SOMOS SOCIEDAD Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2011

En la lotería nuclear hay 6 billones de personas jugando y miles de ellas van a perder*

La tragedia de Japón y la crisis de Fukushima han marcado un antes y un después en la valoración y visión pública de la energía nuclear. Hoy, el debate se instala con fuerza en los medios de comunicación y en la opinión pública. La voz ciudadana –la tuya, la mía, la nuestra- es crucial en este diálogo.

Por Pía Figueroa

La primera reacción del gobierno japonés tras el desastre de Fukushima fue bajarle el perfil a la emergencia. Días después, las autoridades niponas reconocen haber encontrado niveles de radiación superiores incluso a aquellos considerados altamente contaminados tras el accidente de Chernóbil.

El Ministerio de Ciencia japonés, MEXT, realizó una investigación que reveló altos niveles de cesio-137 y yodo-131 fuera de la zona evacuación de 30 kilómetros determinada por el gobierno japonés, sobre todo el norte-noroeste del país.

Se estima que el yodo-131 tiene una vida media de ocho días, por lo que, pese a sus elevados niveles, debe desaparecer en cuestión de semanas, y con él los riesgos para la salud de los ciudadanos. Sin embargo, el cesio-137 tiene una vida media de 30 años y podría suponer una amenaza para la salud por mucho más tiempo. Este es el futuro que la “limpia, segura y barata” energía nuclear está empezando a dejar ya a los ciudadanos y ciudadanas del norte de Japón.

El análisis de los datos aportados por el MEXT realizado por la revista New Scientist muestra cómo los niveles son extremadamente elevados. Después del accidente de Chernóbil 1986, las zonas altamente contaminadas fueron definidas como aquellas con más de 1.490 kilobequerelios (kBq) de cesio por metro cuadrado. Los productos de la tierra con 550 kBq / m 2 fueron destruidos.

Desde el 18 de marzo, según esta revista científica, MEXT ha comprobado en diferentes ocasiones los niveles de cesio por encima de 550 kBq /m2 en un área de unos 45 kilómetros de ancho que se extiende desde 30 hasta 50 kilómetros al noroeste de la planta. El dato más más alto del que se tiene constancia fue de 6400 kBq / m2, a unos 35 kilómetros de distancia. Esto es, niveles superiores a lo establecido en su momento tras Chernóbil como “zonas altamente contaminadas”.

Cabe recordar que, según algunos expertos y los medios de comunicación defensores de la energía nuclear, “Fukushima no es Chernóbil”.

En la lotería nuclear hay 6 billones de personas jugando y miles de ellas van a perder*

La voz ciudadana

Hace un mes, alrededor de 17.000 personas marcharon en forma simultánea en distintos barrios de Tokio, coreando “No necesitamos Fukushima”. Incluso, el descontento de la gente provocó que Tokyo Electric Power Company (TEPCO) se disculpara públicamente, reconociendo que las filtraciones radiactivas superarán a lo ocurrido en Chernóbil en 1986. Sin embargo, hasta el momento, la cantidad de partículas emitidas en Fukushima equivale a 10% de las que se liberaron en la planta nuclear soviética.

Además, TEPCO liberó más de 11.000 toneladas de agua radiactiva al océano, producto de una gran grieta en un pozo de cerca de dos metros de profundidad en la planta nuclear. Los trabajadores de la central utilizaron, incluso, aserrín, papel de diario desmenuzado y productos químicos de pañales en un intento de taponar el área. El agua que se filtró del pozo es aproximadamente diez mil veces más radiactiva que la que normalmente se encuentra en una planta nuclear. El riesgo es altísimo, e incluso se pone peligro la salud de la gente por posibles riesgos en la contaminación de alimentos.

De esta manera, el gobierno japonés elevó el nivel de alerta de cinco a siete, que es el máximo para las mediciones radiactivas. La población nipona clama por el uso de energías alternativas, libres y no contaminantes.

En la lotería nuclear hay 6 billones de personas jugando y miles de ellas van a perder*

Según cifras aproximadas, más de 20.000 hectáreas cultivables quedaron inservibles por los altos niveles de contaminación, con lo cual se ve afectada la producción de unas 400.000 toneladas de arroz anuales.

Al margen de las irresponsabilidades, negligencias, falta de rigor y, sobre todo de transparencia, la opinión pública internacional ha comenzado a ampliar el debate en torno al sustento energético y respeto medioambiental. De esta manera, han surgido debates en medios de comunicación, foros políticos y sociales, junto con crecientes movilizaciones y mítines en las calles de muchas ciudades del mundo.

El jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Nobuo Tanaka, considera que el accidente nuclear de Fukushima replantearía la manera en que los países deben actuar ante emergencias de esta índole. “El marco de respuesta de emergencia internacional actual necesita reevaluarse”. Del mismo modo, cree que el papel de la AIEA es de preservar la seguridad nuclear y de establecer estándares internacionales.

La tragedia de Japón y la crisis de Fukushima han marcado un antes y un después en la valoración y visión pública de la energía nuclear. Previamente era una alternativa real que podría combatir el cambio climático.

En la lotería nuclear hay 6 billones de personas jugando y miles de ellas van a perder*

438 potenciales Fukujima

Aprender de los mentados sucesos parece ser ahora la tarea urgente de gobernantes y autoridades especializadas, ya que nuestro planeta cuenta con 438 centrales nucleares.

