SOMOS SALUD MENTE-CUERPO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Julio de 2014

 

 

Masajes: El contacto sanador

No sin dificultades, los seres humanos contemporáneos hemos ido recuperando parte importante de la conciencia de nuestros cuerpos que la cultura, con sus velos, tabúes y creencias, nos hizo olvidar.

Afortunadamente, porque sin cuerpo no hay desarrollo ni evolución verdaderos. El arte del masaje terapéutico, tan difundido y aplicado en la actualidad, es uno de estos placenteros logros.

Por Tatiana Vega P.

Quizás sea el masaje el instrumento terapéutico más antiguo del ser humano del que se tiene registro. La historia nos cuenta que los sumerios, hace 4 mil años, ya lo utilizaban, y que los reyes de Babilonia, en esa misma época, gozaban los deleites de los masajes con aceites esenciales.

“Contactar, tocar o contener con la intención de aliviar fue la cura más antigua en la historia de la humanidad –dice Andrea Roxana Sajnovsky, en su libro “Feng Shui del Cuerpo, Autoconocimiento y salud”, de Editorial Kier-. El contacto sanador, mediante masajes y frotaciones, era utilizado aun antes de que se suministrasen hierbas. La terapia corporal es la medicina original”.

Y añade que en épocas en que las ideas actuales sobre cuidado de la salud eran desconocidas, la autocuración y la aptitud sostenedora del cuerpo, la mente y el espíritu eran estimuladas a través del contacto.

“Luego –agrega- cuando el foco del cuidado de la salud se puso en la enfermedad (en desmedro del individuo), no se le prestó la debida atención a intentar realzar la capacidad curativa de la misma persona porque la enfermedad necesitaba ser destruida para que el paciente pudiera recuperar la salud”.

Asimismo, la autora, que es terapeuta corporal, plantea la interrogante: ¿Qué necesitamos para sanar? Y manifiesta que siendo adultos, debemos ocuparnos y responsabilizarnos de tantas cosas en el mundo externo que habitualmente descuidamos el interior. Y que si pudiésemos prestar durante cada día atención suficiente a nuestras necesidades internas, nos encontraríamos con muchos deseos ocultos que son sencillos de concretar.

“Soy de la idea – arguye Andrea Roxana Sajnovsky- de que lo que necesitamos son caricias, contacto, ser amados y que se nos demuestre a través de las manos, que son las herramientas del corazón (…) Que dejemos caer las barreras impuestas y permitamos que los vínculos con otras personas nos brinden la contención y la sanación que nuestro corazón reclama.”

Masajes: El contacto sanador

El poder de la caricia

Para nosotros, los humanos de esta ajetreada época postmoderna, alejados como estamos de nuestros propios cuerpos –aún sin saberlo-, que pasamos nuestros días corriendo para cumplir nuestros múltiples compromisos, la sola palabra masaje nos suena a la tierra prometida, un placer que quizás no nos permitimos muy a menudo.

“El masaje –dice Osho en sus enseñanzas- es una de las artes más sutiles; y no es sólo cuestión de experiencia. Es más una cuestión de amor”.

La necesidad humana de tocar y ser tocados es una de las más importantes para nuestro bienestar físico y emocional, y ¿por qué no? para nuestra gratificación y nuestro disfrute de la vida.  El tacto, por su parte, es el menos utilizado de los sentidos, el que realmente nos pone en contacto con el mundo que nos rodea.

La piel, su órgano, es la que nos dice si hace frío o calor, la que nos protege de los microbios y la que se repara a sí misma cuando es necesario, regula el flujo sanguíneo, actúa como un marco para nuestro sentido del tacto, nos guía en la atracción sexual, define nuestra individualidad y contiene toda la carne y los humores dentro de nosotros, donde deben estar, dice Diane Ackerman, en “Historia natural de los sentidos”, de Ed. Emecé. Y agrega que “no sólo tenemos huellas digitales, también tenemos una disposición de poros que es única”.

Se ha dicho que los viejitos que están solos en los lugares de reposo para la tercera edad, o abandonados por sus familias, mueren porque nadie los acaricia… Asimismo, en el otro polo, se ha comprobado que bebés prematuros que fueron masajeados tres veces al día aumentaron de peso un 47 % más rápido que otros que fueron mantenidos aislados en sus incubadoras.

