DESARROLLO PERSONAL CREATIVO Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Febrero del 2011

 

Crearme a mí mismo

El mayor acto de creatividad que se nos ofrece a los seres humanos es el de crearnos a nosotros mismos, posibilidad que tenemos todos a partir de nuestra edad responsable o etapa adulta. Antes somos dependientes, y otros nos crean; somos receptores pasivos de un material que es incorporado a nuestro mundo psicológico, por modelaje, por exigencias, por instrucción. Esta es nuestra primera educación.

Eduardo Yentzen P.

Guía de desarrollo personal, escritor y Director del proyecto Iluminar la Educación, de Fundación Chile Inteligente.

www.eduardoyentzen.cl

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En nuestra edad adulta, este material está en nosotros pero no es nuestro, pues no hemos hecho el proceso de evaluarlo y discriminar con qué nos queremos quedar de lo que se nos inculcó, y qué queremos transformar. Este proceso de discriminación, descarte y apropiación es nuestro proceso de auto-creación. Esa es nuestra segunda educación.

Nuestra primera educación no favorece la creatividad. Se nos educa en una forma ya establecida de pensar y de hacer las cosas. No se promueve sino, por el contrario, se inhibe el explorar. Un niño chico le dice frustrado a su madre que descubrió que cuando la profesora le pregunta algo, en verdad ella ya se sabía la respuesta. Esta es la frustración del proceso educativo. La educación no se abre a nosotros en nuestra infancia como un descubrimiento.

Lleva tanto tiempo así el sistema educativo, es tanta su fuerza de inercia, que quizás no haya modo de transformarlo. Quizás no sea posible administrar un mundo de 6 mil millones de personas –y con proyecciones a 9 mil millones para el 2050- con procesos creativos. Pero aunque no seamos capaces de lograr nada a gran escala, nos es dada la posibilidad de lograrlo todo con nosotros mismos.

Si bien hemos perdido la creatividad a través de un proceso educativo que nos rutiniza, cualquiera de nosotros mantiene un psiquismo libre junto al psiquismo programado o rutinizado. Y ello es lo que permite salirnos de la pauta de nosotros mismos, y autocrearnos como personas adultas individuales.

En general, todo aprendizaje de creatividad representa y favorece una salida del formato, pero esta salida puede tener tres niveles de profundidad. El primero es el aprendizaje de técnicas de creatividad; el segundo es la adopción de un nuevo paradigma más creativo; y el de mayor profundidad o amplitud es el del viaje al centro de uno mismo.

El tercer nivel de creatividad consiste en la posibilidad que todos tenemos de hacer un camino que nos permita desplazarnos dentro de nosotros mismos hacia zonas gradualmente menos condicionadas, más flexibles y, por tanto, más creativas.El aprendizaje de técnicas de creatividad es una ‘operación creativa’, está muy cerca de los sistemas de educación habituales, pero con la diferencia de que su finalidad es ayudarnos a salir de pauta. Por ejemplo, todos tenemos un hábito en nuestro caminar. Entonces, hacemos la operación creativa de introducir cambios, en velocidad, en peso. Luego soltamos esa intencionalidad de producir un cambio, y vemos que volvemos al hábito. Así reconocemos que la creatividad siempre requiere colocar una fuerza que va en contra del hábito. La técnica creativa consiste en aplicar una fuerza en un punto, para obtener así un resultado creativo puntual.

El segundo nivel de creatividad proviene de la posibilidad de toda persona de abrirse a un cambio de paradigma. Todos los paradigmas tienen sus límites, sus restricciones, sus ideas fijas. Dado ello, adquirir la cualidad de no aferrarse a un paradigma y poder pasar a otro superior cuando el propio es superado, nos libraría de los períodos de crisis y negatividad. Un paradigma superior es más creativo porque contiene mayor complejidad, más integración, más posibilidades de combinaciones, más flexibilidad, mayor sutileza y mayor inteligencia.

Finalmente, el tercer nivel de creatividad consiste en la posibilidad que todos tenemos de hacer un camino que nos permita desplazarnos dentro de nosotros mismos hacia zonas gradualmente menos condicionadas, más flexibles y, por tanto, más creativas. Este es un tercer nivel, pues no es sólo una acción puntual de salirse de una pauta como lo hace una técnica, ni un cambio de una matriz paradigmática de pensamiento desde una menos creativa a una más creativa, sino de lograr instalarnos en el espacio del psiquismo no-condicionado, desde donde todo acto es nuevo, y nuestras manifestaciones pueden dirigirse en cualquier dirección, en 360 grados.

Así, el viaje al centro de uno mismo genera la aparición potencial de hechos nuevos en nuestro psiquismo, es decir, me puedo convertir en un auto-productor de mis materiales interiores. Por ejemplo, si en mi pauta psicológica formatoria yo evito complacer, desde el psiquismo libre puedo evitarlo o no-evitarlo, pues desde ese espacio no programado tendré la capacidad de generar para cada momento presente una respuesta psicológica u otra, lo que es, por cierto, algo que realmente podemos llamar un espacio de libertad personal.

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