SOMOS PROPUESTAS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Abril de 2014

 

Psicoterapia de Interpretación Proyectiva: Activar nuestro héroe mítico

Vivimos en una sociedad sin mitos, concreta y de escasa imaginación. Aun así, la gente está ávida de fantasía e historias de ficción que alimenten su espíritu. La psicología descubrió hace tiempo la importancia de los símbolos que en estos relatos se expresan. TIP es una terapia que busca reencontrar al ser humano moderno con sus mitos perdidos.

Por Nicolás Jadue Tobar*

Para vivir en sociedad, diariamente estamos jugando diferentes roles: como padre, como hija, trabajador, pareja, etc. Pero, ¿qué rol jugamos para ser nosotros mismos? ¿Qué significa ser uno mismo realmente? Y, más complejo aún, ¿cómo realizar el camino hacia uno mismo?

Desde el comienzo de la civilización, los mitos y la imaginación han dado orden a la cultura a través del politeísmo y el monoteísmo. Pero, hoy, en una cultura materialista y de consumo,esos valores se han ido perdiendo. ¿Cómo esperar una vida sana cuando psicológicamente perdimos lo más sagrado en nosotros?

No obstante, por muy crítica que sea una situación, el inconsciente siempre actúa compensándola. Ante la medicina tradicional, se ha ido integrando la alternativa; ante la farmacología, la homeopatía; y ante una psicología racional, una psicología transpersonal y profunda.

Psicoterapia de Interpretación Proyectiva: Activar nuestro héroe mítico

Carl Jung

Como pensador, C. G. Jung fue casi un profeta de Occidente. Desarrolló una psicología desde el ser humano completo y sano, y sentó las bases para la psicología transpersonal al diferenciar nuestro yo consciente de nuestro sí-mismo, verdadero centro de la personalidad total.

Fue un erudito en el estudio de otras culturas a través del mundo y sus épocas. Así descubrió que había temas míticos que se repetían, no en su contenido, sino en su forma. Estaba redescubriendo el concepto de arquetipo y la función que cumple en el psiquismo.

Aparte de nuestra psique personal construida con nuestras experiencias subjetivas, existe una psique transpersonal, previa a nuestra experiencia. Así como los instintos están a la base de nuestra fisiología y comportamiento, así los arquetipos están a la base de nuestra psicología e identidad.

“El héroe encarna siempre el más elevado e intenso de los esfuerzos, o al menos lo que debería ser este esfuerzo, y al mismo tiempo aquello que más se quisiera realizar”. C. G. JungPor muy distinto que sea un individuo de otro, existen tipos de experiencias comunes a todos. ¿Quién no ha sentido el deseo de crecer, la sensación de que la vida nos pone a prueba, el deseo de realizarnos mediante el amor, la pasión de luchar por un sueño o ideal? Cada una de estas experiencias fascinantes tiene a la base un arquetipo distinto.

Para Jung, la mitología y la fantasía no eran expresiones de una mente inmadura, sino el lenguaje mediante el cual se expresan los arquetipos. Estudiando estas expresiones en los mitos y el folclore, pudo investigar este inconsciente arquetípico o colectivo que habita en todos nosotros.

El arquetipo del niño, en su vulnerabilidad y potencial infinito; el arquetipo de la sombra, como lo inconsciente personificado en una figura antagonista o dañina; el arquetipo del alma, masculina en la mujer o femenina en el hombre, que viene a completar nuestra consciencia; o el arquetipo del sí-mismo, expresado en el maestro y Dios que habita en nosotros.

Existe un arquetipo que engloba y ordena a todos: el arquetipo del héroe. Comienza como niño humano, enfrenta al dragón de su sombra, rescata de sus garras a su ser amado y, con el tesoro, acaba volviéndose un rey divino, junto a su pareja. Este proceso expresado en el lenguaje de la fantasía resuelve innumerables variaciones de problemas cotidianos.

Por ejemplo, el hombre que no se atreve a emprender sus proyectos personales es un héroe-niño temeroso de comenzar su viaje; una mujer que acepta una situación de maltrato es una heroína que se ha dejado capturar por el dragón sombrío; un trabajólico tan preocupado del éxito que deja de lado a su familia es el héroe obsesionado con matar al dragón, más que de rescatar a su ser amado.

El arquetipo del héroe expresado en el lenguaje simbólico propio del inconsciente es una vía de entendimiento, vivencia y conocimiento. No es casual que el cine obtenga tanto provecho de franquicias como El señor de los anillos, Harry Potter o Juego de Tronos; la avidez de fantasía es una necesidad natural y ésta es la explicación.

Jung puso en relieve la importancia que tiene la imaginación creadora. Mi experiencia personal me ayudó a comprenderlo en un nivel diferente y es la razón por la que fui creando una psicoterapia que rescatara la verdadera riqueza de lo simbólico, poético y metafórico. Dándole espacio a la ensoñación, es posible ahondar en las profundidades arquetípicas y llegar a la experiencia de uno mismo.

