ELIGIENDO EL AMOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2013

 

 

Descubrir la libertad real

Cuando hablamos de sentirnos realizados, generalmente nos referimos a estar contentos y satisfechos con algo que logramos hacer o tener. Pero sentirnos realizados, en realidad, es ese estar contentos, en dicha, en satisfacción, en equilibrio armónico con nosotros mismos, en ese vínculo al que de por vida estamos absolutamente unidos: si vivimos bien con nosotros mismos, vivimos bien con todo y con todos.

Isha

Maestra espiritual y embajadora de paz,
autora de ¿Por qué caminar si puedes volar?, Vivir para volar y El amor sobre todas las cosas, de Editorial AguilarFontanar.

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Seguramente estás pensando que esto es idealista, pues raramente uno se siente así, ya que por lo general no paramos de criticarnos, de reprocharnos por lo dicho, lo pensado, lo sentido o lo hecho, ¿verdad?

Cierto, pero, ¿por qué sucede eso? ¿Acaso hemos aprendido a escucharnos, a conectarnos con lo que sentimos, a sentirnos cómodos con la introspección o el silencio, a encontrar la claridad en medio de la confusión? Hemos aprendido tantas otras cosas: logaritmos matemáticos, fórmulas químicas y físicas; estudiamos biología, conocemos los planetas, la geografía, la historia del mundo. Pero no nos conocemos a nosotros mismos.

No se nos entrena ni se nos enseña a relacionarnos para tener encuentros humanos de comunicación fluida, clara, tanto con nosotros como con los demás, y de ese modo vamos repitiendo, una y otra vez, las voces de críticas recibidas, las ideas de otros, los comportamientos imitados, más una infinidad de situaciones que nos han marcado, que se han quedado grabadas desde el principio de nuestras vidas y que, de allí en adelante, forman, tiñen y rigen nuestra existencia y nuestro mundo.

No nos tomamos el momento para parar y reflexionar si lo que hacemos o las ideas que defendemos son lo que en verdad sentimos, si realmente hemos elegido ese comportamiento automático de rechazo a ciertas cosas o ideas diferentes de las nuestras. Somos autómatas. Hasta que la vida nos enfrenta a una crisis, a un cambio, a un “¡Basta! ¡Para!”

Entonces, cuando te preguntas “¿Cuál es el motivo por el que aún no soy feliz?”, o ¿Por qué estoy triste y por qué, sin embargo, no logro llorar?, es, simplemente, porque estás bloqueado. Pero no seas duro contigo al descubrir esto, es consecuencia natural de lo que te comentaba anteriormente. Ahora sólo te hace falta el deseo de cambiar, facilitar ese cambio con elecciones nuevas, dejando de hacer lo mismo de siempre en forma automática. Y verás que, en algún momento, esa transformación que anhelas internamente y su consiguiente sentimiento de plenitud, surgirán.

Mi invitación es a que encuentres el camino de tu autorrealización, un camino con muchos senderos, con muchos jardines y paradas…Imagina un río queriendo ir siempre por un cauce recto, ¿qué sucedería? Nada. Los ríos tienen que moverse, acomodarse de acuerdo al terreno. Es eso lo que les da la libertad de seguir fluyendo como si danzaran en dicha constantemente.

Lo mismo vale para nosotros frente a los acontecimientos de la vida. Sería irreal esperar que la vida no tuviera sus dificultades, sus altos y bajos, sus desafíos, del mismo modo que tiene sus gratificaciones, sus momentos maravillosos, sus aperturas, en las que todo fluye y luego cambia.

En días pasados comentaba con mis estudiantes lo afortunados que somos en estos tiempos en que, si buscamos, todo está al alcance de nuestra mano, e incluso al alcance de un click. Si andas en la búsqueda de mejorar tu calidad de vida, de alimentación, de cómo sentirte bien físicamente, estar relajado, fluir en lo emocional o evolucionar abriéndote a nuevas ideas y posibilidades, o de encontrar la paz, más allá de que tengas tu propia práctica religiosa o tu propia ideología de lo que sea, te encontrarás con un sinfín de caminos que puedes experimentar, que puedes recorrer, y luego elegir el que te guste, el que te hace bien. Hay mucho disponible que te puede ayudar.

La medida de sentirse bien, del encuentro con uno mismo en la propia casa, en el propio corazón, sólo tú lo puedes determinar, y la vara para medirlo es ese profundo y silencioso sentimiento de bienestar, esa experiencia dichosa en un vacío aparente que está lleno de paz, ese pulsar la vida en absoluto amor incondicional en uno y en todo, sin separación.

Entonces, mi invitación es a que encuentres el camino de tu autorrealización, un camino con muchos senderos, con muchos jardines y paradas, pero, definitivamente, un viaje interno en el que tú mismo eres el guionista y el protagonista, apreciando la belleza y la creación, agradeciendo tu experiencia y creciendo en amor. 

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