SOMOS PROPUESTAS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Septiembre de 2013

Mindfulness para niños y jóvenes: Conocer y explorar la plenitud

 

Programas de Mindfulness invitan a menores, entre 6 y 18 años, a aceptar lo que les sucede en el aquí y en el ahora, y a observar con menos juicios sus sentimientos de bienestar o de dolor. Son instancias de aprendizaje grupal que plantean el reconocimiento y la elaboración de situaciones difíciles desde una perspectiva sana y renovada.

Por Carolina Montiel Iglesias

El concepto oriental de “Mindfulness”, traducido como “Atención Plena” toma fuerza en Occidente. Si bien Estados Unidos lleva la delantera en su aplicación a grupos de niños y adolescentes, Chile no se queda atrás. La tendencia valora el poder del presente y acerca al anhelado equilibrio. Hoy es desarrollado por psicólogos dispuestos a motivar cambios en la vida cotidiana y, a largo plazo, en la educación formal.

Los menores descubren diferentes tonalidades de las experiencias cotidianas.María Elena Pulido -Magíster en Psicología clínica (niños y adultos), instructora de Mindfulness de la U. Alberto Hurtado, docente del Diplomado de Meditación y Psicoterapia y de la carrera de Psicología de la misma casa de estudios- explica que el método consiste en “prestar atención al momento actual, adoptar una actitud mental atenta, receptiva y sin juicios acerca de lo que pasa interna o externamente. Es una forma de estar en relación con la propia experiencia, una apertura a cada situación, sea agradable o desagradable, de alegría o de dolor, y de hacerse cargo de la propia vida, dejando automatismos e inercias que acumulan sufrimiento”.

Mediante una disposición interior se encuentra un espacio de práctica consciente que aumenta las capacidades de escucha y conexión con uno mismo y con los demás, “con una mirada más abierta de la propia experiencia”. La experta también reflexiona sobre los vaivenes de la mente, “que tiende a estar en un futuro que genera angustia y ansiedad, o a irse al pasado, quedándose atrapada en ideas fijas y recuerdos”. De ahí surge la necesidad de que las nuevas generaciones renueven su vida cotidiana.

Mindfulness para niños y jóvenes: Conocer y explorar la plenitud

Un día a día más agradable

María Elena sostiene que la educación tradicional está focalizada en el “hacer” y que deja poco espacio para el silencio y la quietud. Los talleres para niños y adolescentes, en este sentido, son “una oportunidad de crecer, de tener consciencia de lo que se piensa, se hace y se siente, además de dar importancia a los sentidos y al cuerpo, con herramientas internas para sobrellevar los conflictos”.

Vivir en la realidadAlgunos testimonios que evidencian percepciones positivas acerca de Mindfulness:

15 años: “Me fui dando cuenta de mis reacciones, aprendí a no adjudicarle todo a los demás, a vivir en la realidad y no en la fantasía. Ahora solo intento volver al presente”.

9 años: “Tenemos ‘senti-pensamientos’, sentimos y pensamos, pero todo eso no se puede separar. Así entiendo mejor lo que me está pasando”.

Los niños y adolescentes también pueden realizar actividades en casa, como comer, respirar, caminar o leer con Plena Atención.

En los encuentros de Mindfulness los niños y adolescentes, separados por edades (6 a 8; 9 a 11; 12 a 14 y 15 a 18 años), se desenvuelven e internalizan conocimientos de forma entretenida y didáctica. Se les enseña a respirar, meditar y calmar la mente. Mediante ejercicios de yoga comienzan a ser más conscientes de la conexión entre cuerpo y mente. Además, realizan ejercicios de percepción, relajación e interrelación con los demás, volcándose hacia sus sentidos y nombrando sus emociones.

 

Los talleres consisten, en general, en diez sesiones semanales de hora y media cada una. Comienzan con una entrevista a los padres, y finalizan con otra, para evaluar el proceso en conjunto. “Los padres asisten a sesiones sin los niños. Y es que tienen un rol en la mantención de las habilidades. Son un motor para que los niños se sientan libres de explorar sus sentimientos. Es interesante ver cómo después los niños practican con ellos. Juntos van en el auto respirando o poniendo atención a las cosas de manera diferente, por ejemplo”.

La profesional afirma que “hay formas de medición, a través de una combinación cualitativa y cuantitativa. Incluyen cuestionarios que evalúan actitudes previas y posteriores, pruebas proyectivas (de dibujo), observaciones dentro y fuera de los talleres y entrevistas con los niños y sus papás”.

Mindfulness para niños y jóvenes: Conocer y explorar la plenitud

Replantearse

María Elena añade que en nuestro país “hay alrededor de un 12,6% de niños y adolescentes diagnosticados con déficit atencional e hiperactividad. Si bien los medicamentos ayudan, en ocasiones también el hecho de educar la mente y la atención son armas significativas. Ello, considerando los problemas de autoestima asociados”.

Aceptar y transformar“La práctica de Mindfulness genera autoconocimiento. Permite expresarse con más claridad y fluidez”, asegura la terapeuta María Elena Pulido. Esto también sirve en la adultez, cuando muchos abusamos de sustancias para reducir y olvidar molestias físicas, emocionales y/o espirituales.

Con esta técnica se busca afrontar, aceptar y escuchar lo que nos pasa. En los menores reviste gran relevancia, pues “no saben significar bien sus emociones. Si hoy entienden que es necesario mirarlas y expresarlas, cuando sean mayores no tendrán la reacción inmediata de negarlas a través de fármacos y de desconexión emocional”.

