SOMOS SALUD MENTE-CUERPO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2014

Hidroterapia: Bienestar puro y cristalino

Aunque las temperaturas ambientales van disminuyendo de manera paulatina, nuestra sed de contacto con el agua se mantiene y es mucho más que una mera acción de higiene. Revista SOMOS se adentró en el mundo de la hidroterapia desde un prisma terapéutico, para aclarar este concepto y explicar sus dimensiones.

Por Eva Débia*

Mucho se habla de la hidroterapia, pero a la hora de precisar específicamente de qué se trata, el panorama pareciera complicarse. Si hacemos un desglose etimológico (hydro en griego es agua, y terapia equivale a curación), es posible concluir que es la utilización del agua como agente terapéutico, aunque esta explicación a secas resulta demasiado amplia. ¿Da lo mismo la temperatura, la forma o el estado en el que se presente? En principio, sí, pues lo que importa dentro de este concepto de bienestar es la consecuencia de estas variables y factores.

Si nos ceñimos a la definición exacta, podemos decir que la hidroterapia es el arte y la ciencia de la prevención y del tratamiento de enfermedades y lesiones por medio del agua. Puede realizarse en piscinas, saunas, jacuzzis o fuentes naturales: de todas las formas posibles, los tratamientos combinados con agua son utilizados para prevenir o aliviar diversas dolencias, desde reumatismos y neuralgias, hasta padecimientos neurológicos.

El agua es un ser vivo, inteligente y casi genial, perteneciente a un orden superior. Tenemos que tratarla con el mayor respeto y sumo cuidado. (Peter Gross)Catalina Cabezas, kinesióloga de la Escuela Militar, trabaja con jóvenes y adultos a los que se les envía a realizar trabajos en piscina precisamente como hidroterapia, y define esta práctica como “el uso terapéutico externo del agua para el tratamiento del dolor y la rehabilitación de ciertas enfermedades”, y complementa su definición agregando que, “dependiendo de la temperatura y la presión del agua, que es lo que conocemos frecuentemente como chorros, se generan reacciones de analgesia en el cuerpo”.

Por su parte, la kinesióloga Ana Miranda, del laboratorio Caledonian, indica que “la hidroterapia busca aprovechar todas las propiedades físicas del agua, en diferentes temperaturas, para la rehabilitación”. Ella explica que “el agua posee un alto calor específico, que la hace apta para termoterapia superficial de frío o calor”; de hecho, el calor específico del agua es cuatro veces el del aire, lo que permite retener cuatro veces más calor que una masa de aire.

Otra característica explicada por Miranda es que “tiene alta conductividad: el agua transmite calor o frío rápidamente; ahora bien, los efectos térmicos dependen de los grados de temperatura en que se encuentre el agua. Además, a mayor inmersión, mayor presión hidrostática, la que se recibe de manera homogénea por toda la zona lesionada”.

Junto a lo anterior, Ana indica que otros factores físicos a considerar son la flotabilidad (la fuerza que experimenta el cuerpo al estar en el agua), que opera en sentido contrario a la fuerza de gravedad, y la resistencia, ya que la viscosidad del agua le otorga resistencia al movimiento.

Hidroterapia: Bienestar puro y cristalino

Una larga historia

El uso del vital elemento trasciende las culturas y los tiempos; egipcios, babilonios, griegos, chinos, nativos americanos. Cada una de estas culturas planteaba los diversos usos de la hidroterapia, ya fuera a través de saunas, baños de agua mineral, sofocos, riego o compresas.

En la antigua Grecia, los espartanos conocían la importancia del uso del agua fría para la higiene y el vigor, por lo que sumergían a los recién nacidos, daba lo mismo en qué mes nacieran, en las aguas del Eurotas. El poeta Píndaro comenta en alguna de sus odas que el agua es incluso mejor que el oro, y el conocido Pitágoras instaba a sus alumnos a usar baños fríos para potenciar el talento.

