SOMOS ENCUENTROS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2012

Sebastián Lía: Desde el otro lado de la vida…

Las interrogantes sobre el destino de las almas y la posibilidad de que exista una vida en dimensiones que no somos capaces de percibir son una inquietud permanente de los seres humanos.

Por Ximena González Bosque

Si hay o no otra existencia después que nuestra presencia física desaparece es un misterio que ha preocupado a las civilizaciones de todo tipo y en todos los tiempos. Las religiones, las filosofías, la literatura, los grupos esotéricos son los más prolíferos en versiones sobre esta materia. Pero también la ciencia se ha involucrado en esta búsqueda, aunque con más prudencia y menos publicidad. Sin duda, es un tema que se agita en un rinconcito de cada alma, pero del que se habla poco, porque la falta de evidencias y pruebas hace que las experiencias se ubiquen en el límite de la comprensión humana.

Este último tiempo, la presencia de un médium en la televisión nacional ha agitado las opiniones sobre la materia, y por eso fuimos a conocer su trabajo.

Sebastián Lía, un hombre cuyo don es la posibilidad de contactar a personas ya fallecidas (Fotografía: Ricardo Aliaga Bascopé).

Diálogo con los muertos

“No solo estoy convencido de que existe un espacio en el que habitan las personas que han terminado su ciclo en esta vida, sino además percibo con certeza que hay una forma de organización entre ellos. Así como yo actúo de puente para las personas que viven el duelo aquí, también capto que quienes han partido tienen un facilitador que les ayuda a comunicarse.” Así expresa Sebastián Lía algunas de las pocas conclusiones a las que ha llegado tras aceptar el “don” que no sabe por qué ha recibido.

Así como yo actúo de puente para las personas que viven el duelo aquí, también capto que quienes han partido tienen un facilitador que les ayuda a comunicarse.”Este hombre de las comunicaciones y la publicidad acaba de terminar un ciclo de programas de televisión en el que expuso su capacidad de conectar el muy real mundo que percibimos a diario con el mundo de los muertos. Es lo que la gente conoce como un médium, pero al conversar con él no encontramos ninguna de esas actitudes que nos muestran las películas o los relatos a los que estamos acostumbrados. Tampoco en las sesiones hay trances, cambios de voces ni ojos en blanco.

Quizás todo eso es lo que lo hace más creíble: él está tan asombrado como nosotros, y su decisión de incursionar en un área tan controvertida –que incluye exponerse al riesgo de ser calificado de “chanta” y avanzar sobre un terreno lleno de interrogantes difíciles de responder o de comprobar- obedece a su personal inquietud por desarrollar su espiritualidad y al imperativo ético de utilizar sus capacidades para ayudar a quienes sufren un duelo. “No tengo consulta ni cobro. No soy ni gurú ni Harry Potter” responde frecuentemente a quienes le escriben para pedirle una hora de atención. Lo suyo es la investigación y en ello se apasiona.

Después de contactarse con sus muertos, la gente queda más tranquila y muchas veces es capaz de poner el dolor en su justo lugar y continuar adelante con su vida”.

Un tema esquivo

La muerte es un tema del que poco se habla en el mundo occidental, aún cuando es la principal, sino la única certeza que los seres vivos tenemos: inexorablemente, nuestra vida es finita.

Seguimos siendo nosotros

El trabajo de laboratorio que Sebastián Lía ha realizado le permite afirmar sobre sus contactos con personas fallecidas:

“…La gente fallecida no adquiere virtudes angélicas ni conocimientos que los vuelven sabios. No cambia radicalmente. La personalidad se mantiene”.

“Parecen jóvenes de nuevo; el que tuvo Alzheimer o cualquier enfermedad invalidante, ya no la tiene. Están llenos de energía, son claramente mucho más rápidos que nosotros para pensar y, por lo tanto, piensan más rápido que cuando estaban acá. Pero no son “otros”, no son la versión “espíritu de ellos”; están contentos, sí, pero la “abuela quejona” sigue siendo quejona y se quejará de que no la enterraron donde ella quería o que distribuyeron mal sus pertenencias. La personalidad permanece”.

Pero en los primeros años de vida no tiene sentido hablar de un tema tan complejo; después, la juventud nos arrebata y no tenemos ni tiempo ni ganas de hablar de muerte. ¡Está tan lejos!

A medida que la vida avanza y tomamos conciencia de la desaparición de personas, a veces muy queridas, nos entra el pudor de remover heridas o exhibir dolores.

Finalmente, estamos tan cerca, que el temor nos silencia. Nunca llega el momento de reflexionar sobre algo tan importante y que es parte de la vida.

“Realizar el programa de televisión, entre otras cosas, ha sido un aporte para poner el tema en el tapete; para invitar a la gente a que converse, a que verbalice sus temores, a que se haga cargo de su dolor y lo ponga en el lugar que le corresponde impidiendo que la vida se paralice en el sufrimiento”, explica nuestro médium.