Los adolescentes son foco de atención especial, pues enfrentan cambios, preguntas existenciales y emociones muy potentes. “Por lo general, no logran enfrentar la intensidad que viven, y suelen desvincularse de sus sentimientos y experiencias. En esta etapa comienzan a adquirir su identidad, a saber quiénes son, qué les gusta, cómo quieren vivir y a tomar decisiones. Si carecen de una interioridad, de un espacio para escucharse y para saber de sí mismos, suelen imitar el funcionamiento de los otros y satisfacer expectativas ajenas”.

 

La experta enfatiza que Mindfulness ayuda a que grupos de niños y adolescentes se relacionen de manera adecuada con el sufrimiento, los sentimientos y/o las sensaciones que socialmente son tildadas como negativas, “sin un constante rechazo hacia lo que está dentro de cada uno”. Es, además, compatible con tratamientos de patologías clínicas, pues aporta herramientas para el manejo de la ansiedad, la impulsividad, la depresión y “fortalece la atención y el aprendizaje”. Por eso, lejos de reemplazar a otros métodos médicos o alternativos, la práctica “es un poderoso complemento que, a su vez, puede actuar beneficiosamente si es que los menores no asisten a otro tipo de terapias”.

La técnica de Mindfulness ayuda a enfrentar los problemas y a conducirlos con mayor sabiduría.

Nuevos aires educativos

La actitud de Atención Plena en contextos escolares promueve que los niños calmen sus pensamientos e impulsos, despejen su mirada y sus juicios, “creando un espacio seguro dentro de la sala de clases”. Como patrón, al enfrentar aprietos, descubren que internamente pueden superarlos con técnicas de respiración al disertar, al enfrentarse a pruebas e, incluso, a peleas con sus compañeros.

Psicóloga María Elena Pulido.
Psicóloga María Elena Pulido.

Otras aplicaciones son: reducir el estrés de los profesores, mejorar la concentración y el clima en los colegios. Con respecto a la implementación de esta vertiente en menores de edad, María Elena comenta que han realizado talleres durante un año en un colegio, como ramo obligatorio dentro de la malla curricular. Además, algunos colegios han implementado de manera independiente técnicas de meditación.

La educación primaria y secundaria –agrega- podría incluir elementos “explícita y/o implícitamente dentro de la clase, promoviendo la adquisición de conocimientos frente a las materias y formas de ver la vida. Es aplicable, por ejemplo, al inicio y final de las clases para que los niños tranquilicen sus pensamientos ante las materias”.

Sin embargo, aún no se ha extendido a nivel país. Mientras, se avanza en conocimiento académico y se proyectan formas de inclusión a mediano y largo plazo. “Sería maravilloso ver cómo la educación comprende que interiormente no hay nada que esté mal, sino que hay dificultades que aceptar y luego transformar, más allá del control que se intente imponer a las cosas”, manifiesta la profesional.

Exploraciones internacionales

Durante los últimos 40 años estudios neurobiológicos han indagado sobre los efectos de Mindfulness en la salud, determinando que: fomenta sentimientos positivos, sensaciones de relajación y mejoramiento inmunitario; refuerza la atención, la memoria, el aprendizaje y la flexibilidad mental; regula emociones; aumenta perspectivas para resolver problemas y crea espacios para la empatía y la compasión.

Análisis clínicos también evidencian su eficacia en depresiones, ansiedad, estrés postraumático, fobia social, trastornos alimenticios y de la personalidad, abuso de sustancias e insomnio. Los cambios, entonces, tienen un correlato en la estructura cerebral.

La docente alude al “Mindful Schools”, programa norteamericano que enseña a los educadores a integrar el Mindfulness en las comunidades escolares. “Estudios preliminares han mostrado un cambio notable en la competencia académica, así como en el estado mental y emocional de niños, funcionarios y profesores de diferentes establecimientos”, argumenta. La técnica puede ser utilizadaLos niños asocian la quietud y el silencio a la escucha y a la observación, y no al castigo o a la molestia. Profundizan su mirada. Dejan juicios y apegos. por psicólogos que decidan aplicarla como parte de sus instrumentos terapéuticos, especialmente en niños y jóvenes, pues los resultados del Mindfulness son efectivos.

Son varios los acercamientos respecto de su efectividad alrededor del globo. Destaca un estudio sobre los efectos del Mindfulness en escuelas, hecho por la U. Católica de Leuven, en Bélgica. Éste revela que disminuye síntomas depresivos, estrés y ansiedad en los adolescentes, con efectos inmediatos y durante los seis meses posteriores. Previa a esta experiencia, un informe del Centre for Addiction and Mental Health, en Canadá, mostró efectos positivos en pacientes con depresión severa, proporcionando además protección contra recaídas.

Otro análisis de la U. de Wisconsin, en Estados Unidos, comparó un enfoque de meditación basada en Mindfulness con un programa para mejorar la salud sin Atención Plena (con educación nutricional, actividad física y musicoterapia). Mediciones inmunológicas y endocrinas dieron cuenta, entre otras ventajas, de que Mindfulness es más eficaz para reducir el estrés por enfermedades como artritis y asma. 

1 Comentario

  1. […] Muchos padres y educadores, se preguntan sobre la posibilidad de hacer ejercicios de meditación para niños, tanto en casa como en las escuelas. Hoy en día ya se están haciendo prácticas en escuelas con niños pequeños que están teniendo muy buenos resultados como ya amparan diversos estudios en el que se refleja que su práctica, reduce el estrés de forma considerable. Puedes ver un ejemplo en este artículo sobre mindfulness para niños y algún que otro ejemplo en la publicación de la revista “Somos”. […]

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