SOMOS HALLAZGOS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2012

Teresa Rodríguez: El Tao de la Mujer

Un antiguo conocimiento que hoy está a nuestro alcance y que nos ayuda a encontrar el equilibrio y restaurar la suavidad, la belleza, la circularidad y la pureza que la vida moderna y el patriarcado nos han hecho olvidar.

Por Pamela Valenzuela

Se autodefine, en esencia, como danzante, artista y mujer. “Mi corazón es sanador, y en mí baila la voz de su latido. Me gustan los retos y nuevos caminos. Cada paso es un aprendizaje, un pulir que me permite expresar mi ser cada vez más libremente, enamorarme de mí y de la vida, y entregar este amor al mundo”, agrega.

Teresa Rodríguez nació en Málaga, Andalucía, al sur de España. Ha bailado toda su vida y seguirá haciéndolo, como ella misma asegura, hasta “el final de mis días, en múltiples ciclos de vida, muerte, vida. A veces, con las caderas muy sueltas y alegres y otras, con las caderas doloridas y bloqueadas”. Como andaluza, por su sangre corren muchas sangres y, con ellas, muchas memorias de mujer ancestral. Sangres de pies descalzos, salvajes, sangres de la media luna, sangres paganas y cristianas, sangres de tierra apasionada, con luces y sombras, con memorias de opresión y libertad, de dominio y sumisión, de rencor y poder, pero también de amor puro y pasión. La danza taoísta las equilibra a todas.

En Andalucía aún existe mucho machismo, sostenido, también, por muchas mujeres. “He tenido que limpiar en mí esa memoria –señala Teresa- y recuperar la libertad, ocupar el espacio que me corresponde, reclamar la sacralidad de dar la vida y el legítimo lugar de la mujer en el mundo. Aprender a conocerme bien me abre al amor, al respeto y me ayuda a situarme en el centro del ser.”

Eligió varias disciplinas y conoció grandes maestros en cada una de ellas. En el Ateneo de Música y Danza de Málaga se formó en ballet y danza contemporánea, jazz, funky, algo del sistema Río Abierto y danza Butoh. “Ahí -cuenta- por primera vez dancé con la noción oriental del vacío e integré mi cuerpo con la naturaleza para hacer arte”.

Luego recibió clases de qigong, taichi y medicina tradicional china de reconocidos maestros chinos y franceses, como Liang Puwan, Chen Zhenglei, Yang Jwing-Ming, Huan Zhenghuang, Alain Baudet, Raymonde Mayer. Y de un gran médico tailandés, Hailiang Saebe, en la Fundación Europea de MTC. También estudió sanación con la voz dentro y fuera de la tradición taoísta.

Comenzó a ejercer la docencia hace más de 12 años con mujeres de todas las edades. Ahora volvió a bailar en contextos meditativos, entornos naturales, espectáculos para niños, situaciones de sanación y encuentros por la paz que honran la belleza de la Tierra, el mensaje de retorno a la diosa. “El arte – dice Teresa- es una manera de contar historias, abrir espacios de sanación, despertar consciencias, meditar y orar, seguir aprendiendo cada día a ser paz y expandirla en el mundo”.

Teresa Rodríguez, danzante, artista, mujer, facilitadora de los conocimientos del Tao.

El misterio del universo

Una tía de Teresa tenía libros sobre taoísmo y medicina china, y ella desde muy joven se sintió atraída por estos temas. “Tocaban algo simple y esencial –cuenta-, una verdad cercana que me hacía entender naturalmente la mecánica del cambio, el movimiento de la energía en el cuerpo y en la naturaleza. Era muy curiosa y creía que así podía asomarme al misterio del universo, a la inmensidad de lo desconocido”.

Desde siempre, Teresa amó profundamente la naturaleza, y ese amor le abrió a la consciencia de un principio superior creador del universo. “Cuando bailaba –recuerda-, sentía que en mi cuerpo se activaban recorridos muy precisos y eso tenía que significar algo”. Empezó a encontrar respuestas en aquellos libros, en los mapas de los meridianos y, luego, en el estudio y la práctica intensiva del qigong, el taichi y la medicina tradicional china.

El taoísmo, a pesar de provenir de una sociedad muy machista, promueve las cualidades femeninas tanto en hombres como mujeres, para alcanzar la realización en todos los planos del ser.En una etapa en la que dejó de bailar, la vida le trajo la continuidad a través de un amigo que estudiaba el profesorado en qigong. La invitó a tomar una clase, que a ella le encantó. Entendió que ése era el siguiente paso, y una manera de seguir moviéndose, danzando, de entender la energía. Sintió que esa danza era potente y sanadora, que no tenía edad. Terminó cursando la formación de profesorado y dedicándose exhaustivamente a su estudio.

– ¿Cómo influyó en tu vida la práctica de Tao?

  • Cuando empecé a practicar con regularidad y seriedad, estaba en una crisis muy profunda. Me sentía desenraizada, en un punto muerto. Me detectaron células cancerosas en el cuello del útero y decidí pararlo todo, meditar y ordenar mi vida. Fue un golpe muy fuerte, como una sentencia. Sentí que tenía que retirarme de todo para estar conmigo misma y darme lo que necesitaba. Practiqué, medité, dancé, escribí. Decidí decir sí a la vida y la enfermedad remitió.

