SOMOS MOVIMIENTO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Julio de 2012

Ayer y hoy de Biodanza: Del tocadiscos a la web

Mucha agua ha corrido bajo los puentes del movimiento Biodanza a nivel mundial desde que nació -como Psicodanza- en 1965 hasta hoy, cuando ya tiene más de 140 escuelas a nivel mundial y más de 1.400 facilitadores graduados y certificados por la International Biocentric Foundation, IBF. Sólo en Chile hay 12 Escuelas de Formación Académica, y sus fundamentos comienzan a ser aplicados en empresas, colegios, hospitales, adultos mayores o niños y jóvenes infractores, con resultados asombrosos, casi mágicos.

Por Sofía Cáceres Bravo *

Fotografías: Ricardo Aliaga Bascopé.

La historia de Biodanza es la historia de un soñador que se convirtió en sueño, tal como afirmara su creador respecto del danzarín que se convierte en la danza misma. Un soñador bautizado como Rolando Mario Toro Araneda, que vivió apasionadamente 86 años y que construyó un modelo teórico que asombra a legos y eruditos por su profundidad y sus proyecciones.

Dicho modelo fue la Biodanza, la danza de la vida –el sueño de Rolando-, al que ofrendó su tiempo, genio y energía hasta unos días antes de su muerte, ocurrida en febrero de 2010. Esta disciplina nació casi por azar en 1965, cuando trataba de humanizar la estadía de sus pacientes en el Hospital Psiquiátrico de Santiago. Mucha agua ha corrido desde entonces, y la chispa inicial, hoy convertida en llamarada, amerita evocar los inicios, cuando las clases se daban con un tocadiscos y se arriesgaba hasta la vida misma.

Un hada de ojos celestes

Ximena País, de profesión bibliotecóloga -didacta de Biodanza y creadora del blog Biodanzahoy y del sitio www.biodanzahoy.cl -, se emociona al evocar esos comienzos: “Corría el año 1985 – plena dictadura- y mucho antes que Rolando regresara a Chile, conocí la Biodanza. Llegó de la mano de Pilar Acuña, su primera esposa y madre de sus cinco hijos mayores. Pilar tenía unos ojos celestes casi transparentes y llegaba a la clase cargando un tocadiscos, cuyo peso le curvaba la espalda.”

Biodanza estimula cinco líneas de vivencia: la vitalidad, la creatividad, la sexualidad, la afectividad y la trascendencia, a través de la música y el movimiento.

Relata Ximena que al llegar a la sala en la Casa de la Paz del Barrio Bellavista, se sacaba su largo y oscuro abrigo para enfundarse en una malla de color calipso, casi del mismo tono que sus ojos. Anota que al comenzar la clase, se transformaba en una diosa, como por arte de magia: “Se le iluminaban los ojos y el rostro como un sol, y su cuerpo se tornaba en el de una adolescente. Más tarde comprendí que no era magia, sino el poder transformador de Biodanza, que cambia a las personas.”

Dice que recuerda los discos de vinilo que Pilar llevaba – predominando en ellos la música brasilera, como María Bethania- en un bolso que apenas se podía y que algunos le ayudaban a trasladar. “Yo diría que fue una especie de Violeta Parra de Biodanza. Por su mística, fuerza y autenticidad. Y por su carácter de pionera.”

Ximena País, bibliotecóloga y profesora de Biodanza. Su aporte con la creación del blog biodanzahoy y la página del mismo nombre ha sido inestimable. (Fotografía: Ricardo Aliaga Bascopé)

Ximena País confiesa que aún cree sentir el olor especial que caracterizaba a Pilar. “Era cariñosa, sabía abrazar, le brotaba la afectividad por los poros. Trabajaba con mucha mística y esfuerzo, casi como un apostolado. Le extrañaba que el nombre de Rolando no se conociera en su propio país… y nos llevaba los libros que había publicado fuera de Chile. Ella fue un gran apoyo para Rolando en los inicios de Biodanza, y parte fundamental en la creación de la consigna poética, que dejó documentada en su obra Poética del Gesto.”