Los líderes de la Unión Europea (UE) acordaron la realización de pruebas de resistencia en las plantas de energía nuclear del bloque de 27 naciones. Así, el presidente de la UR, Herman Van Rompuy, comenta que “Una revisión mundial sería lo mejor. Debido a que el peligro no se detiene en nuestras fronteras, exhortamos y apoyamos a los países vecinos a que realicen pruebas de riesgos similares.”

“El progreso tecnológico es como un hacha en manos de un criminal patológico” 

La ONG Mundo Sin Guerras y Sin Violencia, al igual que cientos de organizaciones en el mundo, han demandado el cruento proceso de desarrollo de la energía nuclear comandado por las grandes potencias, definiendo una firme postura frente al avance de este cataclismo tecnológico.

El desastre desplegado en Japón y el 25º aniversario de la catástrofe de Chernóbil, han puesto en discusión el uso nuclear como matriz energética en gran parte de las organizaciones a nivel mundial. Su apuesta es poner al ser humano como valor central del desarrollo tecnológico, aprender de los errores del pasado y entender los efectos de la radiactividad en la vida humana.

Declaran que el nivel de radiación por fisión en el medio ambiente ha aumentado progresivamente, provocando un indeterminado número de casos de cáncer y muertes, y que el legado de la energía nuclear es irresponsable al construir sus centrales en sectores sísmicos y en regiones costeras vulnerables a tsunamis. Además, afirman que es inviable económicamente al no poder instaurarse sin apoyo gubernamental.

Actualmente, la interconectividad permite que un suceso aislado pueda afectar a todo su entorno. En un mundo con una pronunciada injusticia social, las centrales nucleares se convierten en blancos militares y políticos, y las decisiones tomadas tanto por ellos como por la ciudadanía comprometerán la supervivencia de la especia humana y de toda la vida del planeta.

De esta manera, la fuerte oposición al uso de la energía nuclear por fisión como medio para cubrir las necesidades energéticas del planeta se sustenta en la propuesta de aumentar el campo de la energía renovable, apostando decididamente por las energías no contaminantes, sin residuos, respetuosas con el medio ambiente y sobre todo no agresivas para el ser humano. Todo, para poner fin al sistema criminal en el que vivimos.

Extraído de Posición sobre la Energía Nuclear, ONG Mundo sin Guerras, 17 de abril de 2011.

Actualmente, existen 143 plantas de energía nuclear localizadas en 14 países de la UE. En Asia, el prestigioso científico indio P.Balariam pidió una moratoria de todos los proyectos nucleares de su país, a causa de la situación de crisis en Japón provocada por la catástrofe del 11 de marzo.

El también director del Instituto Indio de Ciencias y miembro del consejo científico del primer ministro Manmohan Singh, estima que la crisis japonesa ha demostrado que “incluso en un país industrialmente avanzado, los reactores nucleares son vulnerables a las catástrofes, pese a las medidas de precaución y seguridad”.

China, que actualmente está construyendo 27 nuevos reactores -alrededor del 40 por ciento de los que se construyen en estos momentos en todo el mundo-, suspendió la aprobación de nuevas centrales nucleares.

Además, la nación de Asia del norte pretende llevar a cabo controles más estrictos en los reactores existentes y en los en construcción.

En Estados Unidos, donde funcionan 104 centrales nucleares, la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) somete a intensiva revisión seis plantas, como parte de un sistema de seguridad autovalorado como muy exigente, según reveló su presidente, Gregory Jaczko.

Son las que más preocupan, afirmó Jaczko, en tanto se conoció que legisladores analizan los presupuestos del NRC y del Departamento de Energía tras la crisis nuclear japonesa.

Si bien los accidentes en plantas nucleares son raros, comparados con los saldos de los registrados en otro tipo de energía, su letalidad se extiende, casi siempre, mucho más allá del tiempo en que ocurrieron, con graves y potenciales consecuencias a muy largo plazo.

Las manifestaciones ciudadanas alrededor del mundo fueron numerosas. Bajo la consigna de “Fukushima nos exhorta a apagar todos los reactores”, ciento veinte mil personas en la ciudad de Berlín protestaron contra el uso de la energía nuclear en Alemania. En Munich, en cambio, concurrieron algo más de cuarenta mil manifestantes, pese a la lluvia. Mientras que en Hamburgo y Colonia hubo aproximadamente cincuenta y cuarenta mil personas respectivamente.

También en Nueva Delhi se registraron protestas exigiendo al gobierno de la India que detenga sus planes de construir más plantas nucleares. La protesta convocada por el Foro de Solidaridad con las Luchas Antinucleares se desarrolló de manera pacífica, y concluyó en las inmediaciones del Parlamento, después de una marcha por la calle Tolstoi, en el centro de la capital. 

Este artículo contó con la especial colaboración de Alex Araya, Javiera Paz Ramos y Alejandro Viovy y es un resumen de las publicaciones que dieron seguimiento al tema nuclear por parte de periodistas y columnistas de Pressenza – agencia internacional de noticias de paz y no-violencia – www.pressenza.com

*Título de Mark Ozanne

Dejar respuesta