HACIA EL CAMBIO PERSONAL Y SOCIAL Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Febrero de 2013

 

¿Seré comunista…?

Me ocurre algo muy extraño e incomprensible: si hallo que este gobierno es mentiroso y poco confiable, ¡de inmediato se me acusa de comunista! Si, más encima, afirmo que los estudiantes tuvieron toda la razón en hacer marchas y demostraciones el 2011, y que la educación debiera ser gratuita, ¡lo mismo! Si se me ocurre aseverar tímidamente que Camila Vallejo es muy inteligente y que expresa sus ideas con una coherencia y claridad inusuales en el Chile de hoy, el diagnóstico nuevamente es rotundo: ¡no hay duda de que soy comunista! Si comento la conveniencia de integrar a todas las clases sociales en un mismo establecimiento educacional, lo que les permite a todos conocer y comprender otras realidades –mi propia experiencia en la Universidad de Chile en los años 70- se me observa con incredulidad… y se me dice: “¿Qué le pasa? ¿Es comunista acaso?”

Alejandro Celis Hiriart

Psicólogo transpersonal, místico y comunicador.

Twitter: @alecelish

www.transformacion.cl

Si intento desviar el tema y exploro otros ámbitos de la actualidad nacional y asevero que los pueblos originarios han sido continuamente despojados por el hombre blanco desde la conquista hasta el día de hoy…, como Eduardo Galeano dice algo muy parecido y él es comunista, ¡obviamente que también lo soy!

Alego inocencia y busco un tema neutro, como el deporte; se me ocurre aseverar que Marcelo Bielsa tuvo toda la razón al no querer trabajar con el grupo de delincuentes de la ANFP (conocidos en otros círculos como “empresarios exitosos”). Se me responde –tal como dijo Estévez- que él no tenía derecho a elegir su empleador, y que debió respetar su contrato… y, por supuesto, se me mira con sospecha: “¿Será comunista este desgraciado?”

Ya sé que el Tío Sam –tan venerado por estos lados- no ha parado de demonizar a los comunistas en la prensa, el cine y la TV desde los años 50… y que incluso uno de sus senadores, McCarthy, instauró una verdadera caza de brujas en Hollywood… Pero, ¿por qué en Chile tenemos que creerles todo a los gringos? ¡Mierda! ¡Acabo de decir otra cosa que indica que -a todas luces- soy comunista! Bueno, ya que a estas alturas no hay mucho que perder y el lector tendrá su diagnóstico claro… ¿Ha visto alguna vez a un presidente tan imbécil como George W. Bush? Hasta muchos gringos están de acuerdo; pero claro, ellos lo dicen desde su total desprejuicio y preclara inteligencia…, y yo lo digo porque ¡soy un comunista de mierda!

Chile posee una geografía privilegiada para tener, en un lapso de tiempo relativamente breve, un 100% de su energía proveniente de alternativas limpias y ecológicas…Si digo algo positivo de Chávez –a pesar de su estilo tropical; mal que mal, es venezolano, y no elegante e impecable como nosotros los chilenos-, de Evo Morales, de Correa… ¿qué reacción cree que obtengo? Se me recitan los editoriales de El Mercurio, las acusaciones de los gringos… y, claro, lo digo porque soy comunista… ratificado, claro, si menciono a la pasada que Chávez no es un dictador y que sí la DINA y la CNI tuvieron 1.168 lugares de detención, tortura y desaparición –donde mataron a muchísimos comunistas- durante la dictadura (otro término que revela mi afiliación rojiza, porque quienes no son comunistas –es decir, los ciudadanos decentes- hablan del “gobierno militar de mi General Augusto Pinochet Ugarte” –“alias Daniel López” agregaría yo, embarrándola una vez más-).

Supongamos que, metiéndome en las patas de los caballos y hablando de política contingente…, dijera que sería muy bueno hacer una Asamblea Constituyente porque la actual Constitución es producto del fraude electoral de 1980… Mejor no digo eso porque el cacareo se oiría hasta los países vecinos. Y ya que estamos en esto, confieso que creo que lo justo es regalarle un corredor a Bolivia para que tenga acceso soberano al mar (ya que en la guerra del 79 nos quedamos con un inmenso territorio suyo, que incluye la ciudad de Antofagasta). Pero eso jamás lo diré en público, porque no sólo se me acusaría de comunista, sino que de traidor y vendepatria. Obviamente, lo mismo ocurriría si se me pasara por la mente insinuar que la petición de Perú ante La Haya me parece, a primera vista, razonable. Tampoco lo voy a decir, ¡por supuesto! ¡No soy tan tonto!

Otro tema que ni se me ocurriría mencionar es el gobierno de Salvador Allende… Secretamente pienso que fue el último gobernante chileno que, mal o bien, de veras intentó lograr justicia social para los desposeídos y postergados por generaciones de este país, y que todos los gobernantes de la Concertación fueron unos traidores que mantuvieron el injusto modelo económico de la dictadura. También oculto bajo siete capas de hipocresía y disimulo mi orgullo frente a quien tuvo los cojones de nacionalizar el cobre –con el apoyo unánime del Congreso, pero al parecer esos ilustres y correctos caballeros lo olvidaron, porque han regalado todas nuestras riquezas básicas desde entonces-. Y por supuesto, tampoco mencionaría que su suicidio fue un acto de valentía –y no de cobardía, como dijo un respetable diputado de la UDI-. Tampoco mencionaría, que, en contraste, a Daniel López le faltaron bastantes cojones, al hacer pagar a sus subordinados por sus propios y numerosos crímenes…

A estas alturas…, creo que las pruebas se acumulan en mi contra. ¿Para qué mencionar siquiera que simpatizo totalmente con la Ecología Profunda; que no quiero saber nada con carbón, petróleo, termoeléctricas, energía nuclear ni represas en la Patagonia; que Chile posee una geografía privilegiada para tener, en un lapso de tiempo relativamente breve, un 100% de su energía proveniente de alternativas limpias y ecológicas, sin darle la pasada a ningún pulpo chileno o transnacional que quiera enriquecerse a costa de contaminar…?

Mejor no decir ninguna de esas cosas, porque todos pensarán que soy comunista… y eso es muy mal visto entre la gente decente y honorable de este país.

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