SOMOS HALLAZGOS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2013

Libros de autoayuda: ¿Lectura saludable o salvavidas de papel?

Leer es siempre enriquecedor, pero cuando estamos enfermos y vulnerables es recomendable contar con orientación, pues lo que está en juego es nuestra salud emocional. La invitación es a elegir aquellas lecturas que nos llamen la atención y que nos aporten un real bienestar. Estar o no sanos marca la diferencia de tener en las manos una herramienta de crecimiento personal o un salvavidas de papel.

Por Carolina Montiel Iglesias

Los libros de autoayuda son atractivos. Sus títulos nos dicen que podemos estar más cerca de la armonía y eso es sumamente tentador, especialmente cuando atravesamos momentos difíciles y no encontramos respuestas inmediatas a nuestras inquietudes.

Muchos de los clásicos que han llegado a nuestras manos han sido parte del boca a boca, sugeridos por cercanos que tienen la esperanza de darnos una mano para que nos sintamos mejor, al aplicar los consejos que han leído miles y millones de personas en el mundo, según sea la popularidad alcanzada por el texto y/o el autor.

Esto es positivo, según especialistas, pues constituye un paso en el que reconocemos que algo nos pasa. Los libros nos pueden brindar alivio, en especial cuando no se sufre alguna patología que requiera tratamiento psiquiátrico o psicológico.

“Me gusta llamar a esta corriente, cuando se hace responsablemente, ‘liderazgo personal’, en que cada ser humano escucha a su corazón y sigue su instinto”. (Jorge Méndez)

En cambio, cuando estamos enfermos y sufrimos física y emocionalmente, la idea es acceder a este género bajo supervisión profesional, en el marco de una terapia. Esto porque cuando no andamos del todo bien, podemos autodiagnosticarnos problemas que no padecemos, intensificar la angustia que sentimos respecto de algunas temáticas y confundirnos en vez de socorrernos con las líneas que leemos.

Desde esta perspectiva, escritores, expertos y estudios recientes refuerzan la idea de acceder a este género bajo supervisión profesional, sobre todo si lo que en ese momento se necesita es terapia. Ahora, conceptos como “liderazgo personal” y “biblioterapia” son claves para aprovechar al máximo las lecturas, sin correr el riesgo de acrecentar problemas.

La tendencia local e internacional muestra que los títulos de esta corriente van al alza. Son entretenidos e invitan al crecimiento personal de personas que tienen un estilo de vida saludable y se sienten bien consigo mismas. Por eso, aunque siempre es bueno leer, hay ciertas consideraciones que los mismos autores de este tipo de guías prácticas dejan al descubierto, en pro de la calidad de creaciones dirigidas a públicos objetivos.

Biblioterapia

Algunos favoritos 

El símbolo final, de Fresia Castro; Sueños. Un camino al despertar, de Malú Sierra; Cocina para el alma, de  Heidi Detwiler; Todos los reinos palpitan en ti, de Patricia May; Al otro lado del camino, de Patricia Arancibia Clavel; Ganar Felicidad. Descubre los secretos de la alegría cotidiana, de Tal Ben-Shahar, y La Ley del Espejo, de Yoshinori Noguchi, fueron algunos de los libros más requeridos el año pasado, según Catalonia.

La editorial adelanta que el foco de lo que viene está en temáticas como la búsqueda del sentido a las incertidumbres de la vida con Los cerezos en diciembre, de Ariel Andrés Almada; la superación de la falta de contacto en plena era de las comunicaciones con El principio del Círculo, de Michi Kobayashi, y la superación de pérdidas con El tiempo del loto, de Tew Bunnag.

Por su parte, Mauricio Vlastelica, subgerente de editorial Urano, manifiesta que una tendencia actual -con lectores fieles- es la de los libros cuyo tema central es la felicidad, entre los que destacan, con miles de ejemplares vendidos en Chile:  En defensa de la felicidad, de Matthieu Ricard; Feliz porque sí, de Marci Shimoff; Objetivo: felicidad, de Gretchen Rubin; Cuando sea feliz, de Mónica Esgueva; El aprendizaje de la felicidad, de Christine Carter; La ciencia de la felicidad, de Sonja Lyubomirsky; La fórmula de la felicidad, de Stefan Klein; Hablemos de felicidad, de Eduardo Punset, y El Código de la felicidad de George Pratt y Peter Lambrou.

