EL ARTE DE SOÑAR Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Abril del 2011

 

¿Adivina quién me visitó anoche? (1)

Una mujer de unos 45 años, a quien llamaré X, sueña una noche con su suegro fallecido 3 meses antes: “Voy al Sur y allí me encuentro con mi suegro que está en el campo. Hay colinas verdes. El está con una pala cavando un hoyo en la tierra. Parece ser su tumba. Hay una sensación de tranquilidad en todo el sueño. Mi suegro me va a decir algo importante acerca de mi enfermedad. No lo dice con palabras. Tengo la sensación de que somos una sola persona y de esta forma me expresa varias cosas. Yo alcanzo a captar <San Rosendo>. En el sueño siento que allí está la clave. Luego despierto”.

Francisco Alcoholado Rodrigo.

Médico y psicoterapeuta

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¿Qué es esto…? ¿Un sueño común…? X quedó muy impresionada, y el sueño tuvo efectos posteriores.

Para la psicología analítica los sueños pueden ser trabajados desde una perspectiva subjetiva y otra objetiva. La inmensa mayoría de los sueños son visiones subjetivas y personales de nuestro ser, en las que el inconsciente se revela a través de imágenes, de símbolos. Es decir, si sueño con que un caballo me muerde, debo explorar dentro de mí el significado de esta imagen; la subjetividad de los sueños es como el lenguaje del arte y la poesía: que me muerda un caballo es una metáfora de algo que ocurre en mi psique. Muy improbable es que mañana, en la feria de mi barrio, el caballo del carretón de las papas me dé un mordisco. Si sueño que vuelo, el vuelo me habla de un símbolo que debo explorar dentro de mí: tal vez me habla de libertad, de elevar el espíritu, tal vez de separación con lo material, o de huída de la realidad. Va a depender del trabajo que el soñador haga con el tema del volar y de lo que descubra. Es subjetivo: el sueño no alude a que se arroje de un décimo piso y vuele. Todos los sueños deben ser explorados en este nivel…, todos menos algunos pocos, entre los que se encuentran los sueños de carácter premonitorio, y los con personas ya fallecidas.

Fue la más notable de los discípulos del doctor Jung, Marie-Louise von Franz, quien reparó en este hecho. Tuvo algunos sueños con su padre muerto, y Jung no dudó en analizarlos de manera objetiva, es decir como apariciones reales de su padre, y no como la expresión de los deseos del inconsciente… Jung nunca explicó en qué se basaba para hacer esto.

Los sueños tienen muchos significados, porque se expresan a través de símbolos y éstos no pueden reducirse a una sola interpretaciónEn la práctica del trabajo con los sueños, este tema, muy poco explorado, es fascinante y no poco frecuente. Creo que algunos de los sueños que tenemos con personas fallecidas, no todos, son encuentros “reales” con ellos, destinados a múltiples y misteriosos significados.

La mujer relata que su suegro nació en el Sur, donde pasó su infancia antes de ser trasladado a Santiago. Siempre lo añoró, pudiendo volver sólo en vacaciones. En el sueño ha regresado a la tierra de sus amores; se le ve fuerte, cavando un hoyo con una pala. Tal vez dice: “He vuelto a la tierra, ahora soy árbol, espiga de trigo, flor”. La enfermedad a la que alude el sueño es una hipertensión arterial que X padece desde joven, controlada con medicamentos. Sus dos embarazos fueron problemáticos, con severos aumentos de la presión, debiendo ambos ser interrumpidos por cesárea antes del término de la gestación. Ella siente que el mensaje de <San Rosendo> está asociado con su hipertensión crónica. “Allí está la clave”. Trabajamos la palabra: ella la asocia con la comedia musical “La pérgola de las flores”, y con la Carmela, la inocente muchacha que llega a la capital. ¿Cómo es la Carmela…? Como la gente del campo, paciente, relajada, tranquila, sin stress ni angustias.

La soñadora sufre de “alta tensión”: sus arterias están todo el tiempo contraídas, preparadas para el esfuerzo y la resolución de problemas, pero nunca llega a la plena descarga de sus preocupaciones. Normalmente, antes de hacer un ejercicio o esfuerzo, el organismo eleva en forma leve la presión arterial, a través de un aumento de la frecuencia cardiaca y del tono arterial; el cuerpo se prepara y luego esa tensión es transmitida a los músculos para efectuar la acción. Después vendrá la relajación. El hipertenso “está tenso”, es decir se prepara, acumula energía, pero le cuesta descargarla, acumulando la tensión no liberada en el árbol arterial. Carmela es una muchacha relajada, expresa con facilidad sus emociones, es naturaleza y flores. Para apreciar una flor hay que detenerse un momento, captar su aroma, su colorido. La paciente tiene una profesión científica, mental y exacta, y vive bajo tensión. La gente del campo, como la Carmela, usa su cuerpo, camina grandes distancias, trabaja con las manos, suda fácilmente. En el sueño, el suegro cava un hoyo en la tierra, actividad que deja resollando a cualquiera. X no hace ejercicio, es sedentaria y está excedida de peso: todo pasa por su cabeza. ¿San Rosendo…?, la naturaleza cura, las flores curan, volver al cuerpo cura.

Hasta aquí, el suegro le ha mandado un poderoso mensaje a X. Sin embargo, los sueños tienen muchos significados, porque se expresan a través de símbolos y éstos no pueden reducirse a una sola interpretación. Podemos desglosar la palabra clave: San Rosendo. San significa santo, sagrado. Rose es rosa en inglés. Y endo es un prefijo usado en biología para describir a un tejido que es interior: endotelio, endometrio, endocardio. San Rosendo nos queda entonces como: “la sagrada rosa interior”. ¡Vaya! La rosa es símbolo del alma, del centro y el self. Recordemos los rosacruces, la rosa de los vientos, la rosa del Principito: belleza, gracia, perfección. En ciertas imágenes, la rosa ocupa el lugar del corazón: si un corazón tenso genera hipertensión, la rosa es la transformación de aquello, por la emoción, la sensibilidad, todos temas que X dice necesitar. La función sentimental es inferior en ella. Alguien en el taller comenta que San Rosendo es un pueblito muy cercano a la ciudad de Concepción. ¿El nacimiento de una nueva forma de vivir…? ¡Cuántos mensajes! El sueño fue relatado durante un taller grupal, en una consulta de terapeutas florales, con las paredes tapizadas de fotografías de flores.

X se retira satisfecha. Ha integrado partes del sueño. Sin embargo, con el paso de las semanas, las siglas S.R., de San Rosendo, le dan vueltas por la cabeza. ¿SR…?

Meses después, su hijo es evaluado por médicos encontrándosele una pubertad precoz. Los rasgos sexuales secundarios ya se le han manifestado y él es apenas un niño. Se le realizan exámenes, y los médicos determinan que tiene un problema en las glándulas… ¡supra-renales! (SR); por deficiencia de una enzima, la 21-hidroxilaza, no metaboliza bien la hormona cortisol y produce testosterona de más. Se determina además que el problema es familiar y heredado, por lo que la hipertensión de X tendría un origen suprarrenal: SR.

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