SOMOS SALUD MENTE-CUERPO Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Enero de 2011

Están tan a la mano y tan a nuestra disposición que a menudo los olvidamos como aliados y fuentes de bienestar para el cuerpo y el alma. El agua y el sol, esencia de la vida, tienen poderes que nos permiten mantenernos sanos o restaurar nuestra salud cuando la hemos perdido.

Por Ximena González Bosque.

En el agua surgió la vida y el sol la hizo germinar. Por eso los científicos recorren el universo en busca de agua en otros planetas y exploran en el espacio la existencia de otros sistemas solares en los que se abra la posibilidad de confirmar que no estamos solos en el cosmos y que puede haber vida en otros lugares, tal y como nosotros la concebimos.

A escala humana, hacia el interior de nuestro mundo y nuestro cuerpo, el agua y el sol son elementales y constituyen la base sobre la cual algunos terapeutas trabajan para mantener o restaurar la salud, o para llevarnos al estado de bienestar al que todos aspiramos. Hay que tomar en cuenta que el 70 por ciento de nuestro organismo está constituido por agua, y que el ritmo vital está marcado por la aparición del sol cada mañana, luz que no solo templa el alma, sino que sintetiza una serie de procesos químicos.

No hay cultura ni religión que no utilice el agua como potente símbolo central. Las ceremonias de bautizo, la limpieza del cuerpo y del alma, el nacimiento de las ciudades, la fuente de inspiración para la poesía.

El Sol, por su parte, al irradiar su poder, genera vida y también muerte: la dosis la regula la naturaleza y, ahora, también los seres humanos que han comenzado a conocerlo.

Danzando en el agua

La Biodanza es una técnica creada hace 40 años por el psicólogo y antropólogo Rolando Toro y que persigue la integración del pensamiento, el sentimiento y la acción de cada quien a través de la práctica periódica de una danza que pretende replicar el movimiento propio y natural de la vida.


La Biodanza Acuática es una extensión de esta práctica y actúa directamente a nivel celular. El propio creador de la técnica señala: “El agua no es sólo la sustancia más abundante sobre la tierra, además es la condición necesaria, la fuente, la matriz de la vida. De los 4 elementos, sólo el agua te puede mecer, te puede acunar. El agua te lleva, el agua te mece, el agua te adormece, el agua te devuelve a la madre”.

Nancy Donoso y Marina Latournerie son dos terapeutas que dirigen la práctica de biodanza acuática y que entusiasman con su vitalidad y convencimiento sobre los beneficios de esta técnica. Antes que nada, explican que se trata de una actividad tan potente que se recomienda hacer solo 4 veces en el año. “Por razones climáticas, aquí en Chile la hacemos en los meses en que el clima es más benigno”, explica Nancy. Y agrega: “Los movimientos lentos y no intencionados dentro del agua tibia nos producen un estado de profunda relajación y armonía; el cuerpo se desplaza en el agua como una unidad integrada. Es una verdadera experiencia de renacimiento, que disuelve las corazas, cura el estado de estrés e induce la vivencia de fusión con la totalidad. Los sentimientos de ternura profunda, de revitalización y armonía predisponen a las personas a nuevas formas de actuar y  relacionarse. Al comienzo de la clase la energía se activa con danzas y juegos, para luego, a través de ejercicios, entrar en espacios de profunda fluidez, integración, conexión con nosotros mismos y comunión con el grupo”.

 


Al hablar sobre los beneficios que se logran con la biodanza acuática, Marina señala que, a nivel orgánico, ella induce un proceso de reparación celular: “La desaceleración y la actividad motora no intencional que nos hace movernos como una unidad, integra todas las funciones de nuestro organismo.”Además, agrega que, a nivel psicológico, “podemos observar disolución de tensiones motoras crónicas, superación de estados de angustia, elevación del humor endógeno (factor antidepresivo), estimulación del instinto lúdico, expresión de las emociones, activación del sentimiento de libertad y permiso para ser espontáneo, disminución del estrés, aumento de la capacidad de auto curación, conexión profunda consigo mismo, restauración del erotismo”. Todos estos beneficios – remata Nancy – permiten elevar la calidad de vida, pues la inmersión en el agua tiene una significación a nivel del inconsciente, como fuente de vida, medio de purificación y renacimiento.

Tierra y agua

Las aguas termales han sido utilizadas ancestralmente para beneficio de la salud, y nuestro país es un lugar privilegiado en el afloramiento de este elemento.

