EN EL CAMINO DE ACUARIO Publicado originalmente en la edición impresa de la revista en Junio del 2012

 

 

¿Quo vadis?

Escribo esta columna en la conciencia de que lo más probable es que sea leída.

Con ello, contradigo a quienes anunciaron que en el curso de mayo viviríamos un cataclismo de enormes proporciones, tan fuerte que debería impedir que la vida continúe de modo normal.

Jaime Hales

Escritor, tarotista, abogado.

www.syncronia.cl

Anunciar temblores en Chile es como disparar con escopeta a un blanco fijo, porque estamos en terraza sísmica y todos los días la tierra se nos mueve. Por lo tanto, cuando digo que va a temblar, el tema será la magnitud e intensidad del movimiento.

Los que han proclamado cataclismos para mayo – tal como los que de año en año anuncian que el 27 de agosto Marte se acercará a la Tierra hasta tener un tamaño como el de la luna llena o los que proclaman en cada perigeo anual de la luna una serie de catástrofes a causa de ello o los que han descubierto recientemente que el sol tiene explosiones y creen que a eso se deben todas las cosas que pasan en el planeta Tierra-, habladores en voz alta, vociferantes que dicen cosas terribles y hacen anuncios espantosos, ocupan espacios principales y destacados en los medios más masivos de comunicación.

Algunos tienen espacios permanentes, otros ocupan noticiarios y programas de reportajes, pero todos son privilegiados en la notoriedad respecto de los que tienen mensajes más positivos u otras cosas interesantes de las que hablar. Basta con anunciar algo terrible para tener derecho a ocupar titulares.

Si acaso llegaran a acertar, nada más sería necesario agregar, pues parte importante del planeta habría desaparecido.

Si fallan, como sucede habitualmente, nadie les enrostra sus dichos precedentes ni denuncia que esas campañas alarmantes producen pánico social. Y esos medios de comunicación no pueden encabezar la denuncia, pues ellos mismos se nutren, lucran, obtienen beneficios de esas campañas del terror.

Si un expositor dice: “No hay problemas, no habrá terremotos”, no tiene derecho a titular. Si miente, inventa y anuncia desastres horribles, tendrá los más destacados espacios.A los agoreros y pronosticadores de tragedias y desastres dan espacios, ya que para los que conducen los medios masivos “este tipo de informaciones vende” o “a la gente le gusta esto”. Como contrapartida, los que hablan en positivo, llaman a la calma, la prudencia, las actitudes abiertas y tolerantes quedan fuera o en segundo plano.

Si un expositor dice: “No hay problemas, no habrá terremotos”, no tiene derecho a titular. Si miente, inventa y anuncia desastres horribles, tendrá los más destacados espacios. Mi pregunta es: ¿A la gente le gusta eso o los medios hacen que eso le guste a la gente?

Yo les propondría a estos medios de comunicación que se atrevieran a hacer programas o destinar espacios en los cuales no se denoste a nadie, se hable con respeto y tolerancia, no se anuncien sólo cosas horribles, se formulen críticas con propuestas, haya humor sin burlarse y alegría sin vulgaridad. Si lo intentaran, tal vez ello concitaría, poco a poco, una cantidad importante de seguidores atentos que cambiaría las creencias de que sólo lo vulgar, el pelambre y las rencillas de la farándula concitan el interés de la población.

Se anuncia un terremoto con día fijo y, por cierto, no se produce. ¿Quién le reclama al falso profeta? Si se aplicara la ley, por el sólo hecho de sembrar terror y provocar alarma pública (como el caso del anunciado terremoto y maremoto de Tongoy de hace unos años, que llevó a la población a los cerros por muchas horas), esos sujetos deben ser procesados de acuerdo con la legislación vigente. No estoy pidiendo cárcel para nadie, sólo estoy reclamando responsabilidad de los medios de comunicación que promueven antivalores y falsedades, vulgaridad y superficialidad, conflictos y disputas innecesarias, en lugar de asumir la tarea educacional y de promoción cultural que tienen los comunicadores.

Con el tema de la asignación suplementaria de los senadores, se ha mentido descaradamente y se ha hecho circular mucha información falsa respecto de lo que hacen y no hacen, de lo que ganan y de lo que gastan los diputados y senadores. Resulta evidente que es parte de la misma campaña de desprestigio del quehacer político que tiene por los suelos la apreciación del gobierno, los congresales y los partidos políticos en las encuestas.

La mentira debilita a la democracia y a las instituciones.

La intolerancia debilita la democracia y las relaciones entre las personas. (No podemos dejar pasar el hecho de que el principal programa de TV relacionado con la política en Chile se llame “Tolerancia cero”, es decir, promueve la intolerancia).

La democracia debilitada pone en peligro a las personas en el ejercicio de sus derechos y en el más pleno desarrollo humano.

¿Saben hacia dónde van los difusores de los falsos profetas?

1 Comentario

Dejar respuesta