El Tao contribuyó decididamente a mi madurez como persona y a florecer como mujer, a tener los pies bien enraizados en la realidad, a respirar mejor, abrir mi compasión y aceptar mi naturaleza. Me proporcionó herramientas para equilibrar en mi vida cotidiana mi cuerpo, mis vaivenes emocionales, mi mente; para entender los sueños y visiones del mundo espiritual y desarrollar mi sexualidad como vehículo sagrado de placer y fusión. Aprendí a canalizar mis energías sin reprimirlas, a limpiar memorias muy dolorosas que no sólo me pertenecían a mí, sino a mi linaje. A estar muy atenta a ser en lugar de tratar de ser.

-¿Cual es el objetivo de tu próxima visita a Chile?

  • Compartir un mensaje de amor, paz y unión con las mujeres chilenas. Aprender de sus experiencias y métodos. Entregar los principales aspectos de un sistema de cultivo femenino que, por experiencia, sé que es eficaz.

El Tao de la Mujer funciona como regulador de la fisiología femenina: útero, mamas, suelo pélvico, matriz, menstruaciones, embarazos, menopausias. Ayuda a encontrar el equilibrio en todo tipo de procesos, restaurando la suavidad, la belleza, la circularidad y la pureza en las mujeres, incluso las dañadas por malos tratos, mastectomías, histerectomías, abortos, cáncer, etc. En España trabajo con muchas mujeres dañadas así.

El taoísmo, a pesar de provenir de una sociedad muy machista, promueve las cualidades femeninas tanto en hombres como mujeres, para alcanzar la realización en todos los planos del ser. Muchas necesitamos reconectarnos una y otra vez con los valores intrínsecos de nuestra feminidad, destruidos por siglos de patriarcado. Volver a hacerlos nuestros, integrarlos.

La mujer tiene mucho para compartir en este tiempo. Representamos la fuerza del cambio planetario. Para eso necesitamos sanar nuestros dolores y heridas, recuperar nuestra fuerza en el vientre y el corazón, para superar todo tipo de maltratos y dejar de establecer luchas de poder y de manipular. Necesitamos aprender a sostener el movimiento de regreso a la naturaleza, la tierra-cuerpo, la sabiduría ancestral de la sangre, la compasión del corazón, la incondicionalidad del amor materno, al respeto hacia nosotras mismas, al rezo y al espíritu. Por eso vengo. Para aportar mi granito de arena en este regreso a la Gran Madre, para dar un gran sí a la vida y a la mujer.

Los tres tesoros

– La alquimia es un concepto fundamental del Tao. ¿Cómo podemos recuperar esa sabiduría con el fin de cultivar nuestra salud?

Los talleres y el retiro El trabajo del Tao constituye una invitación a conocer y nutrir el Qi, la energía vital.

En los talleres, los participantes se adentrarán en la ordenación de la cosmogonía china en sus Cinco Movimientos, explorando cada día un territorio como vehículo de conciencia, relacionándolo con una estación, una dirección geográfica, un color, olor, sabor, sonido, emoción, órgano yin/yang, meridianos de acupuntura, tendinomusculares, una forma de expresión.

Se conectará con estos aspectos a través de ejercicios concretos de Qigong, danza y sonido libre que nacen del cuerpo físico hacia lo sutil. La experiencia será un paseo por el jardín interior de cada uno, vivenciando la conexión cuerpo-respiración-emociones-espíritu. Un viaje lleno de color, sabor y olor, desde lo físico hasta lo espiritual.

En el retiro en la naturaleza, las asistentes podrán profundizar en el trabajo de relajar el útero, reconectarse con su significado. Este órgano es de vital importancia, es el segundo corazón de las mujeres, donde sucede el milagro de la materialización de la vida, sea o no mediante hijos físicos. Se puede trabajar con el corazón o con su energía y su función, si a alguien le fue extirpado. Se irá desde el útero de cada una, hasta el útero cósmico, madre de las diez mil cosas. Una experiencia muy rica, poderosa y sanadora para las mujeres.

Teresa impartirá talleres y retiros del 8 al 16 de diciembre 2012.

Más información en: www.afloramujerluna.blogspot.com www.afloramujer.cl

  • Aunque somos una única energía, para la filosofía taoísta existen los llamados “Tres Tesoros”: Jing, o sustancia basal-sexual, Qi, aliento vital, Shen, espíritu. La sustancia basal es un tipo de qi denso. Tiene que ver con la materia, lo tangible. Es el combustible que mantiene activo el metabolismo del cuerpo, sus humores líquidos y su fuego. El Qi es intangible, pero al igual que el viento, se puede distinguir su movimiento y su efecto sobre la materia, como en la respiración. El Shen tiene que ver con el espíritu, con la consciencia superior unida al misterio. También es la mente superior, el observador.

