SOMOS CONTACTO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Marzo de 2015

Protocolo Kalcker en Chile: El paradigma del autismo regresivo

El biofísico alemán Andreas Kalcker revolucionó el país en su reciente visita. ¿El motivo? El científico propone un protocolo que revertiría el espectro autista, devolviendo la empatía y el contacto real a quienes viven encerrados en sí mismos. Revista SOMOS conversó con Carolina Ortiz, Directora de la Fundación que contactó a Kalcker, para entender la dimensión de esta realidad en Chile.

Por Eva Débia

La casa ubicada en Providencia es acogedora, espaciosa, blanca, de ventanales grandes. “Me la entregaron a principios de septiembre”, comenta orgullosa Carolina, mientras con dos mamás y colaboradoras de la Fundación, acomodan un juego de terraza junto a un parrón. Al fondo, cuatro niños saltan felices en una cama elástica.

El hijo de Carolina Ortiz tiene 10 años; Nicolás, otro de los pequeños, tiene seis, y un par de gemelos de enormes ojos expresivos tienen cuatro. Tres de estos niños están diagnosticados formalmente dentro del espectro autista, aunque el cuarto presenta ciertos rasgos que podrían acercarlo a la misma condición.

Es que hablar de autismo es un terreno pantanoso, incierto. Carolina nos explica que el espectro autista abarca también a los Asperger, a los TGD (trastornos generales del desarrollo) y muchas otras clasificaciones: es que “el autismo se diagnostica por observación de conducta, porque no hay ningún examen que realmente te pueda decir si es autista o no. Los neurólogos dicen que en la actualidad puede ser identificado genéticamente”, me explica Carolina, mientras revuelve su café. Como agrupación, la Fundación Desarrollo Luz Dorada ocupa el ATEC (Lista de Control para la Evaluación de Tratamientos de Autismo), un test que sirve para ver avances y retrocesos y para ubicar en qué nivel de autismo está cada niño.

“La gente tiene una idea súper romántica del autismo; es una enfermedad súper dura, y que va en deterioro si no se trata”, indica Carolina. (Fotografía: Eva Débia).
“La gente tiene una idea súper romántica del autismo; es una enfermedad súper dura, y que va en deterioro si no se trata”, indica Carolina. (Fotografía: Eva Débia).

La contundencia de las cifras

Carolina nos explica que hoy, el 98% de los niños que presentan autismo son autistas regresivos, es decir, son normales hasta más o menos los dos años, y coincidentemente, después de la vacuna triple vírica, empiezan a mostrar los síntomas: “Hay familias que pierden a sus hijos de un día para otro, en el sentido de que le pusieron la vacuna y al día siguiente dejaron de hablar, y hay otros casos, como el de mi hijo, que se demoró dos años en perder las habilidades que había adquirido antes de ese momento”.

El hijo de Carolina hablaba, era autónomo, controlaba esfínteres, se sabía todos los animales, cantaba… El camino fue arduo: de trastorno del lenguaje pasó a trastorno severo del lenguaje, y finalmente entró en el TGD. Los especialistas explican esto diciendo que a los dos años los niños todavía no están realmente formados; “es decir que estas cosas ‘pasan’, así, como de mala suerte… ¡Pero hace cincuenta años no pasaba!”, exclama nuestra entrevistada.

Los porcentajes son contundentes: en 1960, la proporción era de un niño autista cada 100 mil, con la salvedad que eran del tipo Savant, esto es, se comunicaban, y mostraban rasgos típicos como una memoria extraordinaria. Caso ejemplar es el retratado por Dustin Hoffman en la película Rain man. Hoy, este mapa excepcional se ha desfigurado brutalmente: un niño de cada cincuenta entra en el rango del TGD, y cada vez el panorama se va complejizando más y más: TGD, Asperger, disfasia, niños hiperactivos, déficit atencional… Casi todos ellos, normales hasta los dos años.

El primer paradigma que rompe el protocolo Kalcker está relacionado con la propuesta de que el autismo es recuperable.

