SOMOS CONSCIENCIA Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2013

 

Legalización… ¿Es tiempo ya?

Los poderes traen responsabilidades, y la pregunta actual es ¿Estamos preparados como sociedad para la legalización de esta planta de poder?

Por J. Cristóbal Juffe V.

Es la planta medicinal de uso humano más antiguo que se conoce. Su historia y la de los seres humanos ha sido un camino de convivencia durante milenios hasta su prohibición en gran parte de los países del mundo a principio del siglo XX.

Cada vez que el tema sale a la luz entran en conflicto elementos esenciales de la convivencia social humana: La libertad, la salud y el miedo.

Libertad

Está prohibido comprarla y transportarla, a la vez que cultivarla o consumirla puede acarrear conflictos legales. Esta planta fue prohibida hace más de cien años bajo la excusa de ser una droga, pero, básicamente, porque sus buenas fibras eran una competencia que amenazaba el monopolio de la industria del papel en EE.UU.

Desde entonces mucho tiempo ha transcurrido, y su imagen se ha utilizado en reiteradas ocasiones como la cara visible del narcotráfico: flagelo social y droga que representaría la puerta de entrada a otras drogas más “fuertes”, a pesar de que no hay ninguna evidencia que sustente estas afirmaciones.

¿Consumen los animales sustancias psicoactivas?  La búsqueda de estados no convencionales de consciencia no es exclusiva de los seres humanos. Han sido catalogadas más de 300 especies de animales que consumen sustancias psicoactivas voluntariamente en busca de sus efectos.

Los casos más conocidos son: La atracción de los gatos por la Nepeta cataria (menta de gato, gataria o nébeda), planta que consumen comiéndose las flores y frotándose contra las hojas, poniéndolos mucho más amigables y juguetones que lo habitual. Asimismo, los renos que viven en las cercanías del Polo Norte tienden a comer el hongo amanita muscaria, de conocidos efectos psicoactivos. El mito señala que a partir de esta costumbre se habría iniciado la creencia sobre los renos voladores de Santa Claus.

Para muchos pareciera bastar con mencionar la palabra “droga” para que se justifique su prohibición; sin embargo, esta palabra es solo un término legal ambiguo que no logra definirse claramente. Dentro de la misma definición de drogas caben el café, el tabaco, el alcohol e incluso el azúcar, además de cientos de medicamentos que muchísima gente toma a diario: Toda sustancia que consumimos tiene un efecto sobre nuestro cuerpo, pero al parecer hay un efecto que nuestra sociedad busca prohibir a toda costa: La posibilidad de conectarnos con otros planos de nuestra existencia, la vía hacia un estado expandido de consciencia.

Cualquiera que haya realizado algún camino de crecimiento personal tiene muy claro que el consumo de plantas no es una vía exclusiva de expansión de consciencia, que existen muchas otras posibilidades; sin embargo, no se puede negar la facilidad que nos entregan las plantas de poder para abrirnos al mundo de oportunidades de la expansión de consciencia.

Todos conocemos a esta planta que, según las últimas encuestas del CONACE, es consumida en cerca de la mitad de los hogares de Chile y que es conocida por conectarnos con otros estados de consciencia. Para muchos significa una posibilidad de búsqueda espiritual; para otros, es una forma de relajarse después del trabajo. Algunos la usan para intensificar sus sentidos, para pensar, para contemplar o para amar.

Sin duda, esta aliada representa un espacio de libertad, una pequeña pausa en un mundo de movimiento constante, un leve intermedio que nos conecta con diferentes planos de nosotros mismos.

Está la dueña de casa que se ha hecho amiga de la planta y que a plena tarde la usa para alivianar las repetitivas tareas domésticas. Existe el pintor que logra visualizar mejor los colores cuando esta planta sagrada lo acompaña. El oficinista que, al llegar al hogar, la consume para desprenderse de las preocupaciones del trabajo. El universitario que comparte y se ríe con sus amigos cuando están con ella. El abuelo que dejó atrás sus prejuicios porque le dijeron que la planta podía ayudarlo a calmar sus dolores y así fue. La madre que la prueba por primera vez junto a su hija adulta y que, gracias a la planta, se conecta con su necesidad de simplemente dormir…

Hay millones de casos que contar, experiencias vividas; sin embargo, esta planta está prohibida y miles de personas han pasado procesos legales dolorosos y costosos (para ellos y para el Estado) por el simple hecho de andar con ella.

