SOMOS LO QUE COMEMOS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2015

 Nutrición Integrativa, amable invitación al cambio

Este modelo nutricional reconoce el poder terapéutico de los alimentos naturales. Sostiene que no hay una sola forma de sanar con ellos, ni una dieta ideal para todos. Sus conocimientos abarcan diversas dimensiones humanas y nos invitan a tomar consciencia sobre nuestro estilo de vida.

Por Carolina Montiel Iglesias

El uso terapéutico de los alimentos es una sólida base de la Nutrición Integrativa. Con ella se estudia el uso de la medicina tradicional china, el ayurveda, el naturismo y la antroposofía en la alimentación. Tales visiones rescatan distintas cualidades y propiedades de aquello que ingerimos. Así lo explica la nutricionista clínica de centros de medicina integrativa y antroposófica Ana María Vidaurre Latorre, quien también realiza talleres de cocina terapéutica.

La experta dice que el énfasis no está puesto en las calorías ni en la cantidad en gramos de proteínas, pues el enfoque no es tan cuantitativo como el de la nutrición occidental: “Importa más la vitalidad en el alimento, su densidad de micronutrientes y fitoquímicos, cómo estimulan y protegen los distintos órganos y sistemas del organismo que, a su vez, están íntimamente relacionados entre sí”. Además, la nutrición integrativa plantea que la alimentación es parte de un todo, donde la forma de vida influye en la alimentación y viceversa.

“La alimentación, como terapia de salud, debe estar centrada en el individuo, único, con su historia, camino y procesos”, enfatiza la nutricionista y expresa que la alimentación puede ser parte del camino hacia la libertad y la realización personal. En la medida que una persona se conoce y se conecta con sus diversas dimensiones, “la alimentación se sintoniza al proceso, como un pilar esencial para tener buena salud y honrar el propio cuerpo”, destaca.

Los aspectos terapéuticos de los alimentos influyen en la vitalidad, la lucidez y la autoconexión, según Ana María Vidaurre, experta en nutrición integrativa.
Los aspectos terapéuticos de los alimentos influyen en la vitalidad, la lucidez y la autoconexión, según Ana María Vidaurre, experta en nutrición integrativa.

Buscar mejores sistemas

Ana María manifiesta que está en contra de que “la industria alimentaria sea la que decida la alimentación ideal de un país o de una cultura. Esto sucede en Chile y nos hace daño”. También, observa que cada vez más personas se acercan a la medicina integrativa, complementaria, antroposófica. Quieren respuestas profundas, centradas en la persona, no en la patología. Quieren también hacerse cargo de su salud, aprender. Intuyen, en el fondo, que algo no está bien, y están dispuestos a hacer los cambios necesarios.

Una alimentación más consciente y terapéutica es básica para el bienestar. ¿Cómo empezar? Quizás dejar de creer que un estilo saludable implica vivir en una burbuja consumiendo una dieta perfecta. No significa, por ejemplo, que dejemos la torta de un cumpleaños o que nos neguemos algunas tentaciones. La idea es “poder disfrutar de toda instancia social, compartir relajadamente, comer lo que se quiera, pero sin abusar”, ilustra.

“Sólo se necesita voluntad y consciencia, estar dispuesto a hacer cambios y apertura para replantearse las cosas”.(Ana María Vidaurre, nutricionista)

Apertura al cambio

Revisar nuestras elecciones

Hay alimentos que son esenciales, pues nos nutren de forma óptima, nos dan energía, previenen y tratan enfermedades y aportan saciedad. Se destacan: el agua pura, las verduras, las frutas, los cereales integrales, las legumbres, las semillas y los aceites adecuadamente extraídos, los frutos secos y las algas.

¿Qué pasa con las carnes y sus derivados? La nutrición integrativa no excluye necesariamente los productos de origen animal. Sin embargo, hay que poner especial atención a su calidad, pues suelen tener origen en una industria bastante mala, a juicio de la nutricionista Ana María Vidaurre.

