SOMOS COMUNIDAD Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Enero de 2015

Cambio climático y crisis alimentaria: El problema no se resuelve con una huerta en cada patio”

“En el mundo no hay problemas de producción de alimentos, sino de distribución. Estamos en una etapa histórica tremendamente desafiante: No se trata de seguir aumentando la producción, sino de producir de manera más eficiente y con mayor calidad, no solo no dañando la salud humana, sino sin dañar además los recursos naturales” dice Santiago Peredo a Revista Somos, explicándonos las gigantescas posibilidades que nos brinda la agroecología.

Por J. Cristóbal Juffe V.

Si bien se define como un simple profesor de Agroecología que tiene la particularidad de vincular a la ciudadanía con los agricultores, Santiago Peredo cuenta con una interesante y extensa trayectoria: Director del Departamento de Gestión Agraria y Director de Responsabilidad Social Universitaria en la Universidad de Santiago (USACH), presidente del capítulo chileno de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA-Chile) y parte del directorio de SOCLA, ha sido uno de los principales gestores y coordinador del diplomado gratuito Educación Para el Desarrollo Sustentable, además de contar con una extensa lista de postgrados en agroecología, sociología, etc. Llama la atención el vínculo que se ha dedicado a fortalecer, tanto en su formación profesional y docente como en la aplicación de sus proyectos, entre el mundo de la agricultura y las interrelaciones sociales.

Revista Somos tuvo la oportunidad de conversar con Santiago Peredo, quien nos expuso la mirada agroecológica de los problemas y desafíos que presentan el cambio climático y la crisis alimentaria, tanto para los agricultores como para los consumidores.

– ¿Qué es la agroecología?

  • Es la ciencia que otorga un enfoque que permite analizar, estudiar y diseñar sistemas de producción, de organización y de circulación de productos e insumos entre los diferentes actores que intervienen en un sistema agroalimentario.
Estudiar AgroecologíaLa Universidad de Santiago (USACH) ofrece un postítulo en “Agroecología y Desarrollo Rural Sustentable” que tiene una duración de un año y al que pueden postular personas con título y/o grado académico.

Igualmente, dicha institución ofrece diplomados y cursos en la materia.

Más información:
http://www.agroecologia.usach.cl/

Una de las características de este enfoque es que reconoce otras fuentes importantes de conocimiento además de la ciencia, como es el conocimiento local y el conocimiento tradicional, utilizándolos como punto de partida para establecer estas estrategias de producción, intercambio y acercamiento de productores y consumidores.

 

Para mí lo más importante es que la mayoría asocia a agroecología con los principios ecológicos para obtener un producto orgánico, centrando sus esfuerzos en la producción; entonces, con la mejor de las intenciones, tenemos gente joven y no tan joven que va al campo a establecer sus sistemas agroecológicos y autárquicos para garantizar esta producción orgánica libre de pesticidas.

Nosotros, desde la agroecología, creemos que es tremendamente importante también enfrentar el problema desde el consumo: Está demostrado, las estadísticas lo señalan, que en el mundo no hay problemas de producción de alimentos, sino que el problema es de distribución. Por lo tanto, estamos en una etapa histórica tremendamente desafiante, para no seguir aumentando la producción, sino producir de manera más eficiente y productos de calidad, que no solamente no dañen la salud humana sino que tampoco dañen los recursos naturales.

Y, junto con ello, establecer sistemas de intercambio que permitan que todo este esfuerzo que hacen productores y agricultores para tener productos agroecológicos lleguen definitivamente a los consumidores. Que no se transformen en productos de elite, en productos gourmet, a los que solo unos pocos puedan acceder. Eso siempre ha sido lo que nos ha quitado el sueño, que se entienda la agroecología en este marco amplio, que no es solo producir orgánico.

El problema no está en la producción, sino en la distribución; por lo tanto, si uno quiere colaborar a una alimentación más saludable, a sistemas productivos que sean respetuosos con el medio ambiente, a combatir el cambio climático, debe preferir los productos de la agricultura campesina.

– ¿Cuál es la diferencia entre un producto agroecológico y uno orgánico?

  • El producto agroecológico es aquel que ha sido producido bajo principios ecológicos, libre de insumos sintéticos (como plaguicidas y fertilizantes en general), que proviene de una producción de baja escala -porque el producto orgánico que se encuentra en el supermercado no necesariamente viene de producción de baja escala – y es local, porque podemos estar comiendo un producto orgánico de Holanda, con una huella de carbono gigante.

Además, un producto agroecológico puede ser orgánico, biodinámico, natural, etc. y no requiere de la presión de contar con una certificación oficial, ya que opera bajo relaciones de confianza; por lo tanto, también se privilegia a agricultores que han hecho el esfuerzo de empezar esta transición.

El producto orgánico certificado no hace mención a la escala de producción ni a su origen.