Psicoterapia de Interpretación Proyectiva: Activar nuestro héroe mítico

Interpretación Proyectiva

La Psicoterapia de Interpretación Proyectiva, TIP, es la psicoterapia del arquetipo del héroe, que está a la base de todo proceso de crecimiento personal. Todos podemos activar nuestro héroe interior; cualquiera que tenga el coraje para emprender un viaje hacia su verdadero ser puede hacerlo.

En palabras de Jung, la figura del héroe es la suma y el compendio de todos los demás arquetipos. Por esta razón, es fundamental descubrir primero con qué fantasías y motivos míticos se llena este arquetipo.

Para descubrir estas fantasías, lo único de lo que se necesita ser consciente es de lo que la persona desea ser. Podemos ser lo que queramos; el único límite es nuestra imaginación, y el único requisito es que quedemos satisfechos con lo que deseamos.

“…lo verdaderamente decisivo estriba en que el paciente viva sus fantasías […] Porque lo esencial y primario no reside en interpretar o comprender las fantasías, sino en el hecho de vivirlas”. C. G. Jung¿Qué se nos viene a la mente? Sueños e ideas comienzan a emerger desde regiones remotas de la psique; poder volar, sanar a los heridos, transformarnos en animal. Algunas personas se imaginan de razas diferentes; elfos, centauros alados o hasta alienígenas extraños.

En esta figura inicial se van condensando nuestros conflictos y potencialidades, como si se tratara de una semilla que contiene el destino que le tocará vivir al personaje, y también la metáfora de lo que ocurre dentro de la persona en su contexto real.

Por ejemplo, el caso de un hombre de alrededor de 20 años. En su vida diaria se comportaba como un hombre muy racional, inteligente, pero no daba cabida a sus emociones. En particular, cuando se trataba de sentimientos de amor.

Su personaje era un artista marcial obsesionado con el poder. Se había vuelto así cuando murió su hermano pequeño en un combate; “de haber sido fuerte, no hubiese muerto”, se explicaba él. Pero lo que en realidad sentía era soledad, tristeza y deseo de haber podido ayudarlo.

Estos deseos ocultos se expresaban mejor en su segundo hermano, que luchaba por proteger a quienes amaba, y en una mujer que había adoptado su maestro, quien aún siendo débil para pelear era capaz de sanar sus heridas.

Para este personaje, aceptar la importancia que tenía la mujer era un salto de gran dificultad, pues ella era débil y si él la amaba, sería débil también. ¿Cómo puede una persona así comprender que si lucha por amor obtendrá la verdadera fuerza?

El drama en este héroe de su fantasía es el mismo que el suyo: ante la falta de amor, buscar el poder para compensarlo. A través de su imaginación, este conflicto se despliega creativamente en un escenario y personajes simbólicos que rodean al protagonista. Es a través de ellos que se realiza la intervención psicológica.

Psicoterapia de Interpretación Proyectiva: Activar nuestro héroe mítico

La historia se entreteje…

El personaje revela el estado actual de la psique de una persona, pero de manera estática, como una fotografía. Para que el proceso terapéutico se ponga en marcha, se requiere que este personaje se vuelva dinámico y cobre vida.

Para ello, la persona va a encarnar e interpretar el rol de su personaje, describiendo lo que hace y hablando a través de él. De esta manera, se irá familiarizando con todo lo que fue proyectando en su personaje y, en la medida que vaya comprendiendo lo que le ocurre a éste, también irá comprendiendo lo que ocurre en su interior. A este proceso se le llama “interpretación proyectiva”.

Si la persona es el protagonista, el terapeuta es el narrador que va describiendo el escenario y las situaciones con la que el personaje va a interactuar. Entre ambos, en un proceso dialógico, se entreteje la historia.

El proceso de crear la situación y el escenario es muy delicado. Por un lado, requiere tener una clara comprensión diagnóstica del paciente mediante el personaje y, por otro lado, la creatividad para expresar las intervenciones psicológicas como una situación o escenario para el personaje.

Siguiendo con el ejemplo del artista marcial, de nada servía decirle al paciente: “Su racionalidad y obsesión con el poder es una forma de protegerse contra sus sentimientos de abandono y falta de amor”. Ese tipo de interpretaciones es inútil en la mayoría de los casos: si el conflicto se originó a partir de una vivencia, se requiere de otra vivencia para resolverlo.

Si bien este no es el espacio para describir el proceso completo, basta con decir que sucesivas interacciones y diálogos con esta figura femenina permitieron a la persona del ejemplo mirar sus sentimientos hasta llegar a comprenderlos y ser capaz de expresar su amor, tanto en la historia como en su vida diaria.

De esta manera, la TIP actúa como un método que da forma al arquetipo heroico en cada uno de nosotros. Durante las sesiones, permite ir desarrollando y viviendo nuestro mito personal, al mismo tiempo que tomamos conciencia de nuestra forma de ser y nos logramos desenvolver como individuos únicos y plenos. 

*Nicolás Jadue Tobar. Celular: 9 840 6993, [email protected]

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