Otros clásicos de autoayuda de Urano que siempre están en primera fila: Usted puede sanar su vida y Sana tu cuerpo, de Louise Hay; Los cuatro acuerdos, El quinto acuerdo y La Maestría del Amor, del Dr. Miguel Ruiz; El Secreto y El Poder y La Magia, de Rhonda Byrne; Pide y se te dará, La Ley de la Atracción y El Poder de la Atracción, de Esther y Jerry Hicks; ¿Quién se ha llevado mi queso? y Cimas y Valles, de Spencer Jhonson.

Contactos:

Javiera de La Plaza: www.asertividad.cl

Jorge Méndez: www.jorgemendez.cl

Editorial Catalonia: www.catalonia.cl

Editorial Urano: [email protected]

Javiera de la Plaza, psicóloga clínica especialista en asertividad, reflexiona sobre la clasificación de “autoayuda”, considerándola muy “genérica”. Opta más bien por el concepto de biblioterapia: “libros que van en paralelo a una terapia con un psicólogo o psiquiatra, y que son sugeridos a los pacientes como co-ayudantes del tratamiento”.

Tales lecturas, asegura, “promueven el reforzamiento de contenidos vistos en terapia, en sintonía con el objetivo de ésta, y que ha sido trazado entre ambas partes. Por ejemplo, que sirvan para fortalecer logros y ahondar en ciertas problemáticas”. Así los especialistas se hacen cargo de los posibles efectos que producirán las lecturas, es decir, “si van a enseñar, si serán didácticas y si constituirán un aporte en la línea que se requiere”.

Pero, ¿es negativo que las personas a las que les agrada leer frecuentemente opten por este tipo de libros? Al respecto, De la Plaza, autora de La inteligencia asertiva, hace un llamado a la responsabilidad, de primero observar y comprender cómo nos sentimos. Y es que hay quienes toman la literatura de autoayuda al pie de la letra, lo que puede conducir a errores. Ello, en personas que son “muy influenciables y que se autodiagnostican de una manera muy errónea. Tal situación los empantana en vez de llevarlos a resolver sus verdaderos problemas”.

“Los lectores que sí tienen trastornos psicológicos y/o psiquiátricos corren el riesgo de desviarse de lo que en realidad precisan para ayudarse”, señala la profesional, y agrega que “los libros de autoayuda y de biblioterapia nunca son la vida misma. Es importante contar con un guía, pues no todo lo que estos ejemplares sostienen se debe llevar a la práctica, ni tomárselo tan a pecho”. E insiste en que los terapeutas son los que deben hacer las adecuaciones y sugerencias pertinentes a cada caso.

La experta, además de escribir libros sobre asertividad, asesora a personas y grupos en esta temática. Es allí donde siente el pulso de los lectores y especialistas, sus inquietudes y necesidades en Chile y en otros países. De ahí su visión para comentar qué le parecen algunas de las publicaciones con las que se ha encontrado: “No tienen una buena didáctica y los lectores se quedan solo con la idea general, y éstas muchas veces no están avaladas por datos científicos o empíricos. Les falta sustento”. Si hay que elegir, hay que hacerlo informado. Esa es la mejor prueba de calidad.

Psicóloga Javiera de la Plaza, especializada en asertividad.

Liderazgo personal

Jorge Méndez, life success coach y experto en liderazgo, en Cómo decir las cosas y no matarte ni matarme en el intento, señala que “la autoayuda no existe. Ayudar significa hacer algo por otro. Se puede auxiliar, dar soporte, entregar herramientas a los lectores, y es importante que ellos desafíen al escritor, es decir, que no crean todo lo que les dicen, ni hipnotizarse. Me gusta llamar a esta corriente, cuando se hace responsablemente, ‘liderazgo personal’, en que cada ser humano escucha a su corazón y sigue su instinto”.

Explica, además, que los aprendizajes se dan por repetición e impacto emocional. Desde este punto de vista positivo, “un libro puede hacer que la persona cambie el rumbo de su vida, si le hace sentido. Por eso, a la pregunta: ¿cuánto impactan las lecturas? le sigue otra: ¿alguna vez diste un giro a tu vida después de haber leído un libro?” Eso es algo profundamente personal y depende de múltiples factores, entre ellos la salud emocional de cada lector.

Jorge Méndez sostiene que ninguna expresión literaria es mala o negativa en sí misma si lo que se busca es ampliar zonas ciegas. Lo relevante es que el lector se sepa sano o que reconozca junto a un profesional sus zonas de riesgo, para que no se exponga innecesariamente.

