SOMOS SOCIEDAD Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Febrero de 2013

¡Viva la revolución! (Industrial)

El proceso de industrialización, como lo conocemos hasta ahora, ha generado cambios radicales en el estilo de vida de gran parte de la humanidad; algunos de ellos mejoran nuestra calidad de vida y otros la empeoran. Ahora, frente a nuestros ojos, se está desarrollando la Tercera Revolución Industrial, que nos abre la posibilidad de recuperar lo perdido sin dejar atrás lo ganado.

Por J. Cristóbal Juffe V.

Vivimos una crisis multidimensional en nuestro sistema de vida actual: Ambiental, política, económica, educacional, sentido de vida, calidad de vida y casi todas las áreas de nuestra existencia como sociedad. La búsqueda de nuevos paradigmas civilizatorios comúnmente viene acompañada de la amenaza de “volver al pasado”, aterrorizando a muchos que creen que podemos volver a vivir en un estilo cavernícola, y animando a otros que ya se encuentran hartos de la sociedad de consumo.

Sin embargo, si analizamos la historia, comprobaremos que es difícil retroceder. De hecho, la gran mayoría de los procesos humanos son irreversibles, pese a ser cíclicos. Es decir, podemos retomar algo del pasado, pero no volver atrás. De igual manera, es posible que los procesos históricos abran sus puertas para revalorizar los conocimientos del pasado, pero difícilmente podremos dejar de lado todo lo aprendido y ganado durante los últimos siglos.

Técnicas al servicio

Hemos adquirido muchas herramientas que han cambiado nuestra forma de vida; es casi imposible concebir un mundo sin electricidad, medios de transporte rápidos o sin comunicaciones instantáneas. Pese a que nuestro estilo de vida se ha vuelto insostenible, la transformación necesaria no tiene que ver tanto con el “qué”, sino más bien con el “cómo”.

¡Mira, bajé e imprimí este helicóptero! Juguetes, arte, collares, helicópteros, carcasas, maquetas, adaptadores, cabezas de ducha, lámparas, modelos a escala… Para una impresora 3D el límite es la imaginación. Podrás imprimir objetos diseñados por ti o descargados de internet, en tu propio hogar.Hasta hace muy poco tiempo eran extremadamente costosas (10.000 dólares); sin embargo, se desarrolló un proyecto de código abierto, llamado Rep-Rap, que hace que en la actualidad se pueda adquirir una por 500 dólares. Lo interesante de Rep-Rap es que es una “receta” de cómo hacer una impresora 3D autoreplicable, es decir, gran parte de las piezas que componen la impresora son hechas en una impresora 3D, o sea, con que tengas una impresora 3D podrás comenzar a hacer otras, lo que hace que esta herramienta sea cada vez más accesible.

Esta tecnología es una base fundamental para generar el cambio en las actuales formas de producción y consumo.

Para que surja una nueva civilización es necesario el desarrollo de sus fundamentos teóricos, pero también se requiere que existan las técnicas que lo sustenten: La tecnología es reemplazable y cambiante, los principios que están detrás son duraderos. No podríamos dejar de usar el petróleo como fuente de combustible si no existen alternativas para generar energía, ya que la mayoría de nosotros no está dispuesto a dejar las comodidades que la electricidad o el motor de combustión nos brinda.

Asimismo, somos muchos los que queremos dejar de financiar a las grandes empresas transnacionales que funcionan sin principios y que están destruyendo al planeta y a los seres que lo habitamos, pero si no tenemos la capacidad de obtener de forma alternativa los bienes o las facilidades que estas empresas nos brindan (o por lo menos parte de estos), es difícil poder dejar de comprarles sus productos.

Ese es el punto central de esta nota, la propuesta de la Tercera Revolución Industrial como portadora de las técnicas que nos puedan ayudar a superar la crisis actual haciendo realidad los sueños de una nueva civilización.

Cambios radicales

Según el sociólogo Jeremy Rifkin, quien acuñó el concepto de Tercera Revolución Industrial, las transformaciones económicas han ocurrido cuando se han adoptado nuevas tecnologías de comunicación unidas a nuevos sistemas de energía.

La primera Revolución Industrial nació como fruto de la invención de la máquina a vapor y, con ella, de la imprenta a vapor, lo que permitió, por primera vez en la historia de la humanidad, la distribución masiva de material escrito, dejando un legado palpable y reproducible de los conocimientos adquiridos por nuestra sociedad.

Desde inicios del siglo XX se desarrolló la segunda Revolución Industrial como consecuencia de la masificación del motor de combustión -y del petróleo como fuente de energía- junto con el surgimiento de medios de comunicación eléctricos: Primero el telégrafo, luego el teléfono, posteriormente la radio y finalmente la televisión.

