SOMOS NUTRICIÓN Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Diciembre de 2011

La acumulación de toxinas es inherente al proceso metabólico, pero podemos reducirla y, de vez en cuando, aplicar una terapia de shock.

Por Ximena González Bosque

Hemos llegado a diciembre. Tenemos cansancio acumulado y nuestro cuerpo reclama atención. Oigamos entonces a nuestro organismo y, junto con planear las reuniones familiares, las compras que vamos a hacer, las diligencias que tenemos pendientes, hagamos un plan desintoxicante de emergencia y otro a largo plazo. ¡Manos a la obra!

Ingerir alimentos desencadena el proceso metabólico de digestión, absorción y asimilación que es indispensable para el funcionamiento de nuestro organismo. Los nutrientes extraídos en este proceso traspasan las paredes de cada una de nuestras células y les permiten trabajar y renovarse adecuadamente. Pero también este proceso deja residuos, toxinas, muchas de las cuales eliminamos a través de los mecanismos propios del cuerpo – las fecas, la orina, el sudor – y otras se van quedando y acumulando, y se requiere de un esfuerzo adicional para eliminarlas.

Fin de año es una excelente oportunidad para iniciar un hábito desintoxicante que debería ser periódico.

Modificar hábitos

La sobrecarga de toxinas en el cuerpo está en la base de multitud de enfermedades, como las alergias o los males provocados por infección de hongos y bacterias, gripes, neumonía, asma, aumento de peso con retención de líquidos, cansancios frecuentes y muchas otras que, si bien no se desencadenan por la acumulación de toxinas, si se ven facilitadas o agravadas por esta condición.

La primera norma general y permanente para mantener las toxinas en un bajo nivel es tratar de consumir la menor cantidad de alimentos procesados posible.

Las costumbres y patrones culturales que practicamos no hacen fácil esta tarea, pero es recomendable tratar de ir cambiando los hábitos progresivamente: privilegiar la compra de vegetales orgánicos, elegir los alimentos bajos en azúcar y en sodio, reemplazar las conservas por alimentos frescos, reducir las grasas saturadas.

Establecer nuevos patrones para nuestra dieta no sólo permitiría que las sustancias químicas no ensuciaran más el cuerpo, desintoxicarlo; también posibilitaría que el organismo aprovechara mejor las vitaminas y los minerales que requiere para su funcionamiento.

Aunque es difícil en estos días, e incluso mirado con cierto recelo socialmente, hay que reducir al mínimo la ingesta de alcohol. Pero si vamos a beber, prefiramos un vaso de vino antes que cualquier otro licor producto de procesos químicos, con colores, sabores o preservantes.

Cambio de emergencia

Quizás no es buena idea hacer una dieta desintoxicante estricta cuando los festejos nos tientan por todos lados. Pero después de las fiestas, un régimen de dos semanas no sólo le hará muy bien a su cuerpo, también su mente cambiará al ver los resultados magníficos y el bienestar que sentirá.

Aquí le daremos las bases para que organice su alimentación en el momento en que decida decirle adiós a las toxinas:

* Elimine de su alimentación todos los productos endulzados: caramelos, galletas, helados, refrescos, azúcar, chocolate… Reduzca los jugos de fruta y limite el consumo de fruta a no más de tres piezas diarias. Elevar el contenido de glucosa en nuestra sangre hace que el organismo trabaje más para absorberla o eliminarla y, desde luego, acumula un mayor nivel de toxinas. Aunque el cerebro se nutre de la glucosa estable en nuestra sangre, lo ideal es que la obtenga del almidón de los cereales integrales.

* Disminuya al mínimo el consumo de lácteos. La mayoría de los humanos (más del 80%) pierde la enzima lactasa después del destete, y entonces no se digiere la lactosa, lo que produce alteraciones orgánicas, a veces poco perceptibles, pero siempre dañinas.

Sustituir la leche por verduras de hojas verdes proporciona al organismo más calcio, cero grasa animal y más cantidad de minerales que ayudan a incorporar el calcio al organismo.

* Elimine las carnes rojas y los huevos, fuentes privilegiadas de toxinas. Consuma carne de ave y pescado, que contiene las proteínas necesarias y permite mejor el trabajo de los carbohidratos que generan la síntesis de la serotonina, neurotransmisor que facilita la relajación.

Además, al suprimir la carne en la dieta, disminuye también la carga de amoníaco sobre el sistema desintoxicante.