Cuenta que en esos años era un gran riesgo reunirse en grupos, pero que para ellos la clase de los viernes era el paraíso. Pero el temor, el frío y la lluvia a veces conspiraban y el grupo disminuía. Fue entonces cuando Pilar apareció con tres muchachas adolescentes, las que se integraron rápidamente a la clase. Eran sus tres hijas: Cecilia, Pilar y Verónica, las que más tarde se convertirían en profesoras de la disciplina y fundadoras de Escuelas, abiertas hasta el día de hoy.

“Lo más impresionante de todo esto -nos dice- fue que yo más tarde estudié la carrera de Biodanza con la última esposa de Rolando, Claudette Saint Anna, y el tema de mi monografía para graduarme fue La Consigna, impáctandome la sincronía con la obra de Pilar Acuña, mi primera profesora, muchos años antes”.

Como un homenaje a Rolando Toro, Ximena País creó en Chile el primer blog dedicado a difundir el movimiento biodanzante, un referente para los interesados en conocer las actividades y el devenir de la disciplina. Asimismo, acaba de inaugurar el sitio antes mencionado, porque señala que a los sueños no se renuncia y que quiere contribuir a la masificación del modelo y a la práctica de Biodanza en el país, por sus notables beneficios biopsicosociales.

Desde las casas al esplendor

“Nos reuníamos en nuestra casa. Hasta allí llegaban los amigos y, en una especie de tertulia, mis padres mostraban los ejercicios. Recuerdo los grupos que iban a nuestra casa de Macul; después en Manuel de Salas, en Ñuñoa, y más tarde en Vitacura. Entonces, mi padre era profesor de Psicodanza en la carrera de Arquitectura de la Universidad Católica, donde tenía la cátedra de Estética y Teoría de la Expresión.” Quien nos ilustra respecto de los orígenes de Biodanza en el país es Cecilia Toro Acuña, hija de Rolando y Pilar, académica y doctora en Ciencias de brillante trayectoria, profesora y directora de Escuela de Biodanza.

Biodanza se sustenta en el Principio Biocéntrico, inspirado en la evolución del universo organizado en función de la vida. Y es una propuesta de reformulación de nuestros valores culturales, cuya referencia es el respeto por la vida, que es sagrada.

Nos explica que entre 1966 y 1973 se sistematiza el aspecto teórico de esta disciplina, con la dedicación y el estudio de su padre, quien se desempeñaba como profesor de Antropología Médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, trabajo que realiza hasta el día antes de su muerte.

En 1973, cuenta Cecilia, se presentó la obra Juegos de Psicodanza en el Teatro Camilo Henríquez, el que fue clausurado por el Gobierno Militar. “Fue un rudo golpe para mi padre –continúa-, quien decidió emigrar a Argentina y Brasil, donde despliega un trabajo decisivo para el futuro de la disciplina. Creó las primeras escuelas de Biodanza, sistematizó la semántica musical, organizó congresos mundiales y escribió obras señeras sobre el tema”.

Cecilia Toro Acuña, hija de Rolando y Pilar, continuadora de la obra de su padre.

Para ella, la época de esplendor estaría entre 1986 y 1997, cuando su padre regresa a Chile definitivamente, después de haber vivido siete años en Italia, donde abre numerosas Escuelas. Está siempre viajando, hasta los últimos momentos de su vida, cuando fallece en Santiago, en febrero de 2010.

Al abordar la significación de su padre en el ámbito de las ciencias humanas, Cecilia enfatiza dos grandes aspectos. El primero, rendir un tributo a los cientos de colaboradores que tuvo para consolidar su sueño, sin mencionarlos, para no herir susceptibilidades ni aumentar egos, destacando su mística y su capacidad de entrega a un ideal tan noble como es el principio biocéntrico, que apunta a poner la vida al centro de todo y declararla sagrada.

