NUESTRO CIELO INTERIOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo del 2013

 

Integrar a Piscis en la era de Acuario

La reunión de seis planetas en Piscis a principios de mes nos insta a reflexionar sobre el signo, su significado y su mensaje en el presente. El cómo integrarlo a nuestra vida cotidiana y a nuestro crecimiento espiritual se presenta como desafío personal y colectivo, en el que somos espectadores de la disolución cada vez más evidente de las estructuras que sustentaban nuestra realidad.


Mónica Sagredo Guerra 
 
Astróloga y socióloga
www.astrologiaconectiva.cl

Piscis y su regente Neptuno representan en la astrología la esfera donde realizamos los aprendizajes necesarios para comenzar con nuevos procesos creativos.

Para adentrarnos en la vibración de este potente signo podemos observar su simbología, compuesta por dos peces que nadan en sentido contrario. Uno de los peces se dirige hacia lo etéreo buscando la disolución del Yo en el infinito, pero este pez nunca se deja tocar por el mundo. El otro nada hacia el encuentro con lo divino en el vínculo cotidiano con su ambiente, que lo ata a sentir desgarradoramente la vida, pero sin alcanzar la alegría de la disolución mística. Así, la dualidad que se presenta a nivel mental en los signos de Libra y Géminis, en Piscis se vive a través de las emociones. El trabajo interno entonces radica en integrar estas visiones en un todo que no deja nada afuera.

En Occidente, esta dualidad se representa de diversas maneras, y en ellas se alude a la separación entre una energía que es absolutamente pura, bondadosa y celestial, y otra cuya vibración es baja, densa y terrenal. En la medida que lo divino reposa sólo sobre aquello que se considera como bondadoso y recto, todo lo que no se apega a la moral establecida y las normas sociales debe ser ocultado o reprimido, dejando a uno de los peces relegado en el reino de lo oscuro e inconsciente. De esta manera, todos los pensamientos, actos y emociones que nuestro medio social no considera buenos, normales o sensatos, son suprimidos y nos generan culpa. Esas emociones que no expresamos se convierten luego en verdaderas cárceles para el espíritu.

La aceptación del dolor como parte de nuestra vida resulta esencial para desarrollar una consciencia más integral. Dejando fluir la vida como se nos presenta permitimos germinar en nuestro interior un nuevo ciclo de vida y renacimiento.

Nuevos sentidos

Cuando comenzamos a dar cabida a la sombra que nos habla desde el interior en otros lenguajes, se nos revelan los nuevos caminos y también los nuevos sentidos. Como decía cierto principito: “Lo que es esencial resulta invisible a los ojos”.

El desafío humano en la era de Acuario se relaciona con romper desde el propio entendimiento esta manera fragmentada de ser en el mundo. Es el momento de integrar nuestros blancos y nuestros negros para transitar con alegría por toda la gama de grises. La vivencia de Acuario reside en la conciencia de nuestra auténtica energía vibrando en un entramado de individualidades hechas del mismo polvo de estrellas. Sin embargo, cada ser es único en su medida y se relaciona desde esa unicidad con todos los demás.

Entonces, ¿qué podemos aprender de estos tránsitos en Piscis? En resumen, las tareas pendientes que nos quedaron de la era de Piscis y que hoy el stellium nos recuerda se relacionan con la integración de los opuestos, incluir en nuestro razonamiento los lenguajes simbólicos y la intuición, vivenciar la empatía y aprender a fluir en la incertidumbre. 

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