Aún cuando los chilenos lo hemos conocido masivamente en estos últimos meses, Sebastián Lía lleva varios años trabajando sus experiencias. “Para convencerme de que no estaba loquito comencé a grabar las sesiones”, cuenta. “Formé un equipo y nos reuníamos todos los viernes en un garaje, en Buenos Aires. Venía gente que necesitaba calmar una inquietud o un dolor y yo lograba contactarlos con aquella persona cuya partida los tenía apenados, culposos o llenos de interrogantes. La única condición era que yo no conociera a las personas”.

Y en la perspectiva de desconocimiento de las personas a las que estaba comunicando, le llegaba información increíble, claves que sólo el deudo y el muerto podían desentrañar, pues nadie más las conocía. “Muchos pueden pensar que se trataba de coincidencias –continúa-, pero en realidad eran detalles tan potentes, tan específicos que invariablemente los que acudían en busca de ayuda, terminaban experimentando una sensación de alivio; se iban con la convicción de que en alguna dimensión sus difuntos existían y estaban bien”.

Fue como salir del clóset

Aunque lleva años experimentando en la comunicación con los muertos, Sebastián no ha llegado a inferir qué es lo que le pasa en lo personal. “No tengo ninguna teoría, no puedo explicármelo de manera intelectual. Llego a creer que es algo biológico. Creo que por casualidad me encontré con un conocimiento que es gigante, que no podría haber adquirido por la vía intelectual de ninguna manera y no sé por qué me llegó a mí, que soy de formación absolutamente atea”.

Prueba del cielo 

El neurólogo Eben Alexander, que durante muchos años ha trabajado en la Universidad de Harvard, debatió muchas veces sobre las capacidades del cerebro humano, específicamente la posibilidad de que las experiencias acumuladas en sus circunvoluciones, las energías cargadas y movilizadas por impulsos eléctricos y los recuerdos grabados y trasmitidos por cada neurona permanecieran más allá de la desaparición del cuerpo físico.

Aunque fue educado en el cristianismo, su formación científica se resistía a aceptar que podía haber vida después de la muerte. Pero en 2008, una meningitis bacteriana lo llevó a un coma que duró siete días, lapso en el cual todas las pruebas determinaron que su neocórtex – zona del cerebro en donde se forman los pensamientos y las emociones – estaba totalmente apagado.

Pero, mientras médicos y familiares esperaban el momento de desconectarlo, él estaba en un lugar acogedor, rodeado de seres luminosos; se sentía seguro y estaba guiado por una mujer que, sin palabras, le expresó que eventualmente iba a regresar. Y así fue. De pronto, su cerebro comenzó a trabajar y después de una semana se recupero físicamente.

La experiencia le quedó grabada con tal fuerza que en los últimos meses la volcó en un libro próximo a aparecer en Estados Unidos: “Proof of heaven”.

En revelaciones hechas a la revista Newsweek, el Dr. Alexander afirma: “De acuerdo a mis conocimientos médicos sobre el cerebro y la mente, jamás habría podido experimentar ni siquiera un reducido o limitado estado de conciencia en el estado de coma en que estaba”. Y finaliza asegurando: “Aún soy doctor y un hombre de ciencias, tal como lo era antes de tener esta experiencia.”

En este punto agrega: “Mi madre, psicoanalista de ancestro judío pero absolutamente atea, y mi padre, industrial, de ancestro católico, pero ateo también, jamás hablaron de creencias, religiones o muerte. En mi casa era de mal gusto hablar del tema.”

Sebastián reconoce lo difícil que ha sido para él aceptar su don. “Después de mis primeras revelaciones, en mi vida se desató una revolución total, interna y externa. Buscando dentro de mí qué me pasaba y recibiendo desde fuera críticas o solicitudes. Imagínense yo: argentino, publicista, productor de medios. ¿Quién iba a aceptar lo que me pasaba, sin calificarme de ‘chanta’?”

Sin embargo, se expuso a lo que él llama la “lapidación pública”, para buscar el sentido de lo que le estaba pasando.

Desde siempre el ser humano se ha preguntado de dónde viene y hacia dónde va. Para intentar responder la primera pregunta se han hecho y se siguen haciendo miles de investigaciones. La ciencia, las religiones, la filosofía han escarbado en los orígenes del ser humano y han elaborado teorías, muchas de las cuales no están cien por ciento comprobadas o se basan puramente en la fe.

“Pero, aunque el 92 por ciento de la población mundial cree que hay vida después de la vida, no existen investigaciones al respecto. ¿Por qué los gobiernos, las universidades, las corporaciones privadas no investigan sobre la supervivencia de la conciencia?” – se pregunta nuestro médium.