De la misma manera, numerosas investigaciones han demostrado que las personas que tienen mascotas viven más tiempo. ¿Por qué? Uno de estos estudios se hizo en Filadelfia con pacientes que habían sufrido ataques cardíacos, examinando un amplio espectro de variables y sus efectos en la supervivencia. Los dueños de mascotas eran los que sobrevivían más largo tiempo, lo que comprobó que acariciar a una mascota tiene un fuerte efecto curativo.

Para Osho, “el masaje es necesario en el mundo porque el amor ha desaparecido. Hubo un tiempo en que bastaba el mero contacto entre los amantes. Una madre tocaba al niño, jugaba con su cuerpo, y eso era masaje. El marido jugaba con el cuerpo de su mujer y eso era masaje; era suficiente, más que suficiente. Era en parte una profunda relajación y en parte amor. Pero eso ha desaparecido del mundo. Con el tiempo hemos olvidado dónde tocar, cómo tocar, cuán profundamente tocar. De hecho, el contacto es uno de los lenguajes más olvidados…”

Ninguna duda, entonces, la necesidad humana de tocar y ser tocados es una de las más importantes para nuestro bienestar físico y emocional, y ¿por qué no? para nuestra gratificación y nuestro disfrute de la vida.
Diane Ackerman dice al respecto que “el tacto es un curador tan poderoso, que acudimos a quienes lo ejercen profesionalmente (médicos, peluqueros, masajistas, profesores de baile, cosmetólogos, pedicuros, prostitutas y manicuras) y frecuentamos emporios del tacto (discotecas, limpiabotas, baños de barro)”.

“El masaje es necesario en el mundo porque el amor ha desaparecido… Con el tiempo hemos olvidado dónde tocar, cómo tocar, cuán profundamente tocar”.                         Osho

El dolor, un gran aliado

Cuando estamos contracturados, nace el dolor, ese “incómodo mensajero” como lo llama Andrea R. Sajnovsky, señalando que en determinadas etapas de una terapia corporal no se evita el dolor, sino que sutil y muy precisamente se lo provoca, dentro del umbral específico en que se logra la liberación de la tensión.
En su obra, la autora recalca que si tenemos en cuenta la capacidad curativa del dolor, es una nueva confirmación de que el cuerpo tiene dentro de sí su propia medicina y sólo es necesario abrirse consciente y respetuosamente a éste, para iniciar el camino de la curación.

La terapeuta corporal manifiesta que este incómodo mensajero, el dolor, anuncia, lleva conciencia a un lugar olvidado, convirtiéndose en un gran aliado, puesto que si no existiese, la enfermedad nos encontraría muy tarde para llevar a cabo el proceso de la curación.

“Para encontrar la felicidad –asegura Andrea R.- es necesario atravesar el dolor. Entonces, el dolor podría ser la puerta sagrada del encuentro con la alegría”.

Ciencia, arte y técnica

El masaje ha sido definido como un arte, como una ciencia y, obviamente, como una técnica.

Pero más que una sola técnica es hoy el resultado de muchas y diferentes técnicas, provenientes de todas partes del mundo, desde las más simples, destinadas a relajar o inducir al sueño, hasta aquellas más específicas, para tratar necesidades, dolencias o malestares determinados.

Básicamente, el masaje está destinado a estimular la circulación, dilatar los vasos sanguíneos, relajar los músculos tensos y limpiar de toxinas el cuerpo mediante el flujo de linfa.

En la actualidad, hay cientos de tipos de masajes, centrados en diferentes objetivos, aunque todos tienen la misma meta final, que es la de ayudar al organismo a recuperar el equilibrio perdido. Algunos que podemos mencionar, entre los más difundidos en nuestro país:

Tui na o digitopuntura china

Una de las herramientas más importantes de la medicina china, la digitopuntura o Tui Na nace con este gran sistema hace ya unos 4.000 años, junto con la acupuntura, la moxibustión y otras técnicas terapéuticas naturales.

La medicina china previene y trata enfermedades mediante la acción sobre puntos específicos del cuerpo humano, y se basa en el esquema de los meridianos, canales invisibles por los cuales circula la energía vital en el cuerpo.

“Lo que necesitamos son caricias, contacto, ser amados y que se nos demuestre a través de las manos, que son las herramientas del corazón…” Andrea R. SajnovskyMientras que la acupuntura utiliza agujas, la moxibustión aplica calor producido por combustión de hierbas, y en el Tui Na el terapeuta usa las manos para ayudar al paciente a lograr un equilibrio mental y físico tanto externo como interno, a través de estimular y armonizar el flujo de su energía por los meridianos.

