SOMOS SABIDURÍA DE AYER Y HOY Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2012

El comienzo del fin de la inquisición en Chile

Con un fallo judicial que absolvió a Rumi y a Danae, después de dos años de proceso bajo la acusación de “narcotráfico” por la realización de rituales de sanación con ayahuasca, se abre la puerta para detener la persecución de las medicinas y culturas ancestrales en nuestro país.

Por J. Cristóbal Juffe V.

No es casual que en los alegatos de apertura del emblemático juicio contra el chamán Rumi y la psicóloga Danae Saenz por realizar rituales terapéuticos con ayahuasca, el fiscal acusador, Jaime Retamal, haya comenzado diciendo que él no era Tomás de Torquemada (uno de los más severos inquisidores durante el periodo de la Inquisición española) y que el tribunal no era el del Santo Oficio de la Inquisición, ya que es difícil no hacer la analogía, porque él es el mismo fiscal que se ha dedicado a perseguir a otros terapeutas alternativos acusándolos de narcotráfico.

Es el mismo fiscal que llevó el caso y logró la condena contra un terapeuta que realizaba sesiones de sanación con cactus San Pedro, pese a que en el juicio se demostró que no existían victimas, que las personas asistían voluntariamente a las sesiones y que todos los involucrados habían obtenido resultados altamente positivos de la terapia.

Por lo tanto, al perseguir situaciones que se supone serían delito pero que no tienen víctimas, la situación comienza a parecerse sospechosamente a una persecución ideológica, a una cacería de brujas.

Mural en el aeropuerto de Cuzco (Perú) muestra el mundo visionario de la ayahuasca. (Del libro: "Plantas de los dioses", de Richard Evans Schulltes y Albert Hofmann, Editorial: Fondo de cultura económica, México, pág 128)

La Santa Ciencia

Ayahuasca 

Se conoce con el nombre de ayahuasca tanto a la especie vegetal Banisteriopsis caapi como al brebaje de origen amazónico que es una decocción de esta liana con otras plantas.

Su uso ritual en la cuenca del Amazonas se realiza desde hace cientos de años, y sus propiedades curativas son utilizadas por miles de sanadores a lo largo de toda América del Sur.

Se consume como un brebaje, habitualmente dentro de un contexto ritual, donde un chamán o sanador dirige la ceremonia, acompañando y facilitando los procesos curativos de los asistentes.

Actualmente se ha legalizado su uso en muchos países del mundo, destacándose Brasil, donde se ha explicitado que su uso está permitido incluso en mujeres embarazadas y niños; y en Perú, donde la ayahuasca ha sido declarada patrimonio nacional.

En Chile, además del fallo judicial positivo en el caso de Rumi y Danae, se puede considerar legal ya que no se encuentra prohibida por la ley 20.000 de drogas, y los organismos internacionales encargados de regular los tratados de drogas han señalado que la ayahuasca no se encuentra sujeta a control.

De todas formas, es importante considerar que es una planta de efectos potentes y que debe ser usada siempre en contextos terapéuticos o rituales por personas que tengan la formación necesaria para apoyar a los participantes en sus procesos personales.

Tal como durante la Inquisición la ciencia fue perseguida, y todo aquello que no estuviera de acuerdo a la “palabra de Dios” (o lo que las autoridades religiosas de la época interpretaban de la Biblia) era un delito, en nuestra sociedad actual la ciencia ha pasado a ocupar el sitial de poder, y todo aquello que no pueda ser demostrado por la ciencia (o lo que las autoridades de nuestra época interpretan de ésta) es terreno de la brujería.

Este es uno de los motivos por los cuales el juicio contra la ayahuasca se centró principalmente en elementos cientificistas y técnicos; sin embargo, por suerte para nosotros, nuestra amiga ciencia ha evolucionado, y ya no se enmarca solo dentro de ese pequeño espacio del positivismo de causas y efectos lineales, sino que ha crecido, ha reconocido sus límites y ha asumido que es solo una mirada más entre las miles de interpretaciones posibles de la realidad.

Y a pesar de que varios de los científicos y médicos chilenos que declararon en el juicio se aferraron a teorías y paradigmas de principios del siglo XX, la defensa nos deleitó con peritos expertos en neurociencia de este siglo, que demostraron justamente lo contrario que intentaba sostener la parte acusadora: Que la ayahuasca es medicina, y que Rumi y Danae son sanadores, no narcotraficantes.

Para ello, el juicio se centró principalmente en tres puntos: La diferencia entre DMT y ayahuasca, las propiedades terapéuticas de su uso ritual, y las “alucinaciones”.

DMT versus ayahuasca

La base legal de la acusación consistió en que el brebaje de origen amazónico conocido como ayahuasca, utilizado por Rumi y Danae en los rituales, contenía dimetiltriptamina (DMT), un alcaloide que se encuentra en centenares de seres vivos, incluidos los humanos.

En efecto, la ley de drogas de nuestro país prohíbe el DMT, pero obviamente se refiere (y así quedó demostrado durante el juicio) a la droga sintética y no a las especies vegetales o animales que lo contengan, ya que es tan común en la naturaleza que hasta los tomates la contienen.

