SOMOS SALUD MENTE-CUERPO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Junio de 2013

La gran deuda pendiente en la ley del tabaco: ¿Quién apoya al fumador que quiere sanar?

Luego de la aprobación de la nueva ley del tabaco en nuestro país, se hace cada vez más urgente y necesaria una oferta pública de programas de cesación tabáquica integrales, para el 42% de la población que fuma. Sería un gran apoyo para el fumador que quiere dejar su adicción y sanarse, que en este momento no tiene cómo hacerlo, y significaría un tremendo ahorro para el Estado, en términos de gastos en salud.

 

Por Isabel Díaz Medina

“Fumar un cigarrillo me relaja”. “Sólo fumo tres o cuatro cigarrillos al día, y eso no puede ser malo”. “Yo lo puedo dejar cuando quiera”. Son frases comunes que se repiten una y otra vez entre la población fumadora en Chile. Excusas para no dejar de fumar, pero también dejan entrever mucha desinformación. No es tan importante la cantidad de cigarros, sino el tiempo que se prolonga su consumo. Los beneficios sólo se obtienen cuando dejamos de fumar.

Hay pacientes que no están dispuestos a hacer un intento por dejar el cigarrillo, porque carecen de información acerca de los daños que produce el consumo de tabaco y de los beneficios de la abstinencia, tienen algunos miedos o están desmoralizados por fracasos previos. Las estrategias psicosociales, que mayoritariamente tienen un enfoque cognitivo-conductual, están destinadas a que el fumador reconozca su adicción, modifique sus pautas de comportamiento y desarrolle estrategias y habilidades para lograr la abstinencia, lo que significa cambiar estilos de vida, es decir, aprender a “vivir sin tabaco”.

En algunos casos, la fuerza de voluntad es suficiente, pero la gran mayoría de fumadores ya adictos requieren de medicamentos, y mucho apoyo psicológico para terminar con su adicción. En Chile, las terapias alternativas, como el yoga, la hipnosis, la acupuntura y otras son cada vez más utilizadas y resultan una ayuda efectiva para disminuir el estrés, tomar mayor conciencia de la salud y reforzar la voluntad para superar la dependencia del tabaco.

Dra. Carolina Herrera, de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, junto a  Miguel García, conocido por ser el rostro de la primera advertencia gráfica de las cajetillas de cigarrillos (2006-2007) en Chile.
Dra. Carolina Herrera, de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, junto a Miguel García, conocido por ser el rostro de la primera advertencia gráfica de las cajetillas de cigarrillos (2006-2007) en Chile.

Legal, pero mata…

El tabaquismo es una enfermedad crónica que se caracteriza por ser una drogodependencia de la nicotina. Este principio activo del tabaco es una droga adictiva y, como tal, tiene las características de otras drogas: tolerancia, dependencia física y psicológica. Es decir, se reconoce en la adicción a la nicotina una serie de procesos tanto o más importantes que la dependencia química.

Así lo señala el Dr. Leonardo Véjar, especialista en enfermedades respiratorias y experto en tabaquismo, quien afirma que esto se produce porque el cigarrillo introduce en la vida de una persona una serie de cambios que deben ser revertidos al dejar de fumar. El proceso comienza cuando el fumador obtiene placer del cigarrillo y aprende a utilizarlo para calmar ansiedades u obtener efecto estimulante.

El cigarrillo se incorpora a la personalidad del fumador, formando parte de sus gestos y costumbres y de su autoimagen, haciendo de “el fumar” un estilo propio de vida. Para algunos fumadores, renunciar al tabaco es perder identidad y “dejar de ser él mismo”.

El Estado chileno mantiene una gran deuda pendiente con el 42% de las personas que fuma, de las cuales el 70% quiere dejar de fumar, ya que no existe oferta pública de programas de cesación integralesSegún Véjar, el sujeto establece costumbres en torno al cigarrillo y esto genera una dependencia de espectro amplio que se describe como triple dependencia del fumador: química, psicológica y social. Dentro de la dependencia química se produce el problema que al no tener cigarrillo (nicotina) el fumador experimenta una serie de efectos muy desagradables o síndrome de abstinencia debido a la descarga de noradrenalina, con deseo imperioso de fumar y necesidad de encontrar la droga.

Es importante tener presente que la mayoría de los síntomas del síndrome de privación alcanzan su intensidad máxima entre las 24 y 48 horas después de haber dejado de fumar y disminuyen de intensidad gradualmente en dos o tres semanas.