Lo que Carolina relata nos deja con la boca abierta: El doctor William Thompson, del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), reconoció públicamente que la vacuna triple vírica hizo aumentar el autismo en un 340%. Esa noticia no fue cubierta por los medios de comunicación, y no solo eso… A las dos semanas de esto, empezaron vacunaciones masivas en toda América Latina por el papiloma humano, a niñas de 8 a 11…

Carolina sigue: “Existen estudios que indican que en los colados hay ciertos compuestos que provocan esterilidad en los hombres. ¿Por qué en el autismo es una niñita por cada cuatro hombres? Con lo del papiloma, ahora, están creando esterilidad en las mujeres. Es súper importante entender los orígenes de lo que estamos enfrentando: no para enojarse ni para pelear, pero sí para informar, y para que cada quien decida desde esa información, porque las campañas de vacunación están todas basadas en el miedo”, recalca.

Carolina Ortiz, Directora de Fundación Desarrollo Luz Dorada. (Fotografía: Eva Débia).
Carolina Ortiz, Directora de Fundación Desarrollo Luz Dorada. (Fotografía: Eva Débia).

Parásitos y genética

Andreas Ludwig Kalcker es miembro fundador de la ONG Earth Help Project, con sede en Berlín. Trabajó en los ‘90 en el Centro de Nuevas Tecnologías de Barcelona, y luego fue miembro del Instituto de Investigación Exobiológico de Barcelona. Licenciado en Economía y más tarde en Biofísica y Salud Alternativa (Ph.D.), este biofísico tiene una perspectiva eléctrica del cuerpo humano. Tío de un niño con autismo, se interesó en las causas de esta enfermedad hace aproximadamente tres años.

Carolina nos explica que Andreas Kalcker plantea la epigenética. ¿Qué quiere decir eso? “Que hay parásitos que pueden cambiar la genética. Dado que todas las células del cuerpo se cambian cada siete años, si un niño nació completamente normal, pero con parásitos, después de siete años va a presentar alteraciones genéticas; o a los tres años, va a presentar condiciones epigenéticas, esto es, por toxinas…” Es que, nos aclara, “las vacunas son virus, y los virus son proteínas, y las proteínas alimentan a los parásitos”.

El autismo, según Kalcker, es una “parasitosis vaccinaria”, esto es, parásitos con intoxicación por metales pesados. Carolina comenta que “todos tenemos parásitos, ellos han convivido con nosotros desde siempre. Es la especie más antigua del planeta… Desparasitamos a nuestros perros y gatos, pero a los humanos no, porque en Chile se supone que no existen parásitos: la especialidad de parasitología ya no existe en la universidad”.

Esta apertura mental la cuenta con firmeza: “Mi hijo estaba desnutrido en diciembre de 2013; ningún doctor se planteó parásitos. Me lo dijo una nana peruana, porque ellos desparasitan cada tres meses. Le di una pastilla de carbón, y botó parásitos. Ahí empecé a buscar, y me encontré con toda esta línea”.

“Lamentablemente -reflexiona Carolina-, la medicina actual ve al ser humano por pedazos: el neurólogo, la cabeza; el gastro, el estómago, etcétera… Pero ¡no cruzan datos! ¿Tu hijo es diarreico o estítico? ¿Sufre de dolor de guata? ¿Su caca es ácida y fétida? ¿Tiene mal dormir (los parásitos tienen actividad nocturna)? ¿Tiene bruxismo? ¿Tiende a rascarse el poto y llevarse la mano a la boca? Todo, sí. Mi hijo ha botado más de mil parásitos en nueve meses, y hoy las pruebas de parásitos le salen negativas”.

