ELIGIENDO EL AMOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2011

 

ISHA
Maestra espiritual y embajadora de paz,
autora del libro ¿Por qué caminar si puedes volar?

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Generalmente asociamos las adicciones al consumo de sustancias, ya sean cigarrillos, alcohol o drogas, como también al sexo, a personas, a compras, pero en realidad somos adictos a una infinidad de cosas: a comportamientos, a ideas, a emociones. O sea, nuestro “ser adictos a algo” es nuestra dependencia a ese consumo, a la acción, al sentir o incluso al pensar.

La dependencia comienza en la necesidad. La necesidad comienza en una marca que quedó grabada con una emoción, con un recuerdo, con una sensación. Y es aquí donde estamos separados de nosotros mismos y nos sentimos separados del amor o creemos que necesitamos algo más, algo externo a nosotros para ser felices, para ser amados, para estar en paz.

Cuando somos dependientes de nuestras adicciones, creemos que eso es lo más importante y nos domina la urgencia de satisfacerlas, cosa que dura por un período cada vez más breve, y luego el “quiero más” comienza a escucharse nuevamente. Pero, cuando sanamos la raíz de esa necesidad, la raíz de la adicción, cualquiera que sea, nosotros mismos y nuestro bienestar, el amor y la paz interna pasan a ser lo más importante en nuestra vida, y por lo tanto, cuidamos de ella.

La adicción, del tipo que sea, lleva a que constantemente nos abandonemos, y ese abandono es un espacio en el que hay miedo, sufrimiento, memorias del pasado que nos separan internamente de ese lugar de amor. Si te enfocas en amarte a ti mismo, en expandir tu conciencia de la forma que prefieras, eso te permitirá sanar ese espacio y, como consecuencia, la raíz de estos comportamientos también se sana y desaparece. Nuestra vida se transforma en un fluir constante, en el que abunda el amor y la alegría, experimentamos paz interna y la compartimos con nuestro entorno.

En realidad, no importa cuál sea tu adicción, lo importante es que, enfocándote en amarte más, en un SI a ti mismo, puedes sanarla, puedes conectarte con la raíz de tus miedos y tu sufrimiento que no te permiten ser feliz, y transformarla en una fuente ilimitada de paz, de alegría, de abundancia, de amor que se comparte, que da y que crece expandiéndose más y más.

¿Es tu adicción el sexo o el romance? ¿O quieres una relación madura y real? Generalmente, me cuentas los problemas, que el otro hace esto o no hace aquello, o que esto otro te hace sentir así o asá. Primero tienes que ver si en tu relación estás necesitando tomar todo el tiempo, el amor, la seguridad, la excitación, el entusiasmo, la distracción, si necesitas consumir y no puedes estar sin eso. Si fuera así, como con otras adicciones, ve hacia adentro, recuerda que siempre, en realidad, solo estás en pareja contigo mismo. Y sí, ya sé, me dirás: “¡De ninguna manera! ¡Yo no soy así!” y tendrás una lista de cómo eso no te gusta y de cómo tú no eres así. Quizás no te ves tal en esto que te digo, pero es necesario que vayas más profundo.

Pero, veamos, sin apurarnos tanto en negarlo: así como el otro es, ¿qué te hace sentir? ¿Cuál es el juicio que tienes internamente respecto a que el otro sea así?

Hay algo seguro: si no te gusta lo que ves externamente, tienes que removerlo en lo interno, y entonces el espejo cambia, y de pronto crearás un espejo diferente, un espejo amoroso, una vez que comiences a amarte a ti mismo. No necesariamente quiere decir que cambies de pareja, no, quiere decir que ahora hay espacio para cambiar, el otro cambiará porque yo cambié.

 

Cuando el amor comienza a expandirse en uno mismo, las adicciones se van cayendo naturalmente.

 

Todos tenemos esta dualidad, y lo interesante es que hasta que no llegamos a un determinado nivel de consciencia, uno está reflejando al otro, porque en realidad, todo es para nosotros, todo es un gran teatro para nuestra evolución en la que cada uno es el único aquí. De modo que si tienes relaciones conflictivas en tu familia, ve hacia adentro y empieza a amar ese lugar internamente, porque lo crearás externamente hasta que desaparezca o hasta que cambie adentro, hasta que se convierta en amor, porque cuando lo amas internamente y te adueñas de eso, ya no te afecta más. Lo mirarás con amor y verás el miedo y el juicio con amor, pero ya no será tu juicio, ya no habrá apego a que sea así, ya no habrá carga, ya se fue de allí dentro de uno. Y la ironía es que esa persona cambia o desaparece, pues ya no la necesitas en tu mundo. Las personas van a cambiar, crearás nuevas personas y otras personas se irán, porque ya no te reflejan o tal vez también evolucionen contigo.

Cuando el amor comienza a expandirse en uno mismo, las adicciones se van cayendo naturalmente. Y a medida que el sistema nervioso se limpia y vibra en una frecuencia de energía más elevada, el cuerpo empieza a rechazar las toxinas físicas.

Entonces, a medida que la consciencia se eleva, las adicciones comienzan a caer. Y si nos aferramos, sufrimos cada vez más. Por supuesto, en los viejos tiempos en que solíamos ser como robots, simplemente podíamos cambiar una adicción en el afuera por otra de diferente forma. Pero ahora que ya no somos robóticos, la vida comienza a mostrarnos a nosotros mismos, y ya no podemos ignorar la verdad. Necesitamos comenzar a soltar y encontrar la plenitud adentro.

Esto puede dar mucho miedo y podemos sentirnos muy inseguros, pues es como un vacío, sintiendo lo desconocido. Pero una vez que nos abrimos, la recompensa es ilimitada, porque este salto de fe que significa el confiar en lo más elevado y mejor, siempre es recompensado por el amor incondicional, y permite que la ilusión del miedo se disuelva.

Es una elección en cada momento: ¿Eliges el amor en ti? ¿Eliges no abandonarte? Anímate a vivir un sí a ti mismo, en vez de sufrir.

Fotografía: D. Sharon Pruitt

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