La riqueza mineral del subsuelo y las características que le infunde la red volcánica que nos recorre, hacen de Chile un país de termas, al punto que cada vez más profesionales de la medicina la incorporan como uno de los recursos terapéuticos para restablecer la salud

El único pero que tiene este recurso es que hay que ir a la terma y eso no siempre es fácil si pensamos en las dificultades de desplazamiento y en el tiempo que debemos disponer para esta terapia. Y ¿qué tal si le llevamos la terma a su casa?

Explorando esta posibilidad llegamos a Rallún, un centro de terapias de salud natural que ha desarrollado, entre otras, la Fangoterapia vegetomineral termal y tiene la modalidad de atención domiciliaria.

Elizabeth Canales, rostro visible de este centro, nos explica que “el fango termal es la esencia de la vida, mejora la salud física, mental y espiritual del ser humano. Y llega a planos donde la ciencia no puede llegar.” Nos agrega que no se trata de algo mágico sino de la sabiduría de la

 propia naturaleza, y enseguida despliega ante nosotros los envases que contienen los cuatro tipos de barro con los que trabajan. “Son barros extraídos de sectores hasta donde el ser humano no había llegado antes, barros vírgenes que mezclamos con agua termal pura para aplicar a los pacientes. Los distintos tipos de barro están indicados para diversas dolencias o malestares. Su mayor o menor contenido de minerales actúa directamente sobre el organismo que, por osmosis, absorbe los minerales y desecha las toxinas. Es un intercambio que el terapeuta regula en atención de cada persona”, nos señala.

Relajada, amable, risueña, Elizabeth nos dice que lo que menos desean es que “quede la embarrada” y por eso ellos llegan a cada uno de los lugares a los que van, con su camilla, sus textiles, sus terapeutas, su música y, desde luego, el agua y el barro con que trabajan. “Somos pulcros y nada invasivos. Llevamos la salud y nos retiramos con los residuos y las toxinas sin dejar más vestigios que el bienestar de la personas que hemos tratado”, nos cuenta, y explica que ellos no venden los productos con que trabajan – el barro y el agua termal – porque no pueden controlar que la gente los use adecuadamente: ”La mezcla exacta, la constancia, el tiempo de utilización, el estado de relajamiento, todo estos influye en el tratamiento, y nuestros terapeutas logran y se hacen responsables de todos estas condiciones”.

Agua energizada

El agua capta y transporta todas las vibraciones a su alrededor, sus características físicas se lo permiten. Ya sea en el puro manantial que aflora en medio de la naturaleza, o en la fría y práctica llave que abrimos en nuestro hogar, el agua despliega su capacidad receptiva y la refleja en sus cristales. La forma que estos adquieren es la expresión del agua. Cristales bellos, complejos, simétricos revelan un agua positiva. Por el contrario, si un agua no logra formar bien sus cristales y estos aparecen desdibujados y opacos, es un agua rodeada de sentimientos negativos.

“Todavía no valoramos suficientemente la importancia del agua para nuestra salud. Dado que todos los procesos metabólicos necesitan constantemente líquido, es sumamente importante que ‘el mar original’ en el que nadan nuestras células esté disponible en cantidades suficientes. Para comprender mejor el papel que desempeña el agua en nuestra salud, es importante conocer nuestros procesos fisiológicos. Cuanto más informados estemos sobre la génesis de las enfermedades, mejor podemos contribuir a reducir el coste de nuestra propia salud”.

“El poder curativo del agua” de Masaru Emoto y Jürgen Fliege / Ediciones Obelisco 2008

Lautaro Puglisevich es un orientador de salud que trabaja fundamentalmente con agua. La energiza para revitalizar organismos. La calienta y la enfría para limpiar un cuerpo de las intoxicaciones que produce la agresividad del medio. La extrae de las verduras y frutas para nutrir adecuadamente a las personas. Es un verdadero alquimista que tiene como meta el agua; oro líquido y transparente con el que cura los males.

Su centro de trabajo está lleno de testimonios asombrosos, por eso le solicitamos nos explicara la terapia más sofisticada que aplica; la que por contraste, es la más simple: el agua energizada. El le da tratamiento y carga una pequeña cantidad de agua con los elementos que la potencian, de manera que los cristales que la forman están pletóricos de energía. Esta porción, programada y envasada en un pequeño frasco, se pone en un receptáculo – que no sea ni de plástico ni metálico – que cada quien rellena en su casa hasta con 2 litros de agua común y se utiliza para beber o cocinar. La porción energizada tiene una efectividad que se extiende hasta 30 días, periodo en el cual el receptáculo mayor se va rellenando a medida que se utiliza el agua. Este procedimiento requiere que cada vez que se llena el receptáculo de agua, ésta se deje reposar al menos 30 minutos. Además hay que tener la precaución de mantener el depósito de agua en un lugar fresco (no refrigerado) y tapado con un paño limpio para evitar cualquier contaminación.