El otro aspecto que ella destaca es la validez científica de Biodanza, con aportes de grandes pensadores que ha tenido la humanidad, como Freud, Jung, Damasio y Levinas, entre otros, para crear un modelo que cambia definitivamente el paradigma egoico por uno centrado en el amor y la reverencia por toda la vida, porque todos somos uno.

Puntualiza que el cambio se hace a través de los siete poderes de Biodanza: el poder musical, el poder de la danza integradora, el poder de la metodología vivencial, el poder de la caricia, el poder del trance, el poder de la expansión de conciencia y el poder del grupo.

A través del movimiento y la música, el biodanzante va vivenciado el encuentro y una nueva noción de sí mismo, profundamente integrado al resto…

Proyecciones y futuro

Para quienes han practicado Biodanza, sus efectos son inmediatos: mayor capacidad expresiva, desbloqueo de la afectividad, mayor energía y lucidez; propicia el descanso y termina con el insomnio y las adicciones, aumenta las defensas y la inmunidad, eleva la autoestima, entre otros cambios, debido al carácter científico de los ejercicios inducidos y la cuidadosa elección de la música.

Bibliografía de Rolando Toro: 

  • La nota única. Poesía. Chile, 1952.
  • Tras los pasos de Afrodita. Poesía. México, 1995.
  • Balada del ángel caído. Poesía. Chile, 2005.
  • Éxtasis del renegado. Poesía. Caracas, 1992.
  • Lo imposible puede suceder. Poesía. México, 1995.
  • El alfabetto de la vita. Poesía. Italia, 1997.
  • Biodanza. E. Rede. Italia, 2000.
  • Biodanza. EPV. Brasil, 2002.

A través del movimiento y la música, el biodanzante va vivenciado el encuentro y una nueva noción de sí mismo, profundamente integrado al resto, asumiendo que la vida es el centro y es, además, indivisible. Todo lo que afecte al grupo le afectará también, y logrará una intensa integración y sensación de unidad.

“Biodanza es una revolución” subraya Carlos Ramón Silva, asistente social, profesor de esta disciplina y fundador de la Escuela de Biodanza Rolando Toro de La Serena, recién inaugurada. Y su desafío es el del amor, desarrollado de un modo muy concreto y claro, más allá de las arengas filosóficas o religiosas: “Siento que Biodanza –dice-, como metodología para proponer e instalar el principio biocéntrico en el mundo, es un llamado tan potente que su estruendo es silenciado por los muros del sistema, porque atenta contra el orden establecido”.

Y agrega que Rolando Toro “sistematiza un modo muy singular de hacer el amor, de practicar el amor y de llevarnos a ver que se trata de algo muy concreto, posible y desafiante. Nos hace darnos cuenta que podemos experimentar amor por nuestros semejantes y muy especialmente ‘por nuestros diferentes’, lo que lejos de amenazarnos, nos enriquece.”

Para Cecilia Toro, las perspectivas futuras hablan de ampliar la influencia de Biodanza en la sociedad, llevándola a las empresas, escuelas, universidades, a través de la Educación Biocétrica, para terminar, por ejemplo, con el bullying, la violencia y la discriminación, “porque desarrolla todos los potenciales humanos, como la afectividad, la creatividad, la vitalidad, la trascendencia y una sana sexualidad”.

Finalmente, Ximena País declara que, al igual que Martin Luther King, tiene un sueño: que todos puedan practicar la disciplina, especialmente los sectores más vulnerables de la sociedad, reconociéndose como partes de un gran todo. Y al respecto, recordamos sus talleres gratuitos en sectores populares, cuyos resultados la han gratificado inmensamente y convencido de repetirlos.

*Sofía Cáceres Bravo. Periodista, escritora, alumna de Biodanza y directora de la revista www.biodanzando.cl

 

 

 

2 COMENTARIOS

  1. Rolando Toro y Pilar Acuña fueron mis padrinos de bautizo y confirmación. A Cecilia la conozco desde que éramos niños aunque hace muchos años que no la veo. Qué ganas de verla de nuevo. Debe estar tan hermosa como la recuerdo. A todos los recuerdo con mucho cariño.

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