Carolina anteriormente participaba de un grupo llamado Bioautismo, pero aclara que “ellos están en la línea médica DAN, que vitaminizan a los niños; nosotros lo que más pedimos es que no vitaminicen, porque creas megaparásitos. Entonces claro, muchos papás que parten con DAN al principio ven avances en sus niños; si les haces un examen, los vas a encontrar bajos en B12, zinc, magnesio… No es que a tu cuerpo le falte, tu cuerpo no está imperfecto; siempre que hay un tema químico, antes hay un tema biofísico. Andreas Kalcker se preguntó los por qué, y es porque los parásitos se alimentan con magnesio, zinc, B12… Si empiezas a sacar parásitos de los niños, los niveles vitamínicos comienzan a regularse”.

Carolina toma un sorbo de café, y prosigue: “Entonces, si le das vitaminas sintéticas, que es lo que hacen los DAN, alcanzan las vitaminas para tu hijo y para el parásito. Pero empiezan a reproducirse, y va a llegar un punto en que el ambiente ácido en su interior va a hacer que proliferen parásitos y distintos patógenos, como los hongos. No digo que los DAN estén equivocados, pero creo que tienen una visión incompleta”.

Nicolás posando para la cámara. (Fotografía: Eva Débia).
Nicolás posando para la cámara. (Fotografía: Eva Débia).

Protocolo Kalcker

El protocolo ideado por Kalcker plantea una desintoxicación orgánica e inorgánica, confiando en que el cuerpo es una máquina maravillosa y tiene la capacidad de regenerarse. Se basa en tres aspectos; el primero de ellos es una estricta dieta con tres puntos fundamentales: fácil nutrición, no alimentación de parásitos, y no fermentación. Carolina indica que “hay que empezar a alimentar a los niños, porque has estado alimentando parásitos todo este tiempo (sean obesos o desnutridos); hay que entender cómo vive el parásito, para poder entender la dieta”.

Los almidones son alimentos parasitarios, por lo tanto, hay que suprimir el gluten y restringir los carbohidratos. Para qué hablar del trigo, el maíz o la soya, que además son mayormente transgénicos. Cualquier cosa que dificulte la digestión traerá parásitos. La carne sólo puede ser hervida o al horno, nunca frita ni asada. Carolina explica que parte de la dieta también son las tomas de agua de mar tres veces al día, y acota que “el agua de mar, junto con la sangre, son las únicas dos substancias que no pueden ser reproducidas en laboratorio. Contiene todos los elementos de la tabla periódica. Y claro, mis lágrimas y mi sudor son salados, mi composición biológica es salina, igual que el agua de mar…”

Otro de los paradigmas que también cambia es el de la oxidación. Carolina indica que “lo que genera salud es la oxidación, los deportistas son el vivo ejemplo de eso, porque están oxigenando (oxidando) todo el rato… ¡No es el antioxidante lo que genera salud, sino al revés! Oxidar, o sea, quemar. Por eso, parte del protocolo es potenciar la oxidación”. Nos explicamos entonces la cama elástica, donde los niños siguen saltando mientras conversamos.

El protocolo ideado por Kalcker plantea una desintoxicación orgánica e inorgánica, confiando en que el cuerpo es una máquina maravillosa y tiene la capacidad de regenerarse.

La segunda parte del protocolo es la ingesta de clorito de sodio. Carolina aclara que “el clorito de sodio es un gas, que va buscando los lugares ácidos dentro del organismo, y ahí explota. No es cloro. Químicamente es distinto: El cloro es NaCl, y el clorito de sodio es NaCl2; hay mucha gente que, por ignorancia, cree que es tomar cloro. No tiene contraindicaciones en dosis justas. Si yo me tomo una sobredosis de sal (70 gramos), me muero. Hay que buscar el equilibrio en todo. Puede generar crisis curativas (diarreas, vómitos), que tienen que ver con los niveles de toxicidad que tiene el cuerpo. Pero quiero dejar en claro que es falso que dañe los riñones y el hígado. De hecho, hay casos de gente con diabetes que se ha sanado tomando clorito de sodio”.