La nueva combinación

Los ingredientes base para este cambio hacia la Tercera Revolución Industrial están protagonizados por las energías renovables en el pilar de las fuentes de energía y por la masificación de Internet y la telefonía celular en el área de la comunicaciones.

Pese a que nuestro estilo de vida se ha vuelto insostenible, la transformación necesaria no tiene que ver tanto con el “qué”, sino más bien con el “cómo”.Para Rifkin, quien esbozó el concepto -que luego fue avalado por el Parlamento Europeo-, este cambio tiene como base la transformación de las fuentes de energía, tomando cinco pilares fundamentales: El cambio a energías renovables; Metamorfosis de nuestras viviendas y edificaciones desde ser parásitos consumidores de energía a ser fuentes de energía limpia (ver artículo sobre ley de net-metering, Somos Nº 019); Creación de sistemas limpios de almacenamiento de energía; Implementación de una red de energía inteligente, distribuida y descentralizada; y por último, la adopción masiva de medios de transporte que funcionen en base a las nuevas formas de energías renovables con bajo impacto ambiental.

Pero, tal como la invención del motor de vapor no significó solamente el remplazo de un hombre por una máquina, las tecnologías de la Tercera Revolución Industrial también van más allá, porque implican cambiar nuestra forma de vida tan radicalmente como lo hicieron las revoluciones anteriores, pero en otro sentido: Como una de las alternativas más viables para mantener y mejorar nuestra calidad de vida incluyendo las condiciones para que nuestro desarrollo (no necesariamente entendido como crecimiento) sea sustentable.

Las bases de la revolución

Más allá del cambio de las fuentes de energía, la Tercera Revolución Industrial se sustenta en varias tecnologías que pueden cambiar la dirección de lo que conocemos actualmente como desarrollo y consumo, pasando desde la producción centralizada a la local o individual a múltiples niveles: Podemos generar nuestra propia energía, diseñar nuestros propios medios de comunicación y prontamente podremos crear nuestros propios bienes, incluso los más complejos.

Niños haciendo robots El proyecto Arduino partió cuando Massimo Banzi, junto a otros diseñadores, dirigía una escuela de diseño en Italia y constantemente veía frustrados a sus estudiantes con sus prototipos, ya que solo podían hacer formas, pero no que funcionaran. Si diseñaban un reloj despertador, hacían la carcasa, pero no daba la hora. Por eso inventaron un sistema que permite, sin necesidad de aprender ingeniería electrónica, realizar prototipos funcionales, desde un reloj a un helicóptero.Esto se expandió rápidamente y ha resultado una maravillosa tecnología incluso para niños de primaria, tanto así que niños de 11 años crearon con Arduino un robot que ganó el Campeonato Mundial de Fútbol de Robots.

Su mayor fortaleza es ser un sistema muy rápido y fácil de aprender a un costo irrisorio.

Esta tecnología ha permitido generar muchas soluciones, desde una red ciudadana a lo largo de todo Japón -que mide el nivel de radiación tras el desastre de Fukushima- hasta pequeños helicópteros radiocontrolados que acarrean objetos de una aldea a otra en África.

Todo esto es posible gracias a nuevas tecnologías que ya son parte de nuestro mundo:

  • Internet. Un sistema nervioso construido por el ser humano alrededor del planeta: Nos permite comunicarnos de forma instantánea con personas de cualquier parte. Ha abierto las puertas de la comunicación masiva a receptores y emisores que suman miles de millones de personas. Es la puerta para una comunicación libre y global.

  • Software de código abierto. Suena como algo muy complicado, pero básicamente se refiere a la posibilidad de compartir; son aplicaciones transparentes, donde todos pueden ver la receta, adaptarla y mejorarla, creando librerías colaborativas de piezas que pueden usarse para hacer otros programas (como si fueran piezas de lego).

  • Impresoras 3D. Parece ciencia ficción, pero ya existen y se están masificando (ver recuadro). Tal como una impresora es capaz de imprimir un texto, una impresora 3D es capaz de imprimir un objeto real, ya sea de plástico, de resina o de metal. Esta herramienta permite llevar la producción de bienes a nuestro propio hogar y, en muchos casos, de una forma más eficiente que las grandes industrias.

  • Hardware de prototipos de código abierto. Esto sí que suena extraño para los no entendidos en la materia, pero el ejemplo de Arduino (ver recuadro) es una buena ilustración: Son sistemas que nos permiten realizar tareas complejas, que habrían requerido del trabajo de uno o varios ingenieros electrónicos, pero que son sencillamente programables, tanto así que niños escolares son capaces de diseñar autos a control remoto o robots inteligentes.

Para que surja una nueva civilización es necesario el desarrollo de sus fundamentos teóricos, pero también se requiere que existan las técnicas que lo sustenten.