La Dra. Carolina Herrera, de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, asegura que para que la cesación tabáquica sea efectiva tiene que ser multidimensional y contemplar terapias psicológicas, clínicas y tratamiento farmacológico, como parches de nicotina o tratamiento antidepresivo o medicación específica anti-adicción. Aunque advierte que para algunas personas la fuerza de voluntad ha sido suficiente, otras requieren vareniclina u otros medicamentos, o el nicotinel -parches de nicotina-, además de mucho apoyo psicológico.

La FDA ha aprobado tres medicamentos que han demostrado ser eficaces. Terapia de reemplazo de nicotina, bupropión y vareniclina. Además, existen drogas de segunda línea, como la clonidina y la nortriptilina, menos eficaces y con mayores efectos adversos. Actualmente, hay muchos otros medicamentos en investigación, entre otros la vacuna antinicotina y el rimonobant.

La Dra. Herrera señala que “en Chile hay terapias avanzadas y efectivas, pero el costo es muy alto, el tiempo es prolongado y es mucho el apoyo que se requiere. Es similar a un tratamiento para personas obesas para bajar de peso o mantener en control a los hipertensos o a los diabéticos”.

La gran deuda pendiente en la ley del tabaco: ¿Quién apoya al fumador que quiere sanar?
Fotograía (cc) por kozumell

Lucro de la industria

“De algo hay que morirse”, es otra de las frases recurrentes de los fumadores. Pero las consecuencias del tabaquismo suceden poco a poco y a largo plazo, constituyéndose en uno de los factores de riesgo de enfermedad y muerte más importantes en Chile. Cada día mueren 46 personas en el país por enfermedades asociadas al consumo de tabaco.

BAT Chile, ex Chiletabacos, filial de British American Tobacco, posee el 93% del mercado, con utilidades promedio cercanas a los 100 millones de dólares anuales, por la venta de un producto legal que mata y enferma a sus consumidores. El tabaco es causante del 90% de las muertes por cáncer de pulmón; 84% por enfermedades pulmonares obstructivas crónicas; 55% por enfermedad cerebrovascular, y 45% por infartos.

Existiendo muchos criterios, el adicto a la nicotina, sin lugar a duda, es el que necesita fumar antes de media hora luego de despertar o que consume dosis promedio de 10 o más cigarrillos al día. Las personas que tienen alto grado de adicción son el 20% de los fumadores en Chile. A esas personas les cuesta más dejar de fumar y tienen alta tasa de recaídas. Son estos fumadores quienes mayormente le llenan los bolsillos a la tabacalera a costa de su salud.

Sonia Covarrubias, de Fundación EPES y coordinadora de Chile Libre de Tabaco.
Sonia Covarrubias, de Fundación EPES y coordinadora de Chile Libre de Tabaco.

Dejar de fumar y su impacto

El Ministerio de Salud implementó el 2012 el programa “Orientación práctica para la consejería breve anti tabáquica”. La intervención, cuya duración es de 5 minutos, está dirigida a todos los usuarios que consultan en los centros de salud de atención primaria y debe quedar registrada en la ficha de atención. El test parte por averiguar si la persona ha fumado en el último año.

Según el programa, después de 72 horas de abstención disminuye el pulso y el riesgo de un infarto cardíaco, y se recuperan los sentidos del gusto y olfato. Dentro de un par de semanas mejora la función pulmonar y la circulación y disminuye el cansancio. Después del año disminuyen la disnea y la fatiga, la tos y el riesgo de enfermedad coronaria bajan a la mitad comparados con un fumador que no planea dejarlo. Dentro de 5 años se reduce el riesgo de úlceras, y de cáncer de vejiga, riñón, boca, páncreas, esófago y laringe.

Entre 5 a 15 años después, el riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria es el mismo de un no fumador y el riesgo de cáncer pulmonar disminuye a la mitad. Además, mejora su economía, su aspecto físico, su piel, su aliento, sus uñas y tendrá menos arrugas. Si la persona deja de fumar antes de los 30 años, su riesgo en salud será igual al de un no fumador. Para las mujeres, el riesgo de tener un bebé de bajo peso disminuye si deja de fumar antes de embarazarse o en el primer trimestre. Asimismo, aumentará su fertilidad.

