DESARROLLO PERSONAL CREATIVO Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Noviembre de 2011

 

 

Debemos partir por señalar que la principal habilidad socioemocional es saber relacionarme bien conmigo mismo; y que el primer indicador de que me relaciono mal conmigo mismo es el autorrechazo -que yo me rechace a mi mismo-. Lo sorprendente es que no rechazarnos es una de las más escasas habilidades. Lo normal, lo absolutamente normal entre las personas, es autorrechazarnos.

Eduardo Yentzen P. 

Dicta diplomados, cursos y talleres de desarrollo personal. Es autor de los libros “Desarrollo Personal Creativo”, “Diccionario de Emociones” y “Hacia una democracia creativa”. Dirigió la revista La Bicicleta y El Utopista Pragmático. Fundó el Día de la Creatividad en Chile.

eyentzen@ubolivariana.

De lo anterior se deduce que saber no-rechazarnos entra en el campo de la educación, que tenemos que aprender a no autorrechazarnos. El campo educacional del desarrollo personal es el que enseña las múltiples habilidades socioemocionales, y entre ellas la de aprender a no autorrechazarnos.

El mundo de las habilidades socioemocionales surgió con la aparición de la ciencia de la psicología. Pero en sus orígenes ésta definió que la gran mayoría de las personas éramos normales, y que había unos pocos neuróticos o enfermos mentales, quienes debían adquirir aprendizajes socioemocionales para sanarse.

Pero hoy la corriente más avanzada de esta disciplina, la psicología transpersonal, postula que la gran, gran mayoría somos anormales, es decir, para efectos estadísticos, somos todos neuróticos. La neurosis universal es el modo moderno de hablar del mito del pecado original.

Si todos somos neuróticos, entonces el aprendizaje de habilidades socioemocionales, es decir, el aprendizaje para dejar de ser neuróticos, tiene que salir del campo de la medicina e ingresar al campo de la educación.

¿Qué significa que seamos todos neuróticos? Voy a resumirlo en una sola idea. Nuestra formación como personas, la formación de nuestra personalidad, se realiza a través de mecanismos de manipulación. Los adultos manipulamos a los niños para generar las conductas deseadas, y estas conductas así adquiridas quedan grabadas y se siguen repitiendo para siempre.

Les pongo un ejemplo. La mamá le dice al niño: “Vaya a darle un abrazo y un beso a la tía”. Pero la tía viene con la cara empastada con cremas, y con un perfume increíblemente fuerte, y al niño eso le desagrada, y no quiere ir a abrazarla y besarla. Entonces, la mamá le dice: “Si no te portas bien, no te voy a querer”. Así, el niño hace de tripas corazón y va a besar a la tía. Y de ahí en adelante, seguirá abrazando personas, aunque interiormente le produzca desagrado.

Esto significa ser neuróticos: que funcionamos de acuerdo a un condicionamiento, y desconectados de nuestras sensaciones y sentimientos reales.

Una cosa buena que ha ocurrido en el campo del mundo empresarial es que ha entrado allí la idea de que para el trabajo se necesitan habilidades socioemocionales. Pero, por supuesto, allí se piden habilidades emocionales utilitarias, funcionales a los intereses de las empresas. A lo menos, esto permite incorporar a la cultura, es decir, a la información masiva, que necesitamos formarnos en habilidades socioemocionales.

Uno de los nombres con el que las habilidades socioemocionales ingresan al mundo empresarial es como nuevos talentos. Inicialmente el talento se focalizaba en la capacidad de realizar tareas. Actualmente incluye una amplia gama de habilidades socioemocionales. Lo que las ciencias del comportamiento humano enseñan es que estas habilidades socio-emocionales, si no fueron adquiridas durante nuestra infancia, pueden ser aprendidas en nuestra juventud y en nuestra adultez.

Todos vivimos en varios mundos de relaciones socio-emocionales. Destaquemos los más importantes: la familia, los amigos, la comunidad local, la institución donde estudio, la institución donde trabajo, la sociedad en que vivo, y mi propio mundo interior. Cada uno de ellos tiene objetivos específicos y requiere de habilidades específicas.

Existen tres grandes estrategias en el campo de las habilidades socioemocionales: llevarme bien con los demás, sobresalir e imponerme sobre los demás, pasar piola frente a los demás. Estas estrategias se vinculan con las tres grandes orientaciones hacia las demás personas que desarrolló la neopsicoanalista Karen Horney: hacia, en contra y de alejamiento de la gente.

Los objetivos de estas tres estrategias son: la primera, tener relaciones de colaboración; la segunda, tener el control y conseguir obediencia; la tercera, evitar vínculos y conflictos. La primera estrategia provee emociones gratificantes, la segunda produce emociones ingratas y la tercera minimiza las emociones.

Se ha difundido en el último tiempo que una encuesta aplicada a 1200 empleadores de Chile, Argentina y Brasil, arrojó que el 88% de los empresarios chilenos tiene dificultades para encontrar habilidades socioemocionales entre los postulantes a los puestos de trabajo. ¿Por qué no se encuentran postulantes con habilidades emocionales?, porque son escasas como atributo natural y porque no se educa en la adquisición de ellas. Lo que el sector empresarial no ha asumido es que tiene que apoyar la educación en habilidades socioemocionales.

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