SOMOS HALLAZGOS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2012

Plazas para todos, un proyecto inclusivo y humanizador

La plaza, punto de encuentro para muchos, se abre hoy a una nueva perspectiva, que incluye a todos, especialmente a aquellos que hasta ahora no podían disfrutarla.

En la primavera del 2009, Sonia Castro llevó a su hija Rocío, entonces de 5 años, a jugar al parque. Hasta ahí la historia podría parecer muy cotidiana, pero esa tarde fue muy especial para las dos: por primera vez Rocío pudo jugar en la plaza como cualquier niña o niño.

Rocío nació con un daño cerebral que le produjo una discapacidad física severa. Esa tarde ambas encontraron algo inesperado, pero que tiene un valor inimaginable: una plaza con juegos inclusivos. Una plaza diseñada para que todos los niños jueguen, sin importar si tienen o no alguna discapacidad. Eran los juegos del Parque Bicentenario de la comuna de Vitacura, uno de los más conocidos proyectos chilenos que contempla la discapacidad en su diseño.

Queremos un mundo más amable para todos, más accesible, en el que se valore nuestra diversidad: flacos, gordos, altas, bajas, rubios, morenos, con y sin discapacidad.Ese día, mamá e hija disfrutaron de una tarde única. Los niños del lugar incorporaron al juego a la pequeña Rocío sin ver diferencias. La invitaban a subirse a la rueda, esperaban que su silla de ruedas quedara segura y luego disfrutaban cómo ella se reía con grandes y contagiosas carcajadas.

Ese mismo día, Sonia compartió la experiencia en su red virtual de madres de niñas y niños con discapacidad, en la que participan miles de mamás de distintos países. Sorpresa: nadie más había escuchado hablar de “plazas inclusivas”. La necesidad se hizo evidente e inmediatamente surgió la intención de hacer algo. Fue entonces que a partir del diálogo de estas madres y su sinergia nació “Plazas para Todos”.

Sonia comenzó con entusiasmo este proyecto, convencida de que las plazas son un lugar clave para fomentar la inclusión de todas las personas, ya que facilitan la interacción de niños con y sin discapacidad en torno al juego, en una edad en la que la inclusión se da naturalmente. Los niños crecen juntos y así pensar en inclusión escolar o laboral se hace más posible y real. Esto nos permite soñar con la idea de que un día no tengamos la necesidad de hablar de inclusión, pues nunca hubo exclusión en primer lugar. Este es el cambio re-evolucionario que Plazas para Todos propone: que al jugar juntos los niños desde su primera infancia, la inclusión sea lo habitual, logrando de esta forma una inclusión real.

Desde entonces, Plazas para Todos comenzó a distribuir información sobre qué es una plaza inclusiva, qué requisitos debe cumplir, cuáles son los distintos tipos de juego que permiten la participación de niños con distintas capacidades: físicas, cognitivas, sensoriales. Quienes escucharon de este proyecto, desde madres hasta municipios, se entusiasmaban con él, y recibió gran cobertura mediática. Sin embargo, las plazas no se multiplicaban y la posibilidad de hacer algo se limitaba a la difusión.

De izquierda a derecha, algunos de los entusiastas integrantes de “Plazas para Todos”: Alejandro Delgado, Paz Causa, José Luis de Leonardo y Sonia Castro.

El ser humano como valor central

En abril de 2011, María Paz Causa, socióloga y también madre de una niña con discapacidad, se contactó con Sonia pues comparte el deseo de cambiar la actual situación de muchos niños y niñas con discapacidad. Ella participa en la empresa social Abriendo Futuro, junto con José Luis de Leonardo y Alejandro Delgado. Esta nueva sociedad de personas fue el impulso que necesitaba Plazas para Todos: un grupo de trabajo multidisciplinario, con gran sensibilidad social, decidido a cambiar la situación de las personas con discapacidad.

El equipo de Abriendo Futuro busca facilitar la integración social de una forma innovadora, y las plazas fueron un punto de encuentro para estas cuatro personas. Pronto se dieron cuenta de que, a pesar de sus diversas miradas, compartían un mismo sueño: crear conciencia de la necesidad de vivir en una sociedad inclusiva donde la discapacidad sea reemplazada por “diversidad”.