Andreas dice que el clorito de sodio es el descubrimiento más grande en la historia de la medicina desde la penicilina. Y se puede preparar en casa, hay tutoriales en YouTube. Su creador fue Jim Humble, y si bien ha sido bastante controversial por muchos factores, Kalcker ha decidido desenmarcarse de la terminología MMS (solución mineral milagrosa), y habla solamente de clorito de sodio. Carolina explica que “no es patentable, porque es una fórmula química, por eso a su creador lo persiguen tanto las farmacéuticas, y por eso hay tanta publicidad en contra”.

Resumiendo, el primer paradigma que rompe este protocolo está relacionado con la propuesta de que el autismo es recuperable. El otro paradigma que rompe es el de la oxidación; lo hace evidente. Como indica Carolina, “el cuerpo de nuestros niños está tan contaminado, que tenemos que desintoxicarlos de a poco, porque si yo le doy los antiparasitarios duros de inmediato, van a morir muchos parásitos pero el cuerpo no es capaz de sacar tanta toxina, entonces la va a reabsorber”. El uso del clorito de sodio va subiendo gradualmente, hasta llegar a la proporción adecuada para el peso del niño. También se usa en baños y en enemas. La importancia de los enemas radica en que facilitan la eliminación de toxinas.

Una de las principales características de los niños con espectro autista es su poca conexión emocional. (Fotografía: Eva Débia).
Una de las principales características de los niños con espectro autista es su poca conexión emocional. (Fotografía: Eva Débia).

Desparasitar

La tercera parte del protocolo es desparasitar. Carolina comenta que “es ridículo pensar que no tenemos parásitos: la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que una de cada cuatro personas tiene oxiuros. Lo ideal es desparasitarse cada seis meses”.

De acuerdo a este plan, 18 días en el mes se dedican a la desparasitación. “El protocolo parte los días de luna llena, porque ahí los parásitos migran para reproducirse en el intestino. Para los primeros nueve días, solamente les damos el palmoato de pirandel, y el mebendazol, porque son antiparasitarios no sistémicos, o sea, trabajan sólo a nivel intestinal y tienen poca absorción”, explica nuestra entrevistada. Y agrega que “hay muchos doctores que, por copiarle el protocolo a Andreas, están metiendo cualquier antiparasitario, rematando los riñones e hígados de nuestros niños. Son los médicos DAN, que están a cargo de la mayoría de los tratamientos de la mayoría de los niños autistas en Chile. Debieran ser lo suficientemente humildes como para reconocer que no saben lo que están haciendo: mi hijo es una víctima de ellos”, remarca.

Durante los nueve días siguientes, se potencia el trabajo con antiparasitarios naturales: “El aceite de ricino es un purgante natural que ayuda a botar todo, y complementado con los enemas, se vuelve más efectivo; les damos tierra de diatomea, el nem, que es una planta de la India, y tomas de paico. Pasados los 18 días se suspende el uso de antiparasitarios, y se sigue con el clorito y con la dieta”, relata Carolina. Este tratamiento completo tiene un costo mensual aproximado de $50.000, mientras los otros protocolos pueden costar fácilmente llegar a costar $500.000.

Carolina se emociona: “Este es el tratamiento más difícil que he hecho. Milagro te aseguro que no es. Tienes que estar todas las horas con el protocolo. Cada vez que sale un parásito, tu hijo vuelve. Es un protocolo talibán, pero entiendo lo que estoy haciendo, porque mi hijo está intoxicado”.

“El planteamiento de Andreas Kalcker une la biofísica con la espiritualidad. Es lo que faltaba para aunar el cuerpo, la mente y el espíritu”. (Carolina Ortiz, Directora de Fundación Desarrollo Luz Dorada).

La Fundación

La fundación Desarrollo Luz Dorada se creó en noviembre de 2013, con 10 familias que comenzaron con el protocolo; su primera actividad oficial fue precisamente traer a Kalcker a Chile. Con la conferencia de Andreas, Carolina se contactó con más de 200 familias de niños con autismo. De ellas, el 95% empezaron con sintomatología después de la vacuna triple vírica. En Argentina ya hay tres autistas recuperados. ¿Cómo se evalúa eso? Cuando el ATEC arroja como resultado de 10 hacia abajo, los estándares internacionales indican que el paciente pierde la clasificación de autista. Gracias al protocolo Kalcker, hay 146 recuperados en el mundo en tres años, fecha en la que Andreas publicó el estudio.

