SOMOS HALLAZGOS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Julio de 2012

Observatorio Pailalén: Una ventana al universo en medio de la ciudad

El acto de mirar las estrellas es tan antiguo como la misma vida humana, recordándonos que somos parte de un universo infinito. Desde hace un par de años existen telescopios abiertos al público en nuestro país; sin embargo, el restaurante y observatorio Pailalén, ubicado en el Cajón del Maipo, nos ofrece la posibilidad de mirar las estrellas sin alejarnos de Santiago.

Por J. Cristóbal Juffe V.

En medio de la ciudad solo vemos el reflejo de nuestras propias luces en el cielo, pero cuanto nos damos la posibilidad de alejarnos un poco del enjambre de luces eléctricas nos encontramos con el cielo estrellado, con una bóveda infinita sobre nuestras cabezas.

En todas las culturas, desde hace miles de años, la observación del cielo ha planteado interrogantes existenciales. El universo expuesto ante los ojos desnudos de los seres humanos, con sus luces que han viajado millones de años desde las estrellas hasta nosotros, nos muestra la inmensidad, la nada, el todo.

Al recordar que somos solo un pequeño trozo de roca más girando entre conjuntos de galaxias gigantescas, nuestra vida, los problemas, las preocupaciones toman otra dimensión. Al observar la inmensidad del universo recordamos la pequeñez de nuestra existencia. A la vez que miramos un espacio infinito hacia afuera, inevitablemente volvemos la mirada hacia adentro.

Por ello, no es casualidad que a lo largo de la historia el estudio de los astros se haya dividido en dos grandes corrientes: la astronomía y la astrología.

Cúpula principal del observatorio Pailalén. (Fotografía gentileza de Pailalén)

Hacia adentro y hacia afuera

Durante los últimos miles de años, la astronomía, con las normas del método científico, nos ha mostrado dónde estamos: Primero, para ubicarnos dentro de nuestro planeta. Navegantes y caminantes del mundo se han guiado por las estrellas, que les han mostrado la dirección que deben seguir hasta su destino. Segundo, para situarnos en la inmensidad del cosmos. Gracias a ella hemos podido reconocer la ubicación de nuestro pequeño planeta azul en medio de un sistema solar, en un brazo exterior de una galaxia llamada Vía Láctea.

La astrología, que ha sido atacada y ridiculizada por la ciencia -ya que no funciona dentro de sus reglas- también nos muestra dónde estamos, centrándose en el universo interior, estudiando cómo los astros influyen en nuestras vidas desde el momento de nuestro nacimiento. Desde los conocimientos que comenzaron a desarrollarse hace cuatro mil años en Babilonia, la astrología nos guía en ese arduo camino del autoconocimiento.

Sea cual sea la forma, los astros son una guía para el ser humano, y lo han sido en todas las culturas, porque una sociedad que no tiene interés de mirar hacia las estrellas tampoco tiene la capacidad de mirarse a sí misma.

Chile: País de observatorios

El norte de nuestra faja de tierra cuenta con condiciones únicas que hacen que sus cielos sean considerados los mejores del mundo para la observación astronómica: Gran cantidad de noches despejadas al año, una escasa contaminación lumínica y estabilidad atmosférica. Esta situación ha favorecido la instalación de varios de los telescopios más grandes del mundo.

Para el año 2018 se espera que comience a funcionar el European Extremely Large Telescope (E-ELT) en el cerro Armazones, unos 130 kilómetros al sur de Antofagasta. Éste será capaz de captar 100 millones de veces más luz que el simple ojo humano al mirar al cielo y será el telescopio más grande del mundo.

Restaurant Pailalén. (Fotografía gentileza de Pailalén)

Turismo astronómico

La mayoría de los observatorios que existen en nuestro país (y en el mundo) solo son accesibles para la investigación científica; sin embargo, desde hace un par de años se han ido instalando algunos telescopios que ofrecen acceso al público general, dando inicio al turismo astronómico en nuestro país.