Salud

La necesidad de otros estados de consciencia Los estados expandidos de consciencia no solo son naturales, sino que algunos de ellos son necesarios: El mayor ejemplo ocurre en los seres humanos, que necesitamos dormir diariamente para llegar a los sueños, una situación en que nuestro cerebro no descansa sino que se sumerge en un estado de consciencia donde vemos mundos que no existen, conversamos con personas que no están presentes e incluso mezclamos diferentes eventos biográficos sin un sentido aparente. Sin embargo, en la mañana nos levantamos y vivimos nuestra vida como si nada hubiera pasado.

Este estado de consciencia no es optativo, sino que al contrario, necesitamos soñar (aunque no recordemos los sueños) para mantener nuestra salud mental. Asimismo, está probado que otros estados de consciencia pueden potenciar capacidades o habilidades que ni siquiera sabemos que están ahí.

Se conocen decenas de enfermedades en las que la planta produce probados beneficios terapéuticos: Glaucoma, cáncer, sida, dolor crónico, epilepsia, esclerosis múltiple, etc. También se sabe que ayuda al tratamiento del estrés, pero es aquí donde se llega al punto más delicado: ¿se puede definir la salud solo como la ausencia de una enfermedad?

¿Se puede, sin estar diagnosticadamente enfermo, realizar acciones para tener un estado de bienestar general? No hay duda que sí, pero es en esta área donde el uso de la planta entra en un terreno legal y moralmente gris, ya que algunos justifican su uso ante un caso de cáncer, pero no se lo permiten a una persona “sana”… ¿Es necesario llegar a desarrollar un cáncer para tomar medidas respecto a nuestra salud?

Y ahí es donde aparece el punto más crítico: Nuestro sistema de salud está centrado en la enfermedad, y los tratamientos para la curación se basan en fármacos para reducir los síntomas, pero difícilmente se preocupa del origen de la enfermedad. Una mirada sobre el ser humano como una máquina a la que se le pueden reparar piezas por separado, pero que no logra visualizar la complejidad de interacciones de la que formamos parte. Un sistema de salud que no ofrece alternativas y que, por el contario, se ha dedicado a perseguir -como una cacería de brujas- a los terapeutas que ofrecen caminos orientados a una salud integral.

Miedo

Extraña ilegalidad de la planta Claramente la ley de drogas de Chile no logra abarcar la situación de la planta: Está permitido su consumo pero no se puede cultivar ni comprar. Está permitida la venta de semillas, pero no su plantación (se venden solo para “colección”).

La demostración de esta inconsistencia la vivió el mismo fiscal que procesó a un hombre que vendía semillas por internet en el sitio closet.cl: La corte lo absolvió, ya que la ley no prohibía su venta.

Desde entonces podemos encontrar múltiples tiendas a lo largo de todo el país donde se vende todo tipo de semillas de esta planta, pero bajo la advertencia de “solo para colección”.

La constitución de nuestro país dice que el Estado está al servicio de la persona humana y que su finalidad es promover el bien común a través de la creación de las condiciones sociales que permitan a todas las personas su mayor realización espiritual y material posible. Es decir, pone en primer lugar la realización espiritual, un elemento muy difícil de definir.

Si consultamos qué se entiende por realización espiritual, obtendremos tantas respuestas como personas hay en el mundo; sin embargo, podemos observar algunos factores comunes, y claramente el autoconocimiento es uno de los elementos clave dentro de esta realización.

No existe autoconocimiento mientras tengamos miedo a nosotros mismos, y no hay posibilidad de mirar en nuestro interior si constantemente nos vemos inmovilizados por el terror a abrir una caja de Pandora que liberará a todos los demonios del mundo.