El hijo de Carolina se nos acerca: la abraza, la besa. La mira, sonríe. Y Carolina me explica que esto era impensado hace un año: “La gente tiene una idea súper romántica del autismo; es una enfermedad súper dura, y que va en deterioro si no se trata. Desde una perspectiva orgánica literalmente los parásitos se comen a las personas por dentro. El niño se vuelve adicto a los alimentos que le gustan a los parásitos. Se ubican esencialmente en el intestino, pero producto de la vacuna, migran, y atacan el sistema entérico, lo que ayuda a empatizar con el otro. ¿No es razonable que un niño autista no sea empático? ¡Si tienen su sistema entérico invadido! Cuando se pone la vacuna, todo el sistema inmunológico baja. Así, los parásitos tienen chipe libre para migrar a todo el cuerpo”. Por eso, Andreas Kalcker se ha hecho conocido con lo del autismo, pero está investigando múltiples enfermedades relacionadas con los parásitos.

Tras la ponencia de Kalcker, una pediatra se ofreció a ir una vez al mes a la Fundación, para evaluar y estudiar los avances de los niños: es que, como dice Carolina, “los padres de un autista no nos rendimos a un diagnóstico. ¿Cómo voy a hacerlo, si a mi hijo lo vi normal? ¿Tengo que creer que es casual que antes cantara, hablara, bailara? Esa es la realidad de muchas familias. Nosotros vimos a nuestros hijos. Los vimos. Y justo tras la triple vírica, se fueron. Por eso confío en que los padres podamos reunirnos y hagamos estadísticas: es uno de los estudios que nosotros queremos hacer como Fundación”.

“La Fundación busca facilitar la información, somos un centro de terapias. Como las etapas del protocolo son importantes, nosotros alimentamos a los niños acá, no aceptamos comida de afuera, porque no queremos fuga alimenticia. Buscamos darle descanso a la familia. La idea es que se queden tranquilos, porque si van a estar aquí, van a seguir con el tratamiento del protocolo. Les hacemos galletas, pero con harina de nuez. Es el centro de terapias lo que financia este proyecto. Además, estamos recabando información, porque necesitamos documentar avances y retrocesos: queremos mostrar evidencia de que este tratamiento funciona”, explica Carolina.

La directora de Fundación Desarrollo Luz Dorada indica que “los niños necesitan fonoaudiología, terapia ocupacional y educación en general, porque han estado desvinculados mucho tiempo. Necesitan recuperar habilidades sociales. La idea es ir reconectando, paulatinamente. El tratamiento debe ser constante, continuo”.

Carolina explica que el objetivo de la Fundación es dar a conocer, informar y facilitar el protocolo Kalcker a quienes lo requieran. “Yo he visto bajar el autismo de mi hijo en un 50% en los últimos 9 meses, igual que los otros niños que ves aquí. Cuando partí, mi hijo no regulaba esfínter, estaba desnutrido, no dormía de noche, tenía muchas estereotipas como el aleteo de manos, estaba muy ido, tenía poca conexión visual y afectiva. No comía solo, no se cuidaba. Hoy, no está desnutrido, se va a acostar solo en la noche y duerme de corrido, controla esfínter y ha ganado en autonomía. Está conectivo, muy energético; tiene intención comunicativa, reclama, te lleva a lo que quiere. Lo estoy trayendo de vuelta de a poquito”.

Carolina indica que “se me terminó de armar la historia. Porque si somos cuerpos eléctricos, claro que somos seres espirituales… Andreas plantea en su conferencia que los virus son eléctricos. La ciencia se pierde tanto con ellos porque son luz, y meten su información en la célula. El planteamiento de Andreas Kalcker une la biofísica con la espiritualidad. Es lo que faltaba para aunar el cuerpo, la mente y el espíritu”. 
Más información en www.fundacionluzdorada.org

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