SOMOS ENCUENTROS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Agosto de 2014

 

Laura Rodríguez: un modelo de acción

A veintidós años de su muerte, se lanza de nuevo el libro ‘A quien quiera escuchar’ de la diputada del Partido Humanista. Una edición revisada y ampliada, suerte de compendio de todos sus escritos que dan cuenta del pensamiento, cada día más vigente, de esta chilena que sigue siendo referencia indiscutida.

Por Pía Figueroa

Entrevistamos a Rosita Ergas, Directora Ejecutiva de la Fundación Laura Rodríguez, y comienza leyéndonos las siguientes líneas:

“La relación con el poder

“Un liderazgo social no se logra por ser diputado. Por el contrario, los políticos una vez electos se alejan de la gente y ese sentir está arraigado en la cultura popular. El objetivo de <Lala> no era ser diputada sino construir un liderazgo social, y esto sólo es posible si la gente, si las personas la consideraban como parte de ellas. Ella era la que decía lo que ellos querían decir, la que expresaba lo que ellos sentían, la que se enfrentaba a los poderosos con la valentía que a ellos les hubiera gustado enfrentarlos. Todo esto se resumía en la frase fuerza que orientó su labor, <de cara al pueblo y de espalda al Parlamento>.

“Entrar en el juego del poder para un partido o movimiento que persigue ideales libertarios puede resultar contradictorio. <Entrar al sistema para cambiarlo desde adentro>, era una justificación relamida en los políticos; pronto se veían amarrados de compromisos con intereses económicos, o del partido, o la pequeña conveniencia personal, que terminaban por alejarlos de los apremios que afectan al ciudadano concreto en el día a día.

La base social

El Movimiento Humanista y Silo preveían que, al priorizar el dinero como valor central, la globalización destruiría todo el tejido social construido en años de luchas populares. Había una pequeña ventana de tiempo para crear una organización de base humana, que resistiera el embate del nuevo orden mundial; un orden que avanzaba como una gigante trilladora sin dejar una brizna de trigo en el terreno.

La creación de centros de comunicación directa, sin intermediación de los medios de prensa, ni de entidades gubernamentales o no gubernamentales era la estrategia prioritaria en la que estaban abocados.

Laura Rodríguez tomó esta idea pero la llevó más allá de la comunicación directa poniendo el énfasis en la acción. Los “centros de acción” fueron las organizaciones creadas por la diputada y su equipo en cada barrio de la comuna.

“Ingresar al Parlamento y no sucumbir al esquema de presiones y de intereses que allí se conjugan era un tema de <adaptación creciente>. Lo habitual en la política es la adaptación decreciente; es decir, acomodarse y terminar aceptando los intereses contra los que se prometió luchar. Algunos, para no contaminarse con el poder, toman el camino del purismo; pero esto los margina y los aísla del medio social; en esta desadaptación van perdiendo progresivamente la influencia y la posibilidad de sumar voluntades para el cambio que se busca. Lala tenía que adaptarse crecientemente al juego del poder, dialogar, negociar, legislar, siendo la voz de la gente y abriendo cada vez más espacios al pueblo que representaba.

 

“ <¿Quién soy en esta situación?>, se preguntaba antes de sus entrevistas o de sus discursos; la mamá de un desaparecido, la nana de la casa, el muchacho portador de VIH, la mujer abandonada, una mapuche insultada, una mamá soltera, la que acaba de hacerse un aborto, <¿quién soy?>, <¿por voz de quién hablo?>. Para ello debía estar en contacto con la existencia concreta de los violentados por la sociedad.

“Todas sus denuncias se concretarían en proyectos de ley para resolver los conflictos que descubría en las demandas que venían de los vecindarios y los centros de acción. Descubrió que un proyecto de ley no es un tema de abogados trabajando encerrados en sus oficinas. Eran oportunidades de movilización de la comuna, de consulta y de esclarecimiento. Los abogados recibían los requerimientos con el lenguaje directo de la gente y lo adaptaban a las formas del derecho. El derecho es el que se adapta a la gente y no a la inversa, les insistía a sus amigos asesores. Levantar la problemática existencial, discutirla, intercambiarla, debatirla, no sólo ayudaba a formular las leyes, también a integrar los contenidos psicológicos dolorosos que producía el ambiente de violencia en que se vivían. Los proyectos se presentaban con los interesados, movilizados, adentro y afuera del Congreso y hablando ellos por los medios de comunicación, o con las autoridades con quienes Laura los conectaba.