* Durante el periodo de desintoxicación, olvídese de las papas, el tomate, la berenjena y los pimientos. Reemplácelos por repollo, brócoli, coliflor, vegetales que aportan una mayor cantidad de azufre a los sistemas desintoxicantes del organismo. Combínelos con cebollas, puerros y zanahorias, que son excelentes acompañamientos para cualquier comida.

* Reduzca al mínimo el consumo de aceite y no utilice aceites refinados (leer etiqueta). Consumir, en cambio, pequeñas porciones de semillas oleaginosas, como sésamo, calabaza, girasol o lino, pues nos aportan los necesarios ácidos grasos poliinsaturados, omega 3 y omega 6. Anular los depósitos grasos que inhiben el drenaje linfático es un eficiente mecanismo para evitar el cáncer, fase última de un proceso de intoxicación.

* En los días de dieta, nada de café ni té; sólo té de hierbas o café de cereales. Hay que mantener desocupados los canales de limpieza del organismo, liberándolos de bebidas inadecuadas que aumentan el ácido úrico.

Modelos de menús desintoxicantes

Quince días se pasan volando y los beneficios perduran por mucho tiempo, más aún si algunas de las prácticas se asumen como hábito para el resto de la vida.

Al desayuno, elija siempre cereales, siendo los más recomendados la avena, el arroz, la quínoa y el mijo. Cocerlos con una ramita de canela o una cáscara de limón o naranja los hará más apetecibles. Lo ideal es comerlos casi al natural, pero si desea endulzarlos, hágalo con unas gotas de sucralosa.

Para las comidas o cenas, tome como base el arroz o la quínoa y mézclelos con las verduras antes recomendadas.

Recetas

Arroz florido (6 personas)

Ingredientes

  • 2 tazas de arroz integral
  • ½ cebolla
  • 1 taza de brócoli
  • 1 zanahoria grande
  • ½ taza de pasas rubias
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal al gusto

Preparación

Pique la cebolla en cuadros chiquitos y la zanahoria en cuadros más grandes. Sofría en una olla con las dos cucharadas de aceite de oliva y el diente de ajo también picado chiquito. Cuando la cebolla esté dorada, agregue las dos tazas de arroz y el brócoli desmenuzado en ramas; sazone y agregue 4 tazas de agua hirviendo. Deje cocer tapado a fuego alto durante 5 minutos y luego baje el fuego y ponga sobre un tostador de pan durante 15 minutos más. Cuando el agua se haya consumido totalmente, agregue las pasas, previamente lavadas con agua hirviendo y revuelva todo de manera envolvente con una cuchara de palo. Ojo: no revuelva antes de que se consuma el agua, porque entonces el arroz le quedará como mazamorra.

Este arroz se sirve amoldado y acompañado de una ensalada de hojas verdes y/o un trozo de pescado al vapor.

Ensalada de espinaca y nuez (4 personas)

Ingredientes

  • ½ kg. de espinacas frescas
  • 1 manzana verde
  • ½ taza de nueces partidas y peladas
  • Aceite de oliva, sal y limón

Lave bien las espinacas y quíteles la parte gruesa del tallo. Con la mano, parta las hojas en trozos grandes y ponga en un bol. Pele la manzana y rállela con los dientes grandes del rallador. Reduzca las nueces a trozos chiquitos y agréguelas, junto con la manzana rallada, en el bol donde están las espinacas. Agregue sal y limón al gusto y finalmente aceite de oliva.

Pescado natural (4 personas)

Ingredientes

  • 4 filetes grandes de pescado (pescada, reineta o corvina)
  • 1 zanahoria
  • Orégano
  • 1 cebolla
  • Jugo de limón
  • 2 dientes de ajo
  • Sal y aceite de oliva

Preparación

En un bol ponga los filetes de pescado bañados con jugo de limón, orégano y el ajo macerado en el mortero y déjelos reposar durante un rato. Mientras, pique la cebolla a la pluma y la zanahoria en rodajas. Recorte cuatro trozos de papel de aluminio para envolver cada filete de pescado. Úntelos para que el pescado no se pegue y ponga sobre cada presa un poco de cebolla y zanahoria. Rocíe con el jugo de limón y aliños, sale y ponga en una fuente al horno a fuego mediano. En 20 o 30 minutos el pescado estará listo.

Puede servir con ensaladas verdes o con arroz o quínoa. 

2 Comentarios

  1. Me agradan todos los concejos para iniciar la limpieza del organismo, agradeceria mas recetas como las anteriores con alimentos faciles de encontrar y de preparar, solicito sugerencias para hacerlas mas atractivas en su presentacion a los adolescentes.

Dejar respuesta