Explica que estos animales, además de los pésimos tratos que reciben, son alimentados artificialmente y muy medicados, y esto repercute en la calidad toxicológica y nutricional de la carne. En lo concreto, tienen mucho más hormonas, antibióticos y grasas que promueven la inflamación. “Si se trata de animales de origen natural todo esto se omite, y se vuelven alimentos más nutritivos y limpios química y energéticamente”, diferencia.

El público objetivo de la nutrición integrativa es toda persona que quiera aprender a utilizar sus alimentos como terapia de salud. Sentirse mejor, aún mejor y/o ayudar a sanar algún padecimiento. Sólo se necesita voluntad y consciencia, estar dispuesto a hacer cambios y apertura para replantearse las cosas.

No es necesario estar enfermo para acceder a este tipo de nutrición. No se requiere un diagnóstico para beneficiarse. Eso sí, resulta particularmente necesaria y útil en personas con problemas digestivos, alergias múltiples, falta de energía, defensas bajas, entre otros.

En el marco de la nutrición integrativa no existe un día tipo. Todo se adapta a cada persona, a su rutina, a su trabajo, a sus hábitos de vida, a sus problemas de salud y a su situación emocional.

Uno de los principales énfasis está en la necesidad de moverse más, de caminar, de subir escaleras, de pasear, de cuidar el descanso y las relaciones, de tomar contacto con la naturaleza, de beber líquidos limpios y de comer alimentos como frutas, verduras, cereales, legumbres, semillas y algas.

“Reflexionar sobre los efectos del estrés sobre la salud, sugiriendo formas de manejarlo mejor” es otra vía que nos lleva, según Ana María, a sentirnos y alimentarnos mejor. Asimismo, es necesario respetar la historia alimentaria de cada persona, pues no son adecuados los cambios nutritivos y energéticos drásticos (por ejemplo, comer de todo y pasar a ser vegano).

La nutrición integrativa es, por lo tanto, un estilo de vida, una terapia, un proceso de aprendizaje y un trabajo permanente a la vez. “Somos seres cíclicos, que estamos influenciados fuertemente por nuestra edad, grado de movimiento, estación, etapa laboral o afectiva”, asegura, así que el llamado es estar abiertos a los cambios. Y, también, pedir orientación a nutricionistas y médicos que puedan enseñarnos a escuchar nuestro cuerpo, limpiarlo, saber qué anda mal y enfocar en los esfuerzos necesarios para su bienestar.

 

Mensajes distorsionados

¿Tenemos los chilenos las herramientas necesarias para mejorar nuestra alimentación? Según la nutricionista, sí, pese a que a veces se plantea que la alimentación sana es algo complicado y caro.

Revisar qué hay en casa

Algunos alimentos que favorecen nuestra salud por ser naturales y por tener una alta concentración de micronutrientes medicinales son: las hojas verdes (fuente natural de clorofila, calcio, magnesio, proteínas, vitamina A, hierro, ácido fólico), la quínoa (muy completa a nivel proteico, rica en fibra, hierro y calcio, con alta densidad nutritiva), la chía y la linaza (fuentes de grasas esenciales, ácidos grasos linolénicos, omega 3 y ricas en minerales diversos) y los berries (ricos en vitamina A, vitamina C, antocianinos).

Por ejemplo, si una madre quiere mejorar la alimentación de su familia, “basta con que ella esté convencida, lo converse, vaya a la feria y compre alimentos naturales y de estación”, es decir que, tras informarse, deje de “comprar y botar su dinero regularmente en bebidas, jugos, salchichas y alimentos procesados en general”. Que tales productos no estén más en la casa es un primer gran paso. “Cuando uno quiere algo y está convencido, puede convencer al resto. El adulto toma las decisiones en el hogar, no los niños”, expone.