El Tui Na produce en el organismo el efecto de aumentar la flexibilidad del sistema muscular, equilibrar el sistema nervioso y fortalecer el sistema circulatorio. Además de estos resultados terapéuticos, recibir este masaje es agradable y vitalizante.

Para la medicina china el sistema muscular es el puente entre la mente y el cuerpo- y el Tui Na actúa directamente sobre éste, ayudando a relajarlo y equilibrarlo, lo que, a su vez, induce una relajación en los sistema nervioso y circulatorio, constituyendo en realidad una acción sobre todo el sistema mente-cuerpo de quien lo recibe.

La digitopuntura china utiliza ocho diferentes maneras de actuar sobre el cuerpo, entre ellas presiones, rotaciones, golpes con la palma o con el puño, vibraciones y pellizcos de diferentes tipos. El especialista en esta medicina aplica estos toques utilizando no solo los dedos, sino también la mano completa y a, a veces, los brazos.

Masajes: El contacto sanador

Reflexología

Aunque el origen del masaje en los pies se pierde en el tiempo, se sabe que los egipcios ya lo practicaban 2.300 años a. de C.

Los antiguos chinos ya habían descubierto que cada órgano humano tiene puntos reflejos en otras partes del cuerpo, y que los más sensibles de estos están ubicados en los pies, las manos y la cabeza.

En Occidente, en el siglo XX, William H. Fitzgerald, médico estadounidense, investigó y desarrolló una disciplina que se popularizó en su país en los años ‘20 a la que denominó “terapia de zonas”. Esta teoría dividía el cuerpo humano en diez secciones, planteando que al manipular ciertos puntos localizados en una zona, se podía influir en los órganos cruzados por ésta.

En la siguiente década, Eunice D. Ingham, también en Estados Unidos, amplió estas investigaciones y creó un método de masaje reflejo concentrado casi totalmente en los pies.

Así nacía la Reflexología, cuya base teórica sostiene que en el pie se encuentra el mapa corporal del ser humano, y que todos los órganos se reflejan en cada dedo y en la planta de los pies y manos. Esos puntos pueden ser estimulados para sanar y equilibrar cada uno de estos órganos.

Así, un mapa de reflexología muestra la correspondencia entre las diferentes zonas del pie y determinados órganos. Por ejemplo, los dedos de los pies reflejan la cabeza, el cerebro, los ojos, la nariz, la boca y los senos frontales. En las plantas de los pies están reflejados los órganos internos, y en la estructura ósea del pie, el armazón del cuerpo.

Sin embargo, “no solo existe la Reflexología Podal – dice Claudia Sepúlveda, reflexóloga y terapeuta corporal -; también hay de manos y facial. Cada una de ellas tiene sus fortalezas y debilidades, pero todas funcionan a nivel del sistema nervioso”.

La Reflexología ha demostrado tener efectos notables en enfermedades como artritis, jaqueca, estreñimiento, úlceras, infecciones renales, anginas y bronquitis, entre muchas otras. “El éxito de la terapia -explica la especialista- depende en gran medida de un buen diseño de tratamiento, que se realiza a través de una anamnesis, es decir, la reunión de la información relevante acerca del paciente”.

Claudia Sepúlveda señala que “en estos últimos años se destacan ciertas condiciones como bruxismo, trastornos del sueño, ansiedad, en cuyo tratamiento se obtienen beneficios muy notorios con esta terapia”. Y agrega que “también la Reflexología tiene excelentes resultados en el plano emocional, trabajando por ejemplo, miedos, penas, rabias, en las zonas específicas donde estos malestares se instalan”.

Masajes: El contacto sanador

Shiatsu

La historia de esta disciplina japonesa cuenta que un niño de 7 años llamado Tokujiro Namikoshi la descubrió –o la creó- al intentar aliviar a su madre de fuertísimos dolores, que hoy se supone se originaban en un polirreumatismo. Como no contaban con atención médica, el niño comenzó a frotar algunos puntos del cuerpo de su madre, dándose cuenta muy pronto que, al presionarlos con los pulgares, ella parecía tener una mejoría más notoria. Continuó haciéndolo por un tiempo, y la madre sanó por completo.

De esta manera, Tokujiro Namikoshi se convirtió en el padre del Shiatsu, disciplina que no sólo es practicada y reconocida en Japón sino en el mundo entero. En 1926, fundó una clínica especializada en este sanador masaje, y una década más tarde, la Escuela Japonesa de Shiatsu.