Al perseguir situaciones que se supone serían delito pero que no tienen víctimas, la situación comienza a parecerse sospechosamente a una persecución ideológica, a una cacería de brujas.

Gran parte de las pruebas de la defensa tuvo como objetivo demostrar que el DMT sintético no es lo mismo que la ayahuasca, argumento respaldado tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) como por muchos de los países que se adscriben al mismo tratado internacional sobre la fiscalización de drogas que nuestro país y que han declarado legal el uso de la ayahuasca, como: Perú, Brasil, EE.UU., entre muchos otros.

Durante el juicio declararon los dos científicos que han desarrollado a nivel mundial las mayores investigaciones respecto a los efectos de la ayahuasca en humanos: Jordi Riba y José Carlos Bouso, quienes demostraron en forma detallada que el DMT es completamente diferente en su vía de ingreso al cuerpo, en el tiempo de reacción, en sus alteraciones en los signos vitales, en la duración de los efectos, en las zonas cerebrales que activan y, sobretodo, en las experiencias subjetivas de los participantes.

Toda la documentación que existe sobre el DMT sintético nos habla sobre experiencias alucinógenas de formas y colores sin ningún significado emocional relevante, pero con la ayuahuasca ocurre algo diametralmente opuesto: Todos los participantes hablan de “ensoñaciones” que tienen un alto significado emocional y biográfico.

Además, los expertos demostraron que la ayahuasca no es tóxica y que no posee ninguna de las características que define a las drogas: No produce adicción, tolerancia ni ningún tipo de deterioro orgánico en las personas que la consumen. Es más, al realizar estudios con personas que han consumido ayahuasca a lo menos dos veces al mes durante un periodo de ¡20 años!, no solo se pudo verificar que no produce ningún daño físico ni psíquico, sino que existen efectos positivos.

De esta forma, el tribunal finalmente decidió: “Quedó demostrado que lo ofrecido por los imputados a terceros era un poción conocida internacionalmente con el nombre de ayahuasca y no DMT, como sostiene la acusación”

Un indígena Shipibo con una liana de ayahuasca cultivada en su huerto. (Del Libro: "Plantas de los dioses", de Richard Evans Schulltes y Albert Hofmann, Editorial: Fondo de cultura económica, México, pág 125)

Medicina

El punto más interesante del juicio -a mi parecer- se centró en los efectos terapéuticos del ritual de ayahuasca, ya que la acusación señalaba que no existe un uso medicinal reconocido científicamente, basándose solo en que no hay ningún fármaco que contenga ayahuasca.

Los “expertos” nacionales presentados por la Fiscalía afirmaron que la ayahuasca tiene efectos nocivos; sin embargo, no pudieron respaldar sus declaraciones, ya que no tenían ninguna prueba científica ni ningún caso demostrado, quedando en claro que sus dichos, más que ser una conclusión científica, eran opiniones basadas en su ignorancia respecto al tema.

Por otra parte, la defensa sorprendió con la presencia de Jacques Mabbit, el médico con más experiencia a nivel mundial en el uso de la ayahuasca de forma terapéutica, ya que es el fundador de Taki-Wasi, un centro de rehabilitación de drogas en Perú, que tiene los más altos índices de éxito en la sanación de adictos en el mundo, y cuyo trabajo terapéutico se basa en el uso de la ayahuasca como medicina.

Este pequeño paso puede quizás marcar el inicio del tan anhelado final de la inquisición en nuestro país para abrirnos a todo un mundo de posibilidades a las que nos hemos cerrado por temor a lo desconocido, por temor a nosotros mismos.

Además, pudimos escuchar varios testimonios de personas que habían participado en procesos de sanación con Rumi y Danae, quienes abrieron su corazón para relatar las bellas evoluciones curativas por las que habían pasado y que habían producido cambios radicales y positivos en sus vidas, recuperaciones de enfermedades físicas y sobretodo de sanación emocional y espiritual.

De esta manera, quedó demostrado que la ayahuasca es medicina para el cuerpo y para el alma. También quedó bastante claro que es una planta sagrada que tiene efectos potentes y que, por lo tanto, tiene que ser usada en un contexto de sanación, y que justamente las ceremonias ofrecidas por Danae y Rumi -quien es un chamán formado dentro de los más reconocidos linajes de sanadores de la Amazonía- contaban con toda la preparación para hacerlo correctamente. Y así lo reconocieron los magistrados: “El tribunal adquirió la convicción de que, lejos de constituir un peligro para la salud pública, la conducta desarrollada por los imputados ha reportado importantes beneficios para múltiples personas, varias de las cuales relataron en estrados sus experiencias.”

Rumi y Danae en la Amazonía.

Alucinando

“Algún día en cualquier parte,

en cualquier lugar, indefectiblemente

te encontrarás a ti mismo,

y ésa, sólo ésa,

puede ser la más feliz

o la más amarga de tus horas”

— Pablo Neruda

 

Uno de los temas recurrentes durante las tres semanas de juicio fue si la ayahuasca producía o no alucinaciones. Por definición, una alucinación es una “percepción sin objeto”, es decir, percibir, a través de cualquiera de los sentidos, algo que realmente no está ahí.