En Macedonia, recomendaban a las mujeres parturientas lavar sus partes íntimas con agua fría, y en el siglo II, el filósofo griego Celso usaba el agua para curar dolores de cabeza y estómago.

En la misma centuria, Galeno recomendaba los baños fríos, especialmente a quienes sufrían cuadros de fiebre, y en Roma, Carlomagno puso de moda el nado para incentivar el uso de los conocidos baños de la ciudad.

Como dato a considerar, la palabra ‘spa’, tan común en nuestros días, es una sigla para la frase en latín salutem per aquam, o “salud a través del agua”.

Nada hay en el mundo más blando y débil que el agua. Sin embargo, sólo ella puede moldear la roca más dura y fuerte. (Lao Tse. Tao Te King)

Hacia 1462, el médico italiano Michele Savonarola aseguraba que el agua fría era un eficaz remedio contra las hemorroides; en 1624 Vander Heyden combatió la epidemia de disentería en Bélgica solamente con agua helada, mientras en Inglaterra el doctor Short concluía que tanto la mordedura de perros rabiosos como la retención de líquidos eran perfectamente sanables con agua fría.

Rondando el 1700, una serie de reconocidos médicos comenzaron a publicar profusamente los beneficios del agua en la salud humana: Floyer; Kneipp; Hancoek; Currié; Hahn y Tissot son sólo un ejemplo de ello. De hecho, el padre de la homeopatía, el alemán Samuel Hahnemann, en un texto impreso en 1784 recomienda el agua fría, sobre todo para las úlceras.

Un campesino austríaco llamado Vicente Preissnitz, a principios del siglo XIX decidió aplicar agua fría para tratar sus propias costillas rotas con gran éxito, tanto así que luego comenzó a tratar a los demás.

Un siglo después, William Winternitz demostró que la hidroterapia poseía efectos positivos en el sistema nervioso, y el texto Hidroterapia Racional (1900), de John Harvey Kellogg sigue siendo, con sus más de mil páginas de estudio e ilustraciones, uno de los textos más completos en este campo de estudio. El mismo Kellogg posteriormente estableció en Michigan, Estados Unidos, el Sanatorio de Battle Creek, donde cientos de pacientes han sido tratados con hidroterapia, ejercicio y dieta.

Hidroterapia: Bienestar puro y cristalino

Múltiples beneficios

La kinesióloga Catalina Cabezas explica que “los principales beneficios de la hidroterapia corresponden a que el agua tiene efectos revitalizantes y estimulantes para el cuerpo y la mente: ayuda a disminuir el estrés, relajar la musculatura, mejorar el equilibrio, da confianza para moverse mejor, ayuda a mejorar el sueño. En pacientes con lesiones, el agua asiste el movimiento, siendo más fácil realizar cualquier actividad”.

Al ser consultada para qué afecciones en particular es recomendable la hidroterapia, Catalina comenta que resulta particularmente beneficiosa en el caso de problemas circulatorios, dolores corporales o tratamiento de lesiones como lumbago y problemas de la piel, como es el caso de la psoriasis.

La presión hidrostática es antiinflamatoria, y el ambiente acuoso resulta propicio para desenvolverse con mayor estabilidad y equilibrio. Además, resulta un estimulante del sueño y un relajante natural, combatiendo el insomnio. Si al agua tibia sumamos chorros de agua sobre la piel, se estimula la circulación del flujo sanguíneo, y el vapor resulta útil para quienes padecen enfermedades respiratorias como el asma y la bronquitis.

La temperatura influye en diversos factores. El agua caliente estimula el sistema inmune, de modo tal que las células blancas de la sangre eliminen con mayor facilidad las toxinas de la sangre; sirve para aliviar la tensión muscular y relaja los nervios. En contrapartida, el agua fría contrae los vasos sanguíneos, por lo que resulta útil para contrarrestar inflamaciones e hinchazones, y la alternancia entre ambas temperaturas se utiliza para el sistema endocrino, la estimulación de la glándula suprarrenal y la reducción de la congestión.