Fue esta inquietud la que lo llevó hace algún tiempo a realizar, junto a la Universidad de las Comunicaciones Uniacc, un laboratorio que se llamó Intangible Lab. Allí realizó 250 sesiones, de las cuales 200 llegaron a buen fin. En las otras cincuenta no se logró el contacto. Ese material es la base de algunos documentales que se están armando y que, seguramente serán parte importante de la incesante búsqueda de Sebastián Lía.

Pura buena onda

Sebastián está estresado. El esfuerzo que hace no es menor y ha resultado en una inflamación del trigémino. Pero no puede parar. Mientras conversamos en un café de Las Condes, hay personas que lo saludan e incluso que se le acercan para solicitarle una cita. Una mujer joven va más allá: “Necesito urgentemente hablar contigo”, explica con un dejo de angustia, y enseguida le refiere de manera rápida que ha perdido a una hermana en forma repentina. El le entrega las señas para que ella se comunique más tarde. “Esto pasa siempre, lo que evidencia la necesidad de la gente de encontrar un camino para asumir la partida de sus seres queridos. Pero además de las solicitudes de ayuda, la cantidad de saludos, abrazos, buenas ondas que he recibido en los últimos meses son increíbles”, afirma.

¿Por qué los gobiernos, las universidades, las corporaciones privadas no investigan sobre la supervivencia de la conciencia?”En los programas de televisión y en las charlas percibimos que sólo ha tenido conexión con buenas personas. ¿Corresponde esto a una edición de las grabaciones o esto ocurre así realmente?, le consultamos.

Sebastián responde rápido: “Es así. Jamás he tenido contacto con alguien que haya hecho o quiera hacer daño. Seguramente porque nunca he incursionado en hechos con connotación policial ni me interesa hacerlo. Tampoco desde nuestro mundo ha acudido alguien que quiera confrontar a un muerto. Hace algún tiempo vino una mujer para hacer un contacto y desde el otro lado se presentó su padre, con el que no había existido una buena relación. ‘No vine aquí para hablar con mi padre’ dijo ella, y la presencia desapareció sin mayor problema”, relata.

Creer o no creer

Para Sebastián, que proviene de una familia que no practica ninguna religión y que poco habla de la muerte, fue muy difícil aceptar que podía contactarse con personas que habían muerto y más difícil aún compartir este fenómeno con parientes y amigos.

Psiquiatría y literatura 

Quienes se interesan en el tema y desean indagar en los mundos creados o investigados por reconocidos intelectuales y científicos, pueden leer la obra La suerte está echada – un guión cinematográfico escrito por Jean Paul Sartre en la década de los años cincuenta y llevado años más tarde al cine.

O conseguir los libros del psiquiatra Brian Weiss, cuyo trabajo científico en las universidades de Columbia, Yale, Nueva York, Pittsburgh y Miami no ha hecho más que reafirmarlo en la convicción de la existencia de vidas paralelas, de las cuales las personas descienden y ascienden a lo largo de un proceso que es infinitamente mayor al tiempo que nosotros le asignamos a una vida humana.

Para él, no se trata de creer o no creer. “Las cosas suceden aunque uno no las acepte. Si a pedido de alguien me comunico con una persona fallecida que me trasmite detalles que es imposible que yo conozca, pero que el interlocutor reconoce perfectamente ¿qué es lo que hay que creer?”

Nuestro médium cree en la evolución de la vida y, por lo tanto, en que las personas que mueren siguen siendo individuos, con su personalidad, con sus recuerdos. “Siguen teniendo una existencia que nosotros no sabemos cómo es, pero de la cual dan testimonio cuando se comunican”. (Ver recuadro)

Pero, ¿son los muertos los que acuden a pedir el contacto o son los vivos los que quieren comunicarse con los muertos?

“A mí me han ocurrido las dos cosas, pero con mayor frecuencia son las personas que han perdido a un ser querido las que quieren saber si están bien, si pueden hacer algo por ellas”.

A Sebastián no le interesa convencer a nadie, por eso no es importante para él que la gente crea o no. “Si yo te digo que en este momento, aquí en donde nosotros estamos, está también la radio Tokio, con toda su potencia, con toda su información, con sus transmisiones en tiempo real, ¿a alguien le parecería una locura? Desde luego que no porque, aún cuando no tengamos conocimientos sobre el espectro electromagnético, nos bastaría una antena para poder materializar la presencia de esta radio aquí a miles de kilómetros de distancia. ¿Por qué dudar entonces de la existencia de una forma de vida paralela que contenga toda la energía de los que transitaron por esta vida? ¿Sólo porque no tenemos los instrumentos para detectarlo?”

Al comenzar cada día, el tatuaje en su brazo recuerda a Sebastián que debe estar atento a sus visiones. (Fotografía: Ricardo Aliaga Bascopé).