Respecto de quiénes son los llamados a escribir, dice que a especialistas se suman “personas que escriben porque vivieron una experiencia cercana de impacto emocional. Ahora, si alguien se siente identificado con esa lectura, entonces mejor aún. La fórmula funciona”, recalca el autor de Yo Elijo.

Jorge Méndez, life success coach y experto en liderazgo.

Crecimiento editorial

Rodrigo Meza Korn, gerente comercial de Editorial Catalonia, aclara que este género incorpora libros para padres, de crecimiento personal, de superación de adicciones, de sexualidad, entre otros temas. “Si consideramos el género como la suma de todos estas líneas, definitivamente está en permanente crecimiento”, declara.

El catálogo aumentó en ventas globales al menos en un 25%, y el desglose entre libros de espiritualidad, enriquecimiento psicológico y físico e integración sana con el medio, en un 40% durante el último año. “Manteniendo colecciones integradas es más fácil atraer a autores de peso, desde el punto de vista de su aporte real y experiencia. Por ejemplo Fresia Castro (activación de la glándula pineal), Laura Gutman (maternidad) y Jorge Bucay (felicidad)”, argumenta.

Además, cuenta que “hay un crecimiento de lectores que antes veían la autoayuda como superflua y que ahora optan por la calidad de libros que les aportan en su forma de mirar hacia su interior y de cambiar la relación con su entorno”.

“Hay un crecimiento de lectores que antes veían la autoayuda como superflua y que ahora optan por la calidad de libros que les aportan en su forma de mirar hacia su interior y de cambiar la relación con su entorno”. (Rodrigo Meza)

Tendencia internacional

En otro plano, Chile ha sido fuente de inspiración en la historia de este estilo literario. La Editorial Pax México nació en nuestro país en 1932. Empezó publicando poesía y literatura, pero en los años 70’, con el boom del movimiento de autoayuda, cambió de giro, aunque su real despegue comenzó en los años 90’, con la atracción que provocó el tema de la programación neurolingüística. Actualmente cuenta con unos 500 títulos que se distribuyen en México, Estados Unidos y América Latina.

Conexiones entre autores y lectores 

En los últimos años han despertado movimientos que entregan instrumentos para superar barreras contra el estrés, la ansiedad, la mala alimentación, entre otros. Es así como técnicas orientales de relajación, psicología positiva y comida sana son temas apetecidos en el comercio y en las bibliotecas.

Por eso, los autores están creando nuevas instancias en las que se retroalimentan. Javiera de La Plaza, por ejemplo, ha llevado el contenido de sus libros a actividades cara a cara, para abordar la asertividad. “A las personas les cuesta expresar las cosas por su nombre y hacer valer sus derechos sin ponerse agresivas. Hay mucha timidez, doble estándar y dificultades para reconocer errores y complejos. La asertividad da herramientas para alcanzar un estado interno de tranquilidad, para relaciones interpersonales más honestas”, comenta, recalcando la importancia de acercarse a los lectores.

Varias investigaciones han profundizado el interés que concita la autoayuda y los posibles efectos en los lectores. Por ejemplo, un análisis de la U. de Glasgow concluye que los libros que abarcan temas para lidiar con la depresión, junto a la asesoría de un experto que ayude a sacar el máximo provecho de las lecturas, reduce la intensidad de la enfermedad.

En tanto, un estudio de la U. de Waterloo muestra que la repetición de aseveraciones positivas sobre uno mismo, que promueven ciertos textos, puede beneficiar a personas con autoestima alta, pero tener el efecto contrario en quienes necesitan mejorar su estado de ánimo.

Una indagación de la U. de Yale enfatiza que la ávida lectura de este tipo de textos puede llevar a la frustración, pues el intento por seguir las instrucciones que plantean y no conseguir el tipo de felicidad que éstos esbozan, dejaría a las personas peor de lo que comenzaron, en caso de que éstas padezcan trastornos emocionales.

Otro estudio, impulsado por la U. de Liverpool, reveló que la lectura de literatura de autores clásicos ayuda a activar el cerebro. Encontrar palabras desconocidas en los textos lo mantiene alerta, captura su atención y estimula la concentración y la autorreflexión. La poesía, en esta línea, sería más efectiva que los libros de autoayuda. 

1 Comentario

  1. He leído varios libros de autoayuda, casi todos en relación a los sentimientos y a la relación de pareja. Me han ayudado, en el sentido de orientarme. Pero definitivamente hay temas que se deben conversar con un especialista. Creo que es la forma de profundizar en los puntos débiles, reconocerlos y trabajar en ellos.

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