NUESTRO CIELO INTERIOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Diciembre del 2013

 

 

Transformación por medio de la belleza

Nos acercamos al fin del 2013 con una trayecto lleno de aprendizajes. Este año, los movimientos celestes nos impulsaron a transitar un camino de aceptación y toma de consciencia de aquellos cambios estructurales que se hacen cada vez más evidentes.


Mónica Sagredo Guerra 
 

Mónica Sagredo

Astróloga y socióloga

www.astrologiaconectiva.cl

Este año, si bien profundizamos en esa comprensión, también pudimos vislumbrar ligeramente la unidad de la nueva era de Acuario. En julio y agosto presenciamos la formación de un gran sextil (aspecto armónico de 60º), fenómeno que no se daba desde 1945 (año en que se dio fin a la segunda guerra mundial). Esta figura está formada por dos grandes trígonos, uno de agua y uno de tierra, cada uno compuesto por tres aspectos armónicos de 120º. Esta configuración cósmica, en la que participaron la mayor parte de los planetas, nos ayudó a percibir que podemos solidarizar con el otro a pesar de estar lejos, a plantearnos un cambio personal en pos de un cambio global y que también es posible avanzar como humanidad en conjunto. Este regalo del cielo, que nos habla de transformación y aprendizaje por medio de la belleza, abre una puerta hacia una nueva espiritualidad, ya no lejana y trasmitida por seres excepcionales, sino cotidiana y personal. De esta manera, nos prepara para reformular las pautas del hacer y el convivir que ya no nos representan.

En contraste de esta poderosa luz, aspectos más dinámicos (cuadraturas y oposiciones) nos permitieron vislumbrar la escabrosa oscuridad que reside en nosotros, los seres humanos. Dos cuadraturas exactas entre Urano y Plutón y tres grandes cuadraturas en abril, agosto y septiembre, sumadas a varios eclipses solares y lunares, configuraron un panorama un tanto tenso. La cuadratura es un aspecto de 90º que se forma entre dos planetas de la misma modalidad en elementos inarmónicos. Por ejemplo, Urano desde Aries, signo cardinal (de acción) de fuego, está movilizando energías revolucionarias, impulsivas e improvisadas, mientras que Plutón en el práctico y aterrizado Capricornio, signo cardinal de tierra, nos pide mesura, planificación y autocontrol en las profundas transformaciones que estamos experimentando como sociedad. Por esta razón, este aspecto se vive con tensión y, por ser planetas transpersonales, de órbita lenta y pausada, es posible observar su influencia a nivel social y espiritual.

Transformación por medio de la belleza

Así, las cuadraturas se manifiestan en fricción, presión y demoras. Las oposiciones, en cambio, nos permiten ver el otro lado de la moneda, llevando las diferencias a un extremo, y como están en signos complementarios, nos ayudan ver la amplitud del panorama. Pero detrás de las confrontaciones y porrazos, estos fenómenos nos pedían cuestionar las viejas estructuras políticas y sociales, la desigualdad, la guerra y tantas otras cuestiones que ya no emiten la vibración que hoy en día se está alcanzando. El desafío está en la deconstrucción de modelos rígidos por otros que nos incluyan a todos y nos permitan encontrarnos en armonía desde nuestra propia complejidad y diferencia.

Durante el 2014, los grandes planetas se mantienen en los mismos signos y nos impulsan a profundizar los cambios ocurridos el 2013, enfatizando la renovación de patrones tanto personales como culturales. 

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