SOMOS SALUD INTEGRAL Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2014

Medicina Tradicional China: Los troncos celestes y las ramas terrestres

Recientes y novedosos descubrimientos de la física cuántica confirman antiguos conocimientos de la medicina tradicional china.

Por Dr. Tomás Gómez

La diferencia fundamental entre un ser humano vivo y uno muerto es la energía que hace funcionar a cada parte del cuerpo, energía que da el impulso, el movimiento, el calor, la protección y las transformaciones propia de la vida. Si comparamos ambos cuerpos, podemos deducir que ambos tienen las mismas estructuras físicas -sistemas, tejidos y células-, pero en uno de ellos nada funciona y, si profundizamos nuestro análisis, ambos cuerpos tienen átomos, pero en uno de ellos, aunque tienen núcleo y orbitales, no funcionan, les falta la energía integradora, que no circula por los átomos como en un ser vivo.

¿De dónde viene esta energía? La física moderna formuló la “Teoría de Cuerdas”, en que las “cuerdas” serían energías que viajan por el universo y que son más pequeñas que las radiaciones conocidas. Son las energías cuánticas, que en nuestro tiempo están causando muchas expectativas para responder muchas preguntas en varios ámbitos de la ciencia, y que nos explican la energía denominada “Qi” de la medicina tradicional china, encargada de circular y mover las funciones del cuerpo.

Desde la antigüedad hasta nuestros tiempos, se puede leer en los ancestrales escritos de la filosofía china la existencia de “la Teoría de los Troncos Celestes y las Ramas Terrestres” aplicada a todo ámbito de la vida. Esta nos explica que “las emanaciones de estrellas, soles y planetas con fuego en su interior” son astros que irradian energía y emiten ondas sea de luz, de calor, incluso hasta de las más pequeñas energías, y que tendrían un comportamiento similar a las cuerdas de la actual “Teoría de Cuerdas”.

La Teoría de los Troncos Celestes explica grosso modo que existen pequeñas partículas de energía que viajan encadenadas en hileras por el universo y se unen en 5 grupos de a dos por la afinidad de color que emiten: (1-2) verde, (3-4) roja, (5-6) amarilla, (7-8) blanca y (9-10) negro. Estas energías traen información y, al llegar a la superficie de la Tierra, producen la vida.

Las 12 Ramas Terrestres, otra teoría de la filosofía china, nos explica también grosso modo, que desde el centro ardiente de la Tierra emanan diminutas partículas de energías, que junto a los Troncos Celestes, darán energía a todos los átomos que se interpongan en la superficie de la Tierra y que, de la unión de éstas en el átomo, se produce la circulación de estas dos energías opuestas.

Por otra parte, la Teoría del Yin y del Yang es explicada como el resultado de la interacción entre estas dos energías, que tiene un “efecto de cascada” movilizando desde pequeñas partículas subatómicas a grandes sistemas. La sobrecarga energética de estos sistemas produce la excitación atómica, que las hace aparearse a otro átomo creándose desde una molécula hasta llegar a la diversidad de vida vegetal y animal existente en nuestro planeta.

Medicina Tradicional China: Los troncos celestes y las ramas terrestres

Los 5 elementos

Cada uno de los 5 grupos de energía llega a la Tierra y produce vida de acuerdo a la información que trae, creándose “los Cinco Reinos Mutantes”, entre ellos los 5 sabores. Así, habrá vegetales que capten estas energías y las almacenen, y serán la base de la alimentación, y las hierbas medicinales serán base de la sanación en aquellos casos en que un órgano se encuentre en deficiencia de energía.

Estas energías circularán por los seres vivos, entre ellos el ser humano, a través de circuitos energéticos, dando energía a cada átomo y cada célula del cuerpo, hasta que los átomos, células, tejidos y órganos pierdan la capacidad de fijar la energía.

Desde la antigüedad, la medicina tradicional china explica estas teorías como verdaderos canales de energías que van energizando las zonas del cuerpo por las que atraviesan, circulando a través del organismo como verdaderos meridianos energéticos. En su recorrido tienen intercalados puntos de concentración de energía, que son utilizados por los acupunturistas, insertando agujas que, como verdaderas antenas, captan la energía del cielo y la incorporan a ese canal intervenido con el objetivo de llevar energía al órgano que tiene trastornos de deficiencias o excesos.

La muerte natural de un ser humano es un proceso gradual, en que el cuerpo formado de átomos y células va desgastándose y va perdiendo la capacidad de reparar o de repararse. Si es un órgano noble como el hígado o el riñón, su tejido celular normal es reemplazado por tejido de infiltración grasa en el hígado o tejido de infiltración hialina en el riñón, tejidos que no son funcionales y no reciben la energía cuántica. Entonces, ese órgano empieza a morir. Cuando varios órganos vitales dejan de funcionar, sus tejidos especializados están dañados y los de reemplazo no tienen la capacidad de fijar la energía para hacerlos funcionar. El espíritu de ese ser humano abandona el cuerpo y sobreviene la muerte. 

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