Cambios sociales

Si bien todo esto parece solo un cambio tecnológico, lo verdaderamente interesante son los cambios sociales que esta revolución puede permitir, pero no podemos profundizar en ellos sin recordar los impactos que tuvieron la primera y la segunda Revolución Industrial en el estilo de vida de gran parte de la humanidad.

Con la primera, tuvimos la masificación del acceso a la información escrita, y con ella el surgimiento de la educación “universal”. Asimismo, la máquina a vapor nos entregó la posibilidad de remplazar por primera vez el trabajo humano con máquinas, generando un aumento de la producción agrícola y de bienes de consumo, por lo que cada vez más personas pudieron acceder a bienes que antes eran considerados un lujo y que mejoraron sustancialmente la calidad de vida de millones de personas.

Esto dio pie a la producción en serie y la creación de grandes empresas, lo que a su vez provocó la despersonalización del trabajo y el aumento de la migración del campo a la ciudad, haciendo crecer las ciudades hasta el absurdo estado de megalópolis que conocemos actualmente. Con ello se reconoce el nacimiento del proletariado urbano, con los problemas sociales que esto implica.

A su vez, la industrialización provocó el inicio del deterioro del medio ambiente a escala masiva por la explotación indiscriminada de recursos y por la emisión de contaminantes tóxicos a varios niveles.

La segunda Revolución Industrial principalmente agravó los efectos de la primera, junto con generar un cambio en las dinámicas espacio temporales, gracias a la invención de los medios de transporte veloces, como el automóvil: Por primera vez el mundo era recorrible en un tiempo razonable, iniciándose el verdadero comercio global y favoreciendo el capitalismo monopolista.

Después de la segunda guerra mundial se comienza con la producción ilimitada de bienes como una necesidad para el crecimiento económico, generando un ciclo que requería que los bienes fueran desechables, aumentando aritméticamente la producción de basura y el consumo de materias primas y energía per cápita.

Revolución

Como el término lo indica, una revolución es un cambio radical, y no podría llamarse Tercera Revolución Industrial si sus consecuencias fueran más de lo mismo. Por el contrario, los cambios que se proyectan son diametralmente opuestos:

Disminución y posterior reversión del proceso de migración campo-ciudad: Posiblemente, millones de personas, que contarán con la capacidad de generar su propia energía, alimento, productos y que podrán estar conectados en cualquier parte, dejarán las ciudades para volver a ambientes sanos y armónicos. Ya está sucediendo.

Con la capacidad individual o local de producción de prácticamente cualquier bien o servicio, las grandes empresas, que surgieron como una necesidad para la producción masiva con la primera Revolución Industrial, están destinadas a la extinción.

Transición desde un modelo basado en la competencia a uno basado en la colaboración. El conocimiento es patrimonio de la humanidad y las “recetas” compartidas están demostrando ser mucho mejores que las soluciones registradas, patentadas y restringidas.

Decrecimiento económico: Al perder protagonismo las grandes empresas, también lo harán el marketing y la imposición de necesidades fútiles. Podremos revalorizar los elementos esenciales de nuestra vida y consumir lo necesario para estar bien, distribuyéndose los bienes acorde a las necesidades reales de todos los seres humanos.

Eficiencia energética: El pilar fundamental, que implica no solo el paso a energías renovables sino también a la disminución de las emisiones y hacer más eficiente nuestro consumo energético.

Máximo aprovechamiento de las materias primas: Si pasa de moda la cultura de la desechabilidad, podremos poner en práctica las cuatro R de la sustentabilidad: Reparar, ya que será más fácil arreglar algo que comprar uno nuevo; Reutilizar, ya que casi todo puede volver a ser usado de otra forma; Reciclar, transformar el desecho nuevamente en materia prima; y en el peor de los casos: Reducir, si vamos a tirar algo a la basura, que a lo menos ocupe el menor espacio posible.

Más allá del capitalismo

Para algunos, estas nuevas tecnologías darían lugar a un “capitalismo distribuido”; sin embargo, si se analizan profundamente los cambios que la revolución implica, es muy posible que estemos hablando de una era post-capitalista, en que el centro de la sociedad no será el capital y su acumulación, sino que volverá a priorizar lo humano.

En la práctica, esta revolución reubica nuevamente el poder en nuestras manos, en nuestras comunidades, dándonos la posibilidad de producir nuestra propia energía, nuestro propio alimento, nuestros propios bienes, como fue durante miles de años en la historia de la humanidad, pero con las comodidades y beneficios que hemos ganado de la primera y segunda Revolución Industrial.

Como decía al comienzo, estos inventos no lo son todo: Un grupo de tecnologías no va a generar el cambio en el mundo, pero no se puede cambiar el mundo sin las técnicas que sustenten este nuevo paradigma.

Dejar respuesta