SOMOS PROPUESTAS Publicado Originalmente en la edición impresa de la revista en Mayo de 2011

Teatro Espontáneo: Espectáculo hecho terapia

Un espacio vacío donde las vivencias cotidianas recobran sentido, alguien narra una historia, los actores la escuchan y la interpretan…, algo que estaba lejos se acerca, se produce el encuentro. Eso es Teatro Espontáneo.

 Por Marcela Brunaud

El Teatro Espontáneo es una buena herramienta para trabajar con grupos sociales o de trabajo porque empatizan y surgen sensaciones comunes.

Personas en una sala, un grupo de actores en el escenario con cubos y telas dispuestos para ser usados. Al costado, un músico con una serie de instrumentos y un iluminador. La directora, situada al lado de una silla vacía que más tarde llenarán los narradores. Con esto, la Compañía de Teatro Espontáneo El Colectivo entreteje sus funciones.

Se trata de un espectáculo teatral en que no hay un guión predeterminado. Son los asistentes quienes relatan historias personales que, luego, los actores representan. Su estructura se basa en el Teatro de la Espontaneidad, fundado en 1921 por el psiquiatra creador del psicodrama, Jacob Levi Moreno, y en el Playback Theatre, desarrollado en Nueva York en 1975, por el actor, profesor y psicodramatista Jonathan Fox. En el tiempo, estas formas teatrales se han enriquecido con aportes de creadores y formas artísticas en el mundo entero, dando lugar a diversos matices de este teatro, que tienen en común la improvisación, la creación colectiva, el encuentro.

El Colectivo, compañía de TE, dirigido por la psicóloga y psicodramatista Rosanna Nitsche, trabaja desde 2003 este tipo de encuentros teatrales.

Los actores de TE representan las historias que el público relata; es un teatro sin guión predeterminado.

La función comienza con el saludo de la directora, que propicia el vínculo con los participantes, los invita a compartir, escuchar, re-ver y tener otra mirada sobre escenas de su vida.

Más adelante en la función, alguien del público comparte verbalmente una sensación que los actores representan en una improvisación corta, con estructuras escénicas propias del TE, complementadas con iluminación y música, también improvisadas. Siguen las sensaciones hasta que alguien pide contar una historia personal; la conductora lo invita a sentarse a su lado y compartirla.

Las personas tenemos emociones semejantes. La representación de los actores de TE permite mirarlas desde otra perspectiva.

Teatro para sanar

El guión son las historias, divertidas, dolorosas o cotidianas, que operan como vehículo para conectar y generar el encuentro. Rosanna Nitsche lo explica como “darse cuenta de que las historias de otro también tienen que ver conmigo, empatizo y me veo reflejado. Las personas tenemos emociones semejantes y uno aprende de los otros. Ya sea porque contaste una vivencia o porque te ves representado, se abre una posibilidad distinta de sentir, pensar y actuar las cosas. Liberar la espontaneidad implica encontrar una manera de emocionar distinta y romper la ecuación con la que se reacciona repetitivamente ante situaciones similares”.

Lo teatral: resonar con la historia 

El trabajo teatral de El Colectivo se construye con la dramaturgia de todos los roles: el público, el narrador, el conductor o director, los actores, el músico y el iluminador. Para abordar una escena, los actores no se ponen de acuerdo; el conductor sintetiza y hace un puente en que transmite a los actores una estructura para la improvisación.

Camila Hernández, actriz de El Colectivo y especialista en entrenamiento psicofísico para actores, plantea que “la riqueza de este género teatral radica en la circularidad del protagonismo, ya que los distintos roles tienen un momento para intervenir. En el caso de los actores, el protagonismo también debe circular en la escena”.

- ¿Cuál es el desafío para los actores de Teatro Espontáneo?

– Escuchar. La improvisación exige una escucha muy completa y rápida. Tienes que rescatar qué parte de la historia es la importante, por qué se está contando, cómo disponer del espacio, es decir, trabajar la síntesis. Más importante que el cómo construir el personaje es la compenetración del grupo, fluir con lo que te proponen los otros actores, en función de la escena, poniendo en valor el fin principal que es la historia narrada. El actor debe trabajar las emociones, conocerlas, saber transitarlas. El entrenamiento psicofísico es un buen trabajo para un actor de teatro espontáneo.

- ¿Cómo se debe plantear un actor espontáneo en la escena?