La alquimia es transformación y todo lo que se mueve es energía transformándose. En la alquimia taoísta existen meditaciones y ejercicios para refinar el Jing desde el vientre y los riñones, hasta convertirlo en una especie de vapor que asciende hacia el corazón y los pulmones y desde ahí vuelve a refinarse para nutrir el cerebro y las capacidades superiores. Como resultado, la vitalidad se refuerza, la energía circula libremente por los canales y la mente obtiene calma y claridad. Uno se siente feliz, conectado.

– ¿Es posible recuperar nuestra energía vital o la vamos perdiendo a medida que pasan los años?

  • Nacemos con una cantidad determinada de energía vital que no podemos aumentar, pero sí mantener y nutrir. La energía vital basal es el jing, cuyas transformaciones suceden en periodos largos de tiempo. Expresan nuestras grandes etapas de crecimiento y desarrollo. En las mujeres estos cambios suceden cada siete años y, puesto que el jing es el fundamento de la sangre y esta domina la fisiología femenina, están ligados a las etapas premenárquicas, menárquicas y menopáusicas. En los hombres, estos ciclos se expresan en una temporalidad de 8 años. Cuando la energía basal se agota completamente, abandonamos el vehículo físico.

Las dos fuentes principales para nutrir la energía vital y ralentizar su deterioro natural son el aire y la alimentación. Tenemos que procurarnos un aire que sea de buena calidad y, si vivimos en un medio muy contaminado, hacer salidas a la naturaleza, llevar una alimentación sana y equilibrada. Si llevamos una vida acelerada también es importante descansar, regular la actividad sexual, practicar meditación o técnicas que nutran la energía vital y nos ayuden a respirar mejor -como el qigong, el taichi y el yoga-, que podemos aplicar en la vida cotidiana.

– ¿Cómo afectan nuestra armonía el sexo y la alimentación?

  • Desde el punto de vista chino, la sexualidad y la vitalidad van juntas. Son energía basal, jing. Cultivar el jing es nutrir nuestra energía vital. Hay técnicas meditativas para hacerlo circular en los huesos y la columna e irrigar todo el cuerpo. También, hay técnicas de cultivo en pareja, similares a las del tantra.

Las mujeres representan la fuerza del cambio planetario. Para eso necesitamos sanar nuestros dolores y heridas, recuperar nuestra fuerza en el vientre y el corazón…En su estudio sobre la sexualidad en la China antigua, Giovanni Macciocia, gran médico tradicional chino, dice que el hombre puede llegar a tener problemas de salud por exceso de actividad sexual, ya que pierde energía con la eyaculación. En cuanto a la mujer, lo que parece afectarla es la frustración de su deseo sexual; las contracciones uterinas producidas durante el orgasmo contribuyen a liberar la circulación de energía en el cuerpo y a dispersar los malos humores.

Hay que sanar nuestra sexualidad que aún está reprimida y a veces pervertida, hay que recuperar su sentido de expresión natural, vital y sagrado. En las escuelas tántricas taoístas, la sexualidad es un vehículo de cultivo vital, un modo de fusionarse con la pareja, alimentarse mutuamente y recordar la unión que somos.

En cuanto a la alimentación hay un dicho para eso: “Somos lo que comemos”. Muchas desarmonías y alergias actuales vienen por la contaminación en los alimentos y su manipulación genética. La alimentación es importantísima en nuestro equilibrio interno, sostiene nuestra energía adquirida, la que nutre nuestras células y ralentiza el deterioro de la energía basal, jing. Cuanto más puros y biológicos sean los alimentos, menos cantidad necesitaremos ingerir y más vitalidad tendremos. Según lo seco o húmedo del día y según su propia constitución, los chinos utilizan los cinco colores: negro, blanco, verde, rojo, amarillo, y los cinco sabores, salado, ácido, amargo, dulce, picante, para armonizar su energía interna. La alimentación también es medicina.

Nutrirnos a nosotros mismos

– Como forma de vida, como camino, el Tao es un desafío para la agitada vida urbana, desconectada de la naturaleza y más conectada con la tecnología. ¿Cuál sería tu consejo para tantas personas que buscan el camino de la armonía?

  • Es tiempo de volver a cultivar el sentido de unidad y equilibrio cuerpo-mente-espíritu. Volver al mundo natural, a la tierra, a cultivarla o bien sostener un tipo de cultivo que respete el planeta. Es tiempo de participar físicamente en grupos, círculos y comunidades, para recuperar la auténtica relación con el otro, sostenernos en los momentos de sombra y celebrar, cantar, danzar desde la presencia. Encontrar un tiempo para nutrirnos a nosotros mismos. Frente al mundo virtual hace falta recuperar lo que es real, la sencillez y la simplicidad, el calor esencial de la humanidad.

Podemos cuidar la tierra en que vivimos tanto como a nuestros cuerpos, respirar, concedernos momentos de retiro y meditación que despierten más nuestra consciencia y mejoren nuestra calidad de vida. La danza y el taoísmo nos enseñan a aceptar y expresar las emociones, canalizándolas creativamente. Sabiendo que cada acto repercute en la totalidad, podremos dejar un mundo sostenible a las generaciones venideras. Sin miedo, con amor y consciencia. Vale la pena dar ese sí a la vida.

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