Sobre los beneficios de esta agua, Lautaro afirma: “Tomando regularmente un vaso de ella en ayunas, después de la comida y en la noche, todos los órganos internos se energizan y se regula el intestino. También puede aplicarse directamente en la piel cuando hay problemas dermatológicos o quemaduras; en estos casos se lavan las heridas y se hacen compresas de aplicación local.” Y esas no son las únicas aplicaciones: las congestiones nasales y oculares mejoran con la aplicación de gotas de esta agua.

Muchas personas llegan a Inciamedis, el centro de atención de Lautaro Puglisevich, en busca de alguna de las terapias que él realiza. A cada una de ellas le abre una ficha y le organiza un plan de sanación según sean sus dolencias y la o las terapias que requiera. “El programa jamás se extiende por más de quince días”, nos explica. Y agrega: “Son periodos cortos que cambian la calidad de vida por el resto de sus días.”

A plena luz

Pocos elementos vitales han sido más desprestigiados que el Sol en estos últimos años. El bronceado que otorga a la piel – otrora considerado un signo saludable – hoy es considerado un síntoma de descuido y solo se permiten sucedáneos cosméticos para imitarlo. Pero el Sol está ahí, hoy igual que ayer, cumpliendo su función, sin la cual no habría vida. Evidentemente somos los seres humanos los que hemos ido destruyendo las protecciones, derribando los escudos y convirtiéndolo en un potencial enemigo.

Hay un número importante de enfermedades que requieren de la luz solar para su mejoría. Las carencias de calcio, por ejemplo, o la psoriasis, enfermedad cutánea que afecta a un 3% de la población mundial. Así y todo, pocos amigos de la medicina natural tienen al sol por aliado.

El Sungazing

Esta es una práctica para obtener un bienestar integral, y consiste en mirar al sol, no de manera indiscriminada, sino programadamente. Los seguidores del sungazing afirman que “cuanto más nos acercamos al sol con nuestro pensamiento, nuestra alma, nuestra voluntad, más nos acercamos a Dios, pues el sol es la puerta que nos lleva a la divinidad”.

La importancia de beber agua, qué agua beber, cómo mejorarla y cómo entender las señales de nuestro organismo cuando requiere más agua son temas tratados con amenidad y alto nivel de comprensión en el libro ¡AGUA! Tu cuerpo tiene sed, que Ediciones Obelisco ha editado y que ninguna persona preocupada integralmente de su salud debería dejar de leer.

El principio en el cual se basa esta práctica es el de la fotosíntesis de los vegetales: “Con el sungazing hacemos nuestra propia fotosíntesis. Cogemos los fotones del sol, los que constituyen una energía muy poderosa, y potenciamos nuestro propio organismo: cuerpo y mente. Dado que el cerebro es un potente receptor, la retina y la glándula pineal están equipadas con células fotorreceptoras. Durante el sungazing se proporciona a la persona toda la energía y vitaminas que son necesarias para el funcionamiento de sus órganos internos”.

En esta terapia, el sol se observa al amanecer o al atardecer durante tres meses: 10 segundos el primer día y aumentando diariamente en 10 segundos más. Se trata de una observación preparada en estado de relajación y paz. Al final de este periodo, la persona estará observando el sol durante 15 minutos en total y habrá avanzado en un proceso de limpieza y liberación de todos los patrones negativos, que lo preparan para la siguiente fase de observación.

Durante los tres meses siguientes – lapso en el que se llega a 30 minutos de observación solar – habrá mejorado la salud física del practicante de manera apreciable y estará listo para completar un nuevo periodo de observación si es que tiene aspiraciones de conseguir un nivel superior de espiritualidad.

Quienes han completado el periodo de 9 meses y llegado a 45 minutos de observación, señalan que han recibido dones especiales que les permiten manejar su voluntad y dirigirla a aquello que aspiran con total éxito. A nuestros lectores, hacemos especial énfasis en que las horas de práctica sólo son sólo al amanecer y minutos antes de la puesta de sol, y aconsejamos no hacerlo sin un(a) guía experimentado(a).

1 Comentario

  1. es muy interesante y beneficiosa practicar esta terapia , pero aconcejaria , es que cuando toma el agua, seria conveniente ,FILTRARLA , porque el agua es potable, pero muchas veces no es tomable , por su posible contaminacion, seria una forma de proteger nuestra salud . Muy buena la nota UN SALUDO CHARLES

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