NUESTRO CIELO INTERIOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2014

Arquetipos y dinámicas planetarias

Cuando surgen cuestionamientos respecto a la aplicación de la astrología en la vida social o personal, el principio hermético de correspondencia que afirma “Como arriba es abajo”, muchas veces surge como respuesta.


Mónica Sagredo Guerra 
 

Mónica Sagredo

Astróloga y socióloga

www.astrologiaconectiva.cl

Si se aplica este principio a la astrología, es posible entender la relación invisible que los planetas establecen con nosotros y la relación armónica que tienen entre sí, tomando en cuenta que los planetas son dimensiones de la experiencia que representan arquetipos humanos, por ejemplo, el padre, la madre o la vieja sabia.

Como los arquetipos están presentes en la cultura, y por lo tanto, son parte del inconsciente colectivo y de nuestra psiquis individual, los métodos astrológicos aplicados a una carta natal son una manera de acceder a los aprendizajes que hay detrás de la experimentación de esas energías planetarias-arquetípicas.

En una escala musical occidental, se denomina octava al espacio entre dos notas que se escuchan similares, aunque el patrón de ondas sonoras se duplique en una de ellas, es decir, que su frecuencia sea diferente. En la astrología sucede lo mismo con los planetas, aunque aquí la frecuencia “duplicada” de un planeta sobre otro se reconoce porque toca ámbitos de la vida, o en este caso arquetipos, más sutiles y elevados. Así, la octava superior de Mercurio es Urano, la de Marte es Plutón y la de Venus es Neptuno.

Tomando como ejemplo los últimos dos, podríamos decir que Venus representa el arquetipo de la diosa mujer que encarna lo femenino, sensual y receptivo. Nos muestra nuestra capacidad para relacionarnos con los demás cooperativamente y crear espacios armónicos y fértiles. Esto se vive en un nivel muy personal y cotidiano, forjando las bases de la amistad y las relaciones de pareja, todo esto dentro de los marcos sociales y culturales por los cuales nos regimos.

Desde esta lógica, Neptuno nos conecta con una capacidad de amor que supera las barreras del ego, la cultura o incluso el lenguaje. Al ser la octava mayor de Venus, para vivir la experiencia de este planeta se debe elegir internarse en sus aprendizajes de manera consciente. Porque es el camino de la espiritualidad elevada, sin doctrinas, sin parámetros morales y sin tiempo. Sin embargo, lo que une estas dos corrientes de energía es el amor. Uno se vive en relación a otros, el otro se vive como un amor total e incondicional, pero ambos remiten a lo mismo en distintas frecuencias.

Arquetipos y dinámicas planetarias

Así como Neptuno, los demás planetas transpersonales nos plantean cuestiones que son de este tiempo, pero que los antiguos no visualizaban, no sólo porque la tecnología no lo permitía, sino porque no estaban preparados como humanidad para entrar en esas complejidades.

Así mismo, la astrología utiliza los arquetipos para mostrar ámbitos y niveles de la experiencia humana que, en correspondencia con un planeta, nos ayudan a comprender los sentidos profundos que están a la base de dichas experiencias. El mundo entonces es un espacio simbólico donde se interconectan una multiplicidad de seres, cada uno con experiencias significativas propias.

Por otro lado, si entendemos estos arquetipos como configuraciones energéticas que se materializan en modelos de ser y hacer, transversales en muchas culturas, nos damos cuenta que también son pautas de comportamiento que están impresas en nuestras conductas y aquello que en la antigüedad parecía tan ajeno a nosotros, hoy nos damos cuenta que es parte de nuestra cotidianeidad. 

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