 

El dolor

Entregar un poco de paz a quienes sufren por la pérdida de un ser querido es algo muy satisfactorio. “Entiendo mi ayuda como una forma de traer algo de paz a las personas que están pegadas en el dolor –dice-. Después de contactarse con sus muertos, la gente queda más tranquila y muchas veces es capaz de poner el dolor en su justo lugar y continuar adelante con su vida”.

Entre las experiencias que nos relata, Sebastián advierte que lo más desgarrador son las madres que acuden porque han perdido a un hijo.

¿Cómo enfrentas el dolor que inevitablemente llega con quienes acuden a ti?

“Yo no me preparé para esto e ineludiblemente el dolor de los otros me afecta. Aunque trato de contenerme, hay veces que no puedo evitar quebrarme; entonces dejo que la emoción fluya. También es bueno para mí llorar de vez en cuando. Además, hago terapia una vez por semana con una psicoanalista. También participo en un grupo de duelo en el que compartimos experiencias, lecturas, consejos.”.

En el camino hacia la verdad del mundo de los muertos, Sebastián Lía ha registrado decenas de sesiones y está escribiendo un libro que es posible encontrar en la web. Su propósito es avanzar hacia un conocimiento que es muy posible que no encuentre, pero que como poseedor del “don” no puede soslayar.

17 COMENTARIOS

  1. ME GUSTO MUCHO LA ENTREVISTA, YA QUE TUVE LA OPORTUNIDAD DE CONOCER Y PODER CONECTARME CON MI HIJO, GRACIAS A SEBASTIAN LIA, LO APRECIO MUCHO Y A LA VEZ MUY AGRADECIDA, EL ES UNA PERSONA MUY RESPONSABLE EN SU TRABAJO Y LO HACE SENTIR ASI, CON MUCHO RESPETO, PARA QUIENES BUSCAMOS UN POQUITO DE PAZ Y TRANQUILIDAD

    • hola yasmin , como hay comentas ya has participado , agradeceria si tu me pudieras dar los datos de sebastian para poder comunicarme con mi mamá

  2. Hola, también me pareció muy interesante la entrevista, favor si me pueden ayudar con el contacto con Sebastian, ya sea un correo electrónico o teléfono para poder contactarme con mi hija.

    les estaré muy agradecida..

    saludos

    Rosa Lara

  3. me interesa participar en un seminario dado por el Sr Lia, o en algun grupo de trabajo con él, sobre el tema de la vida despues de la vida
    Atte
    Carla

  4. Vivo en Bogotá-Colombia, Hay alguna posibilidad de tener a Sebastian Lia en Bogotá?
    Aqui tenemos una persona que tiene el mismo don es Gloria Diaz Saloom, sus sesiones son muy similares, pero seria maravilloso conocerlo aqui, hace sesiones fuera de su pais? ojalá en su agenda de trabajo nos incluya!!!!!

  5. Necsito contactarme con Sebastian hace dias sueño constantemente con mi mama que falleció hace 9 años, se que quiere algo pero no se decifrarlo.

  6. Qusiera saber como contactarme con Sebastian Lia y si realiza cursos .
    lei su libro y me dio una vision distinta y quisiera aprender mas.

    Gracias

  7. Hola Sebastian: H ace mucho tiempo k trato de comunicarme contigo.Me gustaria mucho poder conversarte acerca de una perdida tan importante para nosotros;quedaron tantas cosas inconclusas,fue una partida tan inesperada y dolorosa.Salio como todos los dias de su casa y no regreso nunca mas.¿Te acuerdas del accidente aereo de Aysen,del avion ambulancia?….Bueno ,ese es el caso.No tienes una idea cuanto nos ayudaria y como te lo agradeceriamos.Espero tu respuesta con ansias………Saludos Paulina.

  8. Sebastian, igual te dejo mi telefono movil: 9 367 5366. Gracias me quedo a la espera de tu respuesta, que Dios mediante tenga buena acogida.

  9. Solo tengo palabras de felicitaciones para ti eres un ser genial ,con tu don haz podido ayudar a mucha gente y eso es bueno porque nos indica que estas utilizando esto en vias de mejorar un poco el sufrimiento de perder un ser querido ,creo que estas en el camino correcto ,para una investigacíon que nos lleve a pensar que despúes de la muerte ,existe la continuidad de la energía y nuestros seres queridos que ya no estan siguen con nosotros en otro plano.felicidades Sebastían.

  10. Hola Sebastian me encantaría poder comunicarme contigo,lo
    hice la otra vez pero nadie me contesto,si me das tu correo te lo agradeceria

  11. Hola Sebastián me encantaría poder comunicarme contigo, lo
    hice la otra vez pero nadie me contesto, si me das tu correo te lo agradecería

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