SOMOS UNO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Junio de 2013

El primer We Chipantu del nuevo tiempo, primera vuelta al sol: ¡Primer cumpleaños de la nueva humanidad!

Nosotros, hijas e hijos del sol, hemos sido convocados al tiempo de resplandecer, de saber que la iluminación es un estado del Ser natural, al que todos pertenecemos y al cual, tarde o temprano, regresaremos.

Por Juan Carlos Viveros

Habitamos tiempos especiales, ¡qué duda cabe! Cumplimos el primer año de nueva humanidad, del nuevo sol, que amaneciera radiante en el hemisferio sur del planeta madre en junio de 2012.

Es la impactante evolución de nuestra humanidad, desde los tiempos arcaicos, pasando por los mágicos, los míticos y racionales, que nos traen hasta este ahora inmortal, para inundarnos, gradualmente, de resplandor y sabiduría.

Así nace la identidad y cultura ancestral de Chiloé (Chilwe), de aquellos antepasados que habitaron otros tiempos, con perfume de inocencia, aroma a tribu, a unidad. Celebración, pues ¡ha llegado el primer We Chipantu del nuevo ciclo!

La antigua profecía

Así, un día en medio del bosque nativo, muy cerca del gran río, a los pies del cerro sagrado, en Kimpiyan, compartiendo en la ruka, el fuego revelaba una antigua profecía:

“Cuando la tierra esté sufriendo y los animales muriendo, una tribu nueva aparecerá sobre el planeta, gente de todos los colores, razas, credos, que con sus acciones reverdecerá este sagrado lugar otra vez. Esta tribu comenzará donde se originó el mundo terrestre, ¡en Chiloé! Esta tribu habitará el archipiélago que será llamado “la tierra de los arcoiris, donde la madre naturaleza guardó sus secretos”.

Un silencio estremecedor y un escalofrío que caló profundo, hasta los huesos, dio paso nuevamente al fuego, quien entre hojas de canelo y harina tostada, continuó: “Está llegando, habremos de necesitar a los que preservan las tradiciones, las leyendas, los rituales, los mitos y la sabiduría, para que ellos muestren cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto. Serán la clave para la supervivencia de la humanidad”.

Presenciábamos, sin duda alguna, una de esas largas noches de invierno, previa al solsticio de junio, momento mítico en que el tiempo se detuvo, el pasado vino al presente, trayendo la voz intemporal del gran espíritu, un portal interdimensional donde todo se funde en una especie de sueño despierto, vivo, consciente y trascendental.

Y el espíritu de Chiloé habló…

…y dijo: “El mundo se va a enterar que hubo un tiempo en que vivimos como Uno, en que nuestro latido del corazón sonaba como un solo tambor mágico, nuestra sangre fluía como un gran río, nuestro cuerpo era un gran continente y nuestros pensamientos eran un vendaval de viento”. Ese tiempo regresa, se suma a la racionalidad y trae evolución que culmina en una nueva individualidad, colectividad, sociedad y cultura.

Y el anciano nativo de Chilwe habló… y dijo: “Los creadores primordiales susurran desde el viento y nos muestran el tiempo del que hablaron los antiguos, encarnando en seres humanos que recuerdan su origen luminoso y despiertan su corazón… Chaltu mai (muchas gracias) por estar con nosotros, que la luz del Chaw Antu (padre sol) te alcance y se quede en tu mente y corazón…, que Gnechen (intermediario entre la divinidad y la especie humana) te guíe por este mundo, para que puedas conocer la vida en su real dimensión y habitar el paraíso que ya es”.

Chiloé ancestral, profundo, desde los planos invisibles, desde los espíritus del bosque, del gran río Kimpiyan, celebra esta primera vuelta, junto a personas que sacan sus alas para volver a volar, que comienzan a convertirse, cual llovizna ligera, en un solo pueblo, una sola respiración. ¡Chiloé mágico y sabio llama a celebrar!