Advierte, además, que debe transparentarse el tema de la alimentación sana y que no es positivo que se promuevan productos light como sanos, cuando son caros, para nada saludables y mantienen siempre con hambre. En cambio, propone dar más espacio a la sabiduría y el instinto que todos tenemos para confiar más en nosotros mismos que en la televisión y sus mensajes de sobreconsumo.

Comenta que mejor es destinar más tiempo a cocinar comidas caseras, como carbonadas, tortillas, charquicán y legumbres. En general, los beneficios se traducen en menos visitas al doctor, en menos gastos en medicamentos y en mejor calidad de vida.

Comenzar es simple

Ana María Vidaurre expresa que una de las claves de la nutrición integrativa está en ir aprendiendo qué alimentos son convenientes de consumir y algunas técnicas culinarias saludables como qué agua usar, qué sal, qué aceite…

Afirma que el verano es una estación en la que tenemos energía solar de sobra, lo que nos invita a realizar actividades al aire libre y movimiento físico. La alimentación, en tanto, debe privilegiar preparaciones frescas, crudas, con alimentos de estación, refrescantes y ricos en agua, como el tomate, el pepino, la albahaca, los zapallitos, la sandía, el melón, los duraznos y los berries…

Finalmente, recomienda tomar agua pura al levantarse y entre las comidas (media mañana y tarde), asegurar 2 a 4 porciones diarias de alimentos crudos frescos, desayunar bien y cenar más liviano y “no ser tan estrictos ni severos con la alimentación; eso estresa innecesariamente”.

Recetas

Jugo verde

Ingredientes (para 0,5 litro):

  • 1 taza de espinaca
  • 2 manzanas
  • 1 limón pelado sin pepas
  • 1 trozo de jengibre
  • Stevia a gusto, opcional
  • Medio litro de agua pura

Preparación: Licuar todo junto. Agregar hielo si se desea. Se puede tomar tal cual o colado.

 Nutrición Integrativa, amable invitación al cambio

Smoothie de berries

Ingredientes (para 1 litro):

  • 1,5 taza de avena o quínoa inflada
  • ½ taza de almendras o nueces
  • 2 tazas berries
  • 2 cdas. de miel
  • 1 litro de agua

Preparación: Se licúa todo por 5 minutos. Se sirve inmediatamente, con hielo si se quiere.

 

Pan galleta de avena

Ingredientes:

  • 3 tazas de avena
  • 4 cdas. de aceite de oliva
  • Sal de mar a gusto
  • 2 cdtas. de orégano o cualquier hierba
  • 4 cdas. de cualquier semilla (chía, sésamo, maravilla)
  • 3 tazas de agua pura

Preparación: Mezclar todos los ingredientes secos. Agregar el aceite de oliva y revolver. Añadir agua y revolver. Queda una pasta húmeda. Tras media hora, se vuelca la mezcla en la lata del horno precalentado (este será el tamaño final). Hornear 30 a 40 minutos a fuego medio.

 

Bolitas dulces

Ingredientes (10 unidades):

  • 1 taza de avena
  • ½ taza de almendras
  • ½ taza de dátiles
  • 2 cdas. de cacao natural

Preparación: Moler todo junto en procesador hasta que se forme una pasta homogénea. Sentir su humedad con los dedos y armar bolitas con las manos. Refrigerar.

Croquetas de arroz integral

Ingredientes (10 unidades):

  • 3 tazas de arroz integral cocido
  • 2 latas de sardinas, bien lavadas, opcionales
  • 3 o 4 cdas. de cilantro picado
  • Sal de mar a gusto
  • Aceite de oliva
  • Pimienta, opcional

Preparación: Agregar las sardinas desmenuzadas al arroz ya cocido. Condimentar, incluir cilantro picado y aceite de oliva. Formar croquetas con la mezcla y colocar en lata del horno aceitada. Hornear 15 minutos por lado.
Variación: pueden omitirse las sardinas y, en vez de arroz, se puede usar quínoa u otra legumbre cocida medio machacada. 

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