Desde entonces han trabajado en esa dirección, manteniendo el entusiasmo, con nuevas ideas y generando más oportunidades; con una inspiración creciente que da sentido y trascendencia a las vidas de sus integrantes y al trabajo realizado. Hasta ahora han efectuado evaluaciones en terreno, talleres en universidades, asesorías a diversas municipalidades y organizaciones para la concreción de plazas inclusivas. Así fueron ganando experiencia y se fueron especializando en accesibilidad y plazas inclusivas.

A pesar de esto, Plazas para Todos ha podido constatar que en Chile aun no existen plazas realmente inclusivas; sólo unas pocas han incorporado varios conceptos de diseño universal pero ninguna cumple con toda la cadena: acceso, circulación y uso. Pese a que “crear conciencia de la necesidad de tener plazas inclusivas es un poco más lento de lo que imaginábamos”, como dice Sonia, esto mismo los motiva a seguir trabajando, especialmente desde la perspectiva que este grupo busca aportar: que el ser humano esté como valor central al momento de diseñar nuestros espacios urbanos, nuestras comunas y ciudades.

Paradigmas y diseño para todos

“Plazas para Todos” surge precisamente de los usuarios, de las madres de esos niños que quieren jugar, y no es casualidad entonces que se haya elegido este nombre y no uno más técnico como sería “Plazas inclusivas” o “Plazas Accesibles”. Es fundamental entender que el diseño universal por sí solo no es suficiente si no se contempla al ser humano y se transforma en “Diseño para Todos”. Lo técnico rápidamente puede desplazar a lo humano y entonces pierde funcionalidad y sentido.

El diseño universal por sí solo no crea conciencia. Hoy en día existe el conocimiento técnico, en internet hay manuales disponibles para diseñar una plaza considerando la accesibilidad, hay catálogos de juegos inclusivos, también están los recursos destinados a nuevas plazas o remodelaciones en todos los municipios, existen las leyes de discapacidad y específicamente sobre el derecho de todos los niños a la recreación y, sin embargo, las plazas continúan siendo exclusivas y poco integradoras.

¿Por qué, si aparentemente está todo lo necesario, no tenemos hoy más plazas inclusivas? Para Alejandro Delgado, la respuesta es clara: “Es una falta de decisión. Uno decide no poner a los usuarios como parte fundamental y también decide no contactarse con especialistas en el tema de accesibilidad para desarrollar correctamente un proyecto. No faltan técnicos, sino la intención de hacer bien las cosas, la intención de diseñar y construir para todos. En definitiva, no se ve a las personas con discapacidad, no se ve lo humano en ellas”.

Allí radica la importancia de colocar al ser humano como valor central y construir desde la paridad. Sobre la discapacidad, sigue operando socialmente el antiguo paradigma biológico que está centrado en la rehabilitación, en las deficiencias del individuo desde una mirada asistencialista. Sin embargo, la discapacidad no es una enfermedad, sino otra muestra más de la bella diversidad y riqueza del ser humano, y es importante generar espacios donde todos podamos crecer y compartir con igualdad.

Plazas para Todos busca aportar diariamente a este cambio de paradigma. Queremos un mundo más amable para todos, más accesible, en el que se valore nuestra diversidad: flacos, gordos, altas, bajas, rubios, morenos, con y sin discapacidad. Un mundo en el que se ponga al ser humano como valor central y entonces todos seamos necesarios para aportar a la construcción de un mundo inclusivo. Queremos demostrar que los impedimentos para el desarrollo de las personas con discapacidad están en el entorno, y ese entorno que inhabilita está construido por municipios, gobiernos o profesionales que toman decisiones incorrectas.

Los creadores de esta propuesta quieren contribuir a disminuir estas barreras, mostrar que las personas con discapacidad siguen siendo personas, con deberes y derechos, simplemente con otras capacidades; y que no sólo necesitan que se cumpla su derecho a la rehabilitación, pues son seres integrales que, entre otras cosas, también tienen derecho a la recreación, al acceso y a la circulación por toda la ciudad.

En síntesis, Plazas para Todos es un proyecto que busca ir más allá de la técnica y del diseño universal. Ambos son indispensables y necesarios, pero no bastan para generar transformación y cambios fundamentales que logren superar la actual situación de muchas personas que son discriminadas y no tienen acceso a más oportunidades.

Más información: http://www.plazasparatodos.com/

 

 

 

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