Esta es una definición bastante obsoleta, ya que toda la ciencia actual reconoce que no existe una sola realidad que sea concreta y objetiva, tanto así que en la actualidad la misma psicosis (locura) se diagnostica cuando una persona no comparte la percepción de realidad socialmente convenida. Es decir, lo que entre la mayoría acordamos que es la realidad.

Existen muchas técnicas físicas, plantas y sustancias sintéticas que nos pueden llevar a estados “no convencionales” de consciencia, los cuales amplían nuestras capacidades de percepción en todos los sentidos de forma temporal.

Y a pesar de que la acusación intentó catalogar estos estados como “alucinaciones” o alternaciones peligrosas, en el mismo juicio se describió que estos estados modificados de consciencia no solo son benéficos, sino que son necesarios, y el más alterado de todos los estados de consciencia lo vivimos cada noche, durante el proceso de sueño, donde “alucinamos” tanto que podemos volar, que perdemos nuestra memoria, que mezclamos personas y situaciones, vamos a lugares que no conocemos y realizamos acciones que nunca aceptaríamos estando despiertos. Pero todas las mañanas, cuando volvemos de este “viaje”, nos levantamos y por más extraño que haya sido nuestro sueño, jamás pensaremos que nos hemos vuelto locos.

Escoger nuestro tratamiento 

Uno de los elementos que está en juego en esta discusión es el derecho que tenemos los ciudadanos de escoger la forma de tratamiento que mejor nos parezca. Sin embargo, muchas de las leyes actuales prohíben algunas plantas medicinales sin que haya mediado ningún estudio científico, sino solo presiones políticas.

Y esto no solo tiene relación con las sustancias prohibidas, también se relaciona con los sistemas de salud, que nos “obligan” a seguir ciertos tratamientos estandarizados y que no necesariamente son los más efectivos.

Sin duda este caso corre un poco la cortina para que se abra la discusión al respecto.

Así, durante el juicio quedó demostrado que la ayahuasca no produce alucinaciones, sino ensoñaciones (con los ojos cerrados) y que estas imágenes son como sueños con un alto contenido emocional, son una forma de revivir nuestros recuerdos traumáticos y “limpiarlos”, quitarles la carga negativa, asumirlos, al igual que ocurre en un proceso de psicoterapia.

El trabajo con ayahuasca es un viaje consciente hacia el inconsciente, un sueño lúcido, una curación que viene desde nosotros hacia nosotros, fortalecido por el bello aliado que es la planta, y acompañado por el chamán y su canto, que nos ayuda a enfrentarnos a muchas de las cosas que hemos tenido guardadas por años.

Como dice Rumi, la ayahuasca es un des-alucinador, nos ayuda a ver más allá de las alucinaciones que hemos creado como sociedad -la del dinero, la del éxito-, y nos ayuda a encontrarnos con quienes somos realmente y con lo que queremos.

Quedó demostrado que no hay alucinación… bueno, solo hubo una alucinación, una percepción sin objeto: Hubo un fiscal que vio narcotraficantes donde había sanadores, que vio un negocio ilegal donde en realidad había medicina para el alma, que vio DMT donde había ayahuasca y que vio un delito donde solo había medicina ancestral, amor y conexión con el espíritu.

Esto es solo una sentencia, es un solo caso aislado, pero me gusta creer que esto puede ser una señal de que se ha acabado el tiempo de la “cacería de brujas”, de que este pequeño paso puede quizás marcar el inicio del tan anhelado final de la inquisición en nuestro país para abrirnos a todo un mundo de posibilidades a las que nos hemos cerrado por temor a lo desconocido, por temor a nosotros mismos.

4 Comentarios

  1. Lo único lamentable – y lógico a la vez, conociendo a nuestros medios de comunicación – es que se le haya otorgado tan poca cobertura al fallo judicial comparado con el inicio del proceso.

    • Ey!, Nosotros también somos un medio de comunicación, y le otorgamos un artículo de 4 páginas y el mes anterior publicamos la noticia al cierre de la edición con una página también.
      ¡Saludos Bernardita!.

  2. es un primer paso, no obstante no por portar una botella con medicina y entregarla me hace curandero, tb hay muchas personas que quedan desauciadas con problemas mentales graves por personas que creen que hacen un trabajo de sanacion con plantas. Para trabajar con portales de gran afluencia de energia sutil de alta resolucion hay que pasar por muchos años de experiencia y tener protecciones de grandes maestros. Las plantas son neutras el curandero es el musico por eso la pregunta no es que medicina tomaste es con quien tomaste.
    Cada dia se ve tanta personas perdidas por trabajos de plantas ineficazes , inventandose una forma de evasion de mucho sentido y de gran verdad para algunas personas, por esto llega hacer de mucho peligro por un lado gran catalizador por otro una gran evasor y analgesico de la vida, de la presencia en el cuerpo.

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