Dejemos caer las barreras impuestas y permitamos que los vínculos con otras personas nos brinden la contención y la sanación que nuestro corazón reclama. Andrea R. SajnovskyEl nombre del Shiatsu viene de shi, que significa dedo, y atsu, presión. Sus antecedentes se remontan a la medicina china y a la acupuntura tradicional, pero en Japón tomó características propias, agregándole una forma de masaje llamada amma, basado en fricciones y presiones.

La ténica de este masaje utiliza de manera parcial meridianos y puntos de la acupuntura, sin agujas, pero tiene sus propios recorridos, sentidos de aplicación y zonas de sensibilidad. Para quien lo recibe, el Shiatsu es un masaje muy placentero, además de fomentar el bienestar, mantener una buena salud y tratar numerosas enfermedades.

Una sesión de Shiatsu dura aproximadamente una hora, y en ella se trabaja el cuerpo de pies a cabeza. Se puede realizar con ropa, ya que en este masaje no se utilizan cremas ni aceites.

Entre las muchas dolencias que puede ayudar a mejorar, figuran todo tipo de dolores, tensión nerviosa, fatiga, contracciones musculares, lumbago, ciática, estreñimiento, cefaleas, migrañas y parálisis facial, además de tratar desequilibrios emocionales. También colabora en la prevención de la gripe, el lumbago y otras enfermedades.

Aromaterapia

Mediante masajes, baños, infusiones y otros recursos, la Aromaterapia aplica aceites esenciales para revivir, reconstituir y sanar el cuerpo.

Esta disciplina forma parte de una tradición curativa natural que tiene más de 8.000 años de historia. Según los especialistas, ya el hombre de Neanderthal usaba medicamentos a base de plantas.

“A lo largo de todas las edades -dice la masajista y aromaterapeuta estadounidense Judith Jackson, en su obra “Aromaterapia y Masaje”, de Editorial Urano-, el arte de la curación natural ha sido una ciencia seria.

Sacerdotes, médicos y curanderas, desde la China a las Américas, preparaban pociones aromáticas de hojas, flores y hierbas, y las usaban en combinación con técnicas terapéuticas que incluían masajes…”

Así, aceites e inciensos preparados con plantas y seductoramente perfumados, aliviaban el dolor a la vez que proporcionaban placer en baños estimulantes, y eran brindados a los dioses en ofrendas religiosas.

La Aromaterapia moderna comienza con el químico francés René-Maurice Gattefosse, quien acuñó su nombre en 1928. Este profesional fundó una casa que producía aceites esenciales para uso en cosmética y perfumería.

A raíz de un accidente en que se quemó la mano, recordó haber escuchado que la lavanda curaba quemaduras y aliviaba el dolor, e hizo la prueba de aplicarse lavanda pura en la mano herida, lo que la ayudó a sanar rápidamente.

De esta manera, el químico comenzó una investigación sobre los aceites esenciales, clasificándolos según la forma cómo a afectan al metabolismo, los nervios, el sistema digestivo y el endocrino.

Más adelante, el médico francés Jean Valnet y la bioquímica Marguerite Maury continuaron ampliando estas investigaciones, como también lo han hecho muchos otros especialistas desde entonces.

“La Aromaterapia – dice Judith Jackson-, se basa en la premisa de que el mejor modo de prevenir la enfermedad es fortaleciendo los mecanismos de autodefensa del cuerpo. Ayuda a restablecer la armonía entre el cuerpo y la mente, armonía constantemente saboteada por las tensiones de la vida moderna y la contaminación de nuestro ambiente”.

Christian Fuentes, masoterapeuta no vidente del centro Aramo, explica que las fosas nasales están conectadas a una parte del cerebro llamada sistema límbico, que controla las emociones e influye en el sistema nervioso y las hormonas. “Al inhalar moléculas de aceites esenciales –dice-, los mensajes se transmiten al sistema límbico y afectan el ritmo cardíaco, el nivel de estrés, la presión arterial, la respiración, la memoria, la digestión y el sistema inmunológico”.

Y agrega que los aceites esenciales también son absorbidos a través de la piel, y que cada aceite esencial tiene diferentes propiedades curativas: “Por ejemplo, algunos cargan de energía mientras que otros tranquilizan. Las esencias más usadas para relajación son la melisa, la lavanda y la naranja; para activar, el limón de Pica y el romero, y para limpiar, también romero”.

