SOMOS UNO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Agosto de 2011

Despedida a una maga, María Luisa –Pita- Valdovinos

¡Buen viaje, amiga!, que las estrellas te abran el camino, y que el cariño, el amor y el agradecimiento de quienes tuvimos el privilegio de compartir contigo este pedacito de camino te acompañen en esta nueva aventura hacia el Misterio.

Una luz se ha apagado. Nuestra querida y respetada Pita Valdovinos ha partido al encuentro del Misterio, al reino de lo invisible donde viven los ancestros, lugar sobrenatural que a todos nos espera.

Pero más que enfatizar su pérdida, quiero referirme al aporte que María Luisa hizo a la difusión del conocimiento esotérico. Desde niña se sintió atraída hacia la magia y los astros, observando con atención a su abuela, que leía las cartas, y a su abuelo, conocedor de estrellas y constelaciones.

Ya adulta, profundizó sus conocimientos filosóficos y, como buena sagitariana, se unió a diversos grupos espirituales, aprendió de Maestros, expandió su conciencia, buscó y buscó sin parar.

Luego, compartió lo aprendido de múltiples formas; escribió horóscopos inspiradores y cientos de artículos en los que generosamente transmitió sus aprendizajes y sus experiencias; participó en programas de radio y televisión, escribió libros, dictó clases y talleres.

Junto a socios y amigos, fundó hace muchos años una academia donde todavía se enseña a los nuevos buscadores a entender y usar los oráculos. Como buena bruja moderna, incursionó también en internet y mantuvo su blog, y sobre todo arrojó luz en torno a los caminos y decisiones de miles de personas a través de su consulta, espacio mágico en el que se convirtió en consejera, volcando allí no sólo su trabajo interior, sino también su amplia experiencia de la vida y el mundo.

¡Salve Pita, Pitia, Pitonisa de los Dioses! Gracias por compartir tus búsquedas y comprensiones, por mostrar el camino, por enseñarnos, por escuchar. Te vamos a extrañar.

Cristián Rupaillán

 

María Luisa -Pita- Valdovinos, astróloga y maga, pero más que nada, un alma libre y generosa. (Fotografía: Ricardo Aliaga Bascopé)

Cuando pienso en mi querida María Luisa, en la Pita, veo una Piedra, una Roca grande, pienso en La Fuerza (arcano mayor), en esa carta del tarot donde una mujer domestica a un león. Como esa gran roca que ella escogió para bajar una gran montaña en uno de sus tantos ejercicios espirituales. Aquella misma roca en que muchos de nosotros apoyamos nuestras espaldas, algunas veces por cansancio, otras por tristeza y desaliento y muchas otras por nuestras confusiones e ignorancia. Lo cierto es que siempre nos dio su apoyo y consejos de enorme sabiduría. Porque su fuerza era espiritual, casi sobrenatural.

En contraste, tenía un cuerpo más vulnerable, de apariencia frágil, delicado, elegante y femenino. Buenamoza la Pita, ¡impresionante!, con sus ojos profundos y a la vez dulces, su pelo rojo.

No me dejó indiferente ver cómo su cuerpo se apagaba y su fuerza y dignidad, que eran enormes, empezaban a crecer más todavía en su agonía y aún sigue creciendo entre nosotros, sus conocidos, sus amigos, sus discípulos de alguna manera. Porque María Luisa no se fue así como así, ¡nos enseñó tanto! y nos dejó muchas tareas y responsabilidades. Hablo por mí, pero en este corto tiempo desde su partida lo he podido constatar con muchas otras personas con que ella se relacionó de diferentes maneras.

La Pitita dejó claramente marcada una ruta, el foco al conocimiento, a la generosidad del espíritu y a la libertad, y fue clara y enfática en enseñarnos que sólo se  transita por ese camino con mucho esfuerzo y dedicación.

Me consta que fuiste sabia, que nunca te faltó la fuerza y que fuiste libre a tu manera. Una gran madre espiritual, una eterna buscadora que entregó todos sus conocimientos a través de sus palabras, clases, escritos; nunca guardó un as bajo la manga. Una persona totalmente honesta, divertida y por sobretodo encantadora. Nos dejaba encantados con sus palabras, ironías, cuentos, sus puntos de vista de la actualidad, historias de dioses y rituales. Apuntes de Cassandra, su libro, un legado de magia y sabiduría, simple y para todos, como un recetario de cocina popular pero de ésos que te dan la receta completa y que no les falta la pizca de…

Gracias, María Luisa, la gran astróloga, escritora, profesora y tarotista; hija  madre, hermana y amiga. Que descanses en paz y que el Dios Universal te cuide  hasta que decidas volver a la tierra, como los bodisatvas budistas, para seguir ayudando a la humanidad. Descansa, descansa amiga. Tu espíritu está aquí con nosotros. Baila en el cielo con tus amados. Te tengo en mi corazón, en todo mi ser. Gracias.

Inés Scott Espínola

 

Ha partido María Luisa Valdovinos, Pita, la pitia nuestra de todos los días, maga, astróloga, esotérica, estudiosa, dueña del rigor y la exigencia, rockera irredenta.

Aún tenía mucho que dar, pero terminaron sus días en esta tierra, donde supo amar, enseñar, compartir. Vivió apasionadamente, defendía sus ideas y sus puntos de vista con tesón, enseñaba con entusiasmo. Amó a su hija, a su madre, a sus hermanos, como un estrecho grupo base de todas sus motivaciones. Amó a sus amigos y a sus alumnos. Amó a sus hombres y los conservó como grandes amigos. Ahora se ha ido al territorio de los maestros y de la trascendencia, donde revisará su vida, perdonará y será perdonada.

