CONSCIENCIA Y TRANSFORMACIÓN Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Julio de 2014

 

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Hace un tiempo leí el libro ‘Fueras de Serie’ del periodista e investigador Malcolm Gladwell. En sus páginas, Gladwell relata gran cantidad de historias acerca de cómo grandes figuras, los fuera de serie, llegaron a convertirse en reconocidas figuras exitosas. Por ‘fuera de serie’ Gladwell se refiere a aquellos que sobresalen por sobre la media, siendo exitosos desde una perspectiva social.

Felipe Landaeta Farizo

Felipe Landaeta

Psicólogo, Prof. Escuela de Psicología Univ. Adolfo Ibáñez. Mag. en Psicología de las Organizaciones (U.Adolfo Ibáñez). Doctorando © en Psicología Transpersonal, Sofía University (USA). Facilitador de Respiración Holotrópica y Diplomado en Constelaciones Familiares.

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El éxito, según Gladwell, no incorpora la noción de sentido personal o del sentimiento de éxito interior, sino que apunta a lo que la sociedad, en términos genéricos, define por éxito: estar en lo top de un ámbito particular, obtener reconocimiento o destacarse en un área de trabajo o de la vida. Como ejemplos de esto, refiere a figuras como Steve Jobs de Apple o Bill Gates de Microsoft, apuntando a la serie de circunstancias vitales de su juventud, al año en que nacieron y a los años de mayor auge de la tecnología en Estados Unidos. Toda una serie de circunstancias favorables para su posterior éxito y reconocimiento como monstruos y genios de la tecnología.

Además del éxito, el autor se adentra en aquellas características culturales que pueden marcar y explicar circunstancias tales como famosos accidentes de avión cuya explicación sería la cultura de los pilotos.

Hace unos años, me familiaricé con la fórmula de la felicidad de Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, quien define que el 10% de la felicidad está determinado por las circunstancias vitales. Recuerdo un curso que dicté en la universidad hace unos años en el que discutimos con los estudiantes alrededor de esta fórmula. Un grupo de alumnos, de aguda percepción, planteó aquella vez que para ellos el 10% representaba algo ambiguo si uno considera, por ejemplo, un accidente grave o un trauma severo, como el abuso sexual en la infancia o la violencia intrafamiliar.

Los autores relevantes en Psicología Positiva, como Seligman y Lyubomirsky, indican efectivamente que el 10% es algo que puede variar dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, estos autores no indican que nuestras circunstancias pueden abrirnos a una serie de talentos u oportunidades vitales que pueden ser centrales para nuestro futuro. Ejemplos de lo anterior podrían ser (por nombrar ejemplos que he visto): alguien que creció en una familia que le ayudó a desarrollar habilidades para relacionarse con grandes grupos de personas, o quien aprendió la importancia de ser políticamente correcto, o quizás aprendió a manejar el dinero de una forma especial, o a leer los contextos, o a pensar de forma estratégica, o aprendió el valor del cultivo de la espiritualidad o del estudio, o quizás aprendió a valorar las cosas simples, todas estas habilidades que más tarde podrían ser de gran utilidad en el trabajo, las relaciones sociales y en la vida en general.

Ago14_048Este enfoque positivo de las circunstancias de la vida sí lo aborda James Hillman, psicólogo y gran exponente del enfoque de Carl Jung, en su libro The Soul’s Code (El código del alma).

Es interesante notar que Gladwell pone bajo la lupa las circunstancias que rodean nuestras vidas, cayendo en el opuesto al propuesto 10% por la Psicología Positiva.

Al leer su libro, queda en evidencia que, para él, el éxito en la vida y el llegar a ser destacado en un determinado ámbito es algo muchas veces circunstancial, algo que nos toca. No está exento de trabajo y esfuerzo personal, pero evidentemente el esfuerzo está apoyado por una dimensión muchas veces oculta de circunstancias que no dependen de nuestro control.

Recuerdo que Alfried Längle, discípulo de Viktor Frankl, plantea el éxito como una mezcla de esfuerzo personal y suerte. Bueno, Gladwell apunta a la caja de Pandora de lo que Längle llama suerte.

Si bien Gladwell a ratos parece caer en un determinismo circunstancial, por otro lado plantea algo central y relevante para nuestros tiempos: rompe con la hegemonía del éxito como algo meramente personal, y plantea que nuestras circunstancias sí influyen y que nuestro éxito en la vida muchas veces es algo que va más allá de nosotros mismos.

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Personalmente me conecta, por un lado, con la sensación de injusticia para aquellos con circunstancias menos aventajadas y mi deseo de mayor meritocracia en nuestra sociedad. Por otro lado, me abre a la necesidad de agradecer cada una de las circunstancias que nos hacen ser quienes somos.

Más allá de eso, creo que lo que Gladwell plantea es finalmente levantar la mirada y ver más allá de nosotros mismos, mirar a nuestros antepasados y a lo que ha rodeado nuestra vida, para así entender de forma más amplia y profunda nuestras circunstancias actuales. Somos quienes somos también por el ambiente en que crecimos, estudiamos y nos relacionamos. Somos también lo que los demás han hecho por y para nosotros; no somos una construcción meramente personal. Somos el resultado de un sinnúmero de acciones pasadas que nos traen a nuestras circunstancias del presente. Creo que se trata de una invitación a salir del egocentrismo y de la mirada del yo-yo para reconocer de dónde venimos, para entender quiénes somos y para entender, posiblemente, hacia dónde vamos. 

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