El agua con alto contenido de minerales puede ser particularmente benéfica; por ejemplo, un alto contenido de azufre puede ayudar a aliviar los síntomas de la artritis, el reumatismo y enfermedades de la piel, y el bicarbonato se utiliza para tratar las alergias.

Así como la respiración materializa el espíritu, el agua es la encarnación de la vida en la Tierra.  (Masaru Emoto)Entre los beneficios destacables por Ana Miranda, se encuentra “la acción de limpieza, que se utiliza para efectos hidratantes y de fricción. El agua corriendo es capaz de remover tejidos necróticos de las heridas, por lo que es utilizado en pacientes con quemaduras”.

También están los efectos músculo-esqueléticos, ya que, agrega, “debido al estado de flotabilidad, el agua favorece la descarga del peso que soportan las articulaciones, lo que es beneficioso para los pacientes que no pueden cargar peso, permitiéndoles ejercitar con un menor dolor y trauma, por ejemplo, para personas con artrosis de rodilla y/o cadera”.

La hidroterapia también es utilizada, como explica Miranda, “en pacientes para reactivación motora en caso que presenten alguna debilidad muscular; también sirve para aquellos con alteraciones del tono muscular, llamada rehabilitación neurológica. Los beneficios musculo-esqueléticos y cardiovasculares se explican ya que se ha demostrado que al estar inmerso en el agua, la presión hidrostática mejora el flujo sanguíneo del músculo en reposo”.

Watsu, halliwick, bad ragaz

Catalina Cabezas indica que existen distintos tipos de hidroterapia o corrientes de tratamiento: dependiendo del tipo de lesión, puede ser utilizado en turbiones (contenedores similares a un jacuzzi, para partes delimitadas del cuerpo, especialmente para tratamiento localizado de manos y pies) y también hay otros tipos, como el watsu, el halliwick y el bad ragaz.

El watsu, palabra que combina water o agua en inglés con shiatsu, es precisamente eso, “shiatsu en el agua”. Es usado sobre todo en casos de fibromialgia; la práctica consiste en movimientos ondulatorios de elongación y de rotaciones, con énfasis en la columna, y se acompaña de masajes.

El bad ragaz hace que todos los movimientos sean de carácter abdominal, naciendo del tronco, y combina el uso de cojines en el agua para estabilizar la columna, teniendo al paciente de espalda. Es un método pasivo o activo de hidrokinesioterapia, en el que el terapeuta proporciona el punto fijo desde el cual el paciente trabaja, y se basa en los modelos de la facilitación neuromuscular propioceptiva o FNP, que busca reproducir una serie de movimientos funcionales en espiral y en diagonal mediante estímulos verbales, visuales y táctiles.

El halliwick, por su parte, se usa principalmente en pacientes neurológicos y pediátricos, y combina la práctica dentro y fuera del agua en una relación más estrecha con quien recibe el tratamiento. Este concepto fue creado por el ingeniero James McMillan con la intención de potenciar la confianza y la participación de los pacientes para aprender a nadar, basándose en un programa de diez puntos conocido como WST, que ayuda de modo progresivo a quienes lo practican.

Frente a estas corrientes, Ana Miranda establece que “el kinesiólogo debe entrenarse para aplicar estos métodos, utilizando criterio clínico y obviamente teniendo claro los objetivos que busca la terapia”. Y aclara que en los distintos tipos de hidroterapia opera el mismo principio físico, por ello “hoy en día existen diferentes técnicas de aplicación, que van desde la inmersión de un segmento corporal a la inmersión completa del cuerpo”.

