campañas de difusión y organización de excursiones para que los habitantes de la comuna lo conocieran, lo que sirvió indudablemente para que las personas valoraran la importancia del lugar; sin embargo, el aumento de visitas descuidadas ha puesto en riesgo al bosque, tanto por la erosión excesiva que provocan las motos y bicicletas como por la basura que dejan muchos visitantes.Por ello, si vas a visitar El Panul, es importante que tengas las siguientes consideraciones básicas: No dejes basura en el lugar, transita solo por los senderos principales, no hagas fogatas por ningún motivo, no cortes ramas ni arbustos y, sobre todo, preocúpate de dejar el lugar tal como lo encontraste.

Un bosque es un ecosistema complejo, que logra mantenerse en equilibrio a pesar de los cambios climáticos, de la cantidad de agua disponible y de los variables factores medioambientales. El bosque esclerófilo de El Panul no necesita ser regado; al contrario, captura agua para Santiago. En cambio, los mal llamados bosques, consistentes en plantaciones uniformes de árboles de poca diversidad, no logran mantenerse solos, requieren de cuidados y de riego, es decir, gastan agua, un recurso que paulatinamente se está haciendo escaso en muchas zonas de nuestro país.

Un bosque real es un espacio para el nacimiento y el desarrollo de múltiples especies vegetales y animales, mientras que un montón de árboles plantados tiende a empobrecer el suelo y da espacio para muy poco desarrollo de especies en su interior.

Por lo tanto, no basta con remplazar un árbol con otro árbol, porque la vida no es intercambiable. Por ello, las propuestas de compensación son completamente absurdas, y los resultados son evidentes: Más de un tercio de los bosques plantados en proyectos de este tipo terminan transformándose en aéreas grises.

La flor del guayacán, a punto de florecer.

El Panul hoy

En la actualidad, la lucha no ha terminado, pero por el momento se encuentra en una tregua, ya que finalmente se rechazó el estudio de impacto ambiental realizado por Gesterra, la inmobiliaria involucrada, y no se aceptó su apelación. Por otra parte, aun no se efectúan los estudios necesarios para poder cambiar el plan regulador de la comuna, y hasta el momento en que se escriben estas líneas no se han comenzado los trámites para la modificación. Porque el objetivo de la Red de la Defensa de la Precordillera es transformar el bosque de El Panul en un bosque público, es decir, que el Estado realice una expropiación del terreno para que se transforme en un espacio abierto para la comunidad pero que cuente con los cuidados necesarios para la conservación del bosque, ya que las personas y sus pocos hábitos de cuidado de la naturaleza también son una serie amenaza para éste (ver recuadro).

Si bien gran parte de este proceso ha sido impulsado por los vecinos de la comuna, esta batalla nos incumbe a todos, como santiaguinos, como chilenos, como humanos, porque es un punto más en esta guerra sin fin del bosque contra el cemento.

Si deseas más información, puedes unirte a través de la página: www.redprecordillera.cl

 

 

 

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