“Ella era la que decía lo que la gente quería decir, la que expresaba lo que ellos sentían, la que se enfrentaba a los poderosos con la valentía que a ellos les hubiera gustado enfrentarlos…” (Darío Ergas)

“Los <honorables> del Congreso se desestabilizaban con su presencia; eran conquistados por su simpatía y buen trato y, al mismo tiempo, se sentían pillados por el sentido común y el lenguaje llano que dice las cosas por su nombre. Todas las contradicciones sobre la mesa: desde la denuncia de la violencia del lema nacional <Por la razón o la fuerza>, a la incoherencia de oponerse a la ley de divorcio y estar ellos mismos divorciados, hasta sus sueldos que no tenían proporción con el salario mínimo que aprobaban.

“El principio de adaptación creciente era un principio de coherencia: la diputada estaba en el juego del poder pero para levantar las contradicciones de éste y denunciarlas a viva voz”.

Hasta aquí la lectura de Rosita, escrita por quien fuera el marido de Laura Rodríguez – Darío Ergas – y que aporta a esta edición los contextos necesarios, así como algunos “secretos” de su inspiración.

Rosita Ergas, Directora Ejecutiva de la Fundación Laura Rodríguez.
Rosita Ergas, Directora Ejecutiva de la Fundación Laura Rodríguez.

Lo político y lo poético…

– ¿Por qué se re-edita esta obra, después de tanto tiempo?

La muerte

Hay creencias que han cargado el tema de la muerte con drama. Pero me he dado cuenta de que la vida no está en el cuerpo. Eso me queda clarísimo. No sé dónde está, pero yo no soy mis presas. Cuando yo me muera, se morirán mis presas. Yo ahora tengo paralizado el lado izquierdo y sigo siendo yo. Se me podría paralizar el lado derecho y seguiría siendo yo. Y si mi cuerpo dejara de funcionar, ¿por qué no podría seguir siendo yo?

Laura Rodríguez

Laura Rodríguez,

– La idea surgió de Vlado Milosevic, diputado por el Primer Distrito rompiendo el Binominal, 28 años. Inspirado en la figura de Laura, estudioso de sus proyectos desde los 13 años, reconoce en ella la coherencia necesaria para legislar sin traicionar a los que votaron por él.

 

Luego, Gabriel Boric, otro diputado que se abrió paso pese al Binominal, tomó contacto con los que conformaron entonces el equipo de la parlamentaria humanista para saber cómo trabajaba.

Finalmente, un tercer actor de esa misma generación se interesa por la obra y asume la tarea de editarla. Se trata de Simón Ergas, director de Editorial La Pollera, nada menos que el hijo de Lala. Incluye en el mismo volumen ‘El virus de altura’, así como ‘La rebelión contra la muerte’ que reúne lo que Laura dijo en relación a su muerte inminente, momentos que resultaron lúcidos e inspirados y que nos dejan importantes enseñanzas.

Es una obra que integra lo político y lo poético, lo personal y lo social, lo sicológico y lo espiritual. Presentado en el Salón de Honor del ex-Congreso Nacional, se puso en circulación el 18 de julio pasado (2014), con ocasión del vigésimo segundo aniversario de la muerte de Lala,

– ¿Qué relación tiene este libro con las actividades que lleva adelante la Fundación Laura Rodríguez?

– Capacitamos a nivel personal para la acción social. Vamos a las organizaciones y trabajamos con su gente, aportando las mismas herramientas de que disponía Laura, basadas en prácticas siloístas de auto-conocimiento y en la acción coherente, propia del Nuevo Humanismo Universalista. Hacemos esto gratuitamente, en todo Chile.

 

 

Conciencia y coherencia

– ¿Puedes explicarnos cuál fue esa formación que recibió Laura Rodríguez?

* El libro A quien quiera escuchar, de Laura Rodríguez, se encuentra en las principales librerías, y en: www.lapolleraediciones.cl

* Los interesados en las actividades de la Fundación Laura Rodríguez pueden escribir al mail: [email protected]

– El Movimiento Humanista traduce una sabiduría muy amplia. En él hay distintas formas de participar, y la política es una muy específica. Laura era mucho más que mujer política, comenzó con la no-violencia activa y la acción social. De hecho, en la década de los 80′ llegó a ser Presidenta de La Comunidad para el Desarrollo Humano.

 

Ella se fue formando con trabajo personal, estudio, reflexión y prácticas propias del siloísmo, para elevar su nivel de conciencia y fortalecer su coherencia, buscando pensar, sentir y actuar en una misma dirección y aprender a tratar a los demás como se quiere ser tratado. Con ese estilo de acción coherente incorporado, ella llega al Partido Humanista.

Por eso para la Fundación que lleva su nombre, resulta tan importante la coherencia. De hecho, entregamos el Premio a la Coherencia a figuras que destacan en su trayectoria por ello, como ha sido Andrés Aylwin, Carmen Hertz, Francisco Villa, los Pingüinos, Nibaldo Mosciatti M., el juez Guzmán, Edgardo Condeza y otros. 

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