De esta manera, indica la kinesióloga de Caledonian, podemos encontrar “la utilización del turbión, de diferentes tamaños y para distintas articulaciones; otro caso es el tanque de Hubbard, que es un gran recipiente capaz de contener al paciente en su totalidad, por lo que se consigue su completa inmersión, y es utilizado en personas dismóviles o postradas, permitiendo realizar movilizaciones amplias pasivo- asistidas; también se usa en grandes quemados, aunque -acota- lo negativo del tanque es que el terapeuta queda fuera”.

Otra posibilidad de hidroterapia que reseña Miranda son las piscinas, ideales para trabajar en diferentes grados de inmersión. Lo positivo del uso de este tipo de hidroterapia es que en la piscina están paciente y kinesiólogo y, por ende, se transforma en un tratamiento personalizado. Al respecto, Ana remarca que “lo ideal es que sea una piscina a la que se le pueda graduar la temperatura”.

Hidroterapia: Bienestar puro y cristalino

Realidad en Chile

Si bien la hidroterapia es relativamente nueva en nuestro país como terapia kinésica en piscina, en Europa, Estados Unidos y Brasil se utiliza ampliamente hace ya varias décadas. Catalina Cabezas comenta que “en Chile se practica hace un tiempo, principalmente en el área neurológica, y cada vez se está implementando más en el tratamiento de lesiones traumatológicas, tanto en niños como en adultos”.

Ana Miranda complementa: “La rehabilitación en piscinas se realiza en algunos centros y principalmente en aquellos que atienden pacientes con daño neurológico, como la Teletón. Al no ser masiva, aún es costosa para la generalidad de los pacientes. Hoy en día, en atención secundaria, esto es, por kinesiólogos en sala de rehabilitación de hospitales, sólo se cuenta con turbiones y quizás tanques de Hubbard”.

La hidroterapia ayuda a disminuir el estrés, relajar la musculatura, mejorar el equilibrio, da confianza para moverse mejor, ayuda a mejorar el sueño.

Cuidados

Cabezas comenta que, si bien cualquier persona puede ser tratada con hidroterapia, ya sea alguien que necesite rehabilitación neurológica, tenga problemas traumatológicos o circulatorios, “esta terapia no puede ser realizada en pacientes que aún mantengan heridas sin cicatrizar o abiertas, así como en pacientes que presenten infecciones o que aún no puedan forzar o cargar alguna fractura inestable”. 

De hecho, es necesario tener cuidado al aplicar los tratamientos de hidroterapia a los ancianos y los muy jóvenes, pues poseen una menor capacidad para mantener su temperatura corporal. Del mismo modo, personas con mala circulación o disminución de la sensibilidad se deben tratar cuidadosamente pues pueden correr riesgo de congelamiento o quemaduras sin alcanzar a tener conciencia de esto.

Ana explica que, en general, la terapia puede ser amplia y muy beneficiosa: “Los ejercicios en el agua se utilizan para incrementar la calidad visco-elástica de los tejidos, la fuerza muscular, la flexibilidad, la circulación. Mejora la deambulación, la coordinación, la condición cardiovascular y respiratoria, disminuye el dolor, la rigidez y los espasmos musculares”.

En materia de contraindicaciones posibles, la kinesióloga de Caledonian manifiesta que la hidroterapia “está diseñada para la globalidad de la población, pero existen contraindicaciones como por ejemplo, en el caso de que el objetivo no sea limpiar la herida con agua corriendo, el contacto del agua con distintos tipos de heridas e infecciones en la piel; tampoco es recomendable en caso de inmersión completa para pacientes con estado de conciencia inestable, o en caso de insuficiencia cardíaca, incontinencia urinaria, insuficiencia renal o patrones respiratorios restrictivos”.

En materia de precauciones, la especialista remarca tener especial cuidado en el caso de pacientes que hayan ingerido alcohol recientemente, personas que estén con medicamentos que alteren la respuesta cardiovascular, y pacientes que le teman al agua. 

 

* Eva Débia es periodista

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