Santiago Peredo, Director del Departamento de Gestión Agraria, USACH. (Fotografía: J. Cristóbal Juffe V.)
Santiago Peredo, Director del Departamento de Gestión Agraria, USACH. (Fotografía: J. Cristóbal Juffe V.)

Difundir alternativas

– ¿Cómo se puede masificar y promover los cultivos agroecológicos?

  • En 2008 ejecutamos un proyecto en el que quisimos evaluar el grado de conocimiento que tiene la población respecto a qué son los alimentos transgénicos. Evidentemente, el resultado al que se llegó fue que la gente había escuchado hablar y sabía que podían ser riesgosos, pero en general no sabía muy bien qué eran y los confundían con otros conceptos. Para mí, lo más importante de esa investigación fue que los encuestados, una vez que tomaban consciencia de qué era un alimento transgénico, decían “Con esto me hiciste caer en razón de que los alimentos transgénicos son peligrosos, pero ¿qué alternativa tengo?”
Generar mercados localesLos mercados agroecológicos de Buin y Paine han comenzado a funcionar gracias al interés de los productores y los consumidores. Si eres productor agroecológico, estás interesado en cambiar tu modelo de producción a uno basado en la agroecología o sencillamente eres una persona interesada en organizar un mercado de este tipo en tu comuna, te invitamos a que te pongas en contacto con Santiago Peredo al correo: [email protected]

Ahí se me ocurrió postular a un segundo proyecto, de opinión pública, que le llamamos “La caravana agroecológica por una alimentación saludable, una agricultura sustentable”. Todos los sábados fuimos a una plaza, a un espacio público distinto, en cuatro comunas con población de estratos económicos medio y medio bajo: Santiago, Recoleta, Quinta Normal y Estación Central. Con un grupo de estudiantes de diseño elaboramos unas maquetas explicativas de los principios agroecológicos, para que cuando llegáramos a la plaza y se acercara la gente, pudieran informarse de los beneficios de los alimentos que provienen de una agricultura que se practica bajo estos principios.

Ahí, entre las principales limitaciones de acceso a los productos orgánicos en estos estratos socioeconómicos, aparecieron el precio y los puntos de venta. Eso es una verdad a medias: Uno de los temas que enseñábamos es que una cosa es el costo y otra es el precio, y los productos agroecológicos no necesariamente son más costosos, por ende, tampoco deben ser más caros.

Siguiendo esa lógica, nos dimos cuenta que la gente consciente de que alimentarse con productos agroecológicos es más sano, no accedían a ellos porque no sabían dónde comprarlos, y si sabían dónde, eran más caros. Entonces, entendimos que no solamente hay que enseñarle a la gente cuáles son los principios agroecológicos, sino también hay que mostrarle directamente quiénes son los actores que están produciendo estos alimentos.

Así como nadie desconoce que sigue habiendo promociones para la gran industria, empieza a haber atisbos y acciones concretas para favorecer sistemas de producción y comercialización más acordes a la pequeña agricultura.

Así surgió la iniciativa de estudiar cuál es el aporte de la agricultura campesina frente al campo climático, como una forma más de dar a conocer los beneficios de la producción agroecológica y de esta manera acercar los productores a los consumidores.

Cambio climático y crisis alimentaria: El problema no se resuelve con una huerta en cada patio”

Agroecología y cambio climático

– ¿En qué consiste ese proyecto?

  • Es un proyecto financiado por la USACH, orientado a la difusión, llamado: “Cambio climático y agricultura, ¿quién cambia a quién? Percepción y estrategias de los agricultores para enfrentar el cambio climático”. Este proyecto da continuidad a un estudio realizado desde el 2011 que buscó reconocer la percepción de los agricultores de diferentes países de Latinoamérica respecto al cambio climático: Si ellos percibían que en su zona estaban ocurriendo cambios en el clima y si creían que esos cambios eran atribuibles al cambio climático global.
Comemos venenoLa prestigiosa periodista de investigación y escritora Marie-Monique Robin, autora, entre otros, del libro “El mundo según Monsanto”, al presentar su obra: “Las cosechas del futuro: Cómo la agroecología puede alimentar al mundo” advierte, a partir de sus investigaciones: “El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la <dosis hace el veneno>”.

Las perturbaciones que más les preocupaban a los colegas de Centroamérica eran los tifones y las inundaciones; en cambio, aquí en Sudamérica era las sequías y las heladas, pero fundamentalmente la sequía, porque lo que se viene -supuestamente- con el cambio climático es que las fronteras agrícolas se desplazarían, y aquí en Santiago vamos a tener a futuro el clima de La Serena, o sea, una mayor sequía. Entonces, ¿cómo nos adaptamos a esos escenarios adversos?

La idea de estos proyectos es dar a conocer la información de una serie de prácticas tradicionales que se realizan en el campo, por parte de los agricultores campesinos, que hacen que sus campos sean más resilientes a perturbaciones externas.