Javier Cruz, encargado de la Oficina de Tabaco del Ministerio de Salud. (Fotografía: Isabel Díaz Medina)
Javier Cruz, encargado de la Oficina de Tabaco del Ministerio de Salud. (Fotografía: Isabel Díaz Medina)

Una deuda pendiente

Chile Libre de Tabaco, iniciativa impulsada por Fundación EPES (Educación Popular en Salud), enfatiza la necesidad de incluir programas de cesación del tabaquismo en los servicios de salud pública que sean garantizados por el Plan AUGE y que tenga codificación de FONASA.

Sonia Covarrubias, coordinadora de Chile Libre de Tabaco, afirmó que el Estado gasta cerca de 2.500 millones de dólares parar tratar las consecuencias del tabaquismo, pero nada en cesación tabáquica, que es una estrategia válida que ayuda a bajar las tasas de tabaquismo y mejora la salud y calidad de vida de quienes fuman: “La necesidad de ayuda se hace más patente ahora con la nueva ley de tabaco, y el Estado debe responder”.

El Estado chileno mantiene una gran deuda pendiente con el 42% de las personas que fuma, de las cuales el 70% quiere dejar de fumar, ya que no existe oferta pública de programas de cesación integrales.

El Dr. Véjar asegura que “se considera muy importante poner a disposición de los fumadores ayuda para dejar de fumar, especialmente para aquellos que han sido ingresados a hospital por infarto o neumonia, los que debieran salir con tratamiento. También para los pacientes que ya tienen enfermedad pulmonar obstructiva crónica o cáncer y para los fumadores que se deben operar o que tienen diabetes y otras patologías crónicas. Demás está decir que debieran estar en primera fila para tratamiento los doctores, enfermeras y matronas que fuman y los profesores”.

“La realidad actual es que se gastan ingentes cantidades de dinero en operar a fumadores infartados, en comprar oxígeno para crónicos respiratorios y costosas quimioterapias para cáncer. Está ampliamente documentado que el dinero ocupado en tratamiento de tabaquismo se recupera a mediano y largo plazo”, agrega.

Determinantes sociales

Por su parte, el Dr. Roberto del Águila, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) afirma que, en general, hay dos temas del Convenio Marco de Control de Tabaco de la OMS que los países no consideran en sus legislaciones: elevación de los impuestos al tabaco y establecimiento de programas públicos de cesación tabáquica. El primero, porque escapa del ámbito de la salud, siendo una decisión del Ministerio de Hacienda; y el segundo se debe a la falta de personal de salud capacitado en terapias de cesación tabáquica.

“Los tratamientos de cesación tabáquicas no son sencillos –señala-, porque es exactamente igual que tratar a un adicto a drogas; por lo tanto, la recaída es de igual manera alta. Por ello el Ministerio de Salud, al contemplar todos estos aspectos, tiene temor de incluir en la Ley de Tabaco, por ejemplo, programas públicos de cesación que pueden resultar poco efectivos. En la actualidad, en Chile las personas adictas a la nicotina que desean realmente dejar de fumar tienen una oferta privada de cesación, donde el costo puede ser una limitante”.

Según el experto de la OPS, “los determinantes sociales están implícitos en relación al tabaquismo, porque las personas que más fuman son las más pobres, y las que más han incrementado el consumo son las mujeres. La industria tabacalera explota muy bien estos factores, implementando estrategias de publicidad y promoción de tabaco a ciertos sectores de la población, dirigidas a niñas, niños y jóvenes para iniciarlos en el consumo, para incrementar sus ventas”.

El encargado de la Oficina de Tabaco del Ministro de Salud, Javier Cruz, afirma que luego de la aprobación de la Ley de Tabaco, el tema de la cesación tabáquica ha tenido que ir aguardando su momento: “El Ministerio entiende que en la medida que se reduzca la prevalencia de consumo de tabaco esto implicará en el futuro quedar con un grupo duro de fumadores que con las actuales estrategias será muy difícil acompañar”.

El gobierno, a través de la Estrategia Nacional de Salud, al 2020 busca disminuir la conversión de jóvenes en adictos al tabaco en al menos un 20%, la tasa de consumo en fumadoras menores de 18 años a menos de 30%; llevar los índices de fumadores pasivos de 10 a 0%; y bajar la tasa de embarazadas que fuman de 20 a 10%. Además, se ha comprometido a desarrollar programas específicos de cesación tabáquica en los servicios de salud. Una tarea cuya implementación quedará pendiente para el próximo gobierno. 

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