“Los creadores primordiales susurran desde el viento y nos muestran el tiempo del que hablaron los antiguos, encarnando en seres humanos que recuerdan su origen luminoso y despiertan su corazón…”

Los 7 principios del nuevo mundo

En este primer ritual de la nueva era, el gran espíritu reaparece y comparte su conocimiento, ese que hace unos 17.000 años, en aquel único y singular momento, la vida guardara en esta porción de tierra que se desprende de la masa continental, con la sagrada y amorosa misión de preservar los misterios del ser humano y la vida toda.

La nueva realidad de la muerte. Cambia la comprensión de la muerte a la “otra vida”. Todo nace, muere y vuelve a nacer. Comenzaremos a comprender que reencarnamos, simplemente porque no sabemos cómo morir de manera consciente. Seguimos repitiendo este ciclo una y otra vez hasta que aprendemos a morir. Una vez que hacemos esto, no “morimos” otra vez, lo que quiere decir que nuestras memorias permanecerán intactas. La memoria es la clave de la conciencia superior. Un ser inmortal no es alguien que vive en su cuerpo presente para siempre, sino que recuerda las memorias de todas las vidas pasadas.

La experiencia mística y cultura espiritual. Pasaremos de las ideas a la vivencia, experimentaremos la trascendencia en cada aspecto de la vida diaria. La meditación, visitas a sitios sagrados, sentido de conexión, eternidad y recuerdo de vidas pasadas serán cotidianos.

Complementariedad y totalidad. Se siguen reconociendo las diferencias que dan singularidad a la realidad, pero dejan de verse como fragmentos aislados; pasamos a ser conscientes de que cada parte es complementaria entre sí y necesaria en su individualidad. Experimentaremos la “totalidad”.

Armonización y empoderamiento. El ser humano será dueño de su mente, cuerpo, emociones y pensamientos. Esto generará conductas saludables y armónicas. Se integran aspectos instintivos, intuitivos, emocionales, junto con la voluntad que emana de la razón consciente. Se comprende no sólo que cada uno depende del otro, sino también que cada uno es el otro en un sentido más profundo y trascendente.

Relacionalidad. Todo está relacionado con todo. Los flujos son percibidos como un orden superior a las estructuras materiales y rígidas. Las relaciones entre las cosas se hacen más importantes que las propias cosas. La tendencia creciente es a dejar fluir, más que a acumular.

El tiempo. En la época mágica, el tiempo se experimentaba vagamente, como el propio presente; en la mítica, como temporalidad cíclica; en la mental, es una abstracción lineal cuantificable. En la nueva consciencia, se experimenta el tiempo presente como un aspecto casi tangible de la realidad. Vivir profundamente el “eterno” presente da lugar a una revolución que transforma la propia experiencia de la vida.

El liderazgo. Los líderes de los pueblos volverán a ser elegidos a la vieja usanza, no por el grupo político al que pertenezcan. Serán elegidos aquellos cuyas acciones digan más que sus palabras, aquellos que den muestras de su sabiduría y su valor, que sean capaces de actuar por el bien de todos. Serán elegidos por sus cualidades, no por el dinero que posean. Mostrarán que los milagros pueden hacerse realidad.

Ya cumplimos la primera vuelta, el primer cumpleaños… Desde Chiloé, las revelaciones son traídas por el viento, fluyen con el agua, se hacen realidad con la tierra… Porque soplan vientos de cambio ¡y son vientos solares! 

3 Comentarios

  1. Una vez más sorprendedente desde ese lugar tan especial como es Chiloé. Que bueno que cada 2 meses cruzo ese canal y visito esa tierra. Saludos a todos por allá desde México.

  2. Gracias Francisco por compartir tan generosamente con nosotros y con el lugar donde vives.
    Sin duda habitamos TIEMPOS ESPECIALES y la sabiduría que vive en Chiloé nos mostrará sus secretos milenarios para continuar hacia una vida más plena, armoniosa, libre y feliz!!!

  3. Muchas gracias don juan por sus escritos con nuestra isla grande. Yo le pase este escrito a mi familia y la gente de Quellon y estan muy contento. Los de mi raza en compu tambien estan muy agradecidos.
    Cuando ande por aqui contactese con el lonco para una visita y charla.

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