Cuando yo dudaba en cuanto a los caminos que debía tomar, extendió su mano y me ayudó a cruzar el difícil río espiritual: “No se cruza solo”, me dijo. Y, entonces, fundamos Syncronía.

Cuando reencarne, espero que volvamos a encontrarnos para seguir avanzando por ese Acuario en el que ella tenía tantas esperanzas.

Jaime Hales

 

Partió Pita a una iniciación definitiva en los grandes misterios del cosmos, dejándonos el eco de su voz ronca y seductora, tantas herencias generosas para el corazón y una estela imborrable de encantamiento y sonrisa, un glamour esotérico que sólo ella sabía crear.

Conmigo aprendió astrología: fue delicioso verla entrar en la maravilla, embriagarse de revelación, darse entera a la ardua alquimia, y luego transformarse en respetadísima colega, maestra del símbolo y la sincronía, comunicadora irresistible de las señales de los tiempos. Con ella, la palabra hermana se iluminó con nueva luz.

¡Todo el amor para tu viaje, Pita; nosotros, agradecidos, sabemos que siempre seguirás acompañándonos!

Gonzalo Pérez Benavides

 

Gracias, Pita, por compartir tus búsquedas y comprensiones, por mostrar el camino, por enseñarnos, por escuchar.

Conocí a Pita hace más de 25 años y siempre nos relacionamos desde el corazón. Ella fue una mujer sabia, profunda, estudiosa, y una profesional maravillosa en el área de la astrología.

Su muerte en una pérdida para los amantes del autoconocimiento, ya que Pita fue una maestra de cualidades supremas. Al partir deja a muchos alumnos y clientes que recibieron de ella contención y consejos de gran valor espiritual. La veo sonriendo, puedo aún ver su melena crespa y sus ojos que irradiaban amor y profundidad.

Fue un  privilegio compartir con ella estudios, libros, ideas y enseñanzas. Me la imagino perfectamente impartiendo sus conocimientos en la Academia Celeste, donde seguro se encuentra ahora disfrutando de su cuerpo de luz

Pita, ¡gracias por todo lo que nos entregaste y sobre todo por el amor que envolvían tus palabras y por tus abrazos! Adelantaste el camino; ya nos encontraremos otra vez.

Pedro Engel

 

Mi voz intentó modelar las palabras apropiadas para despedirte, amiga, durante las ceremonias de tu tránsito a aquel espacio desconocido que llamamos muerte. Pero la emoción que en esos momentos zamarreaba a mi corazón, no lo permitió. Recupero ahora las palabras, por escrito, en las páginas que antes se solazaban con tu presencia cálida y amorosa.

Ingrid, tu hija, nos pidió que fuéramos a tu funeral de colores alegres, que celebráramos, como tú hubieras querido, esta nueva aventura que hoy comienzas… Que no estuviéramos tristes… Y sí, yo quisiera no estar triste… Pero justamente lo que nos caracteriza como seres humanos es el estar atados a esta doble condición. Los que sabemos y creemos que existe otra realidad en la que todos somos uno, podemos, en alguna parte de nosotros mismos, alegrarnos por esta despedida, sabiendo que te vas a un espacio mejor, donde no hay dolor ni sufrimiento… Pero también y simultáneamente, estamos en esta otra realidad, en la que tu ausencia nos emociona y nos duele…

Conocí a María Luisa -la “Pita”- hace más de treinta años, y tuve el privilegio de tenerla como compañera de muchas y preciosas vivencias profundas y verdaderas. En la búsqueda de ser mejores seres humanos, hicimos juntas varios diferentes caminos, el Arica, las danzas sufis alrededor de Yaksán y varios otros… Nos tocó compartir experiencias difíciles, que podrían habernos convertido en antagonistas por siempre…, pero el cariño y la amistad pudieron más, y llegamos a querernos como hermanas del alma.

En mi trabajo de comunicadora, Pita estuvo presente y me apoyó en cuanto proyecto se me ocurrió lanzarme. Nos acompañó durante toda la historia de otra revista de crecimiento personal -20 años- con sus preciosos e inspiradores textos de astrología, conectada siempre con el alma de los lectores… Luego, me apoyó en la creación de otra revista que circuló y aún circula en Argentina…, otro proyecto loco en que ella no dudó en participar. Y ahora, desde hace un año, estuvo con nosotros y nuestros lectores en otra nueva publicación, revista Somos, desde donde escribió mes a mes su columna, orientándonos y conectándonos con las energías de los astros, las deidades, los misterios, los contenidos del inconsciente colectivo.

Pita, quiero recordarte como estabas hace un año, en mi cumpleaños, a fines de junio, con tu elegancia y tu fineza innatas, con tu sonrisa ancha y tu mente aguda, con tu corazón abierto y generoso… Gracias, Pita querida, por estas tres décadas de preciosa e incondicional presencia… Buen viaje, amiga. ¡Hasta el próximo encuentro…!

Tatiana Vega P.

1 Comentario

  1. Hola! Que lindo y agradezco a todos por su amor, admiracion, respeto y por estas bellisimas palabras y recuerdos de mi madre, Maria Luisa Valdovinos “Pita’
    lo encontre por casualidad, no sabia que habia sido publcado pero, asi era ella, misteriosa, sorpresiva y divertida….. una magica mama!!! Ingrid Louise, Ingy_Lou

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