El miedo es el ingrediente que más se ha explotado para prohibir la planta: el miedo a la “droga”, a lo desconocido, que recuerda a los tres miedos frente a la transformación de consciencia que menciona el Dr. Stanislav Grof: El miedo a volverse loco, a transformarse en homosexual y el miedo a morir. Este es el terreno donde gana adeptos la idea de no salirse de los límites establecidos, ya que tenemos miedo a soltar un poco el ilusorio control sobre nuestra vida, incluso en los casos en que la hemos llevado por un camino miserable y doloroso.

Derecho al cultivo de la consciencia Durante este mes de marzo se desarrollará en Chile un juicio contra el Dr. Milton Flores, quien, en su búsqueda de la salud integral, incluyendo la plenitud espiritual, ha incluido el uso de la planta para su uso personal y del equipo de profesionales que lo acompaña. Con el objetivo de no apoyar el narcotráfico, el Doctor Flores contaba con una pequeña plantación para su consumo personal, situación por la que está siendo juzgado.

El Dr. Flores y su equipo defienden el derecho a escoger las vías de realización espiritual para el bienestar individual y común, llamando a que se abra el debate sobre la situación legal de la planta y su uso.

Es verdad que esta planta no solo trae beneficios a sus usuarios: El mal uso puede llevar a la dependencia en un porcentaje mínimo de la población. Tampoco es recomendado su uso en adolescentes en crecimiento, ya que produce cambios a nivel cerebral que juegan en contra del desarrollo de algunas de sus capacidades. Su consumo prologado y excesivo puede provocar alteraciones en la personalidad: pérdida de la iniciativa y la motivación, entre otros. La medicina china sostiene que a través del uso de esta planta se consume más rápidamente la energía vital ubicada en los riñones, que es limitada.

Sabemos muy bien que el consumo en exceso de cualquier producto, desde una aspirina hasta incluso el agua, puede ser muy dañino para el organismo, pero estos usos excesivos no son para nada una representación de lo que hace la mayoría de las personas que acuden a esta planta en busca de ayuda.

Entonces, sabiendo los beneficios terapéuticos del uso de la planta, que se consume en casi la mitad de los hogares de nuestro país, que tiene muy pocos riesgos y muchos beneficios, la pregunta a usted, lector, es: ¿Qué tendría que pasar para que se legalice, de una forma u otra, el uso de esta planta?

Las leyes tienen como función el regular las situaciones que ocurren en el país, pero lamentablemente el poder legislativo cae a menudo en el juego de creer que tiene el poder de moldear un país ideal con las leyes que escribe. Es por ello que fuimos de los últimos países en tener una ley de divorcio, a pesar de que los divorcios ocurrían a diario; por eso tampoco tenemos aún una ley que regule los abortos, a pesar de que cerca de la mitad de los embarazos a nivel nacional terminan en abortos y, asimismo, no existe una ley que regule el uso de esta planta y de otras, a pesar de que se utiliza a diario.

¿Crees que es posible la legalización? ¿Cuáles son los miedos que despierta en ti esta idea? ¿Cómo es el proceso de hacer oficial algo que ya está ocurriendo?

Esta planta maravillosa ya está entre nosotros, todos la conocemos, se usa y es tan común que ni siquiera es necesario nombrarla para hablar de ella.

Legalización inminente En el mundo, la tendencia actual es hacia la legalización de la planta: En EE.UU. se aprobó democráticamente su legalización para usos recreativos en dos estados, mientras que en otros 14 estados se ha legalizado su uso terapéutico y en otros 5 su consumo no es penalizado. En Argentina se ha considerado inconstitucional condenar su tenencia para uso personal. En Uruguay existe la intención actual por parte del Estado de legalizarla de forma regulada. En España es ilegal el tráfico pero no el consumo ni el autocultivo y existen clubes sociales destinados al cultivo grupal.

En el caso de Chile no ha ocurrido nada legalmente aún, pero existe una campaña, con más de 10 mil adherentes, que busca la aclaración del derecho al cultivo, cosecha y uso de la planta acorde a la Constitución, que la actual aplicación de la ley de drogas (ley 20.000) estaría vulnerando.

Si deseas sumarte a esta iniciativa puedes hacerlo firmando virtualmente en este sitio o concurriendo a las notarías que ahí se indican:
http://poderciudadanocannabis.blogspot.com

 

 

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