Masajes: El contacto sanador

Shantala

Como muchos otros tipos de masajes que hoy conocemos, el Shantala tiene su origen en la India milenaria, apareciendo en Occidente en la modernidad con Frédéric Leboyer, un obstetra francés que fue precursor del parto sin dolor.

Se cuenta que en uno de sus viajes a ese país, el médico se sintió muy impresionado al ver a una madre hindú masajeando a su bebé, en una imagen en la que se fundían la belleza y la profundidad de la relación entre ambos, de la que emanaba la sensación de gran bienestar, armonía y tranquilidad en el rostro y cuerpo del pequeño.

Impactado por la fuerza de la escena, Leboyer se dedicó a investigar y aprender este masaje, bautizándolo con el nombre de la madre, Shantala, trayéndolo luego a Occidente.

Hoy sabemos -y numerosas investigaciones lo avalan- la tremenda importancia que tiene el contacto físico para un niño en sus primeras semanas de vida para contrarrestar el desamparo que experimenta al abandonar la seguridad y la protección del útero materno. Por este motivo, el vínculo que se produce entre los padres y el bebé en esos momentos es un lazo y una relación muy significativos, a los que vale la pena entregar tiempo y dedicación.

Los beneficios para el niño que recibe el masaje son numerosos: placer, alegría, comunicación, permiso para tocar y ser tocado para toda la vida, proximidad, confianza a través del contacto de la piel, mejor patrón de sueño, desarrollo de la conciencia del propio cuerpo, apoyo para la digestión y la circulación, aumento de la inmunidad hacia las enfermedades, unidad emocional con el padre y/o la madre, tranquilidad y armonía.

A su vez, quien da el masaje, ya sea el padre o la madre, también experimenta una notoria gratificación emanada de este profundo intercambio amoroso; sienten placer, alegría, permiso para tocar, confianza, alivio de la ansiedad y unión con el hijo.

Los especialistas recomiendan dar al bebé este masaje antes del baño, y se puede realizar desde el momento en que el niño cumple el primer mes de vida.

Masajes: El contacto sanador

Masaje con piedras calientes

Proveniente de la tradición de los antiguos indígenas americanos y de ancestrales culturas orientales, el masaje con piedras calientes otorga a quien lo recibe deliciosos y placenteros momentos, además de ayudar a relajar todo el cuerpo, a través del calor que penetra en los músculos, y de endurecer los tejidos.

Asimismo, contribuye a contrarrestar el cansancio físico y mental, disminuye las contracciones e inflamaciones musculares drenando los ácidos láctico y carbónico, activa la circulación y oxigena todos los sistemas del organismo.

Muchas culturas han conocido el poder terapéutico de las piedras que, a través de millones de años, han ido recibiendo y almacenando, de la naturaleza a su alrededor – sol, mares, lagos, ríos, viento, tierra, erupciones volcánicas- una energía poderosa, y concentrando minerales como el hierro y el magnesio, entre muchos otros.

Antes del masaje, las piedras son sumergidas en agua caliente hasta alcanzar la temperatura ideal y luego el especialista fricciona el cuerpo del paciente con ellas, permitiendo que los músculos se distiendan. Las propiedades curativas de las piedras se traspasan al cuerpo mediante un masaje que va trabajando el rostro, la espalda, las piernas, los pies y las manos de la persona. Luego, se dejan las piedras unos momentos sobre el cuerpo para que, por su propio peso, transmitan el calor y el paciente absorba las energías de la tierra y los elementos en ellas acumulados.

La masajista holística Marcela Tobar señala que “en este masaje se puede aplicar piedras volcánicas tanto frías como calientes, las que se van ubicando en diferentes puntos específicos del cuerpo siguiendo la línea vital o <pragna>, dejando fluir alivio y confort para quien lo recibe”.

Una de las piedras más utilizadas por los especialistas en estos masajes es el basalto, una piedra volcánica negra y suave muy común en México, Estados Unidos y el sur de Chile.

Maribel Acuña, masajista holística, manifiesta que entre los beneficios que brinda este masaje, se destacan la renovación de la energía, la oxigenación de la piel y una relajación plena: “Además –dice-, estimula los sentidos de la persona con el poder magnético de su interior”.

Suele ofrecer excelentes resultados en dolencias como artritis, artrosis y dolor de espalda y otras condiciones propias del exigente ritmo de vida actual, como el stress y el insomnio. 

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