– La actitud del actor espontáneo tiene que ser abierta, porosa, estar dispuesto a escuchar y a resonar, a encontrarse con la parte de uno que toca esa historia y dejarla fluir en la improvisación, usarla como una herramienta para devolverle al narrador su generosidad al contar su vivencia.

Cuando las situaciones pasan de un nivel lógico a otro, se producen aprendizajes nuevos. Es distinto lo que ocurre cuando se relata algo, cuando se dibuja o se ve representado. Una vivencia fuerte, que no fue elaborada a nivel psicológico o social, está muy indiferenciada; al compartirla, algo nuevo se entiende. En la escena representada, los actores posibilitan observar distintos aspectos, ver esas emociones que están atrapadas, revivirlas y procesarlas. En algunas ocasiones, a través de la metáfora aparece un significado nuevo, que ya no le pertenece sólo al narrador, se hace perteneciente a todos. Esa es la otra mirada.

¿Por qué se cuenta una historia?

“La gente cuenta una historia porque algo se ha quedado atrapado o hay algo que le ha sucedido que no se logra entender, consciente o inconscientemente -señala Rosanna Nitsche-. Hay un efecto curativo en el verse representado. Ese es el efecto terapéutico del teatro espontáneo”.

Otra repercusión es la de la experiencia estética: “Las personas necesitamos y buscamos la belleza. Encontrar algo bello produce emociones, contacta con el sentido de la vida. Sea alegre o triste y angustioso, tiene un efecto al ser estéticamente hermoso”, afirma.

En una función, la historia adquiere relevancia por sí misma; es el vínculo del teatro espontáneo con la tradición oral, en que las comunidades relataban sus experiencias, para traspasar aprendizajes. Se genera una mirada desde el nivel social, grupal e individual. La cotidianeidad es susceptible de ser vista en un escenario, de ser compartida y aprender de ella, y así, sentirnos protagonistas de este mundo en el que vivimos. “La vida es como una gran obra de teatro, en la que somos personajes protagónicos. Cada trozo de esta obra es importante, tiene un sentido, un contenido y sucede por algo”, señala Rosanna Nitsche.

Psicóloga Rosanna Nitsche, directora de El Colectivo.

Grupalidades

El Teatro Espontáneo puede conducir y acompañar al público a entrar en ciertas temáticas; por eso, es una herramienta muy valiosa para trabajar con grupos constituidos por algún tipo de relación, trabajo, organizaciones sociales, comunidades, empresas, etc.

El Colectivo 

Directora: Rosanna Nitsche: Psicóloga, psicodramatista, actriz y directora de TE, magíster en Recursos Humanos. Actores: Pamela Azar: Psicóloga, coach corporal; Catalina Guiloff: Psicóloga, psicodramatista, consultora; Felipe Villarreal: Psicólogo, coordinador escuela TE; Camila Hernández: Actriz especialista en entrenamiento psicofísico; Claudio Bello: Músico y actor. Música: Mario Ubeira: músico. Luces: Andrés Santa Cruz: Ingeniero Industrial.

En estos casos, las historias compartidas por el grupo hablan de las situaciones sociales, grupales o comunitarias. Esta posibilidad de verse con otros mejora las relaciones interpersonales porque permite empatizar, ver cosas del otro que no se habían visto, resonar en lo que le sucede al otro. Las historias que se cuentan en estos casos, por el vínculo directo que une a estas personas -con mayor razón que en las funciones abiertas-, son historias comunes a todos. Así, el teatro espontáneo aparece como una posibilidad de visibilizarlas.

“El trabajo con grupos nos ha mostrado la veta de la <salud social> -dice Rosanna Nitsche, y recuerda una función para trabajadores de un banco-: A poco andar, las vivencias eran sobre el estrés al que estaban sometidos y cómo se sentían exigidos. A través de los relatos, empezaron a encontrar otras posibilidades: pedir ayuda, enfrentar al jefe, hablar de esta cotidianeidad que limitaba sus posibilidades. En otra función, con mujeres que viven violencia intrafamiliar, ellas se daban ideas para enfrentar situaciones, se ofrecieron distintos tipos de ayuda y comenzaron a formar redes de apoyo. En el trabajo de El Colectivo con estas grupalidades hay un acento más terapéutico. Sin abandonar la teatralidad, se propicia un cambio y un aprendizaje”, concluye.

El Colectivo realiza funciones abiertas de teatro espontáneo una vez al mes en el Bar La Barcaza, para todo quien quiera ir. También realizan funciones cerradas, para grupos que lo solicitan y deciden ocupar esta herramienta creativa y positiva para abordar temáticas específicas.

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