Pailalén - en mapudungún “estar tendido de espaldas mirando al cielo”- es un nuevo observatorio astronómico turístico que ofrece una vivencia única de observación del universo.Los más destacados telescopios que cuentan con programas turísticos son:

– Observatorio Mamalluca: Ubicado a 9 kilómetros de Vicuña en la IV Región, es un proyecto ideado por el Club de Aficionados a la Astronomía (CASMIA) y contó con el patrocinio del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo. Posee un telescopio de 12 pulgadas donado por AURA (Associacion of Universities for Research in Astronomy) y ofrece un tour de 2 horas que incluye la observación a través del telescopio.

– Observatorio Del Pangue: También en la IV Región, a 17 kilómetros de Vicuña, este centro pone a disposición de los visitantes un telescopio de 25 pulgadas, el más grande de los telescopios públicos de país, al cual se puede acceder dentro de los tours nocturnos que se realizan en el lugar durante todo el año.

– Observatorio Cruz del Sur: A pocos kilómetros de la ciudad de Combarbalá, se alza este observatorio astronómico que cuenta con dos telescopios, de 14 y 16 pulgadas, y ofrece tours accesibles para todo público tanto en horario diurno como nocturno.

– Observatorio Collowara: Ubicado en las cercanías de la ciudad de Andacollo, en la IV Región, este centro cuenta con un telescopio de 16 pulgadas en su cúpula principal, más 3 telescopios de 16 y 10 pulgadas en sus terrazas, todos los cuales son utilizados por el público durante las visitas guiadas, que duran alrededor de 2 horas.

En un país donde constantemente se está justificando la destrucción del entorno bajo la bandera del crecimiento económico, este bello espacio nos muestra que la conservación no es enemiga del crecimiento.

Cerca de la ciudad, cerca de las estrellas

Además de los centros ya mencionados, dentro del Gran Santiago contamos desde el año pasado con un nuevo observatorio astronómico turístico que ofrece una vivencia única de observación del universo: Pailalén.

Recomendaciones A partir de mi experiencia, hago las siguientes recomendaciones para ir a Pailalén:- Reserve: Ya sea para el tour o para el restaurant, conviene hacer reservas previas.

Vaya muy abrigado: El lugar está en plena montaña, y aunque las instalaciones son cálidas, la observación es al aire libre.

Escoja una noche despejada: El tour está limitado por las condiciones climáticas. Sin embargo, durante las noches nubladas se realizan exhibiciones en el planetario del lugar.

Salga con anticipación: En especial los días viernes el visitante se puede encontrar con mucho tráfico vehicular; puede tomar más de 2 horas llegar desde Santiago Centro a Pailalén.

Tenga los papeles de su auto al día: Es habitual que los fines de semana la policía local realice controles en la carretera.

Disfrute: La experiencia es maravillosa, ponga toda su atención en lo que está viviendo.

Su nombre, que en lengua mapudungún significa “estar tendido de espaldas mirando al cielo”, representa fielmente el concepto del lugar, donde sorprende el especial cuidado que se ha puesto en los detalles de la experiencia para el visitante.

Ubicado a un par de kilómetros de la localidad de San Alfonso, en el Cajón del Maipo, el observatorio y restaurant Pailalén se sitúa en el fundo San Lorenzo, un lugar que a pesar de estar muy cerca del centro de Santiago (menos de 50 kilómetros), cuenta con las condiciones ideales para la observación del cielo nocturno, ya que se encuentra en un valle en medio de montañas que bloquean toda la contaminación lumínica de Santiago.

Exaltación de los sentidos

La experiencia comienza al llegar a la recepción, donde la claridad del cielo ya destaca a simple vista. Luego de dejar el auto en el estacionamiento, el visitante es recibido cálidamente mientras espera el minibús 4×4 que lo trasladará hasta el observatorio y el restaurant.

Arriba, uno se encuentra con un lugar que ha sido diseñado para mantener la armonía con el entorno, cuidando todos los detalles que provocan que paulatinamente la percepción, en todo sentido, se vaya abriendo.

Destaca la arquitectura del restaurant, que ha sido realizada con materiales naturales que casi no intervienen el paisaje. Además, es notable el hecho de que todo ha sido diseñado con un mínimo impacto ambiental y con gran eficiencia de los recursos energéticos.