Se levantó información de que hay prácticas, como por ejemplo, los cultivos asociados, el uso de coberturas vegetales que otorgan una mayor resiliencia a los sistemas, así como la incorporación de materia orgánica en el suelo, que entre otros resultados, genera que la estructura del suelo cambie y conserve mejor la humedad del suelo, lo que podría hacer que un agricultor no percibiera una sequía, a pesar del cambio climático, porque su terreno no presenta problemas.

En conclusión, pasamos de hablar de resiliencia ecológica -porque se creía que los mecanismos de adaptación de los agrosistemas son propios de la naturaleza, pero aquí comprobamos que hay mucha intervención del agricultor para hacer frente al cambio- a hablar de resiliencia socioecológica al cambio climático, ya que los grupos o las comunidades son capaces de construir resiliencia mediante la organización y la adaptación frente a las perturbaciones.

– ¿Se midió de qué manera los cultivos agroecológicos tienen impacto en reducir el cambio climático?

  • Nos dimos cuenta que hay una serie de acciones que permiten mitigar el cambio climático y/o adaptarse a éste: El reciclaje de residuos (hace que se emita menos huella de carbono), el manejo del suelo y agua, la materia orgánica, la cobertura del suelo, la diversidad vegetal, los policultivos y la diversidad genética. Por eso es importante el intercambio del material vegetal, ya sea semillas, plantas, etc; ésta es una estrategia que nos da resiliencia socioecológica.

“Lo que estamos haciendo ahora es promover los mercados agroecológicos locales. Ahí tiene un lugar concreto el consumidor que no quiere consumir transgénicos”.

Ahí fue donde lo unimos con el proyecto anterior: La gente no solamente ignora quién produce alimentos agroecológicos, tampoco sabe dónde comprarlos, y los que saben -los que los han visto en los supermercados- encuentran que los precios son caros…

– ¿Y cuál es la solución?

  • Lo que estamos haciendo ahora es promover los mercados agroecológicos locales. Ahí tiene un lugar concreto el consumidor que no quiere consumir transgénicos. ¿Y qué ventajas tiene un mercado agroecológico local? Se está privilegiando el consumo de productos elaborados por agricultores y campesinos, que tienen la particularidad que, además de ser saludables porque están libres de pesticidas, contribuyen a reducir la huella de carbono, porque al ser productos locales viajan menos; porque además entre los fertilizantes que usan está el compostaje, que se obtiene del reciclaje de los residuos; por lo tanto, también están disminuyendo la huella de carbono por ahí, porque son productos que hacen un uso más eficiente del agua, y de esta manera el producto agroecológico en sí, en términos porcentuales, tiene más porcentaje de minerales que un producto convencional.

Actualmente se están construyendo mercados agroecológicos locales, que están funcionando en Buin y en Paine cada 15 días, para acercar al productor y el consumidor, para que el productor tenga una renta digna y el consumidor acceda a un precio justo y a un producto de calidad.

Cambio climático y crisis alimentaria: El problema no se resuelve con una huerta en cada patio”

Cambios en políticas públicas

– Desde esta mirada, ¿cuál es tu opinión frente a las políticas públicas en esta área?

  • Más esperanzadora en este último año, porque siento que el eje del debate, afortunadamente, ha tomado caminos paralelos.

Al inicio de los debates sobre los alimentos transgénicos, los argumentos fundamentales eran respecto a los daños que provocan a la salud, y muy pocas veces se hablaba de los efectos que podían generar los cultivos transgénicos -más que los alimentos transgénicos- en otras áreas, en otras dimensiones, como a nivel predial, a nivel económico, lo que significa para un agricultor seguir dependiendo de un paquete tecnológico, como en el caso de los cultivos transgénicos, en que se exacerba esa posición de dependencia.

Para ser más propositivos en el debate, no siempre ir al choque -no digo que no hay que hacerlo, es necesario, pero también hay que dar salidas-, nosotros empezamos a hablar de que sí existe otra alternativa. Y me he dado cuenta que cuando esa salida empieza a ser más visible -como los productos agroecológicos-, tímidamente las políticas públicas han comenzado a dar un giro. Y así como nadie desconoce que sigue habiendo promociones para la gran industria, empieza a haber atisbos y acciones concretas para favorecer sistemas de producción y comercialización más acordes a la pequeña agricultura.

– ¿Y cuál es el camino más viable para asegurar la alimentación?

  • El problema no está en la producción, sino en la distribución; por lo tanto si uno quiere colaborar a una alimentación más saludable, a sistemas productivos que sean respetuosos con el medio ambiente, a combatir el cambio climático, debe preferir los productos de la agricultura campesina. El problema no se va a resolver con que cada uno de nosotros tenga una huerta en el patio, porque alimento hay.

Y no estoy en contra de las huertas urbanas, nosotros también tenemos una huerta en el balcón del departamento, pero la lógica de esa huerta contribuye solo parcialmente al problema. Sin embargo, siempre es importante reconocer otras funciones y otros roles, igual de importantes, a las diversas expresiones materializadas en esas huertas. 

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