NUESTRO CIELO INTERIOR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Diciembre de 2011

 

 

Ya sabemos, por todo lo publicado, comentado y anunciado, que el próximo año es un tiempo propicio para el cambio y la transformación. Desde los profetas del desastre hasta los teóricos de la evolución interior, todos han transmitido el mensaje de que algo, importante y poderoso, viene para la humanidad durante el ya archifamoso 2012. No está claro si es un cataclismo planetario, la llegada de los aliens, un llamado a la revolución o un momento sagrado de conexión espiritual.

Cristián Rupaillán

Astrólogo, experto en oráculos y símbolos.

Más allá del fenómeno específico, antiguos conocimientos que analizan los Tiempos, es decir, la astrología occidental y la cronología oriental, coinciden en su enfoque, al enfatizar ambos sistemas un par de símbolos que apuntan hacia la renovación y el cambio de piel. Desde China y su sabiduría milenaria nos llega clarísimo el mensaje: el próximo año es del Dragón de Agua, invitación directa al trabajo interior y la evolución del alma. En nuestro Occidente, el mítico dragón ha estado asociado al poder de fuerzas primitivas y en la mayoría de los casos, peligrosas y destructivas. Por su asociación con las serpientes, ha sido visto como un símbolo del mal, algo que debe ser destruido, como por ejemplo en la historia de San Jorge y el dragón; o la batalla del Arcángel Miguel con el demonio que adopta la misma forma. Sin embargo, los orientales ven en el Dragón una señal de buena fortuna y crecimiento. En el folklore chino, este poderoso ser nace en las aguas y en los pantanos como una humilde culebrita, y gradualmente crece en fuerza y energía; comienza luego a andar por la tierra y, a medida que evoluciona, aumentando su poder espiritual, desarrolla alas que le permiten elevarse de un salto a los cielos. Una vez en las alturas, irradia su claridad y usa su magnífica fuerza para bendecir y proteger a la humanidad.

En el oráculo del I Ching, esta imagen sirve como inspiración para el hexagrama número uno, llamado Lo Creativo, o El Cielo, con sus seis líneas mutables que muestran las etapas de evolución del Dragón desde el fondo de las aguas hasta la gloriosa altura de las nubes.

Simultáneamente, los astrólogos occidentales nos preparamos el próximo año para el ingreso de Saturno en Escorpio, el planeta maestro avanzando por el signo de la crisis, la muerte y el renacimiento. Este desplazamiento astral se produce cada 29 años, movilizando cambios intensos, muchas veces dramáticos y desafiantes, en la vida de los nacidos bajo el signo de Escorpio, pero por supuesto afecta a todo el mundo, dependiendo de su carta astral. Los que tienen Ascendente o Luna en este signo también verán sus efectos de forma nítida. Pero el mensaje es muy democrático; de una u otra forma todos veremos emerger con fuerza nuestros demonios interiores durante el año que viene. Sea en forma de agresividad, pasiones desatadas, apegos, secretos que salen a flote, comportamientos autodestructivos y un largo etcétera, nos tocará aprender acerca de nuestra escorpiónica oscuridad.

Y la invitación es clara: debemos aprender a domesticar, mediante la restricción y la disciplina; o a transformar a través de la magia de la conciencia, estas fuerzas salvajes, vitales y muchas veces problemáticas. No porque Escorpio o el Dragón sean de alguna forma malos; no se trata de calificar; sino de entender el desafío de estos tiempos, que nos exigen caminar por los infiernos y luchar con nosotros mismos antes de salir nuevamente a la luz, fortalecidos y mejores. Manos a la obra. 

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