Así como todas las luces del lugar son tenues, para facilitar la apertura de la pupila en función de la observación de las estrellas, la ambientación y la atención van dando espacio para que el visitante se relaje y aumente su percepción sensorial.

El comedor del restaurant es una cúpula rodeada de grandes ventanas desde las que se puede observar tanto el fundo San Lorenzo como el cielo estrellado mientras se disfruta de una exquisita comida en un ambiente cálido.

Yo no tengo la capacidad para hacer una crítica gastronómica, pero puedo decir que los platos -con nombres que evocan a las estrellas- tienen una sutileza de sabores que van estimulando al visitante para la experiencia que se aproxima.

El restaurant cuenta con un sistema de planetario digital, proyectando el cielo nocturno sobre la cúpula del comedor, permitiendo que el visitante comience a ubicar las estrellas y constelaciones. Asimismo, el sistema de planetario es el centro del espectáculo en aquellas noches nubladas.

En el tour del observatorio Pailalén los visitantes pueden ver cuerpos celestes que incluso se encuentran más allá de nuestra galaxia. (Fotografía gentileza de Pailalén)

El plato de fondo: Las estrellas

Luego de la estimulante cena, los visitantes son preparados para ir al observatorio: Siguiendo un leve camino de luces rojas, se llega hasta la terraza, donde guías especializados en el tema (pedagogos en Física, mención Astronomía, de la UMCE) nos introducirán en este fascinante mundo.

Observatorio y restaurante Pailalén cuenta con servicio de tour astronómico y restaurante. Se recomienda tomar ambos, pero son independientes.El tour tiene un costo de 15 mil pesos por persona; comienza a las 22:30 hrs y tiene una duración de noventa minutos aproximadamente.

El observatorio se encuentra ubicado en el kilómetro 49,5 del “camino al volcán” del Cajón del Maipo (el camino principal) y en la ruta existen varios letreros que señalizan cómo llegar.

Para más información ingrese a: www.pailalen.cl o llame al número (2) 985 35 12.

La primera parte del tour consiste en un video introductorio sobre astronomía y la historia de la observación de las estrellas. Luego, se recibe nuevamente a los visitantes en la terraza con un café, té, chocolate caliente o vino orgánico para luego ser repartidos en pequeños grupos y comenzar el recorrido por los telescopios.

Pailalén cuenta con cuatro telescopios: Tres “pequeños”, ubicados en la terraza, y uno de 14 pulgadas, ubicado al interior de la cúpula de observación.

Cada noche, dependiendo del cielo nocturno, se observarán diferentes hitos del universo. A mí me tocó admirar parte de la constelación de Escorpio, El Joyero (un cúmulo de estrellas que se encuentra a 6.400 años luz de distancia) y Saturno, con una nitidez tal que se alcanzan a ver perfectamente sus anillos de hielo. Finalmente, dentro de la cúpula, pudimos observar la Nebulosa de la Tarántula, una formación estelar que se encuentra a nada menos que 170 mil años luz de distancia.

Durante todo el recorrido, el público es guiado por especialistas que podrán responder a todas las preguntas de los visitantes (o, por lo menos, a las preguntas que ya tienen respuestas) y que amenizarán el tour respetando el sentimiento de introspección que genera el lugar.

Sin duda, es una experiencia recomendable, en la que se han previsto hasta los más mínimos detalles para hacer de la visita un suceso digno de recordar y que inmediatamente nos despierta las ganas de volver.

Explotación de la conservación

Desde mi punto de vista personal, la visita al observatorio Pailalén y su restaurant deja una muy buena impresión, ya que es un proyecto que está destinado al turismo pero que, en vez de explotar el lugar a través de la destrucción y la alteración del medio ambiente, hace justamente lo contrario: Genera un espacio protegido, que permite la observación de las estrellas.

En un país donde constantemente se está justificando la destrucción del entorno bajo la bandera del crecimiento económico, este bello espacio nos muestra que la conservación no es enemiga del crecimiento, que las riquezas que tenemos son mucho más valiosas que simples materias primas de exportación, y que podemos generar espacios turísticos de alta calidad y con una gran